Esta red social de vídeos no sólo funciona para hacer coreografías y retos; también puede convertirse en una herramienta ideal para aprender. Así lo demuestran muchos docentes, que han creado sus propias cuentas desde las que ayudan a los estudiantes de todas las edades a aprender o repasar asignaturas y conceptos.

La popularidad de TikTok se ha multiplicado en las últimas semanas, hasta el punto de que se considera la red social de moda. Y aunque se ha hablado mucho los riesgos que pueden existir para los menores de edad, con un uso responsable también puede resultar de gran utilidad: cuenta con numerosos contenidos educativos idóneos para repasar asignaturas y aprender. 

Acceder a estas clases virtuales es muy sencillo: seguir a las cuentas que seleccionamos a continuación o entrar en el hashtag #Edutok propuesto por TikTok con el objetivo de fomentar el aprendizaje y la educación.

Cuentas educativas TikTok

Aprender matemáticas

Detrás de esta cuenta se encuentra Carlos Maxi, profesor de Matemáticas que cuenta con más de 100.000 seguidores ¡Algunos de sus vídeos se han viralizado! Acompañado de un rotulador y una pizarra, explica y desarrolla operaciones como las ecuaciones, los polinomios, las potencias, la regla de 3… Además, propone ejercicios que posteriormente resuelve. 

Blog de lengua 

Reúne más de 100 vídeos basados en la ortografía, los signos de acentuación, los pronombres, algunas curiosidades o expresiones utilizadas en la Lengua Castellana. Por un lado, destaca porque tiene contenidos que explican el significado de palabras mediante ejemplos; y por otro, porque enseña las traducciones al español de nombres de artistas como Shawn Mendes o personajes ficticios como Harry Potter.

Geografía 

Andrés Carrión es tiktoker y profesor de Geografía e Historia. Plantea hipótesis sobre qué pasaría si ocurrieran catástrofes naturales, por ejemplo, en Canarias o la Península Ibérica. Complementa sus explicaciones con emoticonos para relatar y ampliar información sobre la disciplina y, además, detalla las características del espacio geográfico y sus elementos naturales. 

Historia con el profesor inquieto

El humor, los filtros, la música y los textos van de la mano de Juan Jesús, profesor de Historia y creador de este perfil. Desde la Primera Guerra Mundial y la Edad Media hasta el Imperio Romano o el movimiento urbano, su contenido va dirigido a estudiantes de Educación Secundaria y Bachillerato. Incluye también temario de Historia del Arte. 

Let’s speak english 

¿Cómo se dice ‘creo que sí’? ¿Qué significa ‘hella’? Las respuestas para todas las dudas sobre vocabulario, pronunciación o gramática en inglés se pueden encontrar aquí. Este profesor de inglés nativo vive en Santander y tiene más de 1 millón de seguidores en la red social. Responde a las cuestiones que le plantean sus alumnos virtuales y corrige los fallos más frecuentes. 

Fuente: Educación 3.0

El consumo de bebidas alcohólicas es un gran problema de salud pública en todo el mundo. La toxicidad asociada con el consumo excesivo de alcohol conocido a nivel internacional como «binge drinking» (BD) —es decir, beber 4 vasos estándar de alcohol o más para las chicas y 5 o más para los chicos en una ocasión o período corto de tiempo—, así como su enorme poder adictivo, hacen que el alcohol sea uno de las drogas más consumidas y peligrosas, que causan la muerte y la discapacidad en todo el mundo.

En España, en los últimos años se han producido cambios importantes con respecto a la cantidad de alcohol ingerido y los patrones de consumo, particularmente en la población de adolescentes y adultos jóvenes. En España, el consumo excesivo de alcohol está asociado con el «botellón», que consiste en beber alcohol en exceso en lugares públicos con amigos durante las noches de fin de semana, utilizándolo como sinónimo de bebida orientada a la intoxicación.

Tanto la ingesta excesiva como el «botellón» son responsables de múltiples consecuencias adversas a largo y a corto plazo, que afectan el desarrollo neurocognitivo, provocan lesiones físicas y alteraciones sociales en los adolescentes. Además, este comportamiento en adolescentes se ha asociado con accidentes de tráfico, violencia, delincuencia, enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados, fracaso escolar, enfermedades mentales, diversos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares, daño hepático y adicción.

Ante esta situación, un grupo de expertos de la Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la Universidad de Sevilla trabaja en el proyecto de investigación «Alerta Alcohol: diseño, validación y evaluación de un programa de prevención selectiva del consumo excesivo de alcohol en adolescentes: una intervención a medida basada en la web».

De este proyecto se han defendido ya dos tesis doctorales y se han publicado un total de ocho artículos científicos en los que se pone de manifiesto que un ambiente familiar permisivo, la falta de control por parte de los padres, la percepción de bajo riesgo de los adolescentes, la baja autoestima y la autoeficacia, así como el aumento del consumo excesivo de alcohol en las niñas como parte de la desaparición de la brecha de género, emergen como factores de riesgo de ingesta excesiva de alcohol en adolescentes españoles.

El programa Alerta Alcohol es una adaptación al contexto español del programa original Alcohol Alert, desarrollado con adolescentes holandeses con el mismo objetivo, y basado en una extensa investigación que demostró la rentabilidad y efectividad en prevenir el BD entre los adolescentes de 15-16 años. «En el estudio piloto que hemos hecho en España, la mayoría de los estudiantes consideró que la intervención era muy útil, estaba muy satisfecho con el programa, lo usaría nuevamente y lo recomendaría», señala el investigador de la Universidad de Sevilla José Manuel Martínez

El ensayo tuvo lugar en clases de 15 escuelas andaluzas (con un total de 1.247 adolescentes (15-19 años de edad). Los resultados de la evaluación de seguimiento tuvieron lugar a los 4 meses, lo que mostró que, aunque había una tendencia en la reducción del consumo de alcohol en ambas condiciones, no se encontraron efectos significativos de la intervención sobre el comportamiento de la ingesta excesiva. Sin embargo, sí que el programa resulta más efectivo en los casos de Heavy Episodic Drinking (HED), es decir tomar 10 o más vasos en un día durante la semana anterior.

Los análisis mostraron que las probabilidades de realizar HED en el grupo control eran nueve veces mayores que en el grupo de intervención. «Una explicación de nuestros resultados puede ser que el consumo de alcohol está muy aceptado en el contexto español, incluido el consumo excesivo, mientras que el tipo de bebida más extremo (HED) es menos aceptado y, por tanto, más fácil de modificar», explica la investigadora de la Universidad de Sevilla Ana Magdalena Vargas.

Factores asociados

Los principales factores asociados a este comportamiento conocido como «binge drinking» (BD) en la adolescencia, según los expertos, son: la edad (a mayor edad del adolescente, mayor consumo), la paga semanal (a mayor paga semanal mayor consumo) y el consumo de alcohol de la familia (a mayor frecuencia de consumo de alcohol de padres y hermanos, mayor consumo del adolescente). Por otro lado, el efecto de la intervención Alerta Alcohol en la calidad de vida relacionada con la salud (medida a través de un cuestionario conocido internacionalmente como EQ-5D-5L) de los jóvenes también fue evaluado obteniendo que en los adolescentes que completaron un mayor número de sesiones del programa (mayor adherencia) la calidad de vida de éstos se vio incrementada.

El uso de esta herramienta permitió medir el coste-utilidad de Alerta Alcohol obteniendo un ahorro en torno a 34.000 euros por año de vida ajustado por calidad ganado en comparación con el grupo control (quienes no recibieron la intervención) teniendo en cuenta no sólo costes sanitarios sino éstos que se derivan de otros servicios y de la sociedad.

Así mismo, por cada ocasión de gran ingesta evitada, se estimó un ahorro global en torno a los 8.000 euros. No obstante, los investigadores apuntan que estos resultados «deben ser interpretados con cautela», porque en el período de evaluación a los 4 meses, hubo un alto porcentaje de adolescentes que no completaron dicha evaluación. Además, para poder medir el mantenimiento del efecto del programa Alerta Alcohol en la prevención y/o reducción del BD sería necesaria una evaluación a largo plazo. Este abandono pudo ser debido a diferentes causas: período de evaluación coincidente con la época de exámenes, finalización del curso, así como, período de prácticas del alumnado matriculado en cursos de formación profesional.

Seguir investigando

«En conclusión, nuestros estudios muestran que el proceso de adaptación cultural a través de diferentes tipos de estudios ha permitido refinar esta intervención teniendo en cuenta las características de los adolescentes españoles y la cultura española de consumo, ofreciendo una intervención potencial, operativa y factible, para uso en escuelas de secundaria. A pesar de ello, se necesita investigación futura para mejorar la adherencia, el abandono y la motivación de los adolescentes en las intervenciones basadas en el ordenador y en la web.

Por lo tanto, «es aconsejable realizar algunos cambios en la intervención teniendo en cuenta las recomendaciones descritas en ambas tesis, y probar nuevamente la intervención en un ensayo controlado aleatorizado», concluye Marta Lima, investigadora principal del proyecto.

Fuente: https://www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-permisividad-familiar-y-baja-autoestima-causas-alza-alcohol-entre-adolescentes-202012280045_noticia.html

Comienzan a elegir su propia ropa, prefieren ir solos de compras o con sus amigos, surgen los primeros secretos, las mentiras… Y, paralelamente, les avergüenzan ciertas conductas de los padres. La más clásica: que verbalicen cosas de su vida personal en las reuniones familiares. Posiblemente, si usted es padre de un hijo o hija adolescente (la Organización Mundial de la Salud -OMS- define este agitado periodo como el que va de los 10 a los 19 años), habrá sentido en sus carnes estas actitudes. Incluso quizá pueda recordar cuando ocurría con sus propios padres.

Estos comportamientos son algo absolutamente natural al llegar a esta edad, ya que la adolescencia es una fase clave en el proceso de la formación de la identidad. En palabras de la OMS, “es un periodo importante del crecimiento y la maduración del ser humano”. Durante este tiempo se producen cambios singulares y se establecen muchas de las características del adulto. Tal y como nos explica Eva María Barata Cuenca, psicóloga clínica y de la salud, además de la evolución física, se producen transformaciones de carácter emocional y social: “Es el momento en el que surge el cambio entre adorar a los padres, que se ven como único modelo de referencia, a convertirse en personas con más independencia. En este proceso, algunos comentarios y conductas de los padres provocan vergüenza en sus hijos”.

El sentimiento de vergüenza hacia los padres que surge en esta fase de la vida del hijo no es algo personal hacia las personas que le trajeron al mundo, sino que tiene que ver con la necesidad del adolescente de encontrar su propio espacio en la vida. “Empiezan a vivir experiencias con más valor y emocionalidad. Existen contradicciones porque, por un lado, mantienen conductas infantiles pero, por otra parte, dan indicios de independencia. Aparece la autocrítica hacia ellos mismos y al mundo que les rodea, buscan su espacio e intimidad, su autonomía y diferenciar su mundo del de sus padres”, señala la psicóloga. Entonces no es de extrañar ver cómo los niños comienzan a confiar más en sus amigos que en sus progenitores, pasando a ser ellos su ejemplo a seguir.

La adolescencia es el momento en el que surge el cambio entre adorar a los padres, que se ven como único modelo de referencia, a convertirse en personas con más independencia. En este proceso, algunos comentarios y conductas de los padres provocan vergüenza en sus hijos”

Para los padres primerizos recordarles que se trata de un proceso natural. Es recomendable afrontarlo con serenidad, escucharles y respetar su espacio aunque sea difícil en los primeros momentos. Lo más adecuado es evitar ciertas conductas que teníamos cuando eran pequeños y que ahora, si las mantenemos, ellos las viven como una crítica a su imagen ante el mundo. Y, sobre todo, restar importancia y no hacer un drama de lo que solo será una etapa transitoria. “Se trata de normalizar ese sentimiento de vergüenza que surge en nuestros hijos y enfocarlo como resultado de un cambio en la edad de estos, el paso de la edad infantil a la adolescencia y la posterior entrada a la edad adulta”, apunta Eva María Barata. Un último consejo: intente ponerse en su lugar y pensar en cómo se sentirá antes de que usted decida lanzarse a contar una historia de su infancia o a intentar ser su colega.

Por si sirve de ayuda, hemos querido recoger las anécdotas de adolescentes sobre las veces que sus padres les han abochornado por una u otra razón. Y lo centramos en el padre…

Nota: aunque surjan dudas después de leer estos reproches, todos los niños consultados aman sobre todas las cosas a sus padres.

COSAS QUE ME AVERGÜENZAN DE MI PADRE

1. María (14 años): «Eran las fiestas de mi pueblo y estaba en la plaza con mis amigas. Mi madre y mi padre, mi tía y algunos amigos de ellos estaban cerca nuestro. De repente, mi padre vino donde estaba yo con mis amigos ¡y se puso a bailar conmigo delante de todo el mundo! Qué horror».

2. Lidia (17 años): «Resulta que mi padre ahora en lugar de enviarme mensajes escritos por guasap me los envía de voz, como hago yo con mis amigas. Un día me envió uno, tenía el volumen alto y me llamaba ‘pispajín’, como hacía cuando tenía tres años. Todo el mundo alrededor lo escuchó. Me puse roja».

3. Jorge (10 años): «Hace poco íbamos en el coche a ver a mis abuelos y un señor se cruzó en la carretera. Mi padre pegó un frenazo y casi le atropella. Los dos empezaron a gritarse e insultarse. Mi padre se enfadó tanto que se bajó del coche. Yo pensaba que se iban a pegar. Al final mi madre tuvo que bajarse también y llevarse a mi padre de allí».

4. Víctor (16 años): «Mi padre se puso a discutir en mitad de un partido de fútbol en el que yo estaba jugando con un padre de un niño del otro equipo. Discutían por quién era mejor. ¡Casi se zurran!».

5. Gabriela (15 años): «El otro día estaba con mis amigas enseñándoles una foto en mi móvil y mi padre me envió un mensaje por snapchat. Claro, mis amigas vieron que era mi padre y quisieron ver el vídeo. Lo tuve que poner y qué vergüenza. Era él haciendo el tonto en la cocina».

6. Sergio (16 años): «Odio que cuente mis historias a sus amigos. Un día hizo que les enseñase a unos amigos suyos que vinieron a casa el chupetón que me había hecho una chica en el cuello. Qué vergüenza».

7. María (16 años): «Cuando se acerca donde estoy con mis amigas y utiliza expresiones viejunas tipo ‘chachi».

8. Adrián (15 años): «Si hay algo que me avergüenza de mi padre es su tono de móvil. Mira que hay tonos donde elegir que se tuvo que descargar Qué viva España. Cada vez que le llaman suena a todo trapo».

9. Elena (12 años): «Me acuerdo de una mañana que mi padre nos llevaba al colegio que se estropeó la alarma del coche y no paraba de sonar. Nos llevó todo el camino a mi hermano y a mi hasta la puerta del cole en plan ambulancia. ¡Nos miraba todo el mundo!».

10. Blanca (16 años): «Unas vacaciones de Navidad, mis padres, mi hermana y yo fuimos a Nueva York y pasamos allí el Año Nuevo. El día de Nochevieja reservamos para cenar en un restaurante en el que los camareros cantaban y bailaban. Una de las canciones fue la de Los Pajaritos. Mi padre se emocionó mucho (demasiado) y salió a bailar y a cantar en mitad del restaurante. ¡Me quería morir!».

11. Rubén (12 años): «Mis padres me llevaron de vacaciones una vez a Disneyland Paris. Cuando nos íbamos del hotel cogieron las toallas de su habitación y se las guardaron en la maleta porque les gustaban para casa. En la recepción vino un señor corriendo antes de que nos fuésemos y les dijo algo que no entendíamos, pero hacía gestos con una toalla en la mano. Yo me puse rojo de la vergüenza porque nos habían pillado, pero mis padres se hacían los locos y decían que no entendían nada. El hombre quería abrir las maletas y mi padre no le dejaba. Todo el mundo nos estaba mirando. Al final nos marchamos de allí con las toallas, pero pasé un rato malísimo».

12. Marina (16 años): «La vez que mi padre me ha hecho pasar más vergüenza fue cuando íbamos a la Plaza Mayor, de Madrid, en Navidad, y al entrar me agarró del brazo y empezó a hacer el idiota, a gritar y a bailar. No podía soltarme y todo el mundo nos miraba».

13. Claudia (14 años): «Mi padre, que tiene Instagram, me sigue. El otro día subí una foto y se puso a comentarla. Yo borraba los comentarios, pero él seguía. Hasta que me puso: ‘¡Pero no borres los comentarios que soy tu padre!’. Le bloqueé. Casi me castiga».

14. Cristina (16 años): «Mi padre tiene la costumbre de cantar en casa a gritos. Hay veces que tiene hasta su gracia, pero un día que fui a casa con mis amigos y estábamos en mi cuarto, empezamos de repente a escuchar algo. Un amigo dijo: ‘¡Es alguien cantando!’. Yo les dije que sería algún vecino. Al final se dieron cuenta de que era mi padre. ¡Casi me muero de la vergüenza!».

15. Andrea (16 años): «Una vez que volvíamos de vacaciones y paramos a comer, vi a uno de los del programa Mujeres, hombres y viceversa y se lo dije a mi padre. Él quería que el chico viniera para que me diese dos besos y me hiciera una foto con él y yo no quería porque me daba vergüenza. Al final mi padre le llamó. Vaya papelón».

16. Gorka (16 años): «Estaba yo en el gimnasio y apareció mi padre con un chandal de Ron Barceló y con la tripa que se le salía por la camiseta. Vino a saludarme y a estar conmigo todo mi entrenamiento. ¡Como si no hubiera más sitio en el gimnasio!».

17. Ohara (19 años): «Pasé mucha vergüenza un verano que fui de crucero con mi familia y estaba una noche en la discoteca del barco bailando con un chico que me gustaba. Mi padre se puso a bailar conmigo sin vergüenza ninguna».

18. Gonzalo (18 años): «Siendo muy pequeño mi padre me llevó al cine a ver una película de Torrente sin que supiese de qué iba. Creo que no es la mejor película para ver con tu padre…».

19. María (19 años): «Una vez en verano, en un restaurante de playa, había dos mujeres con un cuerpo impresionante animando la fiesta. Sacaban a gente a bailar y uno de ellos tuvo que ser mi padre. Hizo mucho el ridículo».

20. Marta (13 años): «El momento más vergonzoso que me ha hecho pasar mi padre fue cuando estábamos de vacaciones y fuimos al karaoke del hotel. Salimos los dos a cantar. Él se puso a bailar y gritar en el escenario. Digo gritar porque lo que hacía no se le podía llamar cantar…”.

21. Miriam 13 (años): «Fuimos a ver un experimento y el señor que lo realizaba hacía preguntas. Mi padre siempre quería contestar y generalmente lo hacía mal. Todo el mundo se reía. Menos yo, claro…».

22. Elia (14 años): «En muchas ocasiones, cuando estoy con mis amigas mi padre se comporta como si fuese muy gracioso y hace cosas que no tienen ninguna gracia. No se qué pretende, la verdad».

23. Carlos (16 años): «Mi padre tiene la fea costumbre de ponerse chanclas con calcetines. En plan guiri».

24. Sergio (18 años): «Me pone enfermo cuando baja a comprar el pan en chandal y con el polo por dentro. Intento no cruzarme con él por la calle».

25. Cris (17 años): «Siempre me ridiculiza cuando vienen amigas a casa. Me suele decir cosas del tipo: ‘Cris, enséñales a tus amigas lo cerda que tienes la habitación, seguro que ellas se preocupan de tenerla más limpia”.

26. Yolanda (17 años): «Me da cosilla cuando me acompaña a algún sitio porque he quedado con alguien y se despide de mi efusivamente, dando besos y abrazos».

27. Jorge (17 años): «Ahora no tanto, pero antes, cuando pasábamos juntos por delante de un grupo de chicas jóvenes solía decirles: ‘Mirad que hijo más guapo tengo’. ¡No venía a cuento!».

28. Adrián (18 años): «Las veces que trata de hablar conmigo o aconsejarme sobre temas (chicas, sexo…) sin que yo se lo pida».

29. Alba (14 años): «Siempre que me acompaña de compras y la música de la tienda está muy alta (tipo Bershka) se pone a bailar sin vergüenza ninguna. Es como: ¡Papá!».

30. Felipe (16 años): «Mi padre es más joven que el resto de padres de mis amigos. A veces se cree tan joven que bromea con mis amigos y suelta comentarios fuera de contexto».

31. Marina (15 años): «Odio que cada vez que salgo con mis amigas me llame 10.000 veces para saber dónde estoy, con quién, etc. Los padres de mis amigas no hacen eso».

Y LOS PADRES, CÓMO SE SIENTEN

B. de. F.

– José Jiménez (realizador audiovisual): «La mayoría de las veces yo me suelo sentir mal. Sobre todo cuando mis hijos me dicen la típica frase de ‘no me trates como a un niño, papá’. Aquí te vas dando cuenta de que tu trabajo como padre está a punto de terminarse».

– José Antonio Guerrero (comercial): «Hay veces que mi hijo se avergüenza de mí por mi forma de vestir o mi forma de hablar. Siempre me paro a pensar si realmente estaré haciendo el ridículo. Al final pienso que a él le pasará lo mismo algún día. Se mirará los pies y llevará los calcetines más subidos de lo que a su hijo le gustaría…».

– Jesús Martínez (administrativo): «Las primeras veces trataba de explicarles que no eran situaciones por las que sentirse avergonzados, que era la edad, lo cual ha derivado en grandes discusiones, enfados y en algunas ocasiones castigos. Con el tiempo te das cuenta de que es mejor dejarles y que se den cuenta ellos mismo. ¡Son adolescentes!».

– Mateo de Luis (empresario): «Cuando haces algo de ese tipo, lo haces porque te sale. No piensas en la impresión que se van a llevar quienes están a tu alrededor. Después, al ver que mis hijos se han avergonzado, pienso: ‘No entiendo, qué hijos más aburridos tengo, seguro que sus amigos están pensando en lo divertido que soy como padre y ellos no lo aprecian…”.

– Jesús Sánchez (médico): «Mi hija era muy vergonzosa. Tengo que reconocer que cada vez que la hacía sentirse incómoda, me entraba la risa y la seguía picando».

– Ricardo García (portero de finca): «Ser padre no es fácil y mucho menos cuando tus hijos llegan a esa edad difícil que es la adolescencia. Siempre intentas ponerte en su lugar pero en ocasiones no puedes evitar sentirte triste y, a veces, humillado».

– Esteban de la Fuente (camarero): «A veces pienso lo fácil que es para mi como padre sacar los colores a mis hijas, son muchos años ya criándolas y conozco sus puntos débiles… Y luego están las fotos de cuando eran pequeñas, que no se por qué les da tanta vergüenza cuando se las enseño a alguien. Pero también soy consciente de lo importante que son para ellas cosas que al resto nos pueden parecer una tontería, así que procuro comportarme con prudencia para no herirlas».

– Francisco Liceras (economista): «Siempre que noto que mis hijas se avergüenzan de algo que he hecho trato de comportarme de la forma más natural posible, sin complejos».

– Juan Maza (cámara de televisión): «Tengo que reconocer que yo soy una persona sin ningún tipo de vergüenza y entiendo que en situaciones concretas mi hijo no sepa dónde meterse. A mí me pasaría lo mismo. Muchas veces soy yo el que acaba con la autoestima por los suelos».

32. Ana (18 años): «Tuve la mala idea de aceptar a mi padre como amigo en Facebook. Ahora cada dos por tres pone fotos o dice cosas ridículas que leen todos mis amigos. El problema es que si le bloqueo se va a cabrear mucho».

33. Gorka (16 años): «Mi padre tenía Instagram y Twitter y cada vez que subía algo respondía y corregía mis faltas de ortografía. Y, claro, no le quería bloquear porque es mi padre. Al final entre toda la familia le denunciamos y le han cerrado la cuenta. Por pesado…».

http://elpais.com/elpais/2015/10/28/icon/1446031051_707770.html

La negociación, la confianza, el diálogo y la coherencia son consejos clave para mejorar la convivencia de las familias con hijos adolescentes durante las vacaciones de verano.

El curso ha terminado, empiezan las vacaciones y los adolescentes pasan habitualmente más tiempo en casa, lo que puede provocar roces de convivencia por temas como los horarios de regreso por las noches o el reparto de las tareas domésticas. Todo ello puede generar tensiones y discusiones que terminen provocando frustración a todos los miembros de la familia. Para conocer cuáles son los conflictos más habituales entre adolescentes y padres durante el verano, hemos consultado a dos psicólogas que, además, nos ofrecen algunas claves para evitarlos y solucionar las discusiones con hijos adolescentes. 

Conflictos más habituales

Los motivos de conflicto entre padres y adolescentes son diversos: “Los habituales tienen que ver con la elección de amigos y de pareja, la hora de volver a casa, las responsabilidades en tareas familiares, la gestión del dinero, las relaciones familiares y los valores morales como la honestidad, el cumplimiento de las leyes…”, explica Leticia Doñagueda, psicóloga de El Prado Psicólogos

También pueden llegar por la propia naturaleza de esta etapa, donde los padres tienen que aceptar que sus niños ya han crecido y que, “seguramente, ya no les hace la misma ilusión hacer planes junto a ellos como antes”, afirma Ana Herrero, psicóloga y coordinadora del departamento de Orientación del grupo Brains. “En la adolescencia, van a reclamar más independencia, querer estar más con amigos, ‘desmadrarse’ con los horarios o abusar del tiempo que pasan con pantallas”, continúa. Otro motivo de frustración para los padres, según Herrero, es que los jóvenes se muestren “aburridos y a la vez rechacen todo aquello que se les proponga”. 

Negociación y toma de decisiones compartida

Ante estos cambios, ¿cómo lograr que la convivencia sea mejor durante las vacaciones? Ambas expertas coinciden en que la clave para evitar las discusiones es la negociación. “Es necesario ser consciente de que ya no son niños que siguen las normas de los padres, pero tampoco son adultos con plena responsabilidad. Así que, lo más adecuado será que sientan que son parte de las decisiones que se toman, pero siempre dentro de unos límites que los progenitores marcarán como adecuados”, señala Doñagueda. 

Herrero propone tenerles en cuenta a la hora de planificar las vacaciones familiares (que opinen sobre el lugar de destino o valorar entre todos la posibilidad de invitar a un amigo, por ejemplo), escucharles e intentar equilibrar las necesidades y deseos de todos. “Colaboran mucho más si les implicamos en el proceso de toma de decisiones, de forma que todos nos podamos sentir respetados y cómodos”. Asimismo, recomienda pactar con ellos las horas de llegada cuando salen con los amigos, con normas claras y definiendo las consecuencias si no se respetan. 

Sin embargo, no todo es negociable, todo aquello que ponga en riesgo su salud es una línea roja, según esta experta. Además, recomienda darles más libertad a medida que muestren más responsabilidad. “En vacaciones todos tenemos derecho al descanso, así que es necesario implicarles en el reparto de tareas de la casa, estableciendo rutinas y responsabilidades”, añade la psicóloga de Brains.. 

Confianza y diálogo en lugar de órdenes

Otro de los temas que más problemas suele suscitar es el de las órdenes y mandatos en esta edad. Mientras que sí pueden funcionar en los niños más pequeños, en los adolescentes no sucede lo mismo. Doñagueda advierte: “En estos casos la respuesta puede ser de rebeldía o incluso indiferencia. Es entonces cuando nuestro verano se puede convertir en una batalla diaria con ellos”. 

Con respecto a este tema, Herrero explica que los adolescentes no responden bien ante unos padres rígidos e inflexibles. “Están viviendo un gran cambio, tanto físico como psicológico y social, y van a mostrarse contradictorios, impulsivos, con grandes cambios emocionales. Pueden rechazar el contacto con nosotros, o volverse irritables e inseguros”. ¿La clave? Mantener la confianza, el diálogo, la firmeza y la coherencia. “Es conveniente generar en ellos la confianza necesaria para que puedan contar con nosotros y evitar que nos oculten información que pueda ser importante”, insiste por su parte Doñagueda. “Es el momento más importante y, quizás, el más difícil para ofrecerles nuestro amor incondicional, nuestra paciencia y comprensión”, añade Herrero. 

Uso (o abuso) de dispositivos móviles, videojuegos… 

Adolescentes haciendose un selfie. Como evitar las discusiones con hijos adolescentes en vacaciones.

El uso de los dispositivos móviles, tabletas e, incluso, videoconsolas, se está convirtiendo en una herramienta no solo para el disfrute y tiempo libre, si no también en un medio para socializar y relacionarse con los demás. Las expertas señalan que no es conveniente privarles de su uso, ya que se les estaría quitando mucho más que su entretenimiento. 

Lo que sí es esencial es poner límites y gestionar la configuración para garantizar la seguridad de los menores. Doñagueda asegura que esto no se conseguirá obligándoles a dar cierto tipo de información o reduciendo el acceso a Internet. “Lo mejor es crear la confianza necesaria para que ellos puedan contarnos y contar con nosotros en caso necesario”.

Y, para evitar el uso abusivo de los dispositivos electrónicos, Herrero concluye proponiendo la opción de buscar alternativas de ocio que les resulten atractivas, sin olvidar el ejemplo que deberían dar los mayores: “Los padres tienen que ser un buen modelo estableciendo, por ejemplo, tiempos y espacios libres de pantallas, como en los momentos de las comidas en familia, actividades que realizamos todos juntos, etc.”

El Teléfono ANAR de atención a menores muestra en su radiografía anual un incremento de los problemas psicológicos en los niños en 2020: durante el confinamiento la ideación suicida subió un 244,1%, la ansiedad el 280,6%, la baja autoestima el 212,3% y la depresión/tristeza el 87,7%.

Lo más importante: en general, la radiografía de 2020 señala la gravedad de los casos reflejada en el elevado número de intervenciones de emergencia, 2.277 a lo largo de todo el año, con una media de seis diarias. «Esto supone un incremento de los casos de urgencia alta (39,1%) y de máxima gravedad (55,6%)» con respecto al año anterior. Durante el estado de alarma, la Fundación ANAR atendió 166.433 peticiones de ayuda de toda España, 11.761 casos graves.

Además, los trastornos de alimentación aumentaron un 826,3% coincidiendo con las primeras salidas de los domicilios y tras la vuelta al colegio se incrementaron las autolesiones el 246,2%, la agresividad el 124,5% y el duelo un 24,5%.

Son datos del Informe anual ANAR 2020: el Teléfono/Chat ANAR en tiempos de COVID-19 hecho público por la organización de atención a la infancia y que alerta de las secuelas que ha dejado la pandemia en la salud mental de los menores.

El informe también detecta un incremento de los problemas asociados a la tecnología, que pasaron de un 23,2% en 2019 a un 29,9%, afectando a casos de grooming, ciberacoso, violencia de género, pornografía/prostitución infantil, trastornos de la alimentación, autolesiones, ideaciones e intentos de suicidio y otros problemas psicológicos.

Durante el confinamiento y las primeras salidas despuntaron las dificultades relativas a separación, custodia y régimen de visitas (confinamiento: subieron el 42,3%; primeras salidas: el 51,9%) y las consultas relativas a ayudas sociales y pobreza infantil, que alcanzaron la diferencia más aguda en el confinamiento (más el 307,2%), sumando un total de 139 casos atendidos.

El estudio confirma una mayor duración de los problemas, ya que el confinamiento y el aislamiento han provocado que se cronifiquen muchos de ellos: la mitad de los casos suceden desde hace más de un año.

Para el director de Programas de Fundación ANAR, Benjamín Ballesteros, «la pandemia ha generado un ‘cóctel molotov’ en los hogares que explica el incremento de los problemas graves en niños: el confinamiento del núcleo familiar en un espacio pequeño, la presión en las familias por el trabajo o por problemas económicos o la ausencia de otros lugares protectores como el colegio o el médico». «A ello se han sumado el miedo por la pandemia y el duelo por seres queridos en muchos casos», asevera.

La directora del Teléfono ANAR, Diana Díaz, considera que «las consecuencias del coronavirus han generado en los menores una gran frustración por la indefensión y desesperación que explican el porqué de que muchos adolescentes hayan aumentado sus ideaciones y tentativas de suicidio durante el confinamiento».

Tras estas cifras, la Fundación ANAR hace una serie de recomendaciones para poderes públicos, familias y menores «ante la necesidad de actuar por la gravedad de estas tendencias». Entre ellas, incorporar un mayor número de profesionales en el área de salud mental; la declaración como servicios esenciales a los destinados a prevención, protección y asistencia de los menores frente a la violencia, y la agilización en la creación de los Juzgados especializados en infancia y familia que prevé la ley de protección a la infancia frente a la violencia, que entró en vigor el pasado 25 de junio.

El 43,8% de los escolares de 14 años afirma haber probado el alcohol y de ellos, el 71,1% asegura que ya sabe lo que es una borrachera.

Durante los últimos casi 20 años, esta entidad ha llevado a cabo formaciones de prevención con 2,5 millones de alumnos de más de 16.000 institutos españoles. Los resultados de estos años de trabajo, presentados este miércoles en Madrid, arrojan otras cifras como que la edad media de inicio de consumo de alcohol en España entre los escolares se ha retrasado hasta los 14 años desde 2014. Antes, la edad media a la que los menores probaban bebidas alcohólicas se situaba en los 13 años, a pesar de que su venta y consumo está prohibida a todos los menores de 18 años.PUBLICIDAD

Estas cifras coinciden con los resultados de la última Encuesta Estatal sobre el Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES) 2016/2017 realizado por el Ministerio de Sanidad, que sitúa el primer consumo de alcohol durante la última década en los 14 años y el inicio del consumo semanal a los 15 años.

El objetivo del programa Ni una gota es que «no quede ni un solo menor escolarizado sin recibir prevención sobre el consumo de alcohol, una sustancia de alto riesgo con que tenemos que convivir», ha comentado durante la rueda de prensa el director de FAS, Bosco Torremocha. Una «sustancia de alto riesgo» porque «altera la responsabilidad de las personas. De hecho, está detrás de muchos accidentes de tráfico y casos de violencia de género«, ha agregado.PUBLICIDAD

El filósofo, escritor y pedagogo José Antonio Marina, que forma parte del comité científico de la FAS, ha destacado el papel de tres figuras clave en los menores, lo que ellos llaman «el triángulo de la adolescencia», en referencia a los educadores, los familiares y los amigos, por ser las personas que más influyen en los escolares de a partir de los 12 años.

Marina ha subrayado el papel de la familia, que «muchas veces prefieren mirar hacia otro lado porque no saben cómo abordar el tema«. De hecho, uno de los datos extraídos por la FAS es que el 48% de los encuestados consume alcohol con conocimiento de los padres. El asunto no es baladí, puesto que «cualquier tasa de alcohol» durante la adolescencia, «afecta al desarrollo neurológico», ha advertido Marina.

Torremocha ha avanzado que, con el objetivo de buscar más aliados en la lucha contra el consumo de alcohol entre menores, la FAS ha trabajado con hosteleros con la campaña Tú sirves, tú decides, y con farmacéuticos en zonas rurales y poblaciones pequeñas. Además, la FAS ha firmado un acuerdo con las cadenas de distribución Dia y Carrefour para realizar formaciones con sus trabajadores, especialmente con los cajeros y los que tratan con los productos alcohólicos.

«Sin demonizar ni criminalizar»

La presentadora de TV Silvia Jato, directora de Relaciones Institucionales de FAS, ha señalado que el 70% de los escolares que han participado en este programa de prevención han asegurado que modificarán o incluso eliminarán o retrasarán el consumo de alcohol. Esta cifra se ha conseguido gracias a la labor de los pedagogos y psicólogos que han trabajado «de tú a tú» en los centros escolares «sin demonizar ni criminalizar», ha considerado Jato. En este sentido, y según las cifras de la FAS, el 97% de los centros participantes en el programa ha repetido. Estos resultados han sido auditados por el Instituto Deusto de Drogodependencias.https://platform.twitter.com/embed/Tweet.html?creatorScreenName=20m&dnt=false&embedId=twitter-widget-0&frame=false&hideCard=false&hideThread=true&id=1181842896129003520&lang=es&origin=https%3A%2F%2Fwww.20minutos.es%2Fnoticia%2F3794440%2F0%2Fresultados-programa-fundacion-alcohol-sociedad-consumo-menores-formacion-ni-una-gota-edad-primer-botellon%2F&siteScreenName=20m&theme=light&widgetsVersion=889aa01%3A1612811843556&width=550px

Respecto a los datos, la FAS ha detectado que el 21,5% de los escolares encuestados de 13 años ha consumido alcohol y, de estos, el 51,2% se ha emborrachado; en cuanto a los chicos y chicas de 15 años, el 59% ha probado el alcohol y, de ellos, el 65,1% se ha emborrachado; de los de 16 años, el 75,5% ha probado el alcohol y, de ellos, el 79,6% se ha emborrachado; de los de 17 años, el 83,7% lo ha probado y, de estos, el 75,6% se ha emborrachado; y, por último, de entre los encuestados de 18 años, el 87,3% dijo que ya ha probado el alcohol y, de ellos, el 80,7% se ha emborrachado.

El consumo de alcohol entre los adolescentes está muy extendido y se propaga sobre todo entre los 14 y 16 años. Esta extensión se redujo, sin embargo, entre 2011 y 2014, muy probablemente por la crisis económica, al reducirse las ‘pagas’ que las familias proporcionan a sus hijos, explican desde la FAS, que ha detectado a el consumo de alcohol entre menores escolarizados está igual de extendido entre chicos y chicas, si bien detecta que en cuanto a cantidades, ellos beben «algo más».

«En Cataluña es donde más extendido está el consumo, pero Andalucía es la comunidad que ofrece los índices de consumo más elevados«, reza la memoria presentada este miércoles. En ella también se destaca que «buena parte de los menores entrevistados ha mostrado que en sus familias se produce cierta permisividad, que puede estar favoreciendo dichos consumos».

Botellón como «rito»

De los escolares encuestados, el 65,9% manifestó haber bebido con sus amigos, el 16,9%, con sus compañeros, y el 15,6% con su pareja. El 6,4% dijo que había bebido con su padre y el 5,8%, con su madre. En cuanto al lugar donde consumen alcohol, el más habitual es la calle (59,9%), el bar o la discoteca (44,8%) y la casa de amigos (31,9%).

En cuanto a la frecuencia con la que los menores hace ‘botellón’, según la FAS, el 14% reconocer beber casi todas las semanas, el 18,9% lo hace una vez al mes, el 26,8% consumo una o dos veces a la año y el 35,5%, nunca. «Esta forma de consumir nos lleva a que el uso del alcohol por parte de adolescentes tiene un componente simbólico importante, forma parte del rito de dejar de ser niño e incorporarse a otra categoría social, la de joven», reza el informe.

Los hijos crecen a un ritmo vertiginoso y casi sin darte cuenta llegan a la adolescencia. Pero todo lo que ocurre antes en su vida marcará esta etapa llena de cambios hormonales. Es por eso que antes de que tu hijo/a llegue a esta edad es necesario que hayas inculcado en él algunos hábitos para que cuando llegue la adolescencia se mantengan y además, perduren.

Cuando un niño se convierte en adolescente el tiempo que se pasa junto a él es bastante más limitado por lo que la influencia de padres a hijos se puede ver disminuida. Pero, si construyes algunos hábitos antes de que lleguen a esta edad, tu influencia servirá exactamente igual que cuando eran más pequeños y además, estarás creando una relación positiva con tu hijo/a adolescente.PUBLICIDAD

Hábitos que deben tener tus hijos antes de llegar a la adolescencia

1. Cenar en familia

El tiempo de comer o cenar en familia es muy importante para cuidar el núcleo familiar. En estos momentos se puede compartir tiempo y ofrecer toda tu atención sobre tus hijos. Establecer el hábito de comer o cenar todos juntos cada día es importante para que todos estéis bien conectados y así cuando llegue la adolescencia, seguirán haciéndolo como una parte normal de sus vidas.

2. Guarda tu teléfono en las comidas y en el coche

Mirar el teléfono o las redes sociales mientras se está comiendo en la mesa compartiendo tiempo en familia es de muy mala educación, además de desagradable para tus hijos. Haciéndolo en el coche mientras conduces además es peligroso para tu vida y para la de tus hijos ya que las distracciones al volante pueden resultar fatales y sufrir un accidente.

Si haces esto tus hijos imitarán tu comportamiento y es un hábito que debes eliminar para que tus hijos no lo imiten. Los momentos de la mesa y del coche son momentos de conversación en familia y deben ser priorizados ante todo.

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3. Tiempo para conversar

Cuando se trata de adolescentes el mayor desafío es captar su atención y más cuando años atrás ellos intentaban captar la tuya pero no había manera: aprendieron a ignorar. Es necesario que como padre o madre tengas el hábito de escuchar y hablar con tus hijos cada día y de preguntar cómo ha ido el día que han vivido. Cuando tu hijo adulto te llame cada semana para contarte cómo está, agradecerás el esfuerzo invertido años atrás. 

4. Contacto físico

Para afianzar un vínculo afectivo es necesario tener contacto físico. Se necesitan 4 abrazos al día para sobrevivir, ocho abrazos al día para mantenerse y 12 para crecer. Los adolescentes crecen de muchas maneras pero en ocasiones se olvidan de ser agradables y cariñosos. Cuando los niños llegan a la preadolescencia y se ha inculcado el hábito de los abrazos, se podrán mantener el contacto físico posteriormente. Quizá en la adolescencia sea tocar el pelo o hacer cosquillas… Pero el contacto físico no deberá decaer. 

5. Comprender sus intereses

Es importante comprender y respetar sus intereses y saber de qué tratan poder mantener una conversación con ellos. Las cosas que les interesan puede que sea algo aburrido para ti, pero si es importante para ellos, también debe serlo para ti. Por eso, es necesario que estés dispuesto/a a entender lo que es importante para ellos y estar al tanto para saber de qué trata exactamente. 

6. Que fracasen o tengan éxito

Cuando pasa la etapa de ‘supervivencia’, es importante que los padres empiecen a dejar espacio a sus hijos para que empiecen a probar cosas por su cuenta. De esta manera, cuando llegue el momento de dejarles marchar, tendrán práctica suficiente para ser capaces de hacer cualquier cosa por su cuenta, sabiendo que de los errores se aprende y que es necesario pasar por ellos para llegar al éxito.

Asociación DUAL acaba de lanzar “¿Te falta un verano?”, la nueva campaña de losqueno.com que, a ritmo de rap, trata de prevenir el inicio temprano en el consumo de alcohol en menores de edad, alertando sobre el riesgo de querer “celebrar este verano” para recuperar así el verano pasado y las fiestas no disfrutadas a causa de la pandemia.

Esta campaña está financiada por el Plan Nacional Sobre Drogas y en ella hemos contado con la colaboración del Delegado del Gobierno, D. Joan Ramón Villalbí.

El tema “¿Te falta un verano?” está interpretado por Mario Barbado.

Raúl Izquierdo, psicólogo y Director Técnico de Asociación DUAL, nos explica que “Existe un alto riesgo de que los jóvenes protagonicen reacciones compensatorias de tipo pendular como respuesta a la tensión y la angustia sostenida que han padecido durante los últimos meses”. Por ello, se produce la generación de conductas en “exceso despreocupadas como compensación a las exigencias de intenso control y restricción durante la etapa de confinamiento”, explica. En ese sentido, el mayor riesgo es “querer recuperar el tiempo perdido celebrando fiestas alternativas a las que no se han tenido o que no se van a tener y en celebraciones entre amigos como son, por ejemplo, los botellones”, detalla Izquierdo.

Descubre ya nuestra nueva campaña.

Aquí tienes 10 señales que pueden indicar que estás bebiendo demasiado:

1.- Tu consumo de alcohol se considera de riesgo:
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), si bebes más de 28 UBE a la semana si eres hombre ó 17 UBE a la semana si eres mujer, se considera que tu consumo de alcohol es de riesgo (1 UBE equivale a una cerveza, copa de vino, carajillo o chupito – 2 UBE equivale a un whisky o combinado). Del mismo modo, si tomas más de 6 UBE en un solo episodio, también se considera de riesgo.

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2.- Alternas períodos de abstinencia con períodos de una fuerte ingesta de alcohol (superiores a 6 UBE en un mismo día o noche) y este tipo de consumo cada vez es más habitual.
3.- Te das cuenta de que cada vez que sales o realizas algún acto social bebes grandes cantidades de alcohol. O piensas que si no bebe no te lo pasas tan bien, o no te relacionas con los amigo/as, o te cortas y no ligas…
4.- Alguna vez has pensado: “hoy salgo y no bebo” y no lo has podido cumplir. Y esto cada vez te ocurre más.
5.- Bebes alcohol en contextos o situaciones que son incompatibles con la ingesta de alcohol y no lo haces de forma puntual sino que empieza a convertirse en un hábito (sales del trabajo para beber, bebes aunque tengas que conducir después o antes de manipular o usar maquinaria peligrosa, bebes cuando estas al cuidado de menores…).
6.- Tienes consecuencias legales como consecuencia del consumo de alcohol, como pueden ser controles de alcoholemia positivos, multas de tráfico por haber bebido, peleas bajo los efectos del alcohol…
7.- Empiezas a tener consecuencias laborales como absentismo, o llegar tarde al trabajo por estar bajo los efectos de la ingesta de alcohol o por estar de resaca. Baja tu rendimiento laboral o rendir igual te cuesta mucho más esfuerzo, o bien estas deseando que llegue la hora de acabar para ir a tomar algo.
8.- Te das cuenta de que tus relaciones sociales o sentimentales empiezan a verse deterioradas por el consumo de alcohol. Cada vez tienes más discusiones, haces bromas pesadas o que molestan al otro cuando bebes; los demás te dicen que bebes demasiado o que te pasas cuando bebes.
9.- Te das cuenta de que empiezas a dejar de hacer actividades de tiempo libre que antes hacías y ahora no te apetecen, sin razón objetiva: aficiones, deporte, salidas, etc. Dejas de cumplir con responsabilidades personales, familiares, sociales, laborales y académicas, o te cuesta mucho más esfuerzo realizarlas.
10.- Te ves o te dicen que cada vez estas más irritable, más pasota, más encerrado/a en tí mismo/a, más callado/a, te guardas más lo que sientes, te sientes más apático/a, cada vez más triste, más apagado/a, con menos ilusión sin motivo aparente (debes saber que el alcohol, en contra de lo que la mayoría de personas creen, es un depresor del Sistema Nervioso Central y por tanto, aunque aparezca un efecto euforizante los primeros minutos después de beber, poco después llegan efectos depresores….)

Si cumples alguna de estas señales y además superas el límite de ingesta de alcohol diario o semanal que la OMS señala como normalizado, tu consumo de alcohol sí es abusivo.
Los profesionales que trabajamos en el campo de las adicciones aconsejamos pedir ayuda a tu entorno más inmediato y plantearte la posibilidad de solicitar ayuda profesional si no puedes frenar la situación por tí solo/a.

Dice Ismael Nogal Ayuso que desde muy pequeño siempre tuvo una cosa clara, un sueño: poder ser algún día astronauta. Diecinueve años después, este madrileño está seguro de ir por el buen camino. Hace mucho deporte, esta en forma y estudia el doble grado con la nota de acceso [13,875, en 2020] más alta de todo el país: Física y Matemáticas, en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). 

También cursa esta carrera Paula Cordero Encinar, de 23 años. Esta toledana está en quinto curso y apenas le quedan un par de exámenes para poner fin a su etapa universitaria. Aunque todavía tiene dudas sobre la rama que escoger de cara al futuro. Cuenta que hará un máster en Big Data y que lo más le gusta es el área de la Física Médica. A través de la cual un día le gustaría ayudar a mejorar los diagnósticos en los hospitales españoles. 

Profesiones, como pueden observar, nada convencionales pero que ambos pueden alcanzar porque su expediente es brillante y su mente posiblemente también. O al menos esto último es lo que pretende potenciar este doble grado, al que muchos denominan ya como la fábrica de cerebros española.Paula Cordero e Ismael Nogal, estudiantes del doble grado de Física y Matemáticas.

Paula Cordero e Ismael Nogal, estudiantes del doble grado de Física y Matemáticas. Carmen Suárez

Desde que esta titulación se ofertase por primera vez en el curso 2011/2012 en la UCM, con una nota que no sobrepasaba al seis, ha sido un reclamo para los alumnos más sobresalientes del país. Y eso ha hecho, por otro lado, que ante la reducida oferta de plazas, 25 por curso, cada año la calificación de acceso haya sido más elevada. De hecho, si se cumplen los pronósticos, en 2021 la nota para acceder a este programa académico será todavía mayor y de nuevo la más alta de todo el territorio nacional por séptimo año consecutivo. 

Efecto llamada 

Lo que es indudable, en cualquier caso, es que el interés por estas ciencias en los últimos años ha incrementado notablemente. En parte también porque aseguran un empleo al concluir la carrera. Es lo que explica Ángel Gómez, el decano de la Facultad de Física de la Universidad Complutense de Madrid. «Más allá de la vocación temprana que muchos estudiantes pueden tener por estas dos carreras. En los últimos años, con la era del big data y las necesidades de almacenar datos, las empresas han requerido de personas con una formación científica elevada y estos chicos son brillantes porque controlan tanto la vertiente matemática como la física». 

Lo que ha desembocado, según expresa este físico, en que haya una satisfacción de empleo muy alta en este doble grado. «Está claro que hay un efecto llamada; alumnos que tienen muy buenas notas y que no quieren desperdiciar su expediente», sostiene Gómez. 

El primer paso, no obstante, es alcanzar esa nota estratosférica para entrar a este doble grado, que se imparte a camino entre la Facultad de Física y la de Matemáticas, localizadas una enfrente de la otra en la Ciudad Universitaria madrileña. Allí es precisamente donde nos reunimos con Paula Cordero e Ismael Nogal para preguntarles sobre sus estudios, sus dinámicas, su futuro y sobre lo que ha significado para ellos estudiar (o estar estudiando) esta titulación. Ella está en quinto curso y él, en primero. Paula Cordero, en la entrada de la Facultad de Física de la UCM.

Paula Cordero, en la entrada de la Facultad de Física de la UCM. Carmen Suárez

—P. ¿Siempre tuvisteis claro que estudiaríais este doble grado?

—R. (Paula) A mí siempre me gustaron las matemáticas. En el instituto tuve un profesor muy bueno que me motivó y me metió el gusanillo. En segundo de bachillerato, cuando estudie la física por separado, tuve otra profesora que me despertó también la pasión por esté área. Me veía trabajando en las dos, pero no me decidía por ninguna. Así que cuando vi el doble grado me dije a mí misma: a por ello. 

—R. (Ismael) Yo, desde tercero de la ESO, tuve claro que la física era una cosa que me apasionaba. Gracias a vídeos de divulgación, documentales… siempre me gusto la ciencia. No fue hasta segundo de Bachillerato, en cambio, cuando me decanté por esto. Yo veía la nota inalcanzable, yo no soy brillante ni mucho menos. Gracias a una serie de circunstancias acabé teniendo una nota muy alta que me permitió entrar aquí. Oportunidades como está solo aparecían una vez en la vida, así que me lancé. 

Esfuerzo y vida normal 

El doble grado de Física y Matemáticas está estructurado en cinco años y la matrícula tiene un coste de aproximadamente 1.800 euros. Aunque la mayoría de los alumnos suelen llegar el primer año con matrícula de honor y, por tanto, no suelen pagarla. En total, son 360 créditos los que componen la carrera (por separado, son 480 en cada grado), de modo que cada cuatrimestre, los alumnos solo tienen una asignatura más valorada en 12 créditos. 

Doce créditos, no obstante, según cuenta Paula, «que se notan bastante». Se necesita un diez para entrar, pero también esforzarse, organizarse bien y ser constante cada día, cuentan ambos estudiantes. Lo que no quiere decir, frente a lo que piensa la mayoría, que no tengan vida social o que no hagan otra cosa que no sea estudiar. «Yo te digo una cosa, a mí el deporte me encanta y me metí aquí siempre pensando en la posibilidad de poder compaginar ambas cosas. Yo no puedo estudiar sin hacer deporte. Y durante este curso, he hecho natación, he estudiado idiomas, los fines de semana voy al pueblo… Si eres capaz de organizarte, no hay problema para tener una vida normal, tener un equilibrio entre ambas cosas. No somos extraterrestres«, explica Ismael Nogal. 

Los dos estudiantes, que no se conocían hasta el momento de la entrevista, bromean con que cuando otros alumnos de otras carreras de ciencias les ven en la cafetería o salir al parque les preguntan con asombro si tienen tiempo para eso. «No puedes estar todo el día estudiando, es también importante salir con amigos, echarte unas risas…», expresa Paula Cordero. Ismael Nogal, en la entrada de la Facultad de Física de la UCM.

Ismael Nogal, en la entrada de la Facultad de Física de la UCM. Carmen Suárez

—P. Aún así, habrá momentos complicados. ¿Qué ha sido lo más difícil hasta ahora? 

—R. (Paula) Lo más complicado fue el paso del primero a segundo. Conseguir esa capacidad de abstracción que necesitas para entender muchos conceptos en matemáticas. En el instituto estás acostumbrado a una matemática más tangible. Aquí es más abstracto, más teórico, pero con trabajo, lo sacas y hay un momento en que tu cabeza hace clic. 

—R. (Ismael) El cambio más importante ha sido con matemáticas. La física que he dado es una ampliación de segundo de bachillerato, pero las matemáticas no tiene nada que ver. Yo todavía no he tenido ese clic, pero porque, por ejemplo, te dan un ejercicio y tienes que demostrar por qué es así. Es cuestión de cambiar la mentalidad. Al final, es como aprender un lenguaje. Nuestro profesor nos dijo el primer día, bienvenidos al curso de finlandes. Hay que aprender vocabulario, sintaxis y aprender a hablarlo. Pero el principio no es fácil, doy fe de que no es fácil. 

«Hasta el infinito y más allá»

En cuanto al futuro profesional, Ismael, pese a que todavía está en primer curso, es el que más claro lo tiene. «Yo quiero ser astronauta y me metí aquí para poder potenciar mis habilidades. A día de hoy, sigo trabajando para ello. La Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) sacó hace poco ofertas de trabajo. Se necesita un grado, un máster y un año de prácticas en el ámbito científico. Mi meta es eso, poder dedicarme a esto. Y si se me da la oportunidad, me iré hasta el infinito y más allá», termina diciendo entre risas. 

Paula, muy cerca de terminar el doble grado, ha estado haciendo un año prácticas en el Instituto de Física Fundamental, pero no tiene claro que quiera dirigir su carrera por ese ámbito. «El próximo año voy a hacer un máster en Big Data, pero también me gusta la Física Médica… Esta titulación te abre tantas puertas que al final es difícil decidir», confiese. No obstante, la rama de la Neuroingeniería es la que cada vez le llama más la atención. A través de la cual, explica, aplicando un conocimiento riguroso de ciencias puras, se podría mejorar los diagnósticos médicos. «En definitiva, lo que más me gustaría sería poner nuestro conocimiento al servicio de los demás», concluye. 

Sea como sea, lo que está claro es que llegarán lejos y con un empleo con el que tal vez muchos solo pueden soñar. «Conocemos a mucha gente que sin terminar, ya tiene ofertas de empleo. Por aquí lo que suele decirse es que a los del doble grado se los suelen rifar. Hay mucha demanda en nuestro sector, al fin y al cabo se necesita para el futuro a mucha gente con un tipo de pensamiento analítico como el que nosotros aprendemos a desarrollar aquí». 

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