El consumo de alcohol nunca es bueno, ni aunque sea en muy pequeñas cantidades o de manera esporádica. Esta droga legal puede producir severos problemas a muchos de los órganos del cuerpo humano, en especial al hígado y al cerebro. Lo más preocupante son los datos que arrojan sobre el consumo que se da entre jóvenes: en España, según la Encuesta sobre uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias , el 76,9% de los jóvenes entre 14 y 18 años confiesa haber bebido alguna vez en su vida. En los últimos 30 día, el 21,8% se ha emborrachado y el 31,7% ha bebido cinco o más copas, vasos o cañas de alcohol en un lapso aproximado de dos horas.

Iniciarse en la bebida desde edades tempranas es muy peligroso, sobre todo en la adolescencia, que es la etapa de desarrollo físico y mental. Además, en esta época vital en muchos casos el uso de alcohol es excesivo en un corto periodo de tiempo, como lo podemos ver en las novatadas universitarias y, del mismo modo, se puede llegar a consumir por presión social. Otro dato alarmante, arrojado por la Fundación Alcohol y Sociedad (FAS), revela que el 48% de los menores que beben lo hacen con conocimiento de sus padres.PUBLICIDAD 

El consumo excesivo de alcohol puede afectar a la memoria y la capacidad de una persona joven para procesar y transmitir información

Lo peor es si se adquiere el hábito y finalmente se relaciona el hecho de divertirse con el consumo de alcohol. Al fin y al cabo, se trata de una droga muy social y a la que hay muy fácil acceso, ya sea en un bar o en un supermercado. De ahí la peligrosidad de desarrollar la costumbre de quedar con los amigos y beber cuando se es joven. Las últimas investigaciones apuntan a que el daño que hace al cerebro es crítico. Andy Spickard, profesor emérito de medicina y psiquiatría en la Escuela Universitaria Médica de Vanderbilt, ha escrito un reciente artículo en ‘Psychology Today’ en el que analiza los últimos estudios publicados sobre el riesgo que entraña el consumo continuado de alcohol desde la etapa adolescente.

Un cerebro en continuo cambio

“Cuando empecé en la medicina, se pensaba que las etapas de desarrollo de la infancia es el período más crítico para el desarrollo cerebral”, explica el médico. “Hoy sabemos que el desarrollo continúa hasta la edad adulta, y que los jóvenes de entre 15 y 25 años experimentan una remodelación rápida y extensa de sus mentes, más que en cualquier otra etapa excepto en la infancia”.

Los adolescentes bebedores en Estados Unidos tienen cinco veces más probabilidades de sufrir abandono escolar que los no bebedores

¿En qué aspectos concretos afecta esta sustancia al tejido neuronal de los jóvenes? “El consumo excesivo de alcohol puede afectar a la memoria y la capacidad de una persona joven para procesar y transmitir información”, avisa Spickard. “Y si es frecuente, lo que es la norma para muchos adolescentes y adultos, puede causar daños a largo plazo en la capacidad del cerebro encargada de la toma de decisiones, así como en la atención y la organización o el control de los impulsos”.

“Algunas investigaciones también apuntan a que beber en exceso a cualquier edad puede reducir el tamaño del hipocampo, un área del cerebro que desempeña un papel fundamental en la memoria a corto y largo plazo”, asevera el médico. “Este daño puede incrementarse con episodios de desmayo o pérdidas de memoria”. Otra consecuencia muy grave y llamativa es que, como reconoce Spickard, también puede afectar a la capacidad del cerebro para comunicarse consigo mismo, una tarea relegada a los neurotransmisores. El etanol altera el contenido de los mensajes que envían y disminuye la velocidad a la que estos se transmiten. “Este mal funcionamiento interfiere con la capacidad de aprendizaje, una de las tareas más importantes de la adolescencia”, expresa el experto.

Foto: Estudiantes de Bachillerato en un examen. (EFE)

Toque de atención a las familias: el 48% de los menores bebe alcohol sabiéndolo los padres

“Los bebedores adolescentes en Estados Unidos tienen cinco veces más probabilidades de sufrir abandono escolar que los no bebedores”, recalca Spickard. Esto también les condena a no desenvolverse tan bien en sociedad o en las actividades deportivas. De igual modo, retrasa mucho el período de graduación académica. Otro aspecto que remarca el médico es la falta de plasticidad cerebral, que se define como “la capacidad de nuestras células neuronales para dar respuesta a un cambio en el exterior“. Esto provoca que el cerebro sea vulnerable a lesiones a largo plazo que pueden ser permanentes. “Pero la plasticidad también permite al cerebro repararse a sí mismo”, observa el médico. “Esta cualidad de autocuración permite que aquellos que en algún momento abusaron de esta sustancia se recuperen en unos años, en el caso de que dejen de consumir totalmente”.

El consumo de alcohol entraña un grave problema, ya que como decíamos, se trata de una droga social que se asocia a la diversión y cuyos riesgos son enormes. Hay que incidir en la prevención y educación desde edades tempranas para que el adolescente sea consciente de los peligros a los que se expone. Y, en todo caso, predicar con el ejemplo: si el joven ve que sus padres no beben, llevan una vida sana y están bien consigo mismos, seguramente quiera parecerse y no caer en malas conductas que le depararán graves conflictos en el futuro.

Fuente: El Confidencial

Cuando los hijos llegan a la adolescencia las preocupaciones de los padres se multiplican por mil. Una de las más habituales tiene que ver con el tabaco. Parece que los chavales y chavalas que fuman suelen ser del grupo de los rebeldes y malotes. Probablemente la mala imagen que tiene el tabaco en la actualidad se deba en gran medida a la ley antitabaco que arrinconó a los fumadores, mandándoles a la calle. Pero de aquello hace ya 10 años y la idea que se tiene del cigarro ha vuelto a cambiar. Así se deduce del estudio EDADES (Programa de Encuestas sobre Alcohol y Otras Drogas en España), en el que se apunta a que en el año 2019 el 26% de los jóvenes y adolescentes entre 15 y 24 años había fumado en los 30 días anteriores a la encuesta, llegando al 28.5% en varones y al 23% en mujeres.

Entre otras cosas porque ya no nos referimos solo a los clásicos cigarrillos, sino que ahora hay que estar atento, además, al tabaco de liar, los porros, las cachimbas y los cigarrillos electrónicos. La cosa se complica: a mayor oferta, mayor preocupación. Aunque en definitiva, el enemigo es el mismo: la nicotina. Y lo es porque es una sustancia tremendamente adictiva cuyos efectos llevan a cualquier padre a echarse a temblar. Lo de menos es el modo que tiene de llegar al organismo del adolescente.

Distintas formas, mismo efecto

Rodrigo Córdoba, médico de familia y portavoz del Programa de Actividades Preventivas y Promoción de la Salud de semFYC: “El cigarrillo, según documentos de la industria tabaquera, no es más que ‘un vehículo para suministrar dosis de nicotina’. Por eso, la idea es venderla en cualquiera de sus formas porque el efecto va a ser el mismo en todas ellas. No olvidemos que se trata de un producto adictivo y tóxico que compromete el desarrollo cerebral normal de los adolescentes”. Ahí es nada.

Pues hay más: “Los cambios en la estructura cerebral provocados por el tabaco afectan de manera directa al control directo del estado interno de los adolescentes o a la toma de decisiones. En una edad tan sensible como esta, el tabaco puede cambiar drásticamente el desarrollo del cerebro de los jóvenes y afectar de manera importante a su personalidad”, comenta Córdoba, quien señala el rendimiento escolar y las relaciones familiares y sociales como principales damnificados de la nicotina.

Enfermedades cardiovasculares

Por supuesto, también están los problemas cardiorrespiratorios, como afirma Julio Álvarez Pitti, investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CiberOBN), pediatra y miembro del Comité promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría (AEP): “La nicotina aumenta la frecuencia cardíaca, la tensión arterial y la contractilidad del miocardio. Además es un agente farmacológicamente activo que produce toxicidad aguda y que ingresa fácilmente en el cuerpo y se distribuye por el organismo. Activa múltiples vías biológicas que son relevantes para el crecimiento y desarrollo fetal, el funcionamiento inmunitario, el sistema cardiovascular, el sistema nervioso central y la carcinogénesis”.

Lo que pasa es que los chicos no solo consumen la nicotina a través del tabaco. Córdoba: “Curiosamente, más de la mitad de los jóvenes comienzan fumando tabaco mezclado con cannabis (porro) y la otra mitad fumando tabaco de liar o cigarrillos convencionales.” Pero aún hay más puertas de entrada: “La mitad de los adolescentes españoles reconocen haber probado el cigarrillo electrónico o las cachimbas”, afirma el médico de familia. Y uno de los principales problemas que suponen ambas es que el público en general y los adolescentes en particular no asocian su consumo con ninguna clase de peligro.

Por supuesto, están muy equivocados. Álvarez Pitti: “La utilización de cachimbas no es más que fumar tabaco prensado y mezclado en melaza, que se quema. El humo se absorbe a través de un tubo sin ningún tipo de filtro e inhalando”. No puede sonar peor. O sí, porque atentos a los sistemas electrónicos de administración de nicotina, que además de esta sustancia llevan “líquidos aromatizados como propilenglicol y glicerina que, al inhalarse pueden producir inflamación de las vías respiratorias. De hecho, durante el año 2019 se produjo brote de lesiones pulmonares asociado al su uso”.

Aumenta el uso de e-cigarrillos

Pero esta información no les llega correctamente a los chavales. Probablemente esa es la razón de que su consumo se haya hecho tan popular entre ellos: “Los datos actuales muestran que las tasas de uso de cigarrillos electrónicos están aumentando dramáticamente entre los jóvenes. Los resultados de un gran estudio epidemiológico realizado en EEUU en el año 2014 detectan que el 3,9% de los estudiantes de Secundaria y el 13,4% de Bachillerato habían hecho uso de un e-cigarrillo en los últimos 30 días. Este consumo se había incrementado en ambos grupos de edad en un 650% y 890%, respectivamente, en comparación con los datos de 2011”, asegura Álvarez Pitti.

Hay que tener claro que ninguna forma de consumir nicotina es mejor que otra porque, en cualquier caso, el peligro de la adicción siempre está presente. “Después de uno o dos años consumiendo nicotina, el cerebro se hace adicto a la sustancia y empieza un camino de retorno complicado. Basta con 100 cigarrillos consumidos en el plazo de uno o dos años para volverse adicto a la nicotina”, afirma el portavoz del Programa de Actividades Preventivas y Promoción de la Salud de semFYC. Y la cosa no acaba ahí, como afirma Álvarez Pitti: “El tabaco es vía de entrada a otras drogas ilegales. Tanto porque algunas de estas drogas son fumadas como porque el tabaco induce en ocasiones a acercarse a otras drogas. Por último, el efecto de recompensa que produce la nicotina hace que el cerebro desee repetir esta misma ‘experiencia’, y si es más potente, mejor.”

Fuente: El País

Carles Capdevila es el director del diario catalán Ara y también padre de cuatro hijos. Cualidad personal que no destacaría en su currículo profesional si no fuera porque con sus charlas sobre la paternidad y la crianza, sustentadas en el humor, se ha convertido en uno de los divulgadores más populares de España. Su última ponencia sobre la educación de niños y adolescentes presentanda en el congreso Gestionando hijos, celebrado en Barcelona el pasado julio, ha revivido en la red dos meses después. Su monólogo acumula más de medio millón de reproducciones en YouTube, con un despunte a partir de mediados de septiembre cuando empezó a viralizarse a través de Facebook donde los visionados superan el millón y medio.

Colaborador habitual de la Ser y autor de una colección de la serie infantil Las tres mellizas, Capdevila cuenta a Verne que el éxito de esta charla le ha pillado por sorpresa. “El vídeo en el primer mes llegó a 40.000 visitas y en una semana pasó a 500.000. La gente me para por la calle para hablarme de ello. Tengo amigos que lo han recibido siete veces por WhatsApp”, explica. ¿La clave? “Para entender la paternidad o maternidad no hace falta ser madre, es suficiente con ser hijo. La educación es el tema más universal, es la vida en estado puro”. Unido a su humor habitual o “la ironía como método para no tener que estar enfadado todo el día”.

Con 19 años de experiencia en paternidad ha llegado a la conclusión de que su misión consiste en “espabilar a los pequeños y controlar a los mayores”, en su caso dos niños y dos adolescentes.”Esta noche cuando llegue a casa dos me abrazarán y dos no”, dice en un momento del monólogo, en el que explica los cinco sentidos que componen la base de su manera de educar, con una estructura similar a la de un mónologo propio de El club de la comedia:

1. Sentido Común. Para intentar aproximarse a su meta aplica el sentido común necesario para que un padre se replantee si es necesario repetirle 27 veces a sus hijos que se vayan a dormir, por ejemplo. “Tal vez es que no entiende tu idioma”, dice con retranca durante la ponencia.

2. Sentido del ridículo. El segundo sentido en el que confía Capdevila: “Padres bajitos que llegan al médico y no entienden por qué su hijo es bajito. Esto ocurre. Y claro el pediatra acaba mirando a ambos y diciéndoles: ‘Felicidades, el hijo es suyo”.

3. Sentido del deber y la responsabilidad. Es decir, aquel que debería servir para que una pareja se pregunte si merece la pena verbalizar la frase ‘¿Tener hijos te cambia la vida?’. “Pobrecitos, mejor que no tengan”, termina por decir el periodista en la ponencia. “Esta resistencia a ser padres y no querer cambiar me sorprende, porque es imposible”.

4. Sentido moral. Se refiere a los valores, los que según Capdevila dependen mucho de la imitación. “A veces los roles los confudimos por la excesiva entrega”, plantea.

5. Sentido del humor. Es el que vertebra su filosofía educativa. “Los padres motivados tenemos ciertos complejos o ansiedades fruto de saber tanto”, dice, “y a mí lo que me apetece es que hablemos de educación y que a la vez nos divirtamos”.

Rodeado de madres y padres que han descubierto en internet una nueva manera de compartir sus experiencias, el periodista cree que esta plataforma sirve para difundir experiencias de una manera más rápida y sencilla. “A veces te ayuda más otro padre o madre que un psicólogo o un pediatra”, opina. “Además, estamos más informados, a veces demasiado. Creo que Google es una maravilla y también una fuente de preocupaciones infundadas”. La sobredosis de información, métodos y consejos pueden tener también consecuencias negativas. “Nos puede acomplejar, nos rebaja la autoestima. Es mejor estar informado pero ser padre o madre requiere espontaneidad, alegría, seguridad, sentido común”.

http://verne.elpais.com/verne/2015/09/29/articulo/1443539422_465488.html?id_externo_rsoc=FB_CM

Ansiedad, irritabilidad, inquietud, pensamientos obsesivos, aislamiento social son algunas de las conductas habituales de un niño con adicción a las pantallas. “La adicción a las pantallas está siendo considerada una enfermedad de salud mental por su alta incidencia en los últimos años en las consultas. Se considera una adicción sin drogas, pero con consecuencias parecidas a la adición a sustancias”, explica Gema José Moreno, psicóloga infanto-juvenil.

El uso incorrecto y desmesurado de las nuevas tecnologías por parte de niños y jóvenes afecta a su bienestar con “respuestas emocionales, como el enfado si se les prohíbe su uso, alteración del sueño, falta de concentración y deterioro del rendimiento escolar y del apetito, debido a que por el uso frecuente de dispositivos tecnológicos se deja de dormir ciertas horas o se retrasan las comidas”, comenta Gema José Moreno. El sobrepeso de niños y jóvenes puede ser otra consecuencia de la adicción a las pantallas, tanto por el hecho del desorden de horarios para comer como por el sedentarismo derivado del exceso de conectividad a las nuevas tecnologías, según afirma el estudio recogido por el organismo Enfermería Comunitaria. Asimismo, “el mal uso de las nuevas tecnologías a través de las pantallas también influye en la falta de concentración y el deterioro del rendimiento escolar”, añade la psicóloga Gema Moreno, que recomienda varias pautas preventivas para evitar adicciones a las pantallas en niños y jóvenes:

  • Ser un ejemplo para nuestros hijos. Las conductas coherentes son un espejo donde se reflejan niños y jóvenes. De forma que, si miramos el móvil mientras cenamos, no podemos exigir que nuestro hijo/a haga lo contrario.
  • Establecer unas normas de uso de las nuevas tecnologías. Unos horarios concretos para la conexión a las pantallas fuera de las cuales no se contemple su utilización, como en la cama, a la hora de dormir o durante los momentos de reuniones familiares, a la hora de comer o cenar.
  • Supervisar el uso de las nuevas tecnologías por parte de nuestros hijos, sin que se sientan controlados por ello.
  • Detectar si existe otra cuestión subyacente que desencadene un aumento del uso de las nuevas tecnologías, como problemas de relación con los compañeros en el centro escolar.

¿Qué hacer cuando se detecta que tu hijo tiene adicción a las pantallas?

El primer paso a seguir desde casa cuando los progenitores descubren que su hijo hace un uso desmesurado e inadecuado de las nuevas tecnologías es “alejarle del estímulo que genera la adicción, aunque no es fácil, porque hoy en día en el móvil o tableta tenemos mucha cantidad de información y es una herramienta para el estudio, el trabajo, las relaciones personales o el ocio. Las claves para un uso correcto de las tecnologías por parte de niños y jóvenes son la confianza, el diálogo y el establecimiento de límites”, explica Cristina de la Rosa Tineo, psicóloga y psicoterapeuta, miembro del centro de psicoterapia Nudos.

La información adecuada de los adolescentes sobre el uso correcto de las nuevas tecnologías es fundamental para evitar dependencias insanas a las pantallas. Conviene que conozcan “los riesgos y los beneficios, así como los usos correctos de las redes. También es clave el establecimiento de límites con respecto al tiempo de utilización de las pantallas y que los padres supervisen el cumplimiento de lo acordado al respecto”, recomienda la psicoterapeuta, Cristina de la Rosa Tineo.

¿Qué tienen las pantallas que tanta adicción crean en nuestros hijos?

El uso de las nuevas tecnologías genera sensaciones agradables por lo que “las pantallas enganchan con facilidad, a los jóvenes y a los mayores. Por un lado, son neurodivertidas porque generan respuestas y sustancias en nuestro cerebro que son excitantes y placenteras, entre ellas, la dopamina. Estar expuesto a estas sustancias continuadamente nos genera, de forma natural, la necesidad de seguir repitiendo las conductas que las producen, por ello usar mucho las pantallas nos crea la necesidad de seguir haciéndolo”, comenta Manuel Ruiz del Corral, ingeniero de telecomunicaciones, compositor musical y autor del libro Ser Digital, hacia una relación consciente con la tecnología

Las pantallas son pequeñas ventanas al mundo “donde los niños y jóvenes depositan sus afectos, relaciones, confidencias y una gran parte de su tiempo de ocio y diversión, a veces casi de forma exclusiva. El teléfono móvil es hoy un objeto preciado que ha conseguido situarse entre las necesidades más fundamentales de cualquier persona y no es solo una cuestión de ocio o comunicación. Los jóvenes encuentran en la Red un lugar donde reforzar cualquier opinión que tengan, por insignificante o extrema que sea. Crean una particular isla de sentimientos de pertenencia, poblada de contactos fáciles y rápidos. Incluso pueden jugar con su identidad, escondiendo fácilmente sus vulnerabilidades. Pueden sentirse exclusivos, acompañados y especiales, sin mover el dedo pulgar de la pantalla”, explica Manuel Ruiz del Corral.

No obstante, las nuevas tecnologías facilitan el aprendizaje de las nuevas generaciones. “Son herramientas fundamentales para la capacitación de los jóvenes en las reglas de la nueva sociedad y economía digital. Hoy, nuestros niños y jóvenes disponen de infinitas posibilidades al alcance de sus manos para aprender y desarrollarse, pero debemos darles herramientas psicológicas y conductuales para decidir cómo utilizar las pantallas de forma saludable. Las nuevas tecnologías ocupan una gran parte del tiempo de nuestros hijos y pueden comprometer el adecuado desarrollo de su atención, su empatía y su concentración. Debemos ser muy conscientes de que estas cualidades dependen muy directamente de la forma que tengan de relacionarse con sus dispositivos digitales, y es fundamental interiorizar pautas saludables para lograrlo”, explica el escritor Manuel Ruiz del Corral, que aconseja no criminalizar las pantallas, ya que no provocan adicciones ni dependencias si se usan de manera adecuada.

Fuente: El pais

Aquí tienes 10 señales que pueden indicar que estás bebiendo demasiado:

1.- Tu consumo de alcohol se considera de riesgo:
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), si bebes más de 28 UBE a la semana si eres hombre ó 17 UBE a la semana si eres mujer, se considera que tu consumo de alcohol es de riesgo (1 UBE equivale a una cerveza, copa de vino, carajillo o chupito – 2 UBE equivale a un whisky o combinado). Del mismo modo, si tomas más de 6 UBE en un solo episodio, también se considera de riesgo.

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2.- Alternas períodos de abstinencia con períodos de una fuerte ingesta de alcohol (superiores a 6 UBE en un mismo día o noche) y este tipo de consumo cada vez es más habitual.
3.- Te das cuenta de que cada vez que sales o realizas algún acto social bebes grandes cantidades de alcohol. O piensas que si no bebe no te lo pasas tan bien, o no te relacionas con los amigo/as, o te cortas y no ligas…
4.- Alguna vez has pensado: “hoy salgo y no bebo” y no lo has podido cumplir. Y esto cada vez te ocurre más.
5.- Bebes alcohol en contextos o situaciones que son incompatibles con la ingesta de alcohol y no lo haces de forma puntual sino que empieza a convertirse en un hábito (sales del trabajo para beber, bebes aunque tengas que conducir después o antes de manipular o usar maquinaria peligrosa, bebes cuando estas al cuidado de menores…).
6.- Tienes consecuencias legales como consecuencia del consumo de alcohol, como pueden ser controles de alcoholemia positivos, multas de tráfico por haber bebido, peleas bajo los efectos del alcohol…
7.- Empiezas a tener consecuencias laborales como absentismo, o llegar tarde al trabajo por estar bajo los efectos de la ingesta de alcohol o por estar de resaca. Baja tu rendimiento laboral o rendir igual te cuesta mucho más esfuerzo, o bien estas deseando que llegue la hora de acabar para ir a tomar algo.
8.- Te das cuenta de que tus relaciones sociales o sentimentales empiezan a verse deterioradas por el consumo de alcohol. Cada vez tienes más discusiones, haces bromas pesadas o que molestan al otro cuando bebes; los demás te dicen que bebes demasiado o que te pasas cuando bebes.
9.- Te das cuenta de que empiezas a dejar de hacer actividades de tiempo libre que antes hacías y ahora no te apetecen, sin razón objetiva: aficiones, deporte, salidas, etc. Dejas de cumplir con responsabilidades personales, familiares, sociales, laborales y académicas, o te cuesta mucho más esfuerzo realizarlas.
10.- Te ves o te dicen que cada vez estas más irritable, más pasota, más encerrado/a en tí mismo/a, más callado/a, te guardas más lo que sientes, te sientes más apático/a, cada vez más triste, más apagado/a, con menos ilusión sin motivo aparente (debes saber que el alcohol, en contra de lo que la mayoría de personas creen, es un depresor del Sistema Nervioso Central y por tanto, aunque aparezca un efecto euforizante los primeros minutos después de beber, poco después llegan efectos depresores….)

Si cumples alguna de estas señales y además superas el límite de ingesta de alcohol diario o semanal que la OMS señala como normalizado, tu consumo de alcohol sí es abusivo.
Los profesionales que trabajamos en el campo de las adicciones aconsejamos pedir ayuda a tu entorno más inmediato y plantearte la posibilidad de solicitar ayuda profesional si no puedes frenar la situación por tí solo/a.

Mi niño padece dislexia. ¿Cómo lo has averiguado? En el médico. Esto puede cambiar. La dislexia es la alteración de la capacidad de leer por la que se confunden o se altera el orden de letras, sílabas o palabras. Ahora, según se ha anunciado esta semana, Samsung y Change Dislexia han presentado Dytective para Samsung, “una nueva aplicación gratuita para tabletas que integra por primera vez un test de juegos lingüísticos y de atención con inteligencia artificial para la detección temprana del riesgo de padecer este trastorno”, informa EFE. Es el primer detector en línea de la dislexia.

La aplicación -que está disponible tanto para Android como IOS- consiste en una serie de ejercicios con una duración de un cuarto de hora en las que “tras analizar más de 200 variables y se le notifica al usuario si tiene riesgo o no de padecer dislexia con un 89,5% de precisión”, según explica Change Dislexia en su página web. De uso ilimitado, la prueba está dirigida para familias, profesionales y colegios. Y se ha probado con una muestra de 10.000 personas. “Se puede usar para niños a partir de los siete años y esta prueba no equivale a un diagnóstico médico”, alertan los creadores.

Esta nueva acción forma parte de la campaña ‘Tecnología con propósito’, puesta en marcha por Samsung, cuyo objetivo es eliminar todo tipo de barreras educativas y sociales gracias a la tecnología, como se explica en un comunicado.

Se estima que un 20% de la población padece dislexia, según anunció la Asociación Madrid con la Dislexia el pasado mes de enero. Entre la población infantil, más de 600.000 niños la padecen y muchos ni siquiera llegan a ser diagnosticados. Aunque los menores con dislexia poseen una inteligencia completamente normal, este trastorno está detrás de muchos casos de abandono escolar, según explican los expertos. “Con esta app, podemos ayudar tanto a detectar la dislexia como a mejorar la experiencia y rendimiento escolar de estos niños”, ha declarado el director de Comunicación, Relaciones Institucionales y Ciudadanía Corporativa de Samsung, Francisco Hortigüela.

“Dytective es el resultado de varios años de investigación de Luz Rello, (Premio Princesa de Girona 2016) años duros de trabajo tras los que, finalmente, ha conseguido materializar en una herramienta única”, según explica Asociación Madrid con la Dislexia en su web. Para la investigación, se contó con más de 300 voluntarios de diferentes países (España, Colombia, Argentina y Chile) y la colaboración de más de 100 colegios y centros especializados. El resultado es el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre dislexia en el mundo de habla hispana.

“Hablar de Samsung es hablar de innovación, pero innovación con propósito. Dytective for Samsung es un buen ejemplo de esto. Se trata de una iniciativa que contribuye a romper barreras y a ayudar a las personas a través de la tecnología contribuyendo a hacer una sociedad mejor”, comenta el director de Marketing de Samsung España, Alfonso Fernández.

La app está disponible en Samsung App Store. El vídeo promocional sobre estas líneas se podrá ver en Callao (Madrid) y en cines de toda España en las próximas semanas.

http://elpais.com/elpais/2016/12/22/mamas_papas/1482421874_807579.html?rel=mas

A los seis años, Miara Campos sufrió una dolencia que la dejó unos días afónica. No podía hablar. “Un día, se me perdió la voz”, asegura. Para intentar atajar la inquietud y preocupación de la pequeña, su abuelo, Antonio Montoro, tras recogerla del colegio decidió inventar una historia sobre qué podría haber pasado con su voz, quién se la podría haber llevado. “Tu voz no las ha perdido tú, hay algo raro, alguien te la ha quitado”, le dijo. La niña la escuchó con curiosidad, se divirtió y, poco a poco, fue añadiéndole detalles. Tantos, que ambos se embarcaron en la aventura de convertir aquel texto oral en un cuento infantil que pudieran leer todos los niños y niñas. Tres años después de aquel episodio, Ediciones del Genal, pequeña editorial de Málaga, ha publicado El secuestro de la voz de Mía, que se ha convertido en uno de los trabajos más vendidos en la reciente primera edición de la Feria del Libro Malagueño. Allí estuvo Miara, firmando y dedicando su obra a sus pequeños lectores. “Muchos eran compañeros de clase”, recuerda la pequeña, que esos días compartió el evento cultural junto a autores consagrados como Javier Castillo o Juan Jacinto Muñoz Rengel.

Miara es una niña sensible, con luz, creativa y dicharachera cuando le apetece, según explica su propia madre, Paola Montoro. Su hija tiene un vínculo muy especial con el abuelo Antonio, porque al habitual vínculo que une a esas generaciones, se sumó que, durante un tiempo, ambos compartieron vivienda mientras los padres de la pequeña buscaban una nueva casa donde vivir. “Ahí surgió una relación mucho más estrecha”, cuenta el orgulloso coautor del libro infantil, al que siempre le ha gustado contar historias: algunas a nivel profesional —es miembro del Colectivo de Escritores de Málaga— y, otras, a nivel más personal, especialmente en reuniones familiares. Su nieta las disfrutaba, pero, además, ella siempre aportaba algo más al relato. “Le contaba un cuento, pero ella lo comentaba, lo hacía más grande y terminaban haciendo una historia completamente diferente. Es una niña muy creativa y con una fuerza interior muy importante”, cuenta Antonio, granadino de Loja, quien ha trabajado más de 40 años como profesor en el Sáhara Occidental, Canarias o las islas Baleares, pero que acabó en Málaga, donde desarrolló la mitad de su carrera.javascript:falsePUBLICIDAD 

“Lo que más me gusta es que, cuando escucho esas historias de mi abuelo, puedo empezar a vivirlas”, dice Miara, que se sintió más protagonista que nunca cuando una de esas historias tenía que ver con cómo había perdido su voz. Junto a su familiar, planteó el relato. Luego buscaron juntos información en Internet y, finalmente, empezaron a construir la historia. Miara se recuperó de su dolencia en pocos días, un final feliz que también quisieron dar a su obra. Finalmente, han conseguido un cuento que trata las formas de comunicación más allá del lenguaje hablado —ya sea en signos o escrita— además de la relación con la naturaleza o los vínculos intergeneracionales. Durante el proceso, ambos realizaron también los bocetos de las ilustraciones que les gustaría que acompañaran al texto. La ilustradora Carmen Larios las tomó como ejemplo y su trabajo es el que ha dado forma final al libro. “A mí lo que más me ha gustado de todo esto es que mi abuelo haya hecho esto conmigo”, subraya feliz la pequeña.

Antonio y Mía contaron con el apoyo de Ediciones del Genal, una humilde editorial malagueña que, a la vez, es la promotora de las históricas librerías Proteo y Prometo, con medio siglo de historia a sus espaldas en Málaga y que siempre han apostado por temas y autores locales. Jesús Otaola, uno de sus responsables, vio la sensibilidad con la que estaba hecho el libro y decidió lanzarlo. “Tiene lo más importante: la verdad”, explica. “La verdad de un abuelo, de una nieta y de una historia que se puede llevar al resto de familias”, cuenta el editor y librero, que cree que El secuestro de la voz de Mía “despierta una sensación especial”.

Es, precisamente, lo que consiguió despertar durante su presentación en la I Feria del Libro Malagueño, donde Miara fue una de las autoras más solicitadas. “Estuvo toda la mañana firmando libros, pero incluso cuando nos fuimos a almorzar, seguían viniendo niños para que se lo dedicara”, dice Antonio Montoro. Allí, además, recibió la visita del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. Y no solo en su visita oficial: posteriormente se acercó al puesto de la editorial para adquirir un par de ejemplares que Miara dedicó a los nietos del regidor. “Tuvimos la suerte de que pasara por allí y le diera un empujón al libro”, añade Otaola, que ya considera este trabajo como una especie de mirlo blanco por lo bien que están yendo las ventas respecto a otras de sus ediciones. Hasta el momento han vendido ya más de 300 copias: “La cifra que puede ser pequeña para grandes editoriales, pero que para nosotros es muy significativa”, relata.

Mientras tanto, Miara y su abuelo han decidido que El secuestro de la voz de Mía sea solo su primera aventura editorial juntos: “Tengo muchas ganas de hacer más libros ahora que tengo nueve años”, afirma la niña. Ya han preparado dos cuentos más a partir de anécdotas personales y familiares con el objetivo de que otras familias también se lancen a crear los suyos. El siguiente en publicarse —aunque aún no hay fecha— relata la historia de un pequeño pato que llegó a la familia y que no sabía nadar. Y el tercero se acerca a una de las aficiones de Miara, los caballos. Especialmente una yegua a la que tiene mucho cariño y que es la protagonista de otro relato. El punto de partida para este trabajo fue sencillo y, esta vez, partió de la propia niña: “Abuelo, ¿Por qué no hacemos una historia de mi yegua favorita?”. Por supuesto, Antonio no pudo negarse. Quién podría.

Fuente: El País

Mundos mágicos, historias de amor de todo tipo, guerras, demonios… En ocasiones las novelas son tan exitosas e intrigantes que necesitan una segunda, tercera (¡o incluso séptima!) parte. A continuación ofrecemos algunas de las mejores sagas para enganchar a los adolescentes a la lectura.

Divergente

Divergente de Veronica Roth Sagas adictivas para adolescentes

Beatrice vive en un mundo postapocalíptico, cuyo sistema social se divide en cinco facciones (Verdad, Abnegación, Osadía, Cordialidad y Erudición) para garantizar la paz y la seguridad de todos. Cada ciudadano debe pasar una prueba para establecer quién es y cuál es su sitio dentro de ese nuevo sistema, dependiendo de sus virtudes y aptitudes. Pero los resultados de la joven muestran que ella no encaja en ninguna facción y, por tanto, supone una amenaza para el sistema. Tendrá que elegir una en la que pueda pasar desapercibida, aunque pronto irán a por ella. Llevada a la gran pantalla, la popular saga ‘Divergente’ escrita por Veronica Roth engloba los títulos ‘Divergente’, ‘Insurgente’, ‘Leal’ y ‘Cuatro’. 

  • Autora: Veronica Roth
  • Editorial: Molino
  • Edad recomendada: A partir de 13 años

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Memorias de Idhún

Memorias de Idhún de Laura Gallego

‘La resistencia’, ‘Tríada’ y ‘Panteón’ son los tres títulos que forman una de las sagas fantásticas más leídas entre los adolescentes a nivel mundial. La historia transcurre entre varios mundos: la Tierra, Limbhad e Idhún, un mundo de tres soles y tres lunas. Jack y Victoria lucharán por salvar a los idhunitas del gobierno de Ashran el Nigromante y los sheks, unas terribles serpientes con alas. Magia, héroes y batallas les acompañarán en sus aventuras. 

  • Autora: Laura Gallego
  • Editorial: SM
  • Edad recomendada: A partir de 10 años

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Elliot Tomclyde 

Elliot Tomclyde

Elliot tiene 12 años y vive en Québec. Su vida no tiene nada de extraordinario hasta que, en un campamento de verano, conoce a un hechicero, Goryn, que lo conduce a un extraño mundo llamado Hindewood. Allí, le presentan a los responsables de los cuatro elementos (Agua, Tierra, Aire y Fuego) y éstos le cuentan que él es descendiente de un hechicero muy poderoso y que debe ingresar cuanto antes en la escuela para magos. Pero antes tendrá que averiguar a qué elemento pertenece… A lo largo de los cinco libros, Elliot tendrá que luchar contra el mal para mantener la armonía del mundo. 

  • Autor: Joaquín Londaiz Montiel
  • Editorial: Montena
  • Edad recomendada: Entre 12 y 14 años

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After

After de Anna Todd

Llevada a la gran pantalla, su primer libro narra la historia de la joven Teresa, que conoce a un chico llamado Hardin en su primer año de universidad:  cumple con todos los estereotipos de ‘chico malo’. Acostumbrada a una vida estable y ordenada, es al conocerle cuando su vida cambiará por completo: la que era una chica buena se enfrentará a diferentes situaciones que cambiarán la forma en la que ve el mundo que la rodea.https://fa171ffdde405af1668855657b01bd24.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

  • Autora: Anna todd
  • Editorial: Planeta
  • Edad recomendada:  A partir de 14 años

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Las pruebas de Apolo

Las pruebas de Apolo - Rick Riordan

¿Como se puede castigar a un inmortal? Haciéndolo humano. Tras enfurecer a Zeus, el dios Apolo es desterrado del Olimpo convertido en un niño y enviado a la ciudad de Nueva York, donde tendrá que sobrevivir en el mundo moderno. Del mismo autor que las aventuras de ‘Percy Jackson’, es una colección de cuatro libros ideal para jóvenes a partir de los 12 años que disfruten de la fantasía, la mitología y la acción. 

  • Autor: Rick Riordan
  • Editorial: Montena
  • Edad recomendada: A partir de 12 años

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El Cementerio de los Libros Olvidados 

Cementerio de los Libros Olvidados

La Sombra del Viento, El Juego del Ángel, El Prisionero del Cielo y El Laberinto de los Espíritus son las cuatro historias que giran en torno al ‘Cementerio de los Libros Olvidados’, un lugar secreto y mágico que descubrirá Daniel Sempere de la mano de su padre en la ciudad de Barcelona. Se trata de una saga que recorre la historia de España desde los años 20 hasta la década de los 60, centrándose cada título en épocas y miembros diferentes de la familia Sempere. A pesar de mantener el Cementerio, algunos personajes clave y la localización en cada libro, es cierto que cada obra funciona como historia independiente y todas incluyen, suspense, amor y hechos históricos. https://fa171ffdde405af1668855657b01bd24.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

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Los juegos del hambre

Los juegos del hambre

La Capital de Panem obliga a sus 12 distritos a escoger un ‘tributo’ cada año para representar a su comunidad en los ‘Juegos del Hambre’. Katniss Everdeen, una joven de 16 años, protagoniza la saga que incluye los títulos ‘Los juegos del hambre’, ‘En llamas’ y ‘Sinsajo’. La chica vive en un mundo distópico donde la lucha por la supervivencia, el sacrificio por la familia, la crítica social y el amor (o desamor) son los temas centrales. 

  • Autor: Suzanne Collins
  • Editorial: Molino
  • Edad recomendada: A partir de los 12 años. 

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Trilogía: Canciones para Paula 

Blue Jeans Trilogía mejores sagas lectura

‘Canciones para Paula’, ‘¿Sabes que te quiero?’ y ‘Cállame con un beso’ forman una de las trilogías románticas con más éxito de este autor español, Francisco de Paula Fernández, más conocido como ‘Blue Jeans’. Paula tiene 17 años y a lo largo de esas tres novelas irá conociendo el amor por primera vez (delante y detrás de las pantallas) y pasará por momentos muy duros que le demostrarán quiénes son sus amigas de verdad y cuáles están dispuestas a traicionarla. España, París, Londres… el lector se sumerge entre las calles de cada ciudad mientras acompaña a la protagonista en cada una de sus aventuras y vive con ella una montaña rusa de emociones. https://fa171ffdde405af1668855657b01bd24.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

  • Autor: Blue Jeans
  • Editorial: Planeta
  • Edad recomendada: A partir de los 12 años. 

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Harry Potter

Harry Potter y la piedra filosofal mejores sagas lectura

Harry es un niño huérfano que vive con sus tíos desde que era un bebé. Al cumplir los 12 años recibe una notificación un tanto peculiar: ¡Ha sido aceptado en Hogwarts, la escuela de magia y hechicería! Sin preaviso, su vida dará un giro de 180 grados y comenzará múltiples aventuras en las que descubrirá un mundo mágico que nunca pudo imaginar, conocerá lo que realmente es la familia y la amistad, y todo, mientras se enfrenta a ‘El-que-no-debe-ser-nombrado’. La saga está compuesta por siete libros que se publicaron en este orden: Harry Potter y la piedra filosofal, Harry Potter y la cámara secreta, Harry Potter y el prisionero de Azkabán, Harry Potter y el cáliz de fuego, Harry Potter y la orden del fénix, Harry Potter y el misterio del príncipe, y Harry Potter y las reliquias de la muerte. 

  • Autora: J. K. Rowling
  • Editorial: Pottermore Publishing
  • Edad recomendada: A partir de los 12 años. 

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Los cazadores de sombras

Cazadores de sombras mejores sagas lectura

Clary, una chica que descubre que proviene de un linaje de cazadores de sombras (una especie de demonios), se alía con otros jóvenes cazadores como ella y para averiguar por qué han sido atacadas ella y su madre, conocer quién es su padre o quién les persigue. La saga incluye siete libros que reúnen momentos de amor, sangre, traición y demonios. Ha tenido tanto éxito que recientemente se ha trasladado a la pantalla con una serie de Netflix con el mismo nombre. 

  • Autora: Cassandra Clare
  • Editorial: Destino Infantil & Juvenil 
  • Edad recomendada: A partir de los 14 años.

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Cualquiera que tenga cerca adolescentes de ambos géneros habrá observado que a ellos les pirra jugar con videojuegos y que ellas se decantan por pasar horas chateando y en redes sociales. Pues bien, lo que respondía a una intuición tiene base científica. Así lo corrobora Detección temprana y prevención de adicciones tecnológicas en adolescentesun informe realizado por la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia en colaboración con Fundación Mapfre en el que han participado 3.597 estudiantes de 13 comunidades autónomas de entre 11 y 20 años. Uno de sus autores es Mariano Chóliz, de la Unidad de Juego y Adicciones Tecnológicas de esa universidad: “Efectivamente, los datos nos indican que, tanto en el caso de los videojuegos como en el juego online, son los adolescentes varones los que obtienen puntuaciones significativas de dependencia mucho más altas que las mujeres”. Las razones podrían tener que ver con “las variables más relevantes para el ajuste personal de ellos: demostrar habilidad, competir y ganar”. Aunque tampoco puede despistarse el hecho de que los videojuegos se comercializan para ellos, “usando los principales estereotipos masculinos”, afirma Chóliz.

José Antonio Tamayo, psicólogo sanitario del centro Activa Psicología lo entiende del mismo modo, pero añade “factores socioculturales que inciden en la socialización desde la infancia, aunque tampoco pueden descartarse influencias biológicas, que afecten diferencialmente al comportamiento en función del género”. Porque a ellas les interesan más los servicios de mensajería instantánea. Es decir, comunicarse con sus iguales a través del WhatsApp. “Las adolescentes podrían tener una mayor inclinación por la interacción social y la cooperación; algo que podrían satisfacer en mayor medida a través de tecnologías de carácter interpersonal, como el teléfono móvil o internet”. Tanto es así que su autoestima a menudo depende de los likes conseguidos en redes sociales. A los padres, sin duda, nos puede parecer una pérdida de tiempo (y una soberana estupidez), pero al menos en principio, no supone un problema grave. Los videojuegos y los juegos de azar, si: la adicción.

Una edad peligrosa

Según el psicólogo de Activa Psicología, la adicción a las tecnologías en población adolescente ronda el 5%, con un inicio más precoz en los varones. Es evidente que es una edad complicada. Lo cuenta Marta Marcos, compañera de Chóliz en la Universidad y coautora del estudio: “Son especialmente vulnerables por la etapa evolutiva en la que se encuentran. No están formadas todavía las áreas cerebrales de la planificación y el control y esto influye en la toma de decisiones que les conduce a asumir mayores riesgos sin ser conscientes de las consecuencias derivadas de la forma en que utilizan las tecnologías o el modo de relacionarse con ellas”.

Pero es que lo que les ofrece el juego es muy atractivo para ellos que se asumen como invulnerables, como afirma Marcos: “Es otra forma de asumir riesgos y debe considerarse en el contexto natural de los jóvenes en cuanto al abordaje del interés y la experimentación y deseo de independencia que caracteriza esta etapa evolutiva.” Lo que pasa es que no saben identificar el peligro, aunque sí tienen claro que las adicciones pueden llevar a quien las padece a “perderlo todo”.

A mí no me va a pasar

Claro que eso no va con ellos: “Gran parte de las conductas de juego manifiestas sugieren una combinación de expectativas positivas y negativas en torno al juego que podrían diluir el riesgo general de la adicción. Y lo mismo ocurriría con el resto de las adicciones tecnológicas: videojuegos, móvil y redes sociales, lo que nos sugiere que se trataría de un mecanismo interno para disminuir la disonancia y mantener la autoestima intacta mientras se sigue llevando a cabo la actividad que necesitan y de la cual ya dependen”. Ante esta dicotomía, se decantan por el “eso a mí no me va a pasar”, incluso cuando ya tienen problemas, que los que suelen culpabilizar a otras situaciones o circunstancias.

El problema es mayor con los juegos de apuestas online, un verdadero peligro para los chicos. “Las apuestas deportivas se han convertido en el principal juego al que los adolescentes varones dedican su tiempo y su dinero, debido a que se trata de una actividad que no solamente les resulta atractiva, sino que está ampliamente promocionada y publicitada. Un factor que, junto a la proliferación de salas de juego y apuestas, ha sido crucial para la normalización de una actividad que contribuye sin duda a la adicción entre un público juvenil que, socialmente, ha sido condicionada para no encontrar ningún riesgo en estas actividades disponibles y accesibles dentro del contexto cotidiano”.

Más importante la relación que las horas

Ante esta perspectiva, es evidente que los padres debemos estar muy atentos a los posibles síntomas, que no siempre se corresponden con el tiempo que pasan ante la pantalla, sino con la relación que se establece con ella. “Los criterios de adicción definen una forma de utilización o relación con la tecnología esencialmente adictiva. Es decir, no es tanto el número de horas que la persona pasa conectada, sino la relación que establece la persona con una actividad que se vuelve una afición descontrolada e irrefrenable”, comenta Chóliz.

En ese sentido, los síntomas que denotan esa relación patológica serían los siguientes:

  • Necesidad de uso creciente de la tecnología para conseguir los mismos beneficios que al inicio (tolerancia).
  • Reacciones emocionales negativas ante la imposibilidad de usar la tecnología o ante un tiempo considerable sin poder usarla (síndrome de abstinencia).
  • Uso excesivo de las tecnologías que interfiere con todas las esferas de la vida de la persona.
  • Dificultades para dejar la tecnología a pesar de ser consciente de las consecuencias negativas de esta conducta.
  • Modificación del estado de ánimo como estrategia de escape aprendida para hacer frente a las dificultades propias del curso de la vida.
  • Pérdida de oportunidades académicas y/o laborales.

Fuente: El País

Un menor con una visión negativa de sí mismo puede llegar a adoptar conductas perjudiciales. Expertos en terapia con menores dan algunas pautas para ayudarles a valorarse correctamente:

Charla con la psicóloga Cristina Gil el próximo viernes 29 (12h.)

Toma un trozo de arcilla. Moldéalo con delicadeza y construye una base sólida. Coloca luego sobre ella otro de tamaño similar y acarícialo sin tratar de disimular sus imperfecciones. Nuestra identidad se construye sobre esas dos ‘piezas’ de barro: el autoconcepto (quién creo ser) y la autoestima (cómo me siento respecto a quien soy). Todos somos, en cierta medida, alfareros que esculpimos a otros. Y los padres son los primeros que marcan ese molde a través de su forma de educar y de relacionarse con sus hijos.

La adolescencia es una etapa crucial en el proceso de definición personal. Durante ese periodo “los menores tienen que tomar todo aquello que sus cuidadores construyeron en ellos durante la infancia y autoconstruirse”, explica el psicólogo Fernando Pineda. Y lo hacen en medio de un auténtico torbellino de emociones. Los chavales deben distanciarse de la seguridad que le ofrecen sus padres para reafirmar su individualidad, sentirse aceptado por un grupo de iguales con los que se compara, combatir los complejos en plena revolución hormonal y resistir el embate de los primeros amores (y desamores). Una auténtica prueba de fuego para la autoestima.

“Si un menor llega a los 14 o 15 años con una autoestima dañada debe destruir esa identidad anterior y construir otra sana”FERNANDO PINEDA, PSICÓLOGO.

Un adolescente que aprende a reconocer sus necesidades, fortalezas y debilidades, se acepta sin condiciones, se valora y se respeta percibe que tiene el control sobre su vida, afronta retos, tolera mejor la frustración, no depende de la voluntad de los demás o de las circunstancias, ni permite que le traten mal.

Sin embargo, cuando la visión que tiene de sí mismo no es positiva puede llegar a adoptar conductas perjudiciales. Se castiga porque cree que no vale la pena. Detrás de unas malas notas, de las discusiones constantes, de la rebeldía y/o agresividad, de la fanfarronería puede haber un problema de falta de valoración personal. Si un menor llega a los 14 o 15 años con una autoestima nociva tiene que destruir esa identidad anterior y “crear otra saludable” porque si no es así puede llegar a “hacerse un daño difícil de sanar”, explica Pineda, que advierte a los padres, sin dramatismos, que con el paso del tiempo ese poder para recomponerles “se va de nuestras manos para llegar a las suyas”.

COMBATIR EL DAÑO CON UNA APUESTA POR UNO MISMO

Alberto (nombre ficticio) tuvo que reconstruirse durante su adolescencia tras ser víctima de acoso en dos centros escolares diferentes. En el primero sufrió una agresión física y en el segundo, lejos de encontrar refugio, fue sometido a “vejaciones y humillaciones constantes“. Durante aquel curso de 2º de la ESO nunca quería ir a clase, los descansos los pasaba con chicos de cursos inferiores e incluso solo. No jugaba, no practicaba deporte y no se relacionaba porque siempre le perseguía el rechazo como una sombra.

Uno se ve cada vez más sumido en un pozo del que no cree poder salir, no se siente capaz de llevar nada a cabo y ni mucho menos se esfuerza académicamente pues tu condena diaria es en tu centro”, recuerda ya desde la mayoría de edad con el pesar de que no se dé la importancia suficiente a esas situaciones de violencia y se relativicen como “cosas de adolescentes”. Él aprendió a combatir los desprecios con una apuesta por sí mismo y nuevas amistades: “Al final, uno debe valorarse, así que comencé a hacer deporte e hice mi pandilla en el baloncesto. Tener una red de seguridad social de ese calibre es más que imprescindible para cualquier adolescente, le da a uno fuerzas para continuar y empiezas a valorarte más, a ir a estudiar con más ganas, y a pasar de los demás con más ganas aún”.

La psicóloga María Paz Bermúdez Sánchez, catedrática de la Universidad de Granada, aborda en su libro ‘Déficit de Autoestima. Evaluación, tratamiento y prevención en la infancia y adolescencia’ (Pirámide) las múltiples variables que determinan la creación de una imagen positiva de nosotros mismos. “Algunos de estos factores son internos y están relacionados con la manera de interpretar y afrontar los retos cotidianos. Otros son externos, como por ejemplo, los mensajes de aceptación o aprobación que personas significativas hacen sobre aquello que se dice o se hace. El déficit de autoestima es el resultado de una gran discrepancia entre la idea que la persona se ha formado de cómo debe ser para tener éxito en la vida y la imagen que tiene de sí mismo cuando autoevalúa sus conductas, pensamientos o sentimientos”, resume.

Una excesiva auto-exigencia puede convertirse en una fuente de frustración para los chavales porque les hace percibir que no tienen capacidad para superar metas o afrontar cambios en los diferentes ámbitos de su vida y nunca se sienten conformes. Esa imagen negativa de sí mismos surge también a menudo de la tendencia a “realizar una atribución interna del fracaso y externa del éxito. Es decir, sentirse responsable de los fracasos y no responsable de los éxitos”, explica esta psicóloga.

SÍNTOMAS DE UNA AUTOESTIMA DAÑADA

¿Cómo podemos saber si un adolescente sufre un problema de autoestima? Roberto García, experto en la atención a menores víctimas de acoso escolar, describe algunas señales en su comportamiento que pueden orientar a los padres:

  • Excesiva autocrítica e insatisfacción permanente.
  • Se sienten permanentemente atacados y experimentan mucho resentimiento.
  • Viven en un estado de indecisión crónica, no tanto por falta de información, sino por miedo exagerado a equivocarse.
  • Deseo excesivo de complacer: no se atreven a decir “no” por temor a desagradar.
  • Tratan de hacer todo lo que se proponen a la perfección, lo que les lleva a menudo a la frustración por no conseguirlo.
  • Culpabilidad neurótica: se condena por conductas que no siempre son objetivamente malas, exagera la magnitud de sus errores y delitos y/o los lamenta indefinidamente, sin llegar a perdonarse por completo.
  • A su alrededor se percibe hostilidad. Siempre está irritable, a punto de estallar incluso por cosas de poca importancia; todo le sienta mal, todo le disgusta, todo le decepciona, nada le satisface.
  • Ve sobre todo la parte negativa de la vida y le cuesta disfrutar.

La baja estima ataca aquello que más valoramos. Si es la inteligencia, se pondrá en tela de juicio la capacidad intelectual, si apreciamos la belleza, no podremos mirarnos al espejo sin ver nuestras imperfecciones…” Y si no nos apreciamos a nosotros mismos, los refuerzos que recibimos de los demás “pierden fuerza”. “No nos sirve que los demás nos valoren positivamente”, advierte este psicólogo canario.

El desprecio de los adolescentes a su mundo interior puede generar problemas graves en su desarrollo: trastornos en el sueño (insomnio, pesadillas), en la alimentación (anorexia, bulimia, trastornos digestivos, vómitos, náuseas…), dolores de cabeza habituales, dificultad para comunicarse, incapacidad para concentrarse y/o recordar o tomar decisiones. Su capacidad de disfrutar de la vida se ve mermada porque se encuentra sumido en un estado de ánimo triste, ansioso, atrapado por la culpa o esa angustia vital constante que le puede llevar a tener incluso ideas de suicidio. Ese descontento consigo mismo se puede reflejar también en un abandono de su higiene personal, de sus obligaciones y una huida de su realidad a través de la mentira o el consumo de drogas.

Dar a los hijos responsabilidades adaptadas a su capacidad es fundamental para que confíen en sí mismos

Tanto construir una autoestima positiva como sanarla son labores que conllevan mucho esfuerzo y tiempo. “No hay fórmulas mágicas”, advierte Fernando Pineda, cuyo canal de YouTube orienta a los padres cada semana en temas claves para el adecuado desarrollo de los menores, pero sí podemos ayudarles a reenfocar su mirada y darse el valor que merecen. Éstas son algunas de las pautas para ese proceso:

1. SANAR LA RELACIÓN SIN CULPA

Durante la infancia, el padre y la madre son la fuente más frecuente y fiable de valoración del comportamiento. “El niño necesita saber si actúa correctamente por lo que el refuerzo o el castigo de los progenitores, la consistencia y la seguridad que perciba de éstos va a influir de manera determinante en la imagen de competencia personal que el menor se va a formar”, explica M ªPaz Bermúdez.

Y precisamente por esta influencia paterna, si nuestro hijo llega a la adolescencia con la autoestima dañada, posiblemente la culpa tienda a hacer acto de presencia. Y tal como aparece, debería alejarse. Recomponer la visión que tiene de sí mismo puede conllevar años y mucho esfuerzo, pero un primer paso fundamental es sanar la relación dejando a un lado ese sentimiento de frustración, que sólo obstaculiza los avances, y reflexionar sobre los posibles cambios de actitud. “Si te equivocaste recuerda que todo pasa por algo. Las personas que se tienen que auto-reconstruir son las más fuertes y sabias. Yo agradezco mucho a mis padres todo lo bueno pero aún más todos los errores que cometieron y lo que sufrí pues eso es lo que me permite ayudar y comprender a mucha gente”, recuerda Pineda en primera persona.

2. DIÁLOGO Y NORMAS

Una familia “funcional” es esa que fomenta un desarrollo pleno y sano (también de la autoestima) de todos sus miembros y que educa aplicando el estilo democrático, lejos del autoritarismo y la permisividad. El amor, interés , dedicación, comprensión, confianza y escucha activa tienen un lugar prioritario pero no es un paraíso ajeno a los conflictos sino un lugar donde adquirir herramientas para combatir las adversidades, con normas, límites y roles claros, con respeto a la individualidad, comunicación (y negociación) constante y capacidad de adaptación.

3. OBSERVAR SIN INTERVENIR

El instinto de los padres es proteger a sus hijos y esto puede llevarles a tomar la iniciativa ante el más mínimo problema. Es comprensible pero al hacerlo el mensaje que les mandamos a ellos es que “no son lo suficientemente fuertes, inteligentes y capaces de resolver sus propios problemas”, asegura Pineda subrayando en rojo que la identidad y la autoestima se construyen con “experiencias no con palabras”.

Los adolescentes tienen, pues, que experimentar y hacer frente directamente a sus problemas para creer que son capaces de superarlos. Y los padres, contenerse y permitir que se equivoquen dejando claro que aunque no les vamos a resolver la vida, sí estamos a su lado para apoyarles.

4. HACERLE RESPONSABLE DE SUS LOGROS

Dar a los hijos una responsabilidad adaptada a sus capacidades es fundamental para que se sientan importantes. Si se ven como seres autónomos e independientes tendrán una imagen más positiva de sí mismos. Y para que superen la tarea con éxito, los objetivos tienen que ser realistas (posibles de alcanzar). Hay que tenerles en cuenta siempre a la hora de planificar objetivos. Ellos conocen mejor que nadie sus habilidades y limitaciones. Además, su compromiso será mayor si se siente escuchado. Cuando las expectativas son muy altas o son establecidas por adultos el adolescente puede encontrarse con obstáculos que le abocan al fracaso.

“Facilita a tu hijo experiencias y actividades posibles en las que tenga que implicarse y esforzarse”, recomienda la psicóloga María Paz Bermúdez en su libro. De esta manera se le está transmitiendo que es parte esencial y activa de lo que consigue en su vida, de sus logros y éxitos y que lo que le ocurre no es producto de la suerte u otras circunstancias externas. Esto reforzará la confianza en sí mismo.

También hay que dotarles de herramientas para resolver las adversidades y superar retos cotidianos y enseñarles a premiarse a sí mismo cuando consigue objetivos, con ello se consigue que su valor no dependa de agentes externos sino internos.

5. EVALUARLE DE FORMA OBJETIVA

Los padres deben esforzarse en percibir, aceptar y describir al menor como es, no como nos gustaría que fuese. ‘Inflar el ego’ de los hijos no es la mejor forma de brindarles una autoestima sana. Debemos ayudarles a que vean tanto sus fortalezas como los aspectos que pueden mejorar, siempre haciendo énfasis en las capacidades que tienen y en los caminos que pueden tomar para sortear las dificultades. Que sean conscientes de sus virtudes pero también de sus defectos. Pineda nos pone este ejemplo claro: Imagina que te sientes enfermo y vas a la consulta del médico. ¿Qué esperas de él? ¿Que te diga que tienes una salud de hierro o que sea sincero en el diagnóstico? Esa misma honestidad desea encontrar el menor cuando habla contigo.

6. NO COMPARARLE CON NADIE

Aunque el objetivo de los padres al comparar a su hijo con otros jóvenes de su edad sea motivarlo, demostrarle que es posible, el efecto que se consigue es el contrario y afecta negativamente a la autoestima. La clave está en reforzar los intentos, el esfuerzo, y no exclusivamente los éxitos y logros.

7. ELOGIAR Y CORREGIR DE FORMA ADECUADA

Hacer referencia a la conducta concreta en ambas circunstancias. No etiquetar al menor porque de esta manera se puede prolongar la conducta al sentirse incapaz de modificarla porque cree que forma parte de su personalidad. Lo que se busca es corregir un comportamiento negativo, no al menor en su conjunto.

8. APRENDER A EQUIVOCARSE

El error es el requisito indispensable para el aprendizaje y no sirve de nada tratar de esquivarlo con el anhelo (siempre frustrado) de encontrar la perfección o de evitar retos para no fracasar. “Sentirse bien con uno mismo no es algo que hacemos después de corregir todos los errores sino algo que hacemos a pesar de los errores“, recuerda Roberto García.

9. NO DEPENDER DE LOS DEMÁS

Cuando una persona tiene la autoestima dañada busca la aprobación por necesidad, no es sólo un deseo. Y en esas circunstancias se expone a estar bajo un estado de frustración constante. En la adolescencia, la aceptación en el grupo, el ser elegido como amigo, es una de la principales fuentes de bienestar. Y el rechazo, de dolor. De ahí la importancia de quererse sin condiciones para asestar mejor esos posibles golpes y mantenerse en pie.

“Como el sentimiento de lo que vales como persona, se encuentra localizado en los demás, si ellos rehúsan alimentarte con su aprobación te quedas sin nada. No vales”, explica García, que da las siguientes pautas para evitar esa nociva dependencia de los demás (recomendable que los adultos también tomen nota):

  • Incentivar en nuestros hijos pensamientos positivos sobre su valía
  • Enseñarles a recurrir a la estrategia del ‘tú’ para responder en caso de conflicto. Por ejemplo, “tu amigo no está de acuerdo contigo y se está enfadando. En lugar de cambiar de postura o defenderte, simplemente contesta : “‘Tú’ te estás enfadando y piensas que yo no debería pensar como pienso”.
  • Cuando vaya a comprar ropa o cualquier otro artículo, que confíe en sí mismo y no consulte a nadie su opinión.
  • A la hora de expresarse, que evite buscar respaldo constante en los demás con frases como: “¿No es así?, ¿tengo razón o no?…”
  • Si el adolescente piensa que alguien le está tratando de manipular , que lo haga saber. En vez de ‘ablandarse’ para obtener aprobación, puede decir en voz alta: “Normalmente yo modificaría mi posición para lograr que me aceptes y me quieras, pero realmente creo en lo que acabo de decir”.
  • Si nos están diciendo algo que no nos gusta pero puede ser positivo para nuestro crecimiento personal, lo agradecemos. Esto pone fin a cualquier tipo de búsqueda de aprobación.
  • Otra estrategia es buscar expresamente que nos desaprueben y trabajar para que no nos moleste. También, emplear técnicas para ignorar los actos de desaprobación y no prestar atención a los que tratan manipularnos. “Estás hablando en público y alguien no le gusta lo que estás diciendo. Se levanta y trata de forzar una discusión. Respondes, “de acuerdo y continuas.”

10. FOMENTAR LAS RELACIONES PERSONALES Y REALES.

En la adolescencia actual, la búsqueda de aprobación por parte de los demás tiene forma de ‘like’. Y cuando no llega, la autoestima se resiente. Tampoco sale bien parada en esa comparativa constante que los jóvenes hacen de su vida, de sus relaciones o de su cuerpo en plataformas como Instagram. “El problema en las redes sociales no es la exigencia de dar una imagen perfecta sino la evaluación continua a la que es sometida la vida que se expone y, la dependencia que el que la expone tiene de la opinión de los demás. Sin lugar a duda, para evitar los efectos negativos del uso de las redes virtuales lo mejor es reducir su uso, aceptar y transmitir que no es una manera natural de relacionarse y fomentar los vínculos personales y reales”.

Incentivar las actividades deportivas, salidas al aire libre o las conversaciones en persona otorga a los menores una fuente de bienestar alternativa que les ayuda a desprenderse del poder actual de las nuevas tecnologías sobre su rutina diaria y que puede provocar, cuando el uso es inadecuado, en aislamiento, ansiedad y depresión.

Esa distancia emocional en Internet facilita, en una de sus vertientes más oscuras, prácticas como el acoso que atentan directamente contra la integridad moral de los menores. Con la experiencia como aval, Alberto pide a aquellos jóvenes que estén padeciendo actualmente una situación de violencia psíquica o física que “exijan que se les respete. Que no se dejen pisotear y mucho menos ser quien pisa a los demás. Y si no es capaz de dar el primer paso solo, que pida ayuda psicológica para poder sentirse cómodo consigo mismo y con los demás”.

Y ELLOS, ¿QUÉ OPINAN?

¿Se paran los adolescentes a reflexionar sobre cómo son realmente? ¿Dependen en exceso de lo que piensan otros? Les damos la palabra para que nos expliquen qué circunstancias son las que dañan su autoestima en su vida diaria y cómo recuperan la confianza en sí mismos.

Cómo sanar la autoestima de los adolescentes

Fuente: El Mundo