Paseando por una de las calles de la ciudad vi a una chica de unos 16años zigzagueando mientras intentaba escabullirse, entre los coches aparcados a ambos lados de la calle, de una amiga que le pedía que se detuviera. Muy cerca de la escena se encontraban dos miembros del Samur-Protección Civil que esperaban a que la joven recapacitara y volviera para poder así iniciar el protocolo de una intoxicación etílica. Pasados unos minutos, la joven regresó junto a su acompañante pidiendo a los agentes que, por favor, no informasen de lo sucedido a sus padres. Esta imagen se repite mucho más de los que desearíamos durante los fines de semana.

La Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES) 1995-2017 apunta que el alcohol, junto al tabaco, son las sustancias que empiezan a consumirse de forma más precoz a los 16,6 años. Unas cifras que se mantienen estables a lo largo de toda la serie histórica. Además, el alcohol es la sustancia que obtiene una mayor prevalencia tanto entre los hombres (93,6%) como entre las mujeres (88,8%), habiendo sido consumida alguna vez en la vida por la gran mayoría de la población de ambos sexos. A estos datos, hay que sumar los extraídos por la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES) 1994-2016, realizada en centros educativos con estudiantes de edades comprendidas entre 14 y 18 años. Este informe revela que el alcohol es la sustancia psicoactiva más extendida entre los estudiantes de Enseñanzas Secundarias, de 14 a 18 años. El 76,9% ha consumido bebidas alcohólicas en alguna ocasión en su vida, y aproximadamente 2 de cada 3 jóvenes (67,0%) admite haber tomado alcohol recientemente, en los últimos 30 días. El informe también señala que, con respecto a la última encuesta, se mantiene un descenso del consumo iniciado en 2012, principalmente de aquellos jóvenes de 14 y 15 años.

En relación con el sexo y la edad, el informe ESTUDES subraya que en esta franja de edad, de 14 a 18 años, el consumo de alcohol está ligeramente más extendido entre las chicas. La mayor disparidad entre el consumo observado en chicos y en chicas se produce en el segmento de 15 años, donde la prevalencia en los varones resulta 5,2 puntos inferior a la registrada por las chicas. Por el contrario, en el grupo de 18 años, la extensión del consumo es prácticamente la misma. Cuando se analiza la prevalencia de las borracheras, ESTUDES mantiene que la mayor diferencia entre chicos y chicas aparece en el grupo de 14 años, siendo el indicador 7,1 puntos superior en ellas. Conforme aumenta la edad de los estudiantes, la prevalencia entre chicos y chicas converge. El estudio afirma que, independientemente de la edad, ellas se emborrachan más qué ellos. Finalmente, entre los 14 y 17 años, la práctica del botellón adquiere mayor dimensión en las chicas. Sin embargo, en el grupo de 18 años, el porcentaje que ha realizado botellón resulta superior en el colectivo masculino (71,3% para ellos frente a 64,5% para ellas).

Enedina Quiroga-Sánchez, Departamento de Enfermería y Fisioterapia de Campus Universitario de Ponferrada de la Universidad de León, defendió el pasado mes de diciembre la tesis Estudio de los factores estructurales y los patrones de consumo de alcohol en escolarizados, bajo la dirección de los profesores Vicente Martín Sánchez y Pilar Marqués Sánchez. La investigación ha abordado la importancia de los contactos en red en la adquisición de hábitos nocivos como el consumo de alcohol y de qué manera el entorno social del adolescente puede ser una de las claves para aumentar el éxito de las estrategias preventivas.

El estudio, de corte transversal, fue realizado en el curso escolar 2016/2017 en cuatro centros educativos de la Comarca de El Bierzo. La muestra estuvo formada por 195 adolescentes con edades comprendidas entre los 16 y 18 años. Se administró un cuestionario online, mediante instrumentos validados y otros “ad hoc” para cubrir el interés de la investigación. La recogida de los datos relativos al consumo de alcohol se realizó mediante el cuestionario AUDIT, proyecto de la OMS que ha sido validado en España, para detectar tanto consumos de riesgo como dependencia alcohólica; identificando los trastornos debidos al consumo no responsable de alcohol. La recogida de los datos de tipo estructural se enunció mediante una pregunta respecto a la red de amistad, elaborada según una precisa revisión de la bibliografía que abordaba la influencia de las redes en el consumo de alcohol y otras drogas con metodología de ARS (Análisis de Redes Sociales).

Enedina Quiroga-Sánchez explica que la investigación ahonda en el ARS, entendido como un método formal para medir las redes sociales; “es decir, los comportamientos sociales de los individuos en un determinado entorno. Este método incluye un concepto de red social que va más allá del conocido Facebook, Twitter o Instagram pues hace alusión a los comportamientos sociales, las interrelaciones y los contactos que se producen entre aquellos individuos que comparten algún tipo de interés”. Además, prosigue esta enfermera, “nuestra investigación ha incluido la importancia de los contactos en la red en la adquisición de hábitos nocivos como el consumo de alcohol, mostrando cómo, en las redes de contactos dentro del aula, los individuos con los que los jóvenes mantienen una relación de verdadera amistad no son los que les impulsan a beber, ya que los verdaderos amigos te previenen de las consecuencias y por lo tanto del consumo. Sin embargo, el adolescente consumidor que sí posee muchos contactos con los que mantiene un nivel de amistad mínimo, encuentra un escenario de líder, sin reproches para el consumo”.

Los principales resultados obtenidos muestran como del total de la muestra, 110 alumnos presentaban riesgo de consumo de alcohol, asociado significativamente con el género femenino. Con relación a los factores estructurales se observó cómo cuando la intensidad de contactos es mínima, es decir, cuando la interacción entre los adolescentes es pequeña, los alumnos con riesgo de consumir alcohol presentan posiciones más centrales en la red. Sin embargo, a medida que la intensidad de contacto aumenta, el adolescente pierde centralidad hasta no observarse ninguna asociación con riesgo de consumo de alcohol, según la perspectiva del ARS.

Enedina Quiroga-Sánchez afirma que “el adolescente actual posee una red de contactos densa, amplia, en la que no todas las relaciones se encuentran en el mismo nivel. La necesidad de liderazgo o protagonismo que la etapa adolescente comporta, le lleva a caer en conductas inapropiadas con aquellos individuos que, según las estimaciones de nuestra investigación, no se hallan en niveles de amistad estrechos”.

El estudio evidencia cómo el conocimiento de la red social del individuo a través del ARS permite no solo al personal de enfermería, sino también a las administraciones públicas poder beneficiarse de una herramienta con la que visualizar los patrones de comportamiento y aplicar esta información a los programas de promoción y estrategias de prevención de la salud. “Tener conocimiento sobre el patrón de relaciones de adolescentes, en la familia, del grupo de iguales, etc. es un punto clave para el diseño de estrategias preventivas en este importante problema de salud pública”, concluye Quiroga-Sánchez.

https://elpais.com/elpais/2019/03/18/mamas_papas/1552898942_683831.html

Si tu hijo se pone nervioso cuando su dispositivo móvil se queda sin batería o se siente mal si no actualiza sus redes sociales de forma continua puede ser que tenga un problema de hiperconexión. La psicóloga Gabriela Paoli ofrece en este artículo un cuestionario para comprobar si existe un ‘enganche’ a la tecnología y ofrece diez claves para mantener una buena ‘salud digital’.

Según el último informe digital 2020 de ‘Hootsuite’ y ‘We are digital’, pasamos de media 6 horas y 43 minutos al día conectados a internet, lo que supone 100 días al año. Sin duda, la crisis suscitada por el coronavirus ha provocado que vivamos ‘más virtuales’ que nunca.

Internet se ha convertido en el ‘analgésico digital’ cuando estamos aburridos o estresados. Y esta situación, que ya viene de lejos, simplemente se ha acelerado. En un mundo de hiperconexión, paradójicamente la soledad se hace más latente y cruel, las redes sociales nos hacen vivir una vida superficial y artificial o el teletrabajo nos vuelve esclavos. En definitiva, la salud se resiente.

La hiperconexión en niños y adolescentes

En cuanto a los pequeños y adolescentes, la situación no es muy diferente. Ellos también han tenido que verse obligados a volcarse en la educación online, con la utilización de diversas plataformas y metodología nueva y desconocida para ellos y para muchas familias, que han hecho que vivamos una verdadera transformación digital en cuestión de meses. Todo esto ha generado mucho estrés, nerviosismo y frustración en casa.

Jóvenes con el móvil hiperconexión

Lo cierto es que a estas edades se necesita de las amistades, experimentar el mundo, atreverse a salir y a vivir experiencias que son fundamentales para la vida. Y no las están pudiendo vivir ‘de manera real’, sino que estas cuestiones se han pasado también al universo virtual. Es decir, no sólo están las clases online, sino además la casi exclusiva forma (virtual) para socializar o entretenerse, y todo ello, va creando las bases de sus valores, creencias e ideas sobre la vida. La sociedad aumentada de las redes sociales les hace sentirse cerca en la distancia, les va haciendo asumir, en muchos casos, personalidades virtuales, identidades idealizadas, exitosas e inalcanzables.https://197121b49835297431a46b6eeeccd1c3.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

«La hiperconectividad a la que estamos expuestos se ha convertido en el agujero negro por donde se escapa nuestro tiempo»

Y es que las imágenes que se comparten en las redes, a menudo poco realistas, les puede hacer sentir incapacidad, falta de confianza, baja autoestima…

Ocho preguntas para saber si tu hijo está ‘enganchado’ al móvil

Con todo esto, ¿crees que tu hijo puede estar enganchado a su dispositivo móvil? Puedes hacer este cuestionario con él para comprobarlo.

joven enganchado al móvil hiperconexión
  1.  ¿Necesitas tener el móvil en la mano o muy cerca de ti, incluso durmiendo?
  2.  ¿Consultas el móvil de forma compulsiva, aún sin recibir notificaciones o emails?
  3. ¿Sientes que si no te conectas te estás perdiendo algo? ¿Sufres ‘FOMO’ (el miedo a perderte algo)?
  4. ¿Recibes quejas de tu familia o amigos porque estás siempre con el móvil en la mano?
  5. ¿Has dejado de hacer las actividades o aficiones que solías hacer porque no tienes tiempo?
  6.  Si tienes el móvil apagado, ¿sientes inseguridad, nerviosismo o incluso ansiedad?
  7.  ¿Sientes molestias si te quedas sin batería, sin señal de datos o sin conexión de Wi.Fi?
  8. ¿Te sientes mal por no poder mantenerte actualizado de lo que ocurre en las redes sociales?

No se trata de demonizar el uso de la tecnología, simplemente es necesario estar alerta puesto que los mensajes y nuestros gestos cotidianos van dejando huella, van creando hábitos y costumbres muy poco favorables para nuestra salud.

La hiperconectividad a la que estamos expuestos se ha convertido en el agujero negro por donde se escapa nuestro tiempo, adormece nuestros sentidos, los deseos, la curiosidad… nos proporciona una sensación falsa de saciedad y gratificación.

Claves para evitar la hiperconexión (tanto en estudiantes como en adultos)

Si en su mayoría se ha respondido con afirmaciones al cuestionario, es vital tener en cuenta estas claves para evitar una sobreexposición o hiperconexión al móvil y las redes sociales.

claves para evitar la hiperconexión
  1. Clases online o teletrabajo: hay que practicar el autocontrol estableciendo franjas de horario de conexión y desconexión.
  2. Vivir conforme a tus valores: son tu brújula porque, además de guiarte, pueden ayudarte a realizar cambios beneficiosos. Prioriza tu bienestar y el de los tuyos.  
  3. Desactivar las notificaciones: interfieren significativamente en tu vida cotidiana porque perturban tus rutinas, te llevan a la multitarea y pierdes concentración y eficacia.
  4. ‘Hacer limpieza’: borra aplicaciones que no uses y perfiles que no te aportan nada. Y busca tu libertad y ‘salud digital’.
  5. Retomar actividades o hobbies: te proporcionarán placer y satisfacción ya que son otras formas de segregar dopamina, la hormona de la felicidad. Así activamos otras áreas del cerebro y le suministramos un disfrute más saludable.
  6. Dedicar tiempo a estar en contacto con la naturaleza.
  7. Utilizar el ‘modo avión’ al llegar a casa.
  8. Evitar la ‘prontomanía’: si no te va bien contestar inmediatamente, hazlo más tarde, no se acaba el mundo.
  9. Activar el ‘tiempo de uso’: consiste en hacer un seguimiento diario y semanal del tiempo de conexión. O si necesitas más ayuda para reforzar tu fuerza de voluntad, existen muchas aplicaciones para controlar el tiempo de conexión y de desconexión.
  10. Utilizar Internet en la medida justa: debe servir para facilitarnos la vida, no para alejarnos del mundo real ni de las personas que nos rodean.

¡Sal de la red y vive una vida real!

Fuente: Educación 3.0

Las redes sociales ocupan gran parte del tiempo diario de los adolescentes actuales. De ellas, TikTok es una de las que más éxitos cosecha y, por eso, te ofrecemos una guía de consejos especialmente pensada para que las familias garanticen un uso adecuado y seguro.

Según un estudio llevado a cabo por TikTok, al 66% de los adolescentes actuales le encanta compartir contenido en forma de audio e imagen en las diferentes redes sociales y plataformas de contenidos. Tanto es así que cada adolescente pasa una media de 45 minutos diarios navegando en esta red social, tal y como apunta un estudio publicado por The Wall Street Journal. Y TikTok es una de las más demandadas de la actualidad: cuenta con 500 millones de usuarios activos y con un total de 1.200 millones de descargas.

Su máxima es sencilla: el usuario crea vídeos de hasta 60 segundos de duración en los que hace playback cantando canciones y moviéndose al ritmo de ellas. Posteriormente, lo comparte en la biografía e, incluso, puede compartir el contenido en otras redes sociales. Esta práctica tiene algunos riesgos asociados como los peligrosos retos que se hacen virales de vez en cuando o la adicción a las redes sociales.

Para mayores de 12 años

Para evitar estos y otros peligros, en la tienda de aplicaciones de Android e iOS está indicada como una app para mayores de 12 años, lo cierto es que la preocupación de los padres ante el masivo uso de ‘TikTok’ también en niños menores de esa edad va en aumento. Desde la propia red social recomiendan activar el control parental de los dispositivos móviles, de tal manera que si el usuario no ha superado esa edad, será el propio terminal el que bloquee el uso de la aplicación.

Cuando es utilizada por menores, resulta de vital importancia que los progenitores y docentes supervisen el uso que hacen de esta red social. Para ello, un consejo que exponen desde la propia firma es que les inviten a cambiar la configuración de su cuenta para hacer el perfil privado. De esta manera, el propietario podrá aprobar y rechazar solicitudes de seguimiento, así como restringir el acceso a sus contenidos solo a sus seguidores y activar la opción para recibir solo mensajes de ellos. Además, pueden bloquear a otros usuarios para que no puedan volver a contactar con ellos, guardar los vídeos compartidos como opción privada e, incluso, habilitar restricciones para comentarios y mensajes. Para esta última opción, ‘TikTok’ ha habilitado un apartado en el que se pueden añadir hasta 30 palabras, de tal forma que se bloquearán de manera automática los comentarios que contengan alguna de ellas.

También comenta la importancia de trasladar al usuario que puede denunciar cualquier comportamiento que considere que infringe los Términos de Servicio de la plataforma.

Cuando es utilizada por menores, resulta de vital importancia que los progenitores y docentes supervisen el uso que hacen de esta red social. Para ello, un consejo que exponen desde la propia firma es que les inviten a cambiar la configuración de su cuenta para hacer el perfil privado. De esta manera, el propietario podrá aprobar y rechazar solicitudes de seguimiento, así como restringir el acceso a sus contenidos solo a sus seguidores y activar la opción para recibir solo mensajes de ellos. Además, pueden bloquear a otros usuarios para que no puedan volver a contactar con ellos, guardar los vídeos compartidos como opción privada e, incluso, habilitar restricciones para comentarios y mensajes. Para esta última opción, ‘TikTok’ ha habilitado un apartado en el que se pueden añadir hasta 30 palabras, de tal forma que se bloquearán de manera automática los comentarios que contengan alguna de ellas.

También comenta la importancia de trasladar al usuario que puede denunciar cualquier comportamiento que considere que infringe los Términos de Servicio de la plataforma.

Tiktok consejos

 Cómo crear un perfil seguro

Además, existen algunos consejos promovidos directamente por el equipo que gestiona esta red social y que las familias pueden trasladar a sus hijos:

  • Crear una contraseña segura: recomiendan, por ejemplo, evitar las combinaciones numéricas y optar por una en la que estén presenten letras mayúsculas, minúsculas y números.
  • Hay que tener siempre en cuenta la configuración de privacidad de la cuenta: la red social permite elegir el perfil privado, controlar quién ve el contenido publicado o, incluso, desactivar la opción para que otras personas puedan encontrarte.
  • El usuario solamente debe aceptar solicitudes y mensajes de personas conocidas ya que, de este modo, estará menos expuesto a los peligros de la privacidad.
  • Activando el modo restringido se generará un código válido durante 30 días, y se limitará la visualización de contenidos que puedan ser inapropiados para todos los públicos. De cualquier manera, siempre que se vaya a reproducir algún vídeo de este tipo, TikTok avisará para que se pueda omitir.

Fuente: educacion 3.0

Cataluña prueba desde hace tres cursos la flexibilización esta etapa, combinándola con un ciclo formativo que permite a los alumnos obtener una doble titulación.

Aone Landa empezó a nadar a los dos años y a los siete ya participaba en competiciones, pero tiene claro que no quiere convertirse en profesional. “Soy muy exigente y hace un tiempo vi que no conseguía los resultados que yo quería, pese al esfuerzo y haberme perdido muchas cosas durante este tiempo”, explica la joven, que estudia en el Instituto Ferra Tallada de Barcelona el primer curso de Bachillerato, pero no de cualquier Bachillerato. Landa tenía claro que quería cursar el Bachillerato científico y estudiar, posteriormente, Medicina y Psiquiatría. Pero unos de sus deseos también es ir a Australia y hacer de socorrista un tiempo. Y encontró la forma ideal de combinar ambos intereses: un Bachillerato de tres años que compagina estos estudios convencionales con un ciclo formativo de grado medio que le permite, al final de la etapa, obtener la doble titulación de ambos estudios.

En 2019 Cataluña puso en marcha una prueba piloto en siete centros para flexibilizar el Bachillerato, alargándolo un año e incorporando materias de un ciclo formativo de grado medio, ya sea del ámbito deportivo, como el de artes plásticas y diseño. Con esta prueba se buscaba un doble objetivo: reducir el abandono escolar y replantear la oferta formativa. “¿El Bachillerato es exclusivamente el camino para ir a la universidad? ¿La FP es la que necesitamos actualmente?”, se planteaba entonces el consejero catalán de Educación en aquel momento, Josep Bargalló. Haciendo más atractivos los estudios, añadiéndoles una vertiente más práctica, se vio como una forma de retener a los alumnos. Otra vía es quitar la presión de acabar el Bachillerato en dos años y permitiendo que aquellos alumnos con más dificultades puedan cursarlo en tres años.MÁS INFORMACIÓNBarcelona ensayará un bachillerato de tres años contra el abandono escolar

Esta última fórmula está recogida en la nueva ley estatal de Educación, la Lomloe, y en el decreto de Bachillerato aprobado el pasado martes 5 de abril. Concretamente, la nueva normativa contempla una serie de casos en que estos estudios pueden cursarse en tres años: cuando el estudiante esté realizando simultáneamente enseñanzas profesionales de música o danza, sean deportistas de alto nivel o presenten una “necesidad específica de apoyo educativo” (lo que suele ser sinónimo de presentar algún tipo de discapacidad o de dificultad de aprendizaje). El objetivo es frenar el abandono prematuro de los estudios que, según las últimas estadísticas, está en claro retroceso y cayó al 13,3% en España en 2021, la cifra más baja nunca registrada.

El Instituto Ferran Tallada de Barcelona es uno de los centros participantes en la prueba piloto y ofrece la combinación de Bachillerato y FP media en la modalidad deportiva con dos especialidades: el fútbol y el socorrismo. El centro ha dado un vuelco a su plan de estudios para, durante los dos primeros años, combinar las materias del primero de Bachillerato y del ciclo formativo. El tercer año corresponde al 2º de Bachillerato convencional, enfocado en la selectividad. Se mantienen tanto el número de materias como las horas lectivas, pero el gran elemento diferenciador lo aportan las prácticas del ciclo formativo, que se realizan fuera del centro; en el caso de este centro barcelonés, en campos de fútbol, en piscinas o en la playa, dependiendo de la especialidad.

Este modelo más flexible ofrece varias ventajas, según abundan desde el instituto. La primera, quita a los alumnos, con 16 años, la presión de tener que elegir. “A estas edades no saben hacia dónde tirar y con esta opción lo tienen todo: la FP les facilita el acceso a un trabajo, pero el Bachillerato les allana el camino a la universidad. Aquí lo que hacemos es abrir puertas”, resume Manel Tenes, director del centro. “También ven la importancia del estudio, que el deporte necesita un contenido teórico, y esto hace que valoren más el Bachillerato”, añade Laura Flaqué, jefa de estudios de enseñanzas deportivas del instituto.

Para los alumnos también supone un atractivo el hecho de lograr un título, aunque básico, ya al final del primer curso, que les permite trabajar. Por ejemplo, como socorristas de piscina y parque acuáticos o como ayudantes de entrenador de fútbol base. Otra ventaja es que, en caso de que no tengan éxito con el Bachillerato, siempre pueden contar con el título del ciclo formativo y continuar su formación en la FP superior.

Ian Casternado y Pol Jiménez, ambos estudiantes de 1º de Bachillerato en la especialidad de fútbol, coinciden en que todavía no tienen nada claro su futuro y optaron por este modelo “porque ofrece más salidas”. Y ponen en valor esta vertiente más práctica. “No se hace tan pesado, porque siempre estar las mismas horas en el mismo sitio, cansa, y así rompes la monotonía”, tercia Ian.

Pol García, en 1º de la rama de socorrismo, tiene como meta estudiar el grado de INEF y convertirse en bombero. “El Bachillerato de tres años te da más tiempo para decidirte qué quieres hacer y además aprendes cosas prácticas; en mi caso, salvamento y primeros auxilios, algo que puedes aplicar cada día y que es un conocimiento básico que todo el mundo debería tener”, lanza el joven.

Prácticas en la playa de la Barceloneta de estudiantes de la doble titulación de Bachillerato y enseñanzas deportivas, en la especialidad de socorrismo.
Prácticas en la playa de la Barceloneta de estudiantes de la doble titulación de Bachillerato y enseñanzas deportivas, en la especialidad de socorrismo.KIKE RINCON (EL PAÍS)

En junio finaliza la primera promoción de esta modalidad experimental de Bachillerato, que progresivamente ha ido atrayendo a más alumnos: los 15 alumnos del primer año se han doblado en el actual, pero “para el próximo año se han interesado casi 60 familias, queremos pedir una segunda línea”, explica el director, quien también destaca la incorporación de más chicas.

No obstante, desde el instituto también lamentan un gran hándicap: el precio de la matrícula. La de la especialidad de fútbol se eleva a 1.400 euros y la de socorrismo, a 2.000. “Es muy caro, a pesar de que son precios públicos, pero hay que pagar los formadores y las instalaciones, que son públicas, pero las gestionan entidades privadas. No tiene sentido. Esto también hace que pocos institutos se animen a ofertar este tipo de estudios”, lamenta Tenes.

De momento, el modelo se amplía con cuentagotas y actualmente ya son una veintena de centros los que ofrecen la doble titulación en Bachillerato y ciclo formativo, sea del ámbito deportivo o el artístico, según la web de la Generalitat. Con todo, el Departamento catalán de Educación valora positivamente la experiencia del primero “porque a nivel organizativo es muy fácil la combinación y complementa bien la oferta formativa”. En cuanto al de artes plásticas, el Departamento admite por escrito “que no hay tanta demanda”.

Desde el instituto Ferran Tallada tienen claro que este nuevo modelo es un éxito. “En este Bachillerato no hay ni absentismo ni abandono escolar”, resume tajante Tenes, quien abunda que en el convencional tienen actualmente un 10% de absentismo, que luego se traduce en abandono. Unas cifras, incide el docente, marcadas al alza por la pandemia, ya que antes rondaban el 2%. “Los adolescentes lo están pasando muy mal con la pandemia, la parte emocional es muy importante a estas edades. Y con esta fórmula recuperan la ilusión, los alumnos vienen contentos, y esto es clave. El Bachillerato de tres años actúa de tapón, retiene a los alumnos y además logra que estudien un año más”, zanja el director.

Fuente: El País.

Cuando la situación con respecto a las consecuencias para el menor se complica y no se puede gestionar desde la familia, expertas de la FAD recomiendan acudir a un especialista.

Las cifras de consumo de alcohol entre los adolescentes son muy elevadas. El 70,5 % de los estudiantes de entre 14 y 18 años han tomado alguna vez alcohol durante los últimos 12 meses del año 2021, según el último estudio al respecto del Ministerio de Sanidad, que también señala que beben más las féminas que los varones menores de 18 años. Concretamente, un 73,3 % frente a un 67,8 %. En cuanto a la media de edad en que los adolescentes comienzan a tomar alcohol, se sitúa en los 15 años y las tiendas del barrio es donde más adquieren la bebida.

Cualquier cifra de consumo del alcohol en jóvenes menores de 18 años debería ser preocupante, “porque a esa edad se están desarrollando y beber puede tener consecuencias a largo plazo, como las dificultades para aprender y recordar. También puede afectar a su rendimiento académico, así como a sus relaciones sociales y familiares. Se pueden mostrar más agresivos tras las borracheras y perder oportunidades propias de su edad, como asistir a cursos o actividades de ocio, porque no han descansado de noche y se encuentran mal por la mañana, explica Celia Prat, jefa del Equipo de Formación de la Fundación FAD Juventud.MÁS INFORMACIÓNLos adolescentes que beben alcohol tienen menos amigos

Existe mucha permisividad con el consumo de alcohol en la sociedad y trasladamos ese modelo a nuestros hijos. “Les hemos enseñado el patrón de asociar el ocio y la diversión con beber alcohol. Lo ideal, sería ayudar a los jóvenes a desarrollar un pensamiento autónomo y crítico para que puedan contemplar y asumir otras opciones para divertirse que no impliquen beber, a pesar de que a su alrededor sea el modelo social frecuente. Desde casa, se pueden favorecer alternativas relacionadas con el deporte u otro tipo de actividades que les saquen del foco del consumo de alcohol como forma de divertirse y socializar”, añade Celia Prat.

Cómo prevenir el consumo de alcohol en los jóvenes

Las bases para un ocio sano de nuestros hijos cuando son jóvenes se asientan desde la cuna. ”Se trata de un trabajo a largo plazo para fomentar en ellos una autoestima sana, poniendo normas y límites adecuados, con una buena comunicación en casa y dando un ejemplo adecuado como adultos con respecto al consumo de alcohol. Conviene conocer a los chicos y para ello hay que propiciar un espacio de escucha, diálogo y afecto para que tengan confianza a la hora de comentar con sus padres su día a día y lo que les preocupa”, comenta Rocío Paños, responsable de Actuaciones con familias de FAD.

Cómo actuar si mi hijo menor de 18 años llega ebrio a casa

Cuando un joven llega a casa bebido por primera vez, es fundamental que los padres actúen frente a la situación de manera adecuada para sentar un precedente de cara a que su hijo no repita la experiencia. Es aconsejable “no abordar el tema en el momento en que llega ebrio, porque no se va a enterar y va a generar un conflicto. Una vez que se comprueba que está bien y no hay que ir a urgencias, conviene dejar que duerma y hablar del tema al día siguiente con calma y evitando los juicios. Se pueden hacer preguntas abiertas, como, ¿qué ha pasado? ¿Por qué decidiste beber? ¿Cómo te sientes al respecto? También, se pueden comentar las consecuencias de beber, como sentirse mal físicamente y buscar juntos alternativas consensuadas al consumo de alcohol para futuras ocasiones, así como compartir con ellos nuestra experiencia al respecto cuando éramos jóvenes”, añade Rocío Paños.

Señales que indican que un joven consume alcohol

Si conocemos a nuestros hijos, sabremos detectar los indicios que advierten que consumen alcohol con menos de 18 años, como:

  • Disminuye su rendimiento escolar.
  • Se aísla durante más tiempo en su habitación.
  • Cambio el grupo de amigos habitual.
  • Se muestra desmotivado con actividades que antes le gustaban.

Cuando la situación con respecto a las consecuencias para el adolescente del consumo de alcohol se complica y no se puede gestionar desde la familia, se puede contactar con profesionales especializados, como con el servicio de información y orientación de la fundación FAD, en el teléfono anónimo y gratuito 900161515.

¿Por qué mi hijo bebe alcohol?

A los jóvenes les suele llamar la atención consumir alcohol porque lo consideran algo “divertido y transgresor. Es una forma de rebeldía propia de la edad que va contra las normas y rompe lo establecido por los padres. Pero si, anteriormente, se les ha hablado de las consecuencias negativas que tiene beber, hay más posibilidades de que no lo hagan. Conviene tener en cuenta que los adolescentes pueden consumir alcohol por cuestiones como sentirse integrados en el grupo, porque tienen una baja autoestima o necesitan sentirse reconocidos por los demás y no sentirse excluidos. Son aspectos que hay trabajar desde la familia a través del fomento de la adquisición de un sistema de valores sólido, para que no beban alcohol, simplemente, porque no es lo correcto y no me sienta bien; sin buscar más allá. Estamos convirtiendo a los jóvenes en débiles, porque no se quieren mostrar vulnerables y conviene transmitirles que el más valiente es el que se atreve a decir no”, concluye Ana López, pedagoga y especialista en neuropsicología educativa.

Fuente: El País.

Los hijos crecen a un ritmo vertiginoso y casi sin darte cuenta llegan a la adolescencia. Pero todo lo que ocurre antes en su vida marcará esta etapa llena de cambios hormonales. Es por eso que antes de que tu hijo/a llegue a esta edad es necesario que hayas inculcado en él algunos hábitos para que cuando llegue la adolescencia se mantengan y además, perduren.

Cuando un niño se convierte en adolescente el tiempo que se pasa junto a él es bastante más limitado por lo que la influencia de padres a hijos se puede ver disminuida. Pero, si construyes algunos hábitos antes de que lleguen a esta edad, tu influencia servirá exactamente igual que cuando eran más pequeños y además, estarás creando una relación positiva con tu hijo/a adolescente.

Hábitos que deben tener tus hijos antes de llegar a la adolescencia

1. Cenar en familia

El tiempo de comer o cenar en familia es muy importante para cuidar el núcleo familiar. En estos momentos se puede compartir tiempo y ofrecer toda tu atención sobre tus hijos. Establecer el hábito de comer o cenar todos juntos cada día es importante para que todos estéis bien conectados y así cuando llegue la adolescencia, seguirán haciéndolo como una parte normal de sus vidas.

2. Guarda tu teléfono en las comidas y en el coche

Mirar el teléfono o las redes sociales mientras se está comiendo en la mesa compartiendo tiempo en familia es de muy mala educación, además de desagradable para tus hijos. Haciéndolo en el coche mientras conduces además es peligroso para tu vida y para la de tus hijos ya que las distracciones al volante pueden resultar fatales y sufrir un accidente.

Si haces esto tus hijos imitarán tu comportamiento y es un hábito que debes eliminar para que tus hijos no lo imiten. Los momentos de la mesa y del coche son momentos de conversación en familia y deben ser priorizados ante todo.

hijo adolescente

3. Tiempo para conversar

Cuando se trata de adolescentes el mayor desafío es captar su atención y más cuando años atrás ellos intentaban captar la tuya pero no había manera: aprendieron a ignorar. Es necesario que como padre o madre tengas el hábito de escuchar y hablar con tus hijos cada día y de preguntar cómo ha ido el día que han vivido. Cuando tu hijo adulto te llame cada semana para contarte cómo está, agradecerás el esfuerzo invertido años atrás. 

4. Contacto físico

Para afianzar un vínculo afectivo es necesario tener contacto físico. Se necesitan 4 abrazos al día para sobrevivir, ocho abrazos al día para mantenerse y 12 para crecer. Los adolescentes crecen de muchas maneras pero en ocasiones se olvidan de ser agradables y cariñosos. Cuando los niños llegan a la preadolescencia y se ha inculcado el hábito de los abrazos, se podrán mantener el contacto físico posteriormente. Quizá en la adolescencia sea tocar el pelo o hacer cosquillas… Pero el contacto físico no deberá decaer. 

5. Comprender sus intereses

Es importante comprender y respetar sus intereses y saber de qué tratan poder mantener una conversación con ellos. Las cosas que les interesan puede que sea algo aburrido para ti, pero si es importante para ellos, también debe serlo para ti. Por eso, es necesario que estés dispuesto/a a entender lo que es importante para ellos y estar al tanto para saber de qué trata exactamente. 

6. Que fracasen o tengan éxito

Cuando pasa la etapa de ‘supervivencia’, es importante que los padres empiecen a dejar espacio a sus hijos para que empiecen a probar cosas por su cuenta. De esta manera, cuando llegue el momento de dejarles marchar, tendrán práctica suficiente para ser capaces de hacer cualquier cosa por su cuenta, sabiendo que de los errores se aprende y que es necesario pasar por ellos para llegar al éxito.

Eran las cuatro de la madrugada del pasado 7 de diciembre. Una patrulla de la policía local de Vigo encontraba a una joven de 15 años inconsciente, con signos evidentes de haber bebido. Tras avisar a los padres, la adolescente fue ingresada en un hospital. Policía y sanitarios repiten cada fin de semana y festivos la misma rutina; observan cómo muchos jóvenes beben sin control e intervienen cuando sufren intoxicaciones etílicas. Luego llega la llamada a los padres, unos progenitores que, en la mayoría de los casos, no dan crédito a lo que hacen sus vástagos. Porque todos piensan que son los hijos de los otros los que caminan dando traspiés, botella en mano, armando escándalo cuando cae la tarde.

Esos padres desconocen que el 60% de los menores ha consumido alcohol en el último año y que con 14 años la mayoría ha probado al menos su sabor. Así lo atestigua la Encuesta sobre alcohol y otras drogas en España (Edades)  realizada por la Delegación del Gobierno del Plan Nacional sobre Drogas. La ley prohíbe su compra a los menores, pero ellos se las ingenian para hacerse con destilados de baja calidad. Algunos recurren a amigos o hermanos mayores para conseguir las bebidas, otros los hacen ellos mismos sin mucha dificultad.

Hace unos meses la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizó un estudio y llegó a la conclusión de que el 57% de los menores consigue que le vendan bebidas alcohólicas sin tener que mostrar ninguna documentación. Según el mismo estudio, en los bazares conocidos como chinos y otros pequeños establecimientos se hace la vista gorda con mucha facilidad, a pesar de que se enfrentan a sanciones por estas ventas.

Para poner freno a la situación, el anterior Gobierno del Partido Popular puso en marcha la Ley de Alcohol y Menores de Edad, la denominada ley antibotellón, cuyas bases fueron aprobadas el pasado mes de abril en la Comisión mixta Congreso-Senado para el Estudio del Problema de las Drogas. En el borrador se incluían, entre otras medidas, multas a los padres de los menores encontrados ebrios. Pero con el cambio de gobierno, el trámite de la ley está paralizado y depende de la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, que se agilice su trámite.

José Antonio Jiménez es médico jefe de guardia del Samur (el servicio de asistencia de urgencias del Ayuntamiento de Madrid) y cuenta que en su turno «es común acudir a la llamada de niños de 11 y 12 años que se encuentran mal porque se han emborrachado. De todas las intoxicaciones que se ven en jóvenes, las de menores de edad pueden alcanzar un 20%. De ellos, un 40% necesita hospitalización y en un 10% requieren una UVI porque presentan complicaciones graves como el coma etílico. El alcohol provoca daños orgánicos en muchos casos -no olvidemos que el hígado en esas edades no está bien desarrollado-. Lógicamente, cuanto antes se inician en el consumo, más fácil es que este se convierta en un problema crónico».

Hace 24 años que el doctor Jiménez entró a formar parte del Samur y en este tiempo ha observado varios cambios en la forma de consumo; el primero, que se ha disparado la ingesta en la calle. El segundo, la incorporación de las chicas: «Ahora no está mal visto que las niñas se emborrachen para desinhibirse, una actitud que provocaba rechazo hace años. Ellas por lo general son más precoces, también en el consumo de alcohol, y las intoxicaciones son más graves porque el organismo femenino tiene menos tolerancia a esta sustancia».

Según los últimos datos, que corrobora el jefe médico del Samur, una forma de consumo copiada de los países del norte de Europa, el binge drinking (atracón de alcohol) continúa extendiéndose entre los menores españoles. «Esto se produce por un fallo en la supervisión familiar. Hay que educar a jóvenes y mayores en el consumo responsable, hablar de ello en las escuelas y fomentar actividades lúdicas, como el deporte, que alejen a los más pequeños de los botellones. Y las autoridades deben ser mucho más duras al penalizar el consumo en las calles», concluye el doctor José Antonio Jiménez.

Otro dato preocupante revelado por la encuesta Estudes sobre consumo de drogas entre los alumnos de secundaria es el que se refiere a cómo se ha disparado el número de menores que fuman: nada menos que uno de cada cuatro, a pesar de que muchos han nacido ya tras la entrada en vigor de la ley antitabaco . Según el último Eurobarómetro publicado sobre este tema, uno de cada cuatro europeos fumadores adquirió ese hábito entre los 15 y los 17 años, sobre todo en los países del sur del continente.

Según los responsables del estudio, esas alarmantes cifras se deben al bajo precio del tabaco, la falta de campañas de educación y el aumento del consumo de cannabis (porque conlleva mezclarlo con tabaco). Y es que también se está produciendo un repunte en el consumo de porros:el 14,3% de los menores de 18 años los han fumado en el último año, cifra que duplica al porcentaje de consumidores mayores de 45, que no llega ni al 8%.

Samuel (nombre ficticio para preservar su intimidad) llegó a un instituto público de Alicante con 12 años y enseguida se integró en el grupo de los alumnos más conflictivos de la clase. Durante las vacaciones de Navidad el hermano de uno de ellos compró tres botellas de vodka que se bebieron en poco más de una hora. La borrachera fue monumental y a partir de ahí los padres de Samuel comenzaron a vigilar lo que hacía su hijo. Pero dos años después bajaron la guardia y el chaval aprendió a disimular. No había cumplido los 15 cuando probó el primer porro y con él llegaron el absentismo escolar, la rebeldía en casa, la apatía… Hoy está ingresado en un centro de desintoxicación intentando rehabilitarse de sus adicciones. La terapeuta que lo trata, y que también prefiere mantener su anonimato, cuenta que se le parte el alma cuando ve «a la madre culpándose de no haber parado ese vicio a tiempo».

Detrás del caso de Samuel, como ocurre con tantos otros de menores consumidores, está la percepción del cannabis como una sustancia de moda desprovista de peligro, algo completamente equivocado. Un estudio realizado por el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) afirma que el abuso de su consumo puede producir alteraciones del sistema nervioso comparables a la psicosis y la esquizofrenia; esto afecta especialmente a los más jóvenes.

Por su parte, la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción ( FAD) demostró que esta droga fomenta comportamientos violentos, causa pérdida de memoria, afecta negativamente al desarrollo educativo y favorece el fracaso escolar. Por último, en muchos casos supone la puerta de entrada para otras drogas, como la cocaína o el éxtasis.

Ana Montero, psicóloga clínica y directora del Centro Los Mesejo, donde tratan a jóvenes de entre 12 y 25 años con problemas de adicción, hace un retrato robot de estos chavales: «El perfil medio se corresponde con un varón de 16 años que acude por problemas relacionados con el consumo de cannabis y que, además, tiene poca conciencia del problema que sufre. Es la familia la que solicita nuestra intervención en muchas ocasiones». Estos pacientes requieren «una atención especial, porque se encuentran en la transición de la infancia a la madurez, en el proceso de descubrir y definir su identidad».

La pregunta que subyace es qué lleva a estos chavales a consumir drogas. Ana Montero asegura que se trata de una mezcla de factores: «La presión del entorno y la búsqueda de una satisfacción inmediata pueden contribuir a que los adolescentes abusen de determinadas sustancias».

Y esos mismos motivos, señalan los expertos, pueden derivar, si no se pone freno, en otras conductas potencialmente adictivas, como el abuso de las nuevas tecnologías.

Lo sabe bien Graciela, madre de dos chicos de 12 y 14 años. Hace meses que desaparecen en su habitación y pasan horas jugando al Fortnite, el videojuego de moda. Esta madre, como tantas otras, se pregunta cuándo debería empezar a preocuparse, en qué momento debe prohibirles que se acerquen a su ordenador o racionar las horas frente a la pantalla.

El 21% de los jóvenes utiliza internet de forma compulsiva

La respuesta es difícil, pero los expertos consideran que debería estar alerta, ya que el 21% de los jóvenes usa Internet de forma compulsiva, según la mencionada encuesta Estudes, y muchos de ellos se enganchan a la nueva plaga que arrasa entre los menores, la adicción al juego online: un 6,4% de jóvenes entre 12 y 16 años jugaron dinero a través de internet, y entre el 0,2% y el 12 % de los adolescentes cumplen «criterios de juego problemático», según este estudio. Porque, como explica la psicóloga Ana Montero, «ha cambiado el perfil de los jugadores, ahora son más jóvenes, con mayor nivel de estudios, y hay más mujeres».

Para combatir el problema, todos los expertos coinciden en que solo queda una vía, la de la prevención. Beatriz Martín Padura, directora general de la FAD, destaca que «para sensibilizar a los jóvenes hay que utilizar las vías por las que ellos se comunican, sobre todo las redes sociales, ya no valen las tradicionales. Por eso acabamos de poner en marcha el proyecto The Real Young, para dar voz a los adolescentes de tú a tú y en los entornos donde se mueven, que son fundamentalmente digitales».

En la misma línea, el recién aprobado Plan de acción sobre adicciones 2018-2020 presta especial atención a los menores de edad y pone de relieve «el importante factor de riesgo que supone la baja percepción del peligro por parte de los adolescentes frente al consumo de drogas, especialmente el alcohol y el cannabis, y manifiesta la necesidad de incrementar los esfuerzos por llegar a esta población a través de mensajes y canales creíbles y de gran calado».

Y mientras tanto, ¿qué pueden hacer los padres de los chavales que tienen la tentación a la vuelta de la esquina? Azucena Martí, delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, considera que «las familias son el pilar básico para la prevención de conductas de riesgo y es cierto que muchas se encuentran ante encrucijadas y mensajes contradictorios en la crianza y educación de sus hijos. Es necesario el apoyo de toda la sociedad para cumplir con ese cometido preventivo y contribuir al desarrollo de competencias familiares, herramientas para hacer frente a esas encrucijadas».

En lo que la mayoría de expertos coinciden es en que los menores no deben recibir mensajes contradictorios (un discurso sobre lo malo que es el alcohol pronunciado con una copa en la mano) y en que hay que ofrecerles modelos de ocio alternativos.

Fuente: El Mundo

La mitad de la destrucción de empleo desde el inicio de la crisis del coronavirus corresponde a menores de 35 años.

Sin duda, la fragilidad irrumpe en el peor instante. Los chicos que salieron al mercado laboral entre 2008 y 2013 (en plena depresión) viven este hundimiento cuando podrían empezar a estabilizarse en sus puestos de trabajo. Y solo parece caer la noche. “El impacto será profundo porque los jóvenes parten de entrada de una situación ya muy vulnerable, marcada por la temporalidad y aún no han terminado de pagar la factura de la crisis anterior”, observa María Ángeles Davia Rodríguez, profesora en la Universidad de Castilla-La Mancha. Y añade: “El tamaño de esa cuenta tendrá también mucho que ver con el nivel de seguridad del puesto de trabajo frente a la pandemia. Es decir, si han podido y pueden seguir teletrabajando o si se enfrentarían a un contacto social intenso cuando se retome la actividad”.

Pero tampoco de ahí parece que lleguen ni luz ni esperanza. La consultora CEPR Policy calcula que actualmente solo el 25,4% de los trabajos en España se puede desempeñar de forma segura desde casa. Un porcentaje que podría llegar al 43% en el escenario de unas restricciones mínimas. Otra vía de agua para que anegue la injusticia. “Hay una separación entre aquellos jóvenes que tienen el privilegio de tener empleos que pueden efectuarse de manera remota (por ejemplo, los financieros o informáticos) y quienes desarrollan profesiones (restauradores, minoristas) basadas en el cara a cara”, alerta David Grusky, director del Centro de Pobreza y Desigualdad de la Universidad de Stanford. Y advierte: “Son nuevas fuerzas de la injusticia”.

Todas las generaciones se han definido por acontecimientos traumáticos. Sucesos escritos, generalmente, por el miedo y la incertidumbre. Sucesos que cambian la forma en la que las personas entienden el mundo, el pasado y el futuro y que afectan a cómo toman decisiones y asumen riesgos. Y en este viaje vital, la relación entre el espacio y la velocidad, o sea, el tiempo, condiciona la vida. “Incorporarse en el mercado laboral en épocas de recesión tiene consecuencias nefastas y persistentes en la trayectoria salarial de los jóvenes españoles. Su repercusión permanece a lo largo de los años y puede durar hasta una década”, describe Nuria Rodríguez-Planas, catedrática de la City University de Nueva York (Queens College).

Infinidad de trabajos atestiguan lo que les espera de prolongarse la recesión causada por el virus. Si eres joven y llegas al mercado laboral en plena depresión o en esta agorafóbica economía vas a sangrar. Los expertos de CaixaBank Research narran que entre 2008 y 2016 el salario medio para los trabajadores de 20 a 24 años cayó un 15% mientras quienes estaban entre los 25 y 29 años perdían el 9%.

Otros informes (Desempleo juvenil en España, publicado por Papeles de economía española) hienden la herida. Sus páginas analizan las vidas de los jóvenes en la horquilla que enlaza los 36 y los 40 años. Un tiempo en el que, pese a haber atravesado la primera fase (2005-2012) de la Gran Recesión, deberían tener sus existencias encauzadas. El resultado es una especie de “envidia demográfica”. Un concepto que imaginó Douglas Coupland en su novela Generación X. Aquel retrato atravesado de inequidad y McJobs de los jóvenes estadounidenses durante los años noventa. Más cerca. El estudio español descubrió —resume María Ángeles Davia— que la probabilidad de caer en el paro para esos adultos era significativamente mayor entre quienes habían engrosado el desempleo antes de los 30 años. Y ese estigma resultaba más intenso cuanto más larga era la experiencia del paro en la juventud.

Sin embargo, es razonable intuir que la frustración de los mileniales que hoy se encuentran en esos tramos de edad será aún superior. Porque además cargan con la devaluación de los salarios que siguió a la reforma laboral de 2011. “Lo que deben sentir es que nunca verán un espacio de seguridad económica en sus vidas”, comenta Markus Gangl, profesor de Sociología en la Universidad Goethe de Fráncfort (Alemania). Porque son el vórtice de una tormenta que arrastra sus existencias hacia la pérdida. “Van a perder salarios, empleo y el ascenso en sus carreras y tendrán que aplazar la educación mientras los trabajadores de mayor edad intentarán trabajar durante más tiempo, lo que limita las futuras ofertas de empleo”, desgrana Jason Dorsey, presidente de la consultora The Center for Generational Kinetics. “Y no solo eso. Deberán soportar buena parte de la carga de impuestos que estos días pagan los beneficios que están recibiendo las personas más mayores”.

Comparación desigual

En el fondo, miles de jóvenes sienten que otras generaciones se han llevado el mejor trozo de la tarta y han colocado alambre de espino alrededor de lo que quedaba. Muchos miran con envidia la situación de sus padres, prejubilados a los 60 años. Sin embargo, esa existencia va quedando lejos y ese número posee hoy un sentido distinto. Unos 60 millones de puestos de trabajo en Europa están en riesgo. Es el porvenir que describe la consultora McKinsey. Su concepto de peligro mezcla reducción de horas de trabajo pagadas, una avalancha de expedientes temporales y despidos definitivos. Y son los jóvenes, una vez más, quienes salen azotados por los vientos. Enhebrado con hilo de seda oscilan los empleos de siete millones de chicos de entre 15 y 24 años. ¿La imagen es dura? “La imagen podría ser peor si en los próximos años los Gobiernos europeos introducen nuevas medidas de austeridad para hacer frente a la presión presupuestaria creada por la crisis. Porque ya sabemos lo que significa: condiciones más débiles para los trabajadores y un recorte profundo en los gastos sociales”, reflexiona Michele Raitano, profesor de Economía Política de la Universidad de La Sapienza de Roma.

Pero urge proteger los empleos. Cada trabajo salvado retiene la productividad y el consumo, reduce la dependencia de los sistemas públicos y tiene un efecto positivo en la salud y el bienestar. Hay que derribar los números. Esta curva no basta con aplanarla. En abril, el paro entre los menores de 25 años aumentó en 31.262 chicos frente al mes anterior. Casi el 11%. Cenizas sobre las cenizas en un país que incluso en los años del milagro dorado ha tenido poblaciones, especialmente en el sur, con un desempleo juvenil del 40%. “La situación de los jóvenes ya era difícil antes de la crisis y ahora han empezado a formar parte del paro estructural; o sea, del desempleo crónico”, advierte Raquel Llorente Heras, profesora de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid.

Amenazas

Acorralados miles de ellos en contratos temporales, los días se cuentan por amenazas. Sobre todo, cuando termine el estado de alarma. Tras el final del confinamiento resulta posible que “se produzca una importante destrucción de empleo temporal”, prevé Llorente. ¿Qué hacer? ¿Les daremos la espalda? “Una opción sería una renta mínima que actúe como trampolín para acceder al mercado de trabajo”, propone Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research. Y matiza: “Pero debería estar diseñada para que el joven no dependa de ella y ser temporal”. Da igual su geometría. Casi todos coinciden en el adjetivo que emplea Raquel Llorente para calificarla: “Necesaria”.

Hay que proteger a las cohortes más jóvenes, especialmente en un mundo donde serán más frecuentes las crisis sanitarias y económicas. Entre 2007 y 2009 el paro juvenil, acorde con la Organización Mundial del Trabajo, aumentó en 7,8 millones de personas. En comparación, durante la década anterior a la Gran Recesión, el número de desempleados jóvenes creció solo en 191.000 chicos de media al año. Es una instantánea en alta resolución de las generaciones desfavorecidas. “Son las menos afectadas por el virus, pero están más expuestas a las consecuencias económicas de la pandemia”, asume Stefano Scarpetta, director de empleo, trabajo y asuntos sociales de la OCDE. “En una segunda fase de la crisis y más adelante habrá que prestar atención a cómo enfrentamos esta desigualdad a través de políticas que vayan al origen. Por ejemplo, las lagunas en los sistemas de protección social o los jóvenes poco cualificados”, añade. Pues los chicos, advierte Jordi Fabregat, profesor de Esade, entre 30 y 35 años que no tengan una buena formación “lo pasarán mal”.

De momento, la crisis de la covid-19 llega a España antes del fin del curso escolar y ha complicado el acceso a la búsqueda de trabajo de miles de jóvenes que deberían licenciarse o acabar sus estudios este año. Nadie sabe con certeza qué consecuencias tendrán en su futuro unas aulas vacías. Semeja esa línea de Cien años de soledad: “El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre”. Otras, sí lo tienen. No acuden por sorpresa. Carlos Martín, director del gabinete económico de CC OO, entiende que se puede evitar el deterioro de las expectativas de los chicos. “Hay que elevar los impuestos hasta homologar la contribución fiscal española con la media europea, suprimir la inmensa flexibilidad de la contratación temporal, que provoca existencias inestables y garantizar el acceso a la vivienda para acabar con ‘las vidas aplazadas’ que padecen jóvenes y no jóvenes”, relata. Y propone respuestas frente a ese aislamiento. Establecer precios máximos en el alquiler, gravar las casas vacías, restringir los apartamentos turísticos y crear un parque público de hogares en alquiler que no se pueda descalificar.

Pero como todos los días son un estado de ánimo, también hay motivos para la esperanza. “En estos momentos debería ser casi delito el tremendismo”, dice el jurista Antonio Garrigues Walker. “Soy optimista. El ser humano, especialmente los jóvenes, es muy resiliente y siempre ha sabido adaptarse. Tendrá que hacer cambios, pero tampoco demasiados. La Humanidad ha atravesado otras pandemias y las ha superado”.

Esa misma fortaleza de los chicos actuales es la que elogia Santiago Íñiguez de Onzoño, presidente ejecutivo de IE University. “Los jóvenes son quienes están sufriendo menores tasas de infección y podría ser el colectivo que antes vuelva al trabajo y ser parte de la solución”, analiza Josep Mestres, economista de CaixaBank Research. “Además es una generación que se adapta muy bien a los cambios estructurales que llegan como el teletrabajo o las nuevas tecnologías”. Dentro de esas trasformaciones, el mundo global vive su propia recesión. Los países van a recuperar fábricas, cadenas de suministros y ciertas actividades vitales —sobre todo las relacionadas con la salud— volverán a casa. Nadie en Europa quiere que China siga fabricando el 80% de los antibióticos. “Vamos a recuperar tejido productivo y esto dará oportunidades profesionales a los jóvenes”, lanza Roberto Scholtes, responsable de estrategia de UBS España. “Tengo esperanza”.

Toda generación se alza, toda generación declina. Entre medias ha habido desde hace décadas un pacto implícito de prosperidad. Las plegarias serán atendidas y cada salto generacional disfrutará de una vida mejor. Incumplir este compromiso es regresar al otoño de la Edad Media o al invierno del Antiguo Régimen. “Pues si no se puede prometer a la gente que su vida será mejor, entonces porqué deberían respaldar el sistema”. Esta reflexión es de Grace Blakeley, una joven economista inglesa de 26 años. Pero es compartida por millones de chicos, sobre todo del sur de Europa, menores de 35 años, que afrontan su segunda recesión mundial en solo 12 años.

Es tentar al abismo. La quiebra del pacto social conduce a la radicalización, los populismos y al enfrentamiento entre generaciones. La miseria económica prende la miseria económica. Bajos salarios ahora conducen a bajos salarios después y, finalmente, a pensiones ínfimas. Mientras, el aire está inflamado con un desempleo que empieza a ser estructural en España. ¿El inicio de la tensión?

División

“En parte, ya existe ese enfrentamiento. Las estadísticas empiezan a mostrar que durante la crisis de 2008 las rentas que mejor evolucionaron fueron las de las personas de mayor edad mientras se debilitaban las de los jóvenes. Esto ha generado una división”, advierte Rafael Doménech, de BBVA Research. El país comienza a pisar una dudosa luz del día. “Una de las secuelas que deja la crisis es una creciente tensión social”, alerta Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales. “Pero no veo una guerra entre generaciones. Lo que sí habrá es una contestación más arraigada frente al sistema. Los jóvenes no serán antisistema. Sin embargo, van a defender con fuerza el espacio público (sanidad, educación)”.

Un 42% de los jóvenes estadounidenses —acorde con el centro de estudios Pew Research Center— tiene una valoración positiva del concepto “socialismo”. A través de su dialéctica se entiende parte de la realidad. “No existe un conflicto generacional sino de clase. La élite económica tiene interés en sustituir uno por otro para salvaguardar su statu quo. Con el fin de evitar medidas de reequilibrio fiscal, laboral o inmobiliario que recorten sus beneficios de manera estructural. Por eso su propaganda promociona ideas del tipo: los viejos les quitan los derechos a los jóvenes y para evitarlo hay que recortar pensiones; o los indefinidos les roban los derechos a los temporales (muchos jóvenes) y la solución es rebajar la indemnización por despido de los fijos”, critica Carlos Martín. Y añade. “Que nadie lo dude. Los hijos y las hijas de la élite no verán mermadas sus expectativas, sino, como mucho, reorientadas”. No sucederá lo mismo con los chicos españoles más desfavorecidos y que antes de que apareciese la Covid-19 ya soportaban un paro del 30%. “Para resolver esa tensión generacional hace falta crear empleo. Nadie en una sociedad puede estar tranquilo sin trabajo, especialmente los jóvenes”, avisa Gonzalo Sánchez, presidente de PwC.

ÁLVARO, 34 AÑOS: “A EMPEZAR DE CERO OTRA VEZ, COMO HE HECHO DESDE QUE TENÍA 18 AÑOS”

Álvaro Alcalde
Álvaro Alcalde

En 2010, cuando la crisis rompía la economía española, Álvaro Alcalde empezaba a cocinar en un restaurante japonés de Madrid después de terminar sus estudios en San Sebastián. Con un grado superior de Hostelería, experiencia en Londres y varios años entre fogones comenzó cobrando 1.200 euros por un trabajo de seis días a la semana, 10 horas al día. “Vivía en un piso en mi barrio de toda la vida, Tetuán, pagando 650 euros más gastos… más de la mitad de mi nómina”. La situación pronto se hizo insostenible, y decidió, en 2011, lanzarse a recorrer el mundo trabajando en el campo, en proyectos agrícolas en Centroamérica y Canadá. “Volví a España en 2013 y volví a trabajar en cocinas con horarios esclavos (más de 60 horas a la semana y 1 día de vacaciones)”, relata. Hasta que, en 2019, se atrevió a montar un bar de vinos en Madrid. No había pasado ni un año y el negocio le iba razonablemente bien. Y estalló la crisis sanitaria. Su local lleva cerrado desde el inicio del confinamiento y calcula que no podrá reabrirlo. “Así que ahora a empezar de cero otra vez, como he hecho desde que tengo 18 años”. Por María Fernández

ALEJANDRO, 34 AÑOS: “HAY QUE LUCHAR, NO QUEDA OTRA”

Alejandro Sánchez.
Alejandro Sánchez.

Alejandro Sánchez (Pontevedra) se lanzó en 2016 a recorrer el Camino de Santiago con una libreta bajo el brazo. Apuntaba todo lo que le decían sus futuros clientes: los peregrinos. Era su forma de salir de una vida como profesor particular que no le llenaba ni el alma ni los bolsillos. Si acaso de dinero en negro, y ese no era plan de futuro. Desde entonces, este licenciado en Ciencias del Mar se ha afanado por convertir la casa de su abuelo, donde pasó los veranos de su infancia, en un albergue. El momento de emanciparse tenía fecha: abril de 2020. Hasta que llegó la pandemia. “Hay que luchar, no queda otra”, dice. Por delante, un préstamo y varias fases de desescalada. Por Marcos Lema

ANDRÉS, 33 AÑOS: “AHORA ESTABA BIEN Y DE REPENTE…PUM”

Andrés Lucía.
Andrés Lucía.

Andrés Lucía (Plasencia, Cáceres) estudió Artes Gráficas cuando las máquinas ‘offset’ estaban a punto de morir, se metió en Sociología en pleno cambio de la licenciatura al grado y acumulaba trabajos precarios en Salamanca durante la Gran Recesión. Nada le salía hasta que decidió formarse como director de cocina. La recuperación económica hizo el resto. “Ahora estaba bien y de repente… pum”, se lamenta. Crisis, ERTE y vuelta a empezar. Pero esta vez es diferente. Sabe que el restaurante bilbaíno en el que trabaja no podrá ofrecerle, si es que reabre, las condiciones que por fin había conseguido. Y no se rinde: “Toca reinventarse”. Con lo que le den de paro montará un servicio de cocina a domicilio. Por M.L.

MOHAMMAD, 29 AÑOS: “NADA DE COBRAR POR NO HACER NADA, TOCA ESPERGURAR”

Mohammad El Kabouri.
Mohammad El Kabouri.

Mohammad El Kabouri (Marruecos) llegó a España en 2007 y hasta 2011 no fue capaz de conseguir su primer trabajo. “Venía en busca de una buena vida, pero no la encontré”, rememora. La Gran Recesión frustró sus expectativas y, como tantos otros, se puso a estudiar. Encadenó varios cursos de cocina y por fin obtuvo un empleo. Ya no le faltaría nunca, pensó. Tras una década de experiencia, la crisis lo dejó en manos de un ERTE y recluido en casa. Demasiado para una persona activa. Estos días ha cambiado Barakaldo (Bizkaia) por los viñedos de La Rioja. Nada de cobrar por no hacer nada, toca espergurar, dice. En septiembre se le acaba el contrato en el restaurante, pero Mohammad es optimista: “Si buscas trabajo, lo encuentras”. Por M. L.

PABLO, 39 AÑOS: “NO ES UNA MALDICIÓN IRSE DE ESPAÑA Y NO DESCARTO VOLVER A HACERLO”

Pablo Sainz-Rosas.
Pablo Sainz-Rosas.

La vida de Pablo Rosado Sainz-Rosas (Bilbao) ha estado marcada por las turbulencias económicas y políticas de dos países: España y México. Tras estudiar Comunicación Audiovisual, vio que esa preparación no le daría ventajas laborales en medio de la crisis. Trabajó en productoras pequeñas que no pudieron sobrevivir. En 2011, estudió un máster en Administración de empresas para ampliar sus opciones y unos meses después una empresa lo fichó para que trabajara en México. “Fue un cambio total, para hacer ventas, algo que yo nunca había hecho, en un sector tecnológico y de educación. Fui uno de los que salieron en 2013”, cuenta. Durante más de seis años trabajó en lograr un acuerdo con la Secretaría de Educación Pública de ese país, pero el cambio de Gobierno, en 2018, terminó con esa posibilidad y se vio obligado a volver a España en noviembre pasado. “En retrospectiva, irme a México fue algo que ayudó muchísimo. No es una maldición irse y no descarto que eso pueda volver a ocurrir ahora”. Por Erika Rosete

INMA, 30 AÑOS: “MI GENERACIÓN JAMÁS VIVIRÁ COMO VIVIERON NUESTROS PADRES”

Inma Arteaga.
Inma Arteaga.

Primero como recién graduada y ahora como emprendedora, Inma Arteaga (Cádiz) ha vivido dos de las situaciones más complejas de la historia de España. En 2012, cuando terminó la carrera de periodismo y comunicación, una pequeña empresa de ‘marketing’ la contrató, mientras veía cómo sus compañeros hacían prácticas no pagadas y tardaban uno o dos años en encontrar un trabajo “decente”. Decidió hacer un máster de dirección de empresas y en mayo de 2019 se unió con un socio para crear Pixitour, una ‘start-up’ que ofrecía sesiones fotográficas a turistas, principalmente asiáticos, en sus viajes por Europa. “Con lo que estoy viviendo ahora que quiero ser empresaria, pienso que aquello de 2008 tuvo que ser horrible”, reflexiona. Arteaga piensa que esto es el “coletazo” de aquella crisis de la que no hubo una recuperación total. “Mi generación jamás vivirá como vivieron las generaciones de nuestros padres”, dice. Desde hace seis semanas Pixitour pasó a ser Batchor, un ‘software’ de edición de fotografía profesional para otras empresas, ahora que, asegura, las ventas en línea cobrarán más importancia. Por E. R.

FRANCISCO, 32 AÑOS: “CUANDO POR FIN EMPIEZAS A VIVIR POR TI MISMO LLEGA ESTA HECATOMBE Y TE BARRE”

Francisco Guillermo Gómez.
Francisco Guillermo Gómez.

Francisco Guillermo Gómez (Cáceres, 1987) dice que es optimista, pero reconoce que la crisis del coronavirus ha roto todas sus expectativas. “Es la época que nos ha tocado vivir. Aunque ya cansa. Es muy duro ver cómo cuando terminas la carrera, durante la recesión anterior, te cuesta horrores salir a flote con trabajos mal pagados y, cuando por fin empiezas a vivir por ti mismo, llega esta hecatombe que se lleva por delante todo el esfuerzo de los últimos tres años”. Francisco se licenció en Derecho y en 2017 montó una empresa de gestión de alojamientos y servicios para estudiantes y turistas extranjeros en Salamanca, donde también abrió su propio despacho de abogados. “La pandemia me ha barrido cuando la empresa iba a comenzar a dar un beneficio reseñable y voy a tener que liquidarla. Si no tuviera que pagar tantos impuestos no tendría que hacerlo”, afirma. Con los juzgados cerrados, tampoco su bufete le da de comer y sí le produce gastos. “Llevo tapando agujeros desde enero y ya no puedo más” [el 70% de sus clientes son asiáticos]. Ahora está viviendo en la finca familiar de Cáceres y no sabe si podrá mantener su casa salmantina. Lo que sí tiene claro es que va a salir adelante, “no me voy a quedar parado esperando la ruina. Tendré que sudar, pero un billetillo no me va a faltar”, sostiene mientras valora varios proyectos. Por Carmen Sánchez-Silva.

ALBA Y JUAN ANTONIO, 27 Y 28 AÑOS RESPECTIVAMENTE : “LA OPCIÓN MÁS VIABLE ES SER TEMPORERA EN FRANCIA”

Alba Martín y Juan Antonio Escañuela.
Alba Martín y Juan Antonio Escañuela.

Alba Martín (Madrid, 1992) y Juan Antonio Escañuela (Vélez de Belaudalla, Granada, 1991) comparten piso en Granada. Ninguno de los dos cree que la Gran Recesión les afectase demasiado, sí a sus familias, y, con esta, ella, titulada en Ciencias Ambientales en 2018 y con un C-1 de inglés, dice que se ha llevado una decepción bastante grande. Pensaba que su carrera iba a tener más salidas, como le prometieron. Pero lleva muchos meses buscando trabajo sin suerte en su profesión y ahora se plantea hacerse temporera en Francia para ganar algo de dinero. Juan Antonio trabaja como celador en el Hospital Virgen de las Nieves desde hace tres años y uno como interino; una suerte, dice, porque sus amigos se han quedado en la calle o sufren un ERTE. Él se ha podido independizar después de trabajar desde los 18 años en el campo, la hostelería, en seguridad o como repartidor y, de momento, sostiene, la pandemia no ha afectado a su proyecto de vida. Alba sí cree que va a tener que esperar más todavía para hallar un trabajo que le permita viajar y formar una familia, aunque no renuncia. Por C. S-S.

BELÉN, 34 AÑOS: «LA REMONTADA SERÁ DURA»

Belén Amoraga
Belén Amoraga

La trayectoria de Belén Amoraga, psicóloga, 34 años, es un viaje hacia el compromiso con los otros. Ha trabajado en Valencia con adictos, migrantes, enfermos de VIH. Personas que la sociedad expulsa hacia los arrabales de la vida. Ha tenido contratos precarios, retrasos de meses en los pagos y ha ido vadeando la existencia. Pasó, en 2018, por la Fundación NovaTerra, que promueve la inclusión social, y da clases en la Universidad de Valencia. “Ocho horas a la semana por 326 euros”. Un año más tarde abrió su gabinete sicológico. Pero irrumpió el virus y descubrió que a la gente le resulta difícil abrirse a través del ordenador. “La remontada será dura”, zanja. Por Miguel Ángel García Vega.

ADAM, 25 AÑOS: «A VECES IMPORTA MÁS A QUIÉN CONOZCAS»

Adam Choukrallah posa en Alcobendas , Madrid.
Adam Choukrallah posa en Alcobendas , Madrid.VICTOR SAINZ

A través del teléfono, la voz de Adam Choukrallah desborda tanta ilusión como una piscina de agua infinita. “Está muy difícil. Sobre todo para las personas que no tengan estudios o que trabajen en la hostelería. Pero hay que intentarlo insistentemente, y no coger el primer trabajo que te ofrezcan, siempre existe otra opción y hay que luchar por ella”. Adam es muy joven. Tiene 25 años y sus palabras llegan cargadas de toda la resistencia que se le presupone a esa fase de la vida. Vive en Alcobendas, a las afueras de Madrid. “Somos gente de barrio, de clase obrera”, sostiene orgulloso. Al igual que muchos chavales de su tiempo se siente muy preparado. Tiene un doble grado superior en Producción Audiovisual (CIFP José Luis García) y Marketing (IES Eslava), ha vivido un año de prácticas en una productora y fue becario durante dos meses. Tiempo suficiente, también, para conocer ciertas injusticias. “Muchas veces resulta más importante estar en el lugar adecuado y conocer a la persona correcta que el currículo”, sostiene. Algunos vicios no los cambia ni una pandemia. Por M. A. G. V. FOTO: VÍCTOR SAINZ

ALICIA, 35 AÑOS: «CUANDO ERES MADRE LA INCERTIDUMBRE ES MAYOR»

Alicia García.
Alicia García.SANTI BURGOS

Quien escoge el camino del corazón, cuenta el Bhagavad-gītā, el libro sagrado hindú, no se equivoca nunca. Alicia García mantiene muy presentes esas enseñanzas. Adora la ciencia. Se licenció en Biología en 2009 por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), ha defendido una tesis sobre el ictus y tiene un contrato temporal en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC). También tiene un hijo, Arán, de dos años. Y bastante incertidumbre. “Tengo 35 años y mi currículo aún no resulta suficiente para presentarme a una plaza como profesora universitaria. La gente que se examina ahora supera los 40 años, con más experiencia y publicaciones”, comenta. “No sé qué sucederá dentro de cinco años. Si no me renuevan o consigo financiación para mis investigaciones quizá tenga que cambiar de profesión”. Un camino de piedras. El de una generación que investiga con becas de 1.000 euros y empieza a cotizar en la treintena. Por M. A. G. V. FOTO: SANTI BURGOS

NEREA, 26 AÑOS: «ME SIENTO OLVIDADA»

El currículo que presenta Nerea Gómez es una sucesión de puntos que trazan una línea recta perfecta. Entre otros títulos, en su nutrido expediente académico figura que es licenciada en Economía por la Universidad de Valencia, máster por la Universidad de Alicante. Solo tiene 26 años y anda en su tercer año de doctorado en la Politécnica de Valencia investigando cómo afecta al rendimiento académico el uso de las TIC (tecnologías de la información) en las aulas y hogares. Sin embargo, habita en el descontento. “Como generación, tengo el sentimiento de que siempre hemos tenido la palabra crisis en la boca”, reflexiona. Palabras que esparcen un justificado sentido de desafecto. Temporalidad, imposibilidad de acceder a una vivienda, precariedad. Una ansiedad que el virus ha replicado. “Me siento olvidada como joven, las prioridades suelen ser otros sectores de la población. Nadie está hablando de nuestro futuro y qué harán con nosotros ahora que entramos en el mercado laboral”, critica. / M. Á. G. V.

Durante mucho tiempo, cursar estudios universitarios en Educación Física implicó casi necesariamente la existencia de una vocación docente a desarrollar en un centro de Primaria o Secundaria. Pero la creciente profesionalización de la industria deportiva, así como la transformación digital (acelerada con motivo de la pandemia) y la reforma de la enseñanza que supuso la implantación del plan Bolonia a comienzos de siglo, han abierto progresivamente la puerta a nuevas vías laborales relacionadas con campos como la salud, la gestión deportiva, la innovación tecnológica o el emprendimiento. ¿Qué opciones hay entonces para desarrollar una carrera profesional vinculada al deporte?

Las posibilidades varían dependiendo de la formación académica elegida para llegar al mercado laboral, ya sea la universitaria, la de Formación Profesional de grado medio o superior o las titulaciones propias impartidas por las distintas federaciones deportivas. “La enseñanza de la Educación Física en España ha cambiado bastante desde aquella gimnasia que recibíamos cuando éramos pequeños en el colegio”, recuerda Vicente Gómez, decano de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid, “porque, para empezar, la propia legislación tampoco exigía una formación superior, y el profesor podía ser alguien que tuviera una titulación de monitor en un deporte”.

La entrada del plan Bolonia en el año 2000 supuso un cambio de metodologías que puso progresivamente el foco en la adquisición de competencias y en una mayor optatividad, con nuevas asignaturas vinculadas al ámbito científico y tecnológico a través de cinco especialidades distintas: el alto rendimiento (llevar equipos a nivel olímpico, nacional e internacional en el ámbito del deporte); la salud (para ayudar a mejorar la calidad de vida de la sociedad, a través de la actividad física); la gestión deportiva (tanto en lo que respecta a la organización de eventos como de instalaciones deportivas); la recreación y la docencia.

Entre ellas, y más allá de la enseñanza, es la rama de Salud la que a juicio de Gómez tiene un futuro más prometedor. Ello es debido a la necesidad de mejorar la calidad de vida de la sociedad a través de la actividad física y bajo control de un profesional, “lo que a su vez tiene beneficios a nivel sanitario (pues puede reducir el consumo de fármacos y el gasto que conlleva), de reducción de la obesidad infantil (en la Comunidad de Madrid se ha aprobado la tercera hora de Educación Física en la ESO, fomentando la adquisición de hábitos deportivos perdurables) y a nivel sociológico y psicológico (mejorando la sociabilidad y la cooperación)”. Una formación de segundo ciclo que incluye contenidos relacionados con la nutrición, la fisiología del ejercicio, la anatomía o la biomecánica. Los beneficios son además especialmente relevantes cuando se tiene en cuenta el impacto negativo de la pandemia en esos hábitos y en la salud física y psicológica de la ciudadanía.

Solapamiento de competencias

Esa mayor diversificación de oportunidades laborales ha provocado no obstante roces con otros colectivos profesionales como el de los fisioterapeutas, debido a lo que Gómez considera un “solapamiento de competencias y contenidos” entre las distintas titulaciones universitarias (con sus grados y másteres de especialización), de Formación Profesional (como el de Técnico Superior en Animación de Actividades Físicas y Deportivas y el de Conducción de Actividades Físico-Deportivas en el Medio Natural, de grado medio), así como los técnicos deportivos de nivel 1, 2 y 3 del Consejo Superior de Deportes y de las propias federaciones.

Otra posibilidad es la de empezar con titulaciones de grado medio o superior en la FP para, a continuación, continuar formándose en el grado universitario en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. “De los 220 estudiantes anuales de primer ingreso que recibimos cada año, el 30 o el 35 % ya proviene de esa Formación Profesional, mucho más que en años anteriores”, explica Gómez. “Eso significa que nos llegan estudiantes dos años más maduros y con una titulación que les permite ya trabajar, y que tienen mucho más claro lo que quieren que el alumno que acaba de terminar Bachillerato y ha superado su selectividad correspondiente”.

A la hora de optar por un máster, es conveniente también comprobar la existencia de acuerdos con otras facultades que posibiliten el desarrollo de ciertas especializaciones, como es el caso del máster universitario en Ingeniería Alimentaria Aplicada a la Salud de la Universidad Politécnica de Madrid en colaboración con la ETUI Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas; o el máster universitario de Ingenieria Biomédica en la misma universidad y con la ETSI de Telecomunicaciones.

LaLiga y la gestión deportiva

Independientemente de los efectos de la pandemia, lo cierto es que la gente cada vez invierte más tiempo y dinero en su cuidado y en su bienestar físico y mental. Y esto precisamente ha hecho que se revalorice todo lo relacionado con la actividad física y deportiva: “Se trata de una industria que genera mucho valor en España (aproximadamente el 1,87 % del PIB), que ha crecido mucho en los últimos años pero que no es ni un 20 % de lo que va a crecer en los próximos 10”, asegura José Moya, director de LaLiga Business School, que acaba de lanzar un International MBA in Sports and Entertainment Management. “Y no se trata solo del deporte profesional sino también del amateur: es una industria que está presente en muchos niveles, que se está profesionalizando a pasos agigantados y que va a generar muchísimas oportunidades laborales”.

Para Moya, este crecimiento se hace notar no solamente en temas de marketing, sino de organización de eventos, control económico, derecho deportivo e innovación y digitalización: “La industria del deporte necesita profesionales con esa pasión y que estén preparados para afrontar todos los retos de crecimiento que vienen”. El MBA de LaLiga, que cuesta 28.500 € y que arrancará el próximo mes de noviembre con una oferta reducida de 20 plazas, está orientado tanto a candidatos que ya trabajen en la industria del deporte como fuera de ella, a la vez que quiere contribuir “a aumentar la presencia y la visibilidad de la mujer en las posiciones de mando y responsabilidad en las industrias del deporte y el entretenimiento”.

A lo largo de nueve meses, los alumnos recibirán atención personalizada y una formación dividida en seis módulos con casos prácticos de LaLiga y sus 42 clubes, que incluirá contenidos relacionados con la gestión deportiva; las nuevas tendencias en el área de marketing y la generación de contenidos y el entretenimiento (para fidelizar a los seguidores); la organización de grandes eventos deportivos (no solo a nivel organizativo sino también su importancia a nivel de imagen y de cómo puede impactar en el territorio en el que se realice); otro sobre tecnología y uno final sobre innovación y emprendimiento.

¿Es fácil emprender?

Otra opción para incorporarse al mercado laboral es optar por hacerlo al mando de una empresa propia, como fue el caso de Diego Moya, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la Universidad de Valencia y fundador de Entrenarme y Spacefit, adquiridas en 2019 por Jeff. La suya es una historia de éxito a pesar de las circunstancias: “Sinceramente creo que queda mucho por hacer; en las universidades no se da formación de empresa a los perfiles técnicos ni se fomenta el emprendimiento; aún se orienta demasiado al perfil ejecutor y poco hacia el perfil estratega y de planificación que se necesita para emprender”.

A nivel internacional, asegura, estamos muy por detrás de países como Francia, Alemania, el Reino Unido o Finlandia. “Y si queremos competir con ellos, necesitamos una mayor capacidad de conseguir financiación para crecer, mayor acceso al talento y un mejor sistema fiscal para los inversores que confíen en la innovación”. “Los emprendedores son los que marcan que un país sea rico o pobre, y estar en la vanguardia de la tecnología hace que seas competitivo. Hay que apoyar al emprendedor creando un ecosistema en el que él o ella puedan desarrollarse profesional y empresarialmente”, añade.

Funete: El país

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El amor llega en la adolescencia

No se trata solo de que estiren unos centímetros: el cambio en la pubertad es tan espectacular que el resultado es una persona distinta a la que hay que aprender a tratar y enseñarla a funcionar. La herencia genética, la nutrición, el clima, además de la variable sexo, condicionan la aparición de los caracteres sexuales secundarios.

Además de los ajustes a la nueva imagen corporal, los adolescentes comienzan a experimentar deseos sexuales en una intensidad que depende de su grado de maduración. Pero antes o después, el despertar sexual llega, y las nuevas emociones y los impulsos para expresarlo, también.

Los amores de verano influyen en la adolescencia

Las vacaciones, el ocio, las fiestas locales, un encuentro con nuevas personas… El verano es una época propicia para que surja el primer amor de tu hijo adolescente, un acontecimiento agridulce, intenso y emocionante que puede causar estragos en el adolescente. En la segunda década de su vida, los niños comienzan a crecer, engordar… Su cuerpo cambia a una velocidad solo comparable a la de los primeros años de su existencia.

Mentes inmaduras en cuerpos desarrollados

La edad de iniciarse en la actividad sexual ha descendido en nuestro país, pero parece que el resultado de tales experiencias no ha sufrido muchas variaciones, y en numerosas ocasiones nos encontramos con unos cuerpos desarrollados para la actividad sexual, con unas mentes no tan preparadas para ello.love-couple

La confusión entre los sentimientos experimentados, unida a la mentalidad reinante de iniciarse precozmente y cuanto antes mejor, conduce a no dar la importancia que se merece al primer amor, tan decisivo para nuestra futura vida afectiva. Cuando caen en el enamoramiento, algunos adolescentes lo hacen sin cesar. Cambian continuamente su foco de interés, se enamoran cada poco de una persona distinta, lo que es propio de los jóvenes más inseguros y vulnerables. Otros, los más tímidos o difíciles de contentar, por el contrario, no lo consiguen aunque lo intenten.

En cualquier caso, el estado de enamoramiento altera su estado vital. Todo pasa a un segundo plano: los padres, los hermanos, los amigos y, no digamos, el estudio. El elegido o elegida queda investido de un halo de perfección por el que se suspira, y se producen unos cambios físicos palpables: falta de sueño, ensimismamiento, trastornos alimentarios por exceso o por defecto y sentimientos de euforia que llevan de la risa al llanto. Esta primera etapa de ánimo exaltado tiende a durar poco y pueden ocurrir dos cosas: o que se termine –el final del verano es propicio para los súbitos finales– o que se consolide y se transforme en un amor más firme y sereno.

El necesario apoyo de la familia

Para enfrentarse a todos esos cambios y la turbulencia de sentimientos, el adolescente necesita el apoyo de la familia y de su entorno. Para muchos padres, hablar con sus hijos de estos temas no es fácil. Temen que entablar una conversación sobre las relaciones amorosas signifique una invitación a la promiscuidad o sirva para transmitir “malas” ideas al hijo, cuando en realidad lo que sucede es exactamente lo contrario.

love2Desde la más temprana infancia no solo se debe responder a todas las preguntas del niño –algunos nunca preguntan nada–, sino además introducir nosotros el tema, abordándolo en sus distintos aspectos. Lo que no conviene es tener una única conversación en la que se cuente “todo” y en la que se le advierta de los peligros. Hay que aprovechar situaciones cotidianas para comentar, al hilo de algo concreto, noticias, sucesos familiares…Escuchar sus opiniones y estimular tanto su razonamiento como su capacidad crítica.

Cuando son mayores, a ellos les costará hablar de sus sentimientos y deseos, de los que a menudo se avergüenzan. Además, en ocasiones no conciben que sus padres puedan ser interlocutores válidos en estos temas. El egocentrismo propio de la edad les hará creer que han sido ellos los primeros en descubrir el amor, a la vez que verán a sus progenitores, no como a un hombre y una mujer, sino tan solo como a sus padres.

Temas de conversación

La conversación con los hijos es un elemento básico, y los temas a bordar diversos:

· Cambios en su cuerpo y en el de los demás. Es un tema fácil de abordar. Aunque en los centros escolares suelen tratarlo, no debemos dejar en manos de los docentes toda la información. Es nuestro deber y derecho, como padres, comentar estos cambios de su persona.

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· Emociones nuevas que van a experimentar. No hay que temer hablar de ellas directamente. Los adolescentes se sienten confusos cuando se enamoran debido, entre otras cosas, a la educación tan vacía de sentimientos que impera hoy día. Se preguntan: ¿es esto realmente amor? ¿Será solo atracción sexual? ¿Se parece a lo que veo en casa, a la relación de mis padres? Son muchos los padres que no tienen una relación afectuosa o que la ocultan delante de sus hijos como algo vergonzoso. Los hogares en los que no se siente el afecto, en los que el cariño no se manifiesta de forma física, en forma de besos, abrazos, caricias, son fríos y pésimos modelos para una educación en la afectividad. Las relaciones entre las personas deben tener emoción y ternura, y su expresión física no debe estar desvinculada de estas emociones.

· Aprender a escucharlos. Hay que permitirles expresarse y, lo más difícil, evitar caer en el sermón y el consejo antes de que terminen de hablar. No debemos condenar de antemano. Es mejor hacer preguntas indirectas sobre lo que sienten y les preocupa, para poder ayudarlos a razonar y a tomar decisiones.

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· Su información es insuficiente. Aunque las relaciones amorosas suelen ser el tema sobre el que versan todas sus conversaciones y sobre el que todos creen saberlo todo, la información que manejan es insuficiente y plagada de errores, a pesar de lo cual será frecuente que corten a sus padres cuando éstos traten de hablar al respecto.

· Enseñarles a controlar sus impulsos. Hay que mostrarles la necesidad de decir no cuando piensan que no y enseñarles a no dejarse arrastrar por las presiones de los demás. Deben saber valorar cuáles son las consecuencias de sus acciones.

· Hay que estar cerca cuando el periodo de exaltación llega a su fin. A veces acaba sin estridencias, pero en la mayoría de los casos no hay acuerdo en el momento de poner el punto final y aparece el sufrimiento que en algunos adolescentes llega a ser muy alto. Su escasa experiencia en la forma de resolver problemas afectivos puede llevarles a tomar decisiones y medidas desproporcionadas (depresiones, bajones en la autoestima…).

Para concluir, hay que inculcar a nuestros hijos que nadie debe obligar nunca a otra persona a hacer nada que no quiera hacer. Que conocerse y experimentar el amor debe ir ligado a unos sentimientos más profundos que los del mero desahogo. Hay que tener siempre presente que las primeras experiencias amorosas son fundamentales, porque se reflejan en nuestra posterior trayectoria personal.

María Peñafiel. Psicóloga

http://www.conmishijos.com/adolescentes/adolescentes-ocio/el-primer-amor.html