Paseando por una de las calles de la ciudad vi a una chica de unos 16años zigzagueando mientras intentaba escabullirse, entre los coches aparcados a ambos lados de la calle, de una amiga que le pedía que se detuviera. Muy cerca de la escena se encontraban dos miembros del Samur-Protección Civil que esperaban a que la joven recapacitara y volviera para poder así iniciar el protocolo de una intoxicación etílica. Pasados unos minutos, la joven regresó junto a su acompañante pidiendo a los agentes que, por favor, no informasen de lo sucedido a sus padres. Esta imagen se repite mucho más de los que desearíamos durante los fines de semana.

La Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES) 1995-2017 apunta que el alcohol, junto al tabaco, son las sustancias que empiezan a consumirse de forma más precoz a los 16,6 años. Unas cifras que se mantienen estables a lo largo de toda la serie histórica. Además, el alcohol es la sustancia que obtiene una mayor prevalencia tanto entre los hombres (93,6%) como entre las mujeres (88,8%), habiendo sido consumida alguna vez en la vida por la gran mayoría de la población de ambos sexos. A estos datos, hay que sumar los extraídos por la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES) 1994-2016, realizada en centros educativos con estudiantes de edades comprendidas entre 14 y 18 años. Este informe revela que el alcohol es la sustancia psicoactiva más extendida entre los estudiantes de Enseñanzas Secundarias, de 14 a 18 años. El 76,9% ha consumido bebidas alcohólicas en alguna ocasión en su vida, y aproximadamente 2 de cada 3 jóvenes (67,0%) admite haber tomado alcohol recientemente, en los últimos 30 días. El informe también señala que, con respecto a la última encuesta, se mantiene un descenso del consumo iniciado en 2012, principalmente de aquellos jóvenes de 14 y 15 años.

En relación con el sexo y la edad, el informe ESTUDES subraya que en esta franja de edad, de 14 a 18 años, el consumo de alcohol está ligeramente más extendido entre las chicas. La mayor disparidad entre el consumo observado en chicos y en chicas se produce en el segmento de 15 años, donde la prevalencia en los varones resulta 5,2 puntos inferior a la registrada por las chicas. Por el contrario, en el grupo de 18 años, la extensión del consumo es prácticamente la misma. Cuando se analiza la prevalencia de las borracheras, ESTUDES mantiene que la mayor diferencia entre chicos y chicas aparece en el grupo de 14 años, siendo el indicador 7,1 puntos superior en ellas. Conforme aumenta la edad de los estudiantes, la prevalencia entre chicos y chicas converge. El estudio afirma que, independientemente de la edad, ellas se emborrachan más qué ellos. Finalmente, entre los 14 y 17 años, la práctica del botellón adquiere mayor dimensión en las chicas. Sin embargo, en el grupo de 18 años, el porcentaje que ha realizado botellón resulta superior en el colectivo masculino (71,3% para ellos frente a 64,5% para ellas).

Enedina Quiroga-Sánchez, Departamento de Enfermería y Fisioterapia de Campus Universitario de Ponferrada de la Universidad de León, defendió el pasado mes de diciembre la tesis Estudio de los factores estructurales y los patrones de consumo de alcohol en escolarizados, bajo la dirección de los profesores Vicente Martín Sánchez y Pilar Marqués Sánchez. La investigación ha abordado la importancia de los contactos en red en la adquisición de hábitos nocivos como el consumo de alcohol y de qué manera el entorno social del adolescente puede ser una de las claves para aumentar el éxito de las estrategias preventivas.

El estudio, de corte transversal, fue realizado en el curso escolar 2016/2017 en cuatro centros educativos de la Comarca de El Bierzo. La muestra estuvo formada por 195 adolescentes con edades comprendidas entre los 16 y 18 años. Se administró un cuestionario online, mediante instrumentos validados y otros “ad hoc” para cubrir el interés de la investigación. La recogida de los datos relativos al consumo de alcohol se realizó mediante el cuestionario AUDIT, proyecto de la OMS que ha sido validado en España, para detectar tanto consumos de riesgo como dependencia alcohólica; identificando los trastornos debidos al consumo no responsable de alcohol. La recogida de los datos de tipo estructural se enunció mediante una pregunta respecto a la red de amistad, elaborada según una precisa revisión de la bibliografía que abordaba la influencia de las redes en el consumo de alcohol y otras drogas con metodología de ARS (Análisis de Redes Sociales).

Enedina Quiroga-Sánchez explica que la investigación ahonda en el ARS, entendido como un método formal para medir las redes sociales; “es decir, los comportamientos sociales de los individuos en un determinado entorno. Este método incluye un concepto de red social que va más allá del conocido Facebook, Twitter o Instagram pues hace alusión a los comportamientos sociales, las interrelaciones y los contactos que se producen entre aquellos individuos que comparten algún tipo de interés”. Además, prosigue esta enfermera, “nuestra investigación ha incluido la importancia de los contactos en la red en la adquisición de hábitos nocivos como el consumo de alcohol, mostrando cómo, en las redes de contactos dentro del aula, los individuos con los que los jóvenes mantienen una relación de verdadera amistad no son los que les impulsan a beber, ya que los verdaderos amigos te previenen de las consecuencias y por lo tanto del consumo. Sin embargo, el adolescente consumidor que sí posee muchos contactos con los que mantiene un nivel de amistad mínimo, encuentra un escenario de líder, sin reproches para el consumo”.

Los principales resultados obtenidos muestran como del total de la muestra, 110 alumnos presentaban riesgo de consumo de alcohol, asociado significativamente con el género femenino. Con relación a los factores estructurales se observó cómo cuando la intensidad de contactos es mínima, es decir, cuando la interacción entre los adolescentes es pequeña, los alumnos con riesgo de consumir alcohol presentan posiciones más centrales en la red. Sin embargo, a medida que la intensidad de contacto aumenta, el adolescente pierde centralidad hasta no observarse ninguna asociación con riesgo de consumo de alcohol, según la perspectiva del ARS.

Enedina Quiroga-Sánchez afirma que “el adolescente actual posee una red de contactos densa, amplia, en la que no todas las relaciones se encuentran en el mismo nivel. La necesidad de liderazgo o protagonismo que la etapa adolescente comporta, le lleva a caer en conductas inapropiadas con aquellos individuos que, según las estimaciones de nuestra investigación, no se hallan en niveles de amistad estrechos”.

El estudio evidencia cómo el conocimiento de la red social del individuo a través del ARS permite no solo al personal de enfermería, sino también a las administraciones públicas poder beneficiarse de una herramienta con la que visualizar los patrones de comportamiento y aplicar esta información a los programas de promoción y estrategias de prevención de la salud. “Tener conocimiento sobre el patrón de relaciones de adolescentes, en la familia, del grupo de iguales, etc. es un punto clave para el diseño de estrategias preventivas en este importante problema de salud pública”, concluye Quiroga-Sánchez.

https://elpais.com/elpais/2019/03/18/mamas_papas/1552898942_683831.html

A las ocho de la mañana, cada día del curso académico, miles de preadolescentes y adolescentes españoles matriculados en ESO y Bachillerato entran en las aulas de los institutos. Lo hacen somnolientos. Aún medio aletargados, más dormidos que despiertos. Su jornada continua se extenderá como mínimo hasta las dos y media de la tarde, por lo que en el mejor de los casos no comerán hasta las tres de la tarde. Así ha sido durante mucho tiempo. Y así seguirá siendo este curso escolar en la mayor parte de España. El problema, señalan los expertos, es que estos horarios van en contra del reloj biológico de los adolescentes, lo que significa que viven en un jet lag permanente.

“Cuando los chavales hacen horario de ocho de la mañana a dos y media de la tarde, muchos de ellos comen a las tres o tres y media de la tarde, de forma que se retrasan las horas de estudio, la merienda, la cena, el inicio del sueño… Es decir, producimos un jet lag escolar de manera continua”, reflexiona Gonzalo Pin, pediatra en el Hospital Quirón Salud de Valencia y miembro de la Sociedad Española de Sueño, que lleva tiempo reivindicando la racionalización de los horarios escolares.

Esta reivindicación es especialmente importante en el caso de los alumnos de últimos cursos de ESO y bachillerato, ya que en la adolescencia se produce lo que se conoce como retraso de fase, un retraso del reloj biológico que provoca que los adolescentes tengan tendencia a dormirse más tarde. “Cada vez tenemos más datos que destacan los beneficios de adecuar los horarios escolares a los horarios biológicos, pero estamos haciendo justo lo contrario de lo que dice la biología. Normalmente, el estudiante en edad escolar entra a las nueve de la mañana y, sin embargo, cuando llega la adolescencia le hacemos entrar una hora más pronto, que es justo lo contrario de lo que debería pasar. Los adolescentes deberían entrar a las aulas incluso más tarde que los alumnos de primaria”, afirma Pin.

Beneficios de retrasar el horario de entrada a los institutos

El desequilibrio entre los horarios biológicos de los adolescentes y la hora ambiental tiene consecuencias a muchos niveles. En primera instancia, en lo académico, ya que, como argumenta Gonzalo Pin, el nivel de capacidad de atención y de aprendizaje de un adolescente a las ocho de la mañana “es mínimo”. Así lo ha demostrado el estudio europeo SHASTU (Sleep Habits in Student’s Performance) sobre la influencia de los hábitos del sueño en el rendimiento escolar y el estado emocional del alumnado entre los 3 y los 18 años, dirigido por el propio Pin. “Nuestra investigación ha demostrado que adecuar los horarios de aprendizaje al ritmo cronobiológico aumenta en al menos un punto el rendimiento escolar, especialmente en los niños que tenían previamente un peor rendimiento; y disminuye los problemas de conducta en el aula, de forma que el tiempo de aprendizaje es mucho más eficiente”, subraya el experto.

No son los únicos beneficios que tendría el retraso del horario lectivo. Cada vez más estudios demuestran que la existencia de horarios escolares excesivamente tempranos genera en los estudiantes “un déficit crónico de sueño”. Este déficit, según Gonzalo Pin, tiene una “relación directa” con alteraciones en la conexión entre la parte frontal del cerebro, que es donde residen las funciones ejecutivas, y la parte de la amígdala límbica, que es donde residen los sentimientos, “de forma que aumentan las dificultades de orden mental y los casos de depresión y ansiedad”.

Adecuar los horarios escolares a los horarios cronobiológicos es para el pediatra “mejorar la calidad de vida de los estudiantes”. Así lo demuestran múltiples estudios hecho en países como Estados Unidos, Alemania o Israel. Según los resultados de los mismos, los adolescentes dedican al sueño aproximadamente el 88% del tiempo extra que ganan por la mañana al retrasar la hora de inicio de las clases. Así lo certifica también un estudio llevado a cabo por científicos de la División de Neurología del Hospital de Niños de Boston y publicado en la revista Sleep Health. Según el mismo, el 78,4% de los preadolescentes y el 57,2% de los adolescentes que formaron parte del estudio tenían excesiva somnolencia durante el horario lectivo. El retraso de 50 minutos en el inicio de las clases redujo esa somnolencia, respectivamente, en un 4,8% y un 8,5%, ya que los jóvenes durmieron una media de 30 minutos más en las noches escolares.

Horarios saludables

En Cataluña se han inaugurado en este nuevo curso académico 25 institutos escuela. En todos ellos los alumnos de ESO comerán en el cole entre la una y las dos de la tarde y no en casa como lo hacían hasta ahora al acabar la jornada (sobre las tres de la tarde). Con esta modificación de los tiempos el Gobierno catalán empieza a asumir las recomendaciones del Pacte per a la reforma horaria de Catalunya, que la Fundació Bofill aplicó a la educación en su informe Educación a la hora. En el mismo, se insiste mucho en la necesidad de tener en cuenta las evidencias sobre los ritmos cronobiológicos y los ciclos de atención y fatiga según la edad del alumnado ya que, indican, “se ha demostrado que unos horarios más saludables desde el punto de vista físico, psíquico y emocional contribuyen a la motivación y disposición por el aprendizaje de cualquier niño y adolescente”.

Para Gonzalo Pin esta medida debería implantarse en todas las aulas de ESO y Bachillerato de España. En primer lugar, en su opinión, porque los comedores escolares nos hacen más igualitarios a la hora de comer y favorecen la oportunidad de utilizar la hora de la comida “como un aula de enseñanza sobre la importancia de la nutrición”. En segunda instancia, y más importante si cabe, porque adecuar los horarios de comida y sueño a los ritmos biológicos disminuye las cronodisrupciones, que están detrás de la tendencia a la obesidad y a la diabetes tipo 2. “Con la jornada continua los adolescentes comer muy tarde, en un horario en el que aumenta la resistencia a la insulina y las alteraciones en el equilibrio de las grasas. Si a eso sumamos que, además, comen tarde con un déficit crónico de sueño, esto puede provocar alteraciones metabólicas que predisponen a la obesidad”, concluye el experto.

https://elpais.com/elpais/2019/09/12/mamas_papas/1568297392_833806.html

Los conflictos están a la orden del día en las escuelas, y es que convivimos durante muchas horas en las aulas y es habitual que se den rencillas entre los alumnos. Así, su resolución y prevención resulta una de las preocupaciones más habituales en maestros y directores de centros.

Pues, para que la cosa no llegue a más y los conflictos queden simplemente en hechos aislados, es necesario incorporar en el horario dinámicas que faciliten la cohesión grupal y el aprendizaje de habilidades emocionales y comunicativas entre los estudiantes.

De esta manera, podrás introducir los juegos y recursos que se muestran a continuación con niños de 9 a 12 años, e incluso con estudiantes de la ESO. ¡Allá vamos!

La caja de los buenos sentimientos

Coloca una caja en un lugar visible de la clase. Escoge una que sea bonita y llamativa, de tal manera que transmita emociones positivas. Pide a tus alumnos que antes de acabar la semana escriban en un papelito algo que les haya hecho sentir felices en clase y lo coloquen dentro: “La maestra de inglés me ha felicitado”, “Juan me ha invitado a su fiesta de cumpleaños”, “en la clase de Educación Física nos han dejado escoger actividad”, etcétera.

Para empezar el lunes con ánimo y buen humor, “el mensajero de las buenas noticias” leerá todas las notas escritas durante la semana anterior en voz alta.

El fin de la dinámica es que los alumnos sean más conscientes de que viven momentos bonitos y agradables en la escuela. Cuando se reconoce y comparte esta emoción, los estudiantes se sienten todavía más parte del grupo.

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El piropo de la semana

Escribe en pequeños papelitos el nombre de todos los alumnos de la clase e introdúcelos en un pequeño saco o bolsa. Pide a cada estudiante que, con los ojos cerrados, tome uno. Este no deberá contener su propio nombre, sino tendrá que escoger un papel distinto.

A continuación reparte un folio a cada cuál y elaboren un detalle bonito para la persona que les ha tocado. Por ejemplo: Pueden hacer una lista de cualidades positivas que tiene, escribir bien grande una única palabra que les recuerde a esa persona, redactar una dedicatoria, inventar una poesía o realizar un dibujo. ¡Todo vale!

La finalidad de esta actividad es compartir emociones positivas y reforzar la autoestima de los niños y niñas a través de los cumplidos de los compañeros. De este modo, se propicia un buen clima en el aula y se reducen las expectativas de conflicto.

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La bolsa de las “gracias”

Toma una bolsa de papel y escribe el nombre de uno de los alumnos con letras bien grandes en ella. Seguidamente reparte pequeñas notas y pide a los demás compañeros que escriban algo que quieran agradecer a esta persona.

Por ejemplo: “Gracias, María, por ser tan simpática siempre”, “gracias por esperarme cuando tardo en salir al patio” o “María, gracias por darme galletas en el recreo”. Puedes realizar esta actividad una vez por semana y cada vez, le tocará a una persona recibir las gracias.

Es una dinámica que, por un lado, consigue que los alumnos den valor a las cualidades de sus compañeros y, por otro lado, que el estudiante que recibe los agradecimientos se sienta todavía más integrado en el grupo y se reconozca parte de él. Con estos dos pilares básicos, se empieza a construir la verdadera convivencia en el aula: la convivencia que se basada en el respeto de la propia individualidad y el aprecio por los demás.

Fuente: https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/educacion-emocional/3-ideas-sencillas-para-prevenir-y-reducir-los-conflictos-en-clase/32936.html?fbclid=IwAR3quEQjPkoqh4YWFBBrUWf7fLX6FPAd7gGXhyXm90ACzG_ipDfZZ1tfkPA

Los mapas conceptuales y mentales son útiles para representar de forma gráfica el conocimiento, relacionando conceptos entre sí.

Las siguientes apps y webs facilitan la tarea de organizar los conceptos y relacionarlos, resultando más fácil para los docentes elaborar esquemas y mapas conceptuales que estructuren los contenidos a impartir en el aula; además de permitir a los estudiantes utilizar esos conocimientos para dar forma a otros relacionados.

Diseñada para iOS, con ella se pueden crear mapas mentales y lluvias de ideas en entornos táctiles. Entre las múltiples funciones con las que cuenta (poder arrastrar ramas al lugar deseado, añadir nuevos nodos, conectarlos, compartirlos como PDF u otros formatos) se pueden insertar imágenes y enlaces, además de ordenar de manera automática u ocultar aquellas ramas que no son necesarias en el momento de trabajo. Incluso, al mapa en proceso, se le puede añadir otros ya hechos previamente.

Incluye la sincronización con herramientas de uso diario, además de la integración con más de 800 aplicaciones y la posibilidad de compartir mapas conceptuales y crear alineaciones. También cuenta con una vista cronológica, filtros, navegación simplificada y modo instructivo.

Un programa descargable para realizar mapas conceptuales y diagramas, por lo que resulta muy útil para aquellas personas que deseen incorporarlo a sus clases, trabajos o presentaciones académicas. Permite a los usuarios insertar comentarios en sus propios trabajos y en los de otros; imprimirlos en múltiples páginas; y exportarlos en los formatos de Microsoft Office y PDF.

Permite escribir tanto con el teclado como con el dedo y para evitar toques indeseados, detecta la palma de la mano. Además, proporciona varios pinceles diferentes, colores y una opción para exportar mapas conceptuales en formato PDF. Existe una versión específica para dispositivos Samsung que añade compatibilidad con su stylus S-Pen.

Apuesta por la personalización, gracias a la posibilidad de cambiar los fondos de los mapas conceptuales, los colores utilizados, los patrones e incluso el formato del texto. Como complemento, cuenta con distintos temas sobre los que trabajar, así como varias opciones de mapas conceptuales en los que introducir notas, enlaces e imágenes.

Desde esta app se pueden importar y exportar muchos de los formatos de las aplicaciones de escritorio para crear mapas conceptuales, incluyendo Novamind, Xmind, OPML, Excel, texto sin formato… El proyecto resultante puede exportarse también a PowerPoint o Keynote, Word o Pages, PDF, PNG… Funciona con servicios como Dropbox y WebDAV, así como con redes sociales y otras aplicaciones.

Permite trabajar de forma colaborativa a través de diversos iPad, iPhone o vía web, sincronizando en tiempo real todos los cambios que se realicen en el proyecto. La app incluye almacenamiento gratuito en la nube de los mapas conceptuales creados, que también pueden descargarse con un solo clic.

Tiene dos versiones: una gratuita y con funciones limitadas, y otra mucho más completa que permite crear documentos ilimitados, añadir hipervínculos… Su interfaz es muy intuitiva y es posible añadir notas, enlaces, imágenes, información adicional en cada uno de los cuadros de los mapas conceptuales… También existe versión para Windows.

Es una herramienta para crear esquemas y mapas conceptuales que permite añadir a los textos gráficos, dibujos, presentaciones, documentos…  Luego, sincroniza todos esos contenidos entre los diferentes dispositivos que la tengan instalada, para lo que es necesario registrarse de forma gratuita. Su descarga también es gratis, tanto en dispositivos iOS como Android.

Gratuita y muy fácil de utilizar, brinda la opción de arrastrar, reordenar y editar los asuntos directamente en la propia página del mapa conceptual. La versión de pago, que puede adquirirse desde la propia aplicación, ofrece un editor mejorado con enlaces cruzados, colores personalizados, imágenes, enlaces a otros mapas mentales… Los documentos pueden subirse a la nube, para acceder a ellos desde distintos dispositivos a través del servicio de Dropbox.

Ofrece un espacio ilimitado para los mapas conceptuales, que se organizan de forma manual arrastrando y soltando nodos, persoalizando tanto la forma como el fondo y el estilo. Es gratuita y disponible para dispositivos Android.

Para utilizar esta app hay que registrarse, aunque su uso es gratuito (eso sí, la versión Premium dispone de funcionalidades adicionales). El usuario puede exportar o compartir los mapas conceptuales, que son protegidos contra las amenazas offline.

Posee la particularidad de dibujar diagramas deslizando el dedo por la superficie de la pantalla, eligiendo colores y formas para cada uno de los mapas conceptuales.

Lo mejor de esta app gratuita es que crea presentaciones de forma automática partiendo de los mapas conceptuales, que luego se pueden compartir en cualquier dispositivo. Permite trabajar offline.

Para dibujar diagramas, mapas conceptuales… y convertirlos en esquemas o viceversa. El texto puede copiarse desde otras aplicaciones, desde un correo electrónico o un documento, y luego guardarse como fotografía, subirse a la nube o a Facebook. La descarga es gratuita, pero para realizar mapas conceptuales ilimitados es necesario comprar una actualización dentro de la app.

Para tomar notas, crear listas y recopilar información. Se puede utilizar junto con la versión para PC y sus funciones de escritorio incluyen notas, categorías, recursos y fotografías, entre otros.

Una herramienta para organizar ideas, recursos o imágenes en forma de gráficos, muros virtuales, mapas conceptuales, líneas de tiempo… Pueden utilizarla varios usuarios, por lo que es una interesante opción de trabajo colaborativo. Cuesta 5,49 euros.

Tiene dos versiones: una en forma de app y otra online. Destaca por las numerosas plantillas que incorpora, más de 50 diagramas, así como por sus posibilidades colaborativas y su biblioteca de ejemplos.

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Su uso es muy sencillo va guiando paso a paso: desde elegir la forma de los cuadros hasta las líneas conectoras con sólo arrastrarlas del lateral a la página principal para así crear los mapas conceptuales. Luego, pueden personalizarse en función del color, tipo de fuente…

Especialmente pensada para el aprendizaje de nueva información, permite que los profesores utilicen las cartas de KWHL para determinar lo que sabían sus estudiantes antes de la introducción del nuevo material y la comparan a lo que aprendieron.

21Bubbl

Bubbl es un servicio para crear mapas conceptuales y mentales a través de cualquier navegador, de forma gratuita y muy sencilla. Es perfecto tanto para docentes que quieran enviar contenido a sus alumnos, como para que estos elaboren y desarrollen sus propios esquemas de mapas conceptuales como técnica de estudio.

Software de gestión gratuito para crear mapas conceptuales compatible con Windows, macOS y Linux. Dispone de un motor de addons para añadir nuevas características a la hora de crear y personalizar los mapas conceptuales.

Se trata de un servicio web multidisciplinar con una interfaz parecida a Google Drive. Es multidisciplinar y la posibilidad de crear mapas conceptuales es una de las muchas funciones que permite; tan fácil como arrastrar y soltar elementos. Permite exportar los resultados de varios modos, como guardándolos en varios servicios en la nube o enviándolos a través de correo electrónico.

Entre las características de GoConqr se encuentra la posibilidad de crear mapas conceptuales para «facilitar la conexión de ideas y mejorar el aprendizaje». Para estudiantes de Secundaria y Bachillerato que quieran aprovecharla como complemento a sus apuntes.

Ideado para satisfacer las necesidades de empresas que necesitan crear mapas conceptuales en equipo, Mindmanager es un completo gestor y creador de estos recursos a través de editores, disponible para Windows y Mac, con sincronización en la nube, gestión de proyectos y mucho más.

26Coggle

Con Coggle es posible crear todo tipo de mapas conceptuales, esquemas interactivos e incluso cualquier nota con dibujos y diagramas. Muchas posibilidades para una plataforma gratuita con opciones de pago que permiten ampliar las posibilidades añadiendo nuevas funcionalidades. Es posible compartir contenidos.

Para organizar ideas a través de mapas conceptuales, diagramas de red e interacción o flujos de trabajo; todo a través de un navegador web. Con Simple Mapper todas las creaciones son públicas, de forma que se comparten con lo alumnos fácilmente. Requiere Adobe Flash.

El caso de Text 2 Mind Map es bastante curioso y también diferente al de otras opciones contempladas en esta lista. Permite escribir los elementos del diagrama en una caja de texto y la plataforma automáticamente la convierte a un mapa conceptual.

29Mind42, mapas conceptuales

Tanto de forma individual como a nivel colectivo, esta plataforma permite la creación de mapas conceptuales partiendo de un nodo principal al que se pueden agregar otros secundarios y información de interés en distintos formatos. Se puede personalizar el diseño cambiando, por ejemplo, el color de las fuentes y añadir hipervínculos e iconos.

Desde una burbuja inicial, situada en el centro del mapa conceptual, esta solución online permite extraer ramificaciones totalmente personalizables (en cuanto a tamaño, color de fondo y tipografía) a las que se sumar imágenes e hipervínculos.Cada creación puede desplazarse por el mapa conceptual cuando el usuario, o alguno de los miembros del grupo de trabajo, lo consideren preciso.

31Lipten

Esta plataforma facilita la creación de mapas conceptuales a través de la vinculación de hexágonos en los que se incluyen las las ideas. Incorpora la opción de cambiarles el color para identificar los distintos niveles. Una vez se termine, es posible exportar el resultado, compartirlo, guardarlo en formato de texto o implementarlo en otra plataforma.

32PersonalBrain, mapa conceptual y mental

Gracias a su acceso multiplataforma, esta app hace posible la creación y edición de mapas conceptuales desde cualquier lugar y momento. Permite incluir imágenes, documentos de texto y páginas web a cada pensamiento , además de contar con un buscador. Para Android e iOS.

Esta página web permite la creación de mapas conceptuales programados en Java. Para su diseño, incluye una amplia gama de herramientas de formato y color. También es posible añadir hipervínculos e importar documentos e, incluso, otros mapas. A la hora de exportar los mapas conceptuales, da la opción de hacerlo en varios formatos (.html, .pdf o .jpg). Para cualquier sistema operativo.

34Mapul

Un sitio web que permite a los usuarios crear de forma sencilla mapas conceptuales sobre cualquier tema. Para usarlo, el usuario debe conceptualizar el tema que quiera ilustrar con los mapas mentales. Añadirá las categorías y subcategorías del tema y se van poniendo los puntos de ramificación. Cuenta con la opción de anotar cosas en cualquier punto de ramificación.

Para elaborar mapas conceptuales y diagramas. Este programa se puede utilizar para realizar planificaciones, conceptos generales y específicos sobre un determinado tema. En un simple mapa conceptual, se pueden destacar los puntos más relevantes.

Fuente: educacióntrespuntocero.com

Gary Burnison es un trabajador de recursos humanos con una experiencia de 20 años en la profesión. En todo este tiempo ha entrevistado a miles de candidatos y ha visto un número igual de currículos. Los resúmenes laborales de los candidatos que pasaron por su manos fueron de todo tipo: largos, cortos, aburridos y con formatos de toda índole… lo que le da la potestad para desvelar cuál fue el mejor y por qué.

Este trabajador cuenta en ‘CNBC’ que el mejor CV que vio en su vida no tenía ningún truco especial, pertenecía a un candidato que no había trabajado en ninguna de las 500 mejores empresas de EEUU y cuando se doblaba no daba lugar a un avión de papel o alguna forma por el estilo. Burnison contrató a la persona que lo presentó y su CV era de la siguiente manera: 1. Era fácil de leer

Tener buena redacción

El CV de dos folios estaba perfectamente organizado, con amplios espacios en blanco, los nombres de las empresas en negrita, los títulos en cursiva y los detalles de cada trabajo en guiones. La fuente no estaba “adornada”. Esta siempre debe ser “simple y fácil de leer”. 2. Contaba una historia

Deberíamos tener más tiempos libres para leer. / Pexels

La trayectoria profesional del candidato estaba explicada cronológicamente de forma clara. “En solo unos segundos fui capaz de ver un patrón de ascenso en su carrera profesional”, explica. 3. Hablaba de logros más que de puestos de trabajo

Fotografía de Vanessa Ogden Moss, millonaria desde el salón de su casa.

“Lo que realmente quiere saber el empleador es si el candidato está por encima de la media y es capaz de dar resultados cuantitativos”. Por ello, en el CV es mejor poner “expandí las operaciones a ocho nuevos países” que “expansión de operaciones a mercados internacionales”. 4. Decía la verdad

Fotografía mentira y verdad

Todos era creíble y los números no eran exagerados. Asimismo, el hecho de que el CV incluyese un link a su perfil de LinkedIn y a su página web personal permitió a Burnison hacer un ‘fact-check’ rápido al currículo.
5. No incluía tópicos

Escribir

En el documento no se decía que el candidato era creativo, responsable y un buen trabajador en equipo. Estos términos hacen que los empleadores dejen de prestar atención. Burnison recomienda evitarlos y optar por verbos junto con experiencias personales: “presenté proyectos cara a cara con clientes y hablé en público en eventos de la facultad” mejor que “excelente comunicador”. 6. Venía recomendado

Fotografía de reunión de trabajo

No es fácil tener un contacto en la empresas de nuestros sueños, pero si el CV de una persona viene recomendado por un conocido o por un trabajador de la firma, el empleador no solo lo abrirá, sino que lo verá con mejores ojos. “Enviar el CV a todas partes no sirve de nada. Me llegan docenas de currículos de gente que no conozco cada día y la mayoría de ellos no se abren. Intenta conseguir una conexión con alguien, aunque sea el amigo de un amigo”, concluye.

https://www.lainformacion.com/management/oferta-empleo-mejor-cv-reclutador-entrevista-trabajo/6505110/?utm_source=facebook.com&utm_medium=smm&utm_campaign=noticias

Los alumnos de secundaria que aprenden Música se desempeñan mejor en otras asignaturas como Matemáticas, Ciencia y Lengua que sus compañeros sin estudios musicales, según un análisis que publica este lunes la revista Journal of Educational Psychology.

“En los sistemas de educación pública de América del Norte, los cursos de artes, incluidos los de música, comúnmente reciben menos recursos que aquellos considerados como ‘académicos’, incluidas las Matemáticas, la Ciencia y el Inglés”, señaló uno de los autores del estudio, Peter Gouzouasis, de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá.

Para el análisis se tuvieron en cuenta cursos como jazz vocal, piano de conservatorio o orquesta, entre otros

 

Para esta investigación, los expertos usaron los registros académicos de 112.916 alumnos que comenzaron el primer grado entre 2000 y 2003; completaron los tres últimos años del secundaria e hicieron el examen estándar de Matemáticas, Ciencia e Inglés (en el décimo o el duodécimo grado). De esos alumnos, sólo el 13% había participado por lo menos en un curso de música entre los grados décimo y duodécimo.

Además, para el análisis se tuvieron en cuenta cursos como banda de concierto, piano de conservatorio, orquesta, banda de jazz, coro de concierto y jazz vocal. Los autores del estudio no consideraron cursos de música general o de guitarra porque no requerían de una experiencia musical previa, y en el caso del primero, no exigían crear música o practicarla.

No consideraron cursos de música general o de guitarra porque no requerían de una experiencia musical previa

“Los estudiantes que participaron en Música, que obtuvieron un mayor desempeño en Música y estuvieron muy implicados en Música tuvieron mejores notas en los exámenes de todas las asignaturas, mientras que estas asociaciones fueron más pronunciadas para aquellos que tomaron Música instrumental más que vocal”, dijo Gouzouasis.

El investigador subrayó que “de media los menores que aprendieron a tocar un instrumento musical durante muchos años y ahora tocan en una banda y orquesta del instituto de secundaria tienen el equivalente a un año de adelanto respecto a sus compañeros en capacidades de Inglés, Matemáticas y Ciencia”.

“Los estudiantes que participaron en Música, tuvieron mejores notas en los exámenes de todas las asignaturas”

Peter Gouzouasis, uno de los autores del estudio

Un dato que sorprendió a los académicos fue la consistencia de la relación entre la música y esas tres asignaturas, que se mantuvo en alumnos de diferente sexo, etnia y antecedentes socioeconómicos, entre otros.

“Aprender a tocar un instrumento musical y tocar en un grupo es muy exigente. Un estudiante que tiene que aprender a leer las notas musicales desarrolla la coordinación ojo-mano, capacidades de escucha y de equipo para tocar en un grupo y desarrolla disciplina para practicar”, destacó Gouzouasis. “Todas estas experiencias de aprendizaje desempeñan un papel en promover las capacidades cognitivas de los menores y su autoeficacia”, indicó el experto.

https://www.lavanguardia.com/vida/20190625/463106770636/estudiantes-musica-analisis-expertos.html?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_content=vida&fbclid=IwAR0VNO2dPYbsNyRqcXp-VG140uvIALguIsNXXe5x3QjcUph3xubhEAZ3sRo

En Los Que No hemos lanzado una nueva campaña de comunicación con el fin de advertir sobre el riesgo de iniciarse en el consumo de alcohol en los contextos de veraneo incidiendo está vez en los peligros de las redes sociales y la permisividad familiar.

A continuación os mostramos la entrevista completa a Raúl Izquiero, Coordinador Técnico y Psicólogo de los que no, así como los diferentes vídeos con la entrevista de la nueva Delegada para el PNSD y el coloquio con las chicas adolescentes.

ENTREVISTA A RAÚL IZQUIERDO, COORDINADOR TÉCNICO Y PSICÓLOGO DE LA ASOCIACIÓN DUAL

¿En qué sentido la familia puede convertirse en un factor de riesgo en el inicio del alcohol?
En principio si las familias se convierten en un factor de riesgo es de manera involuntaria, no lo pretenden. Puede suceder por acción, en el caso de algunos padres o madres que hacen uso o abuso habitual del alcohol en el contexto no tanto diario sino como de fin de semana o que lo connotan como algo festivo, como el “reposo del guerrero”, por fin hemos llegado al fin de semana y nos podemos aliviar de esta manera. Eso sería por acción. Por omisión, algo que venimos repitiendo desde hace ya tiempo. En el caso de los contextos de veraneo, en el pueblo, cuando las familias se relajan y ceden el control y la supervisión del hijo pequeño a un tercero que suele ser otro menor del grupo, que es primo u otro familiar un poco más mayor, que se va a encargar de cuidar de él no tenemos constancia de a qué se dedica esa persona.
¿En ocasiones los padres son demasiado permisivos con sus hijos?
Efectivamente, si los padres no tienen claro que tienen que poner límites firmes y que deben poder defenderlos puede suceder que esa laxitud se convierta en un potenciador del inicio del consumo de alcohol. Aquí nos enfrentamos al dilema del modelado. Imaginaos padres que fuman o que hacen uso razonable del alcohol y que se plantean que como le van a prohibir a su hijo lo que ellos hacen. Esto se resuelve de una manera muy sencilla: los padres y madres pueden fumar y beber al amparo de la ley, los menores no, el menor está fuera de la ley y los padres deben hacer valer la ley dentro de su casa.
¿Qué consejos se puede dar a los padres para evitar estas situaciones?
Ante todo mucha calma. Esa es la idea y una vez que ya tenemos bastante calma, insistimos en crear espacios para el diálogo con nuestro hijo, abrirnos a la escucha, sin sorpresas, sin prejuicios, sin dramatismos, que nos pueda contar, que pueda compartir con nosotros por ejemplo si hay algún amigo suyo que bebe o que fuma o este tipo de cosas. Recabar su opinión porque es importante, preguntarle qué opinan otros del grupo sobre eso. Nos parece muy importante configurarnos como agentes honestos, sinceros y confiables y accesibles.
¿Por qué las redes sociales suponen un factor de riesgo?
A nuestro modo ver el riesgo que entraña las redes sociales surge fundamentalmente de que quiebran las defensas o los elementos de protección que el menor o su familia dispone de cara a los agentes de riesgo. Me explico: imaginemos que un menor se queda en casa porque no va a ir a un botellón porque sus padres le dicen que no vaya o porque él decide no ir, bueno pues el botellón va a atravesar las paredes, las puertas y las ventanas de casa y va a aparecer en su teléfono móvil en su habitación de manera que el de manera activa o pasiva va a participar de este fenómeno.
¿Qué efecto causa en el menor que lo recibe?
La persona que lo recibe, en este caso el menor, aparece en su teléfono móvil como una hazaña incuestionable. En otro tiempo, si él no ha ido al botellón y se lo cuentan sus amigos cada uno le contara una visión subjetiva […] En el caso de cuando te mandan un vídeo a través de una red social eso es una verdad absoluta, es una hazaña incuestionable y tú no has participado de ella.
¿Cuáles son las redes sociales potencialmente más peligrosas?
Cualquier red social que deje fuera del control y supervisión a los padres, que en el intercambio de información y contenido, los padres no sepan nada, no puedan participar, cualquier red social que curse así, es especialmente peligrosa. Yo hablaría de las de intercambio de contenidos y de mensajes de forma instantánea probablemente son las más peligrosas en este momento.
¿Cuáles son los contenidos que más se difunden?
Hasta donde sabemos suelen ser en botellón en forma de desafío o reto, de hazaña: cuántas veces me he bebido no sé qué, cuántas cosas me he tomado aparte del alcohol, y qué cosas he hecho luego. Incluso mandan vídeos que a lo mejor podrían resultarnos vergonzantes como alguien cayéndose repetidas veces que ellos lo toman a chanza. Y en vez de ser algo criticado por el menor se convierte en un logro.
¿Cómo funcionan las redes sociales en relación a la presión de grupo?
Tengamos en cuenta que el botellón al final es que la mayoría lo hace con lo cual el que no participa de él se margina. Y tengamos en cuenta que en las redes sociales la presión de grupo se multiplica, ya no son tus amigos de tu localidad, de tu entorno, de tu barrio, muchas veces son los amigos de otra parte de Madrid, del pueblo, de otras partes, los que te están presionando porque tú eres un mojigato, porque tú no participas de eso.
¿Qué pueden hacer los padres ante estas situaciones?
Los padres tienen que poder intervenir y la forma de intervenir adecuada es intervenir y poder pactar con el menor, siempre intentando llegar a acuerdos. Ahora bien, si no hay forma de llegar a acuerdos se interviene. Vamos a ver, los padres compran el teléfono, pagan la línea, tienen que tener derecho a poder ver lo que se hace con los móviles, los ordenadores o las tabletas. Si no podemos negociar solo nos queda el camino de la imposición, que no es un derecho, es un deber, porque los padres deben proteger a sus hijos en controlar lo que hacen, deben poder supervisar, deben tener un papel fundamental en lo que hacen sus hijos en las redes sociales.
El inicio en el alcohol también tiene algo de rito de paso hacia la vida adulta, ¿no es así?
Claro, algo que está intrincado en nuestra cultura, el alcohol forma parte de nuestra cultura, es la idea de que en algún momento hay que empezar a beber y la certeza, probablemente compartida por toda la sociedad, de que eso va a suceder antes de la mayoría de edad. De modo que cuando por primera vez el menor se emborracha o bebe alcohol eso pueda ser interpretado por los padres como algo normal, como la primera piedra hacia la madurez. Un hito hacia la vida adulta. Eso es una auténtica perversión, eso no puede ser así.
Es habitual que las celebraciones se hagan con alcohol
Podemos entender que a lo mejor al acabar los exámenes y al haber aprobado todo se celebra, ¿no?. Siempre repetimos aquí que si España gana el Mundial nos emborrachamos y si pierde, también. Forma parte de nuestra cultura que si has conseguido un éxito todo el mundo piensa que lo tienes que celebrar emborrachándonos.
¿Los padres no tienen autoridad para imponerse?
Deberíamos hacer crítica de si eso es adecuado o no. Lo que ocurre a menudo es que los padres de alguna manera son muy tolerantes con eso que entienden que ellos hicieron bien en su día. De hecho, conocemos padres que presumen de que los jóvenes de antes sí sabían emborracharse y los de ahora no. Eso es una auténtica locura. Nosotros sí sabíamos emborracharnos no tiene nada de positivo, incitamos al menor a que compita con nosotros, a que acepte el desafío. Es una barbaridad: no existe saber beber, no existe saber emborracharse.

Entrevista Plan Nacional Sobre Drogas
María Azucena Martí, Delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas

¿Qué aspectos destacaría como principales factores de protección o riesgo frente al consumo de alcohol en menores de edad?
Cuando hablamos de factores de protección es importantísimo inculcar en la persona el que sabe y puede protegerse, cuidarse, sacar de sí el mejor rendimiento tanto a nivel físico con el deporte, como a nivel intelectual, o como a nivel laboral. Que tenga expectativas de mejora de su capacidad, ponerse pequeños retos, luego más grandes retos y que pueda ir cumpliéndolos. Es muy importante este factor de protección. Y después el otro, el que vive en un entorno donde puede participar, es decir, puede mejorar también aquellas condiciones sociales o aquellas condiciones del entorno donde él participa y mejora.
¿Cree que en ocasiones los padres se enfrentan al dilema del modelado y les resulta difícil prohibir a sus hijos algo que ellos hacen?

Hay que tener en cuenta que el adolescente lo que tiene percibido en el alcohol —porque lo tiene percibido porque es lo que les hemos enseñado a nivel social— es que el alcohol crea euforia, crea fiesta, crea vínculo, crea desinhibición, crea esa experimentación de llegar a ciertos límites… Pero eso no lo ha aprendido porque sí, eso lo ha aprendido porque hay un modelaje a nivel social desde nuestros ritos, desde nuestra cultura, desde nuestra sociedad de que es así. No podemos pedirle a un adolescente que se regule en algo que nosotros no estamos regulándonos a nosotros. Por eso es tan importante la figura de estos padres en las que no es lo habitual beber porque estemos en reuniones o porque sea el vehículo para relacionarnos a nivel social o para relacionarnos incluso con nosotros mismos, es decir, “llego a casa, abro la nevera y me tomo la cerveza y uy, qué bien, así he cerrado el día”. Todos estos son modelajes que tenemos que evitar porque no podemos enseñar a nuestros hijos sin darnos cuenta que el relajarnos es con esa cerveza o esa copa de vino, que buscar ese momento de estar a gusto contigo mismo sea buscado a través de esto, o que encontrarnos con el resto de familia sea con ese alcohol por delante, porque entonces estamos perpetuando esa imagen del alcohol como vehículo social, euforizante o relajante.

¿Qué consejos se le puede dar a los padres? Mira, yo lo diría poniendo un ejemplo que yo creo que ya lo tenemos bastante más interiorizado, que es el del tabaco. Así de claro. Es decir, al igual que ya no fumas delante de tu hijo, al igual que ya no fumas si quieres transmitir y cuidarte en la salud, no fumas ya de una manera habitual aunque hayas sido fumador. Muchos padres que ya no fuman, que ya no fuman delante de sus hijos, que en el entorno más próximo no fuman tampoco y eso hace que cada vez vayan fumando menos, que se vayan dando cuenta de que tienen mejor salud, y por lo tanto cada vez menos, menos, hasta que dejan de fumar si en algún momento han fumado. Si no han fumado tampoco ven normal que haya gente de su entorno que fume delante de sus hijos. Igual que ya lo tenemos interiorizado en el tabaco, pues el trabajo que tenemos por delante es que hagamos lo mismo con el alcohol, es decir, delante de nuestros hijos pequeños no beber, y si en algún momento determinado por alguna circunstancia que sea uno dice “oye, me tomo una copa de champán”, una copa de vino se explica. Es decir, “ya sabes que habitualmente no bebo pero en este momento sí”, se le puede explicar y se le puede decir, tampoco se trata de escondernos o de no hablar de algo que puede ser un momento determinado.

¿En qué sentido las redes sociales suponen un factor de riesgo?

Las redes sociales y la publicidad, en general también, es decir, todo aquello que va a los medios colectivos, a la colectividad, hay una influencia en la adolescencia fundamental. Y en las redes sociales ¿qué vendemos? ¿Qué se vende? Pues se vende pertenencia, se vende que estoy integrado dentro de, que pertenezco a un colectivo, o que pertenezco a una moda. Lo que se está vendiendo es esto.

¿Cuáles son las recomendaciones que deberían seguir los padres en relación a este factor de riesgo?

Buscando, fomentando, también a través de la familia, estando ahí la familia, viendo las redes sociales en las que te mueves, no como una fiscalización, sino como un acompañamiento, cuáles son tus amigos, en qué grupos te estás moviendo y buscar también la familia que grupos son también los más adecuados para este fin del que te estaba hablando, para que este niño o niña tenga ese sentimiento de pertenencia, pero al mismo tiempo desarrollo de capacidad, al mismo tiempo tenga la sensación de que está haciendo algo por él, también por el grupo, por la sociedad, y también está el que es vulnerable, el que tiene unos riesgos.

¿Cómo se debe afrontar la cuestión en casa?

Hay que negociar, hay que llegar a acuerdos, y cuando se llega a un acuerdo que establece unos límites, respetar esos límites, ya no por parte del adolescente, que él, en esos momentos de la vida es transgredir, porque es lo que en esa edad toca por evolución. Es el padre el que tiene que ser el que dice “no se cumple” y yo lo que estoy es acompañándote en el cumplimiento de esa norma. De esa manera vamos enseñando que la norma tiene una serie de compensaciones y que saltarse la norma tiene una serie de grabaciones, es decir, de pérdidas. Pues ahí es donde también los padres tenemos que aprender que establecer normas y hacerlas cumplir es la mejor de las enseñanzas que le vamos a dar a nuestros hijos.

Ya sabe que el anterior equipo del PNSD planteaba multar a los padres de adolescentes que tuvieran episodios reiterados de comas etílicos. ¿Qué le parece esa medida?

Siempre las mejores medidas son las educativas: hacer participar a los padres de qué vamos a diseñar, qué recursos vamos a elegir dentro de los que tenemos para implementar valores, habilidades… Para el mejore desarrollo del niño o la niña que hayan podido tener problemas, es lo que mejor funciona, implicarlos.


Diálogo entre Jimena Alfonso y Teresa Sánchez, adolescentes de 15 años, con el psicólogo Raúl Izquierdo.


Sobre el inicio en el alcohol
Jimena:
Yo conozco gente que empieza a beber antes, tipo 12 ó 13 años.
Teresa:
Yo creo que 13 años empieza la gente a beber.
Raúl:
¿Y dónde beben? ¿En botellones?

Teresa:
Pues muchísima gente ya lo hace en botellones
Jimena:
Nuestro entorno, donde nosotros vamos a fiestas y tal, es en casas, “tengo la casa sola, mi madre no está, mi padre no está, se ha ido de viaje”.
Sobre los botellones
Jimena:
Suele haber gente que no bebe, pero…
Teresa:
Bastante, cuando nosotras vamos a una fiesta hay x personas que beben y x personas que no beben, y cuando la gente se emborracha, ayudan.
Jimena:
Los que no beben suelen ayudar, están ahí para ayudar a los que están mal.
Teresa:
A ver, no están ahí para eso, pero contribuyen a que no les pase nada.

Sobre los abusos de alcohol en los botellones
Raúl:

¿Qué pasa, se descontrolan mucho?
Teresa:
Pues depende de la persona, hay personas que beben, saben beber y saben controlarse. Si yo le digo por ejemplo para ya, paran. Pero hay muchísima gente que me ha pasado, que les digo para ya y que les tengo que quitar la copa o lo que sea, y siguen y siguen, y luego pasa lo que pasa, y acaban mal y somos los que no bebemos los que tenemos que ayudarles.
Contexto de consumo alcohol
Jimena:
Yo conozco gente, sobre todo las fiestas de mi pueblo, gente de 12 ó 13 años que es la primera vez que beben, por decirlo así, y están con gente de 18 o 20 años que les compra el alcohol y es: “venga a que no puedes beberte esto”, “acábate la botella”…
Teresa:
Y lo hacen para quedar bien.
Jimena:
Entonces les incitan, y tener que venir la ambulancia y llevárselo.
Sobre la presión social
Teresa:
Yo creo que eso pasa con la gente que es un poco más pequeña, en plan con 13 o 14 años, que para integrarse socialmente y todo, intentan estar como a la altura de los que son un poco más mayores y tal, pero luego ya cuando han bebido más y tienen más experiencia en esto, simplemente lo hacen para pasar el rato. No hacen coas de haber quién bebe más y tal.
Sobre los vídeos que se comparten de botellones
Raúl:
¿Os llegan vídeos de chavales que están bebiendo y os los mandan?

Jimena
Sí, casi siempre, siempre que hay una fiesta. Siempre llega un vídeo o un audio.
Teresa:
Siempre cae alguna historia de Instagram, algún vídeo que se hace, fotos, audios que graba la gente, así que luego los escuchan o los ven al día siguiente y dicen ¿esto qué es? Y la gente en esas ocasiones lo que hace es reírse. Sí que es verdad que hay gente en algún grupo que ha mandado nuestros amigos cosas así, vídeos de ellos que iban mal o lo que sea, nos hemos reído, ha habido gente que también ha dicho ¿qué hacéis?, tened cuidado. Solemos decirles tened cuidado, que no os pase nada, pero también nos reímos de la situación un poco porque ver a tus amigos así… no nos deberíamos reír pero nos reímos un poco.
Jimena:
La mayoría de veces te ríes porque ves a tu amigo haciendo el tonto, diciendo cualquier chorrada.
Teresa:
Y porque se les ve, en plan, si mandan un vídeo por ejemplo de tus amigos que están mal. Imagínate que te mandan un vídeo de un amigo tuyo vomitando o que no puede andar, pues ahí no me hacen nada de gracia, pero si ves a tus amigos que sabes que están bien…
Sobre los mensajes que se comparten
Teresa:
Como en verano no podemos quedar tanto y tal, porque unos están en la playa, otros están en su pueblo no sé qué, como que para seguir manteniéndonos así  nosotros seguimos hablando por el grupo que tenemos casi todos, como nuestro grupo más cercano. Nos seguimos hablando por ahí casi siempre, nos seguimos mandando vídeos de donde estamos, con quien estamos, tal.
Jimena:
Entonces, yo que sé, una dice “mira lo que hice anoche”, y entonces la otra dice “jajaja, yo mira lo que voy a hacer mañana”, tal.
Teresa:
Y luego también en Instagram la gente lo sube un montón, videos, fotos, boomerangs, cosas así, y lo ves también.
Sobre la opción de no ir a un botellón
Jimena:
La mayoría de la gente yo creo que sí.
Teresa:
A ver, nosotras sí que vamos pero aunque no bebamos ni nada porque nos lo queremos pasar bien.
Jimena:
Claro porque al final te lo pasas bien, tipo bailas, estás con tus amigos.
Teresa:
Estás con la música, conoces a un montón de gente, es lo mejor. Ósea beber no es lo mejor, simplemente es como conocer a gente de otros colegios, del entorno de otros amigos tuyos, estar con música, estar con tus amigos tal.
Jimena:
Luego también te ríes de la gente que va mal, tipo, “venga” yo que sé, empiezan a hacer el chorra, a cantar.
Raúl:
Claro, pero si tú, por ejemplo, si hay una fiesta el sábado y tú no vas, pues ya no tienes plan, ¿o qué?
Jimena:
Sí.
Raúl:
Osea la forma de relacionarte con un grupo es, en este momento, si hay una fiesta con alcohol hay que ir porque si no, no salgo, ¿es así o no?
Jimena:
Sí, bueno.
Teresa:
Bueno no, yo creo que no. Hay muchísimos planes a parte de ir a fiestas con alcohol o con tabaco, cosas así, también se pueden hacer muchísimas cosas. Nosotras hay un montón de fines de semana que hacemos planes que, a lo mejor, no sé, cosas como ir al cine, o ir por Sol, por Fuencarral o cosas así.
Jimena:
Sí, pero yo creo que la mayoría de gente, tipo ¿prefieres ir al cine con dos amigas a verte una peli y a cenar, o prefieres irte de fiesta a bailar, a pasártelo bien con más gente? La mayor parte.
Teresa:
Depende de la personalidad de la gente, hay que gente que prefiere unas cosas.
Raúl:
¿Pero de lo que conocéis que dirías que es lo que elegirían?
Jimena:
Yo creo que ir de fiesta.
Teresa:
Sí, ir de fiesta.
Sobre la permisividad de los padres
Jimena:
“Papá me voy a estudiar esto, papá me voy a la piscina, papá, mamá, nos vamos a dormir a casa de no sé quién”.
Teresa:
La gente coge y si tú por ejemplo le dices a tus padres me voy a casa de “x” personas, luego te puedes ir a otros sitio y pueden enterarse o puedes no enterarse, y si se enteran pues claramente es peor.
Jimena:
Pero la mayoría de veces no se enteran.

Permisividad familiar y redes sociales, factores de riesgo en el inicio del alcohol en menores

Una campaña de Asociación DUAL con la colaboración del Plan Nacional sobre Drogas pone el foco en los factores que desencadenan que los jóvenes se inicien en el consumo temprano en el alcohol.

En ocasiones la familia se convierte de “manera involuntaria” en un factor de riesgo: “si yo bebo, cómo voy a prohibir beber a mi hijo”, algunos padres se enfrentan al dilema del modelado según Raúl Izquierdo, psicólogo y director técnico de Asociación DUAL.

“Muchos padres no son conscientes del daño que puede provocar el alcohol en el desarrollo cerebral de sus hijos adolescentes por lo que no le dan importancia a esa conducta”, María Azucena Martí, delegada del Plan Nacional sobre Drogas.

En las redes sociales la presión de grupo se multiplica: aunque un joven decida no ir a un botellón, el botellón aparece en su teléfono móvil como una hazaña incuestionable. “El que no participa se margina”, señala Raúl Izquierdo.

“Siempre que hay una fiesta llegan fotos, vídeos, audios o historias de Instagram de gente bebiendo”, Jimena y Teresa, adolescentes participantes en la campaña.

Madrid, 27 junio de 2018.- La permisividad del entorno familiar y la sobreexposición y el intercambio de contenidos en redes sociales suponen un factor de riesgo importante en el inicio temprano de consumo de alcohol para menores de edad. Así alerta una campaña impulsada por Asociación DUAL en colaboración con el Plan Nacional sobre Drogas que pone el foco en los factores de riesgo y las situaciones que pueden desencadenar que un adolescente comience a beber alcohol.
En relación al primer factor, “algunos padres sienten que les falta autoridad”, explica Raúl Izquierdo, psicólogo y director técnico de Asociación DUAL. Según el experto se enfrentan al dilema del modelado, “padres que hacen un uso razonable del alcohol y que se plantean cómo van a prohibir a sus hijos algo que ellos hacen”.

En estos casos, la familia se convierte en un factor de riesgo “de manera involuntaria, no lo pretenden”, especifica. “Se trata de padres o madres que hacen un uso habitual del alcohol en un contexto de fin de semana, no necesariamente diario, y lo connotan como algo festivo”, detalla el psicólogo.

En palabras de María Azucena Martí, delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (PNSD), la familia es el “factor de protección más importante frente a las adicciones, aunque lo contrario también es cierto: cuando la familia no funciona adecuadamente se convierte en un fuerte factor de riesgo”.

En ese sentido, la delegada del PNSD alerta de que vivimos en una sociedad en la que “el consumo de alcohol está muy normalizado”. “Muchos padres no son conscientes del daño que puede provocar el consumo de alcohol en el desarrollo cerebral de sus hijos e hijas adolescentes y eso hace que no den importancia a esta conducta y por esta razón no establecen normas y límites al respecto”, lamenta Martí.

Padres que asumen en algún momento hay que empezar

Otras ocasiones el inicio en el alcohol es interpretado por los padres como “algo normal, un rito de paso hacia la vida adulta”, indica Raúl Izquierdo. Según el psicólogo, estas situaciones suelen darse por ejemplo como motivo de celebración o premio “al acabar los exámenes o en un contexto de verano, en el pueblo o en las vacaciones”, donde “los padres bajan la guardia”. “El alcohol forma parte de nuestra cultura y muchos padres asumen la idea de que en algún momento hay que empezar a beber, lo cual es una auténtica perversión”, afirma Izquierdo.

Hay también casos de padres “muy tolerantes” con algo que entienden que ellos hicieron bien en su día y “presumen de que los jóvenes de antes sí sabían beber y los de ahora no”, advierte. “Esto no tiene nada de positivo y lo que hacemos es incitar al menor a que compita con nosotros: de cara al menor no existe el saber beber, no existe el saber emborracharse”, comenta de forma tajante el psicólogo.

El botellón en el móvil

En relación a las redes sociales, el principal riesgo es que quiebran las barreras de protección del menor. “Imaginemos el caso de un menor que decide voluntariamente no ir a un botellón y se queda en casa, el botellón va a atravesar las paredes de su casa y va a aparecer en la pantalla de su móvil”, detalla Raúl Izquierdo. “De manera activa o pasiva va a participar de él”, añade.

Según afirma el psicólogo, en las redes sociales “la presión de grupo se multiplica”. “Tengamos en cuenta que la mayoría de los adolescentes hacen botellón y el que no participa de él se margina, es un mojigato”, explica el psicólogo. “El adolescente, por lo general, no quiere ser el raro, quiere ser como todos sus amigos”, complementa la delegada del PNSD.

Por eso, aunque todas son potencialmente un riesgo en la medida en que “dejan fuera de control y supervisión a los padres”, las redes sociales más peligrosas son las de “intercambio de contenidos y mensajes de forma instantánea”, alerta.

Para la delegada del Plan Nacional sobre Drogas, las redes sociales son “especialmente susceptibles a la publicidad y el marketing del alcohol”, algo que contribuye a la “normalización del consumo”.

Además, los vídeos se presentan como una “hazaña incuestionable”, concreta el director técnico de Asociación DUAL. “Muchas veces son vídeos de menores borrachos que en muchos casos resultan vergonzantes y que en lugar de ser criticados se convierten en un logro o un motivo de chanza”, lamenta Raúl.

“Siempre que hay una fiesta cae un vídeo, una historia de Instagram, fotos o audios que graba la gente, no nos deberíamos reír, pero la mayoría de las veces, te ríes”, confiesan Jimena y Teresa, dos jóvenes de 15 años, participantes en la campaña de Asociación DUAL.

Escuchar sin dramatismos y llegar a acuerdos

Para evitar situaciones de riesgo, el psicólogo aconseja a los padres poner límites a sus hijos y evitar que esa laxitud se convierta en un potenciador en el inicio en el alcohol. “No hay que perder la calma, hay que buscar espacios de diálogo con nuestro hijo, abrirnos a la escucha pero sin prejuicios ni dramatismos”, recomienda.

También es importante recabar la opinión del menor, “que nos pueda contar si algún amigo de su grupo bebe, preguntarle qué le parece a él, configurarnos como agentes honestos, sinceros, accesibles y confiables”, considera.

En opinión de María Azucena Martí los padres deben apostar por la comunicación y el afecto y reforzar los vínculos familiares. “Hay que interesarse por las cosas que les preocupan, dedicarles tiempo a saber cómo se sienten, cuáles son sus problemas”, aclara la delegada del PNSD.

Asimismo, los padres deben intervenir y pactar con el menor, “siempre llegando a acuerdos”, detalla el experto. “Los padres compran el teléfono, pagan la línea y tienen derecho a poder ver qué se hace con los móviles, los ordenadores o las tabletas”, señala el psicólogo. Y si no se puede negociar, hay que intervenir: “la imposición no es un derecho, llegado el caso es un deber, los padres deben proteger, controlar y supervisar lo que hacen sus hijos en redes sociales”, expresa Raúl Izquierdo.

Para la delegada del Plan Nacional sobre Drogas, los padres deben poner normas y límites claros respecto al consumo y poner los medios para que se cumplan. “En la adolescencia siempre hay conflictos porque es una época de rebeldía pero es importantísimo no enfrentarnos por todo y seleccionar los puntos de conflicto más importantes”, apunta.

Por último, la delegada reclama el papel de los padres en las políticas de prevención. “Las leyes de alcohol han encontrado muchas barreras y pocos apoyos, los padres y madres deben ser agentes activos en el apoyo de estas políticas”, finaliza la delegada del Plan Nacional sobre Drogas.

Asociación DUAL

Es una entidad sin ánimo de lucro, pionera en la creación de programas, servicios y centros específicos para el colectivo de personas afectadas por una Patología Dual (trastorno mental y adicción a sustancias), sus familiares y los profesionales vinculados a su tratamiento.

Desde 2012, desarrolla la campaña ‘Los Que No’ dirigida a jóvenes, padres y educadores a través de una página web y redes sociales donde se promueven actividades alternativas, talleres y valores sin aludir al alcohol. Una de sus iniciativas es la Universidad para Jóvenes Emprendedores Creativos, un sitio web que ofrece contenidos para que los jóvenes desarrollen sus competencias personales y sociales al tiempo que apela a la capacidad creativa y al emprendimiento como motivación.

Más información en www.patologiadual.com .

Natalia De Agustín, de 17 años, no ha acabado este año el curso en su instituto de Madrid. Ha dejado los estudios porque no podía soportar más la situación de acoso que, según ha ido denunciando, sufre desde hace nueve años. Es un relato complejo, de una niña que empieza a tener problemas en un centro, cambia a otro, y luego se traslada también de distrito, pero se encuentra de nuevo con las mismas compañeras que le hostigaban, o con otras que conocen a las primeras y toman el relevo. Así hasta en cuatro centros.

Primero una o dos niñas que la insultaban, luego un grupo, acoso en las redes sociales. Mensajes del tipo:”Me han contratado para matarte”. Persecuciones por la calle, palizas mientras la grababan con el móvil. Pasó dos meses ingresada en el hospital. Un rosario de denuncias en la policía, reuniones en los centros, dos juicios. Todo inútil, según su experiencia. Al final, el pasado mes de febrero, Natalia lo dejó. La historia que cuenta su familia es la de un sistema que no funciona, no sabe atajar el problema y, es más, según ellos, trata de ocultarlo. “El sistema no te da soluciones, y si no aceptas lo que hacen te acaba expulsando, que es lo que ha acabado pasando a nuestra hija”, acusa su padre, Luis De Agustín, que hace tres años, junto a su madre, Raquel Rodríguez, y la propia alumna, ya denunciaron lo que estaba ocurriendo a este periódico.

El suicidio de un menor de 13 años, en Getxo, el pasado 16 de junio, que había denunciado sin éxito acoso escolar durante años ha vuelto a demostrar que a veces estos casos se subestiman. La madre de ese chico ha escrito un duro mensaje en redes sociales contra el colegio: “Yo lo avisaba. Ellos miraron para otro lado. Ahora que no me vengan con chorradas”.

“A ver si te suicidas”

En 2017, cuando dos chicas agredieron a Natalia, una le dijo: “A ver si te suicidas de una vez que es lo que queremos todas”, según su relato. Tras un juicio, las dos menores acabaron condenadas a trabajos sociales e indemnizaciones en 2018. En otro, pendiente ahora del recurso, otras dos menores fueron absueltas. Aunque su padre afirma que siete agentes municipales y la directora del instituto testificaron a su favor, y que una de las menores reconoció que había pegado a su hija y la otra, que había sido expulsada del centro.

¿Qué ha fallado en el caso de Natalia para que deje de estudiar? Para la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, nada. Esto es lo llamativo, muy representativo de los continuos choques entre familias e instituciones sobre el acoso escolar. La consejería cuestiona a la menor y a su familia. No considera que en el episodio del último instituto, el que la ha llevado a dejar de estudiar, se haya producido acoso, y no entrar a valorar lo ocurrido a Natalia en los años anteriores. Asegura que se abrió el protocolo y se cerró al considerar que no existía. Es más, apuntan que la menor “lleva desde febrero sin acudir a clase, sin justificar” y que tuvo problemas en el centro donde estuvo antes.

Se refiere al caso pendiente de sentencia definitiva: precisamente una de las acusadas se matriculó en el centro donde estaba Natalia y pese a sus advertencias, acabó en su misma clase. El centro argumentó que no podía hacer nada porque no había una condena contra ella. Luego empezaron los problemas.

Hay un choque de realidades: la consejería de Madrid cuestiona a Natalia

“La consejería, en el momento en el que tiene conocimiento de un supuesto caso de acoso actúa inmediatamente enviando a los equipos de inspectores y psicólogos a los centros. Y allí es donde se recaba la información y se determina si es un caso de acoso o no. Ni se tapan casos ni se minimizan”, afirma. “Somos los primeros interesados en que esta lacra desaparezca. De ahí el decreto aprobado hace unas semanas sobre convivencia escolar, que determina incluso sanciones para todos aquellos que no desvelen la existencia de un caso de estas características”.

La Comunidad argumenta que los casos bajan, pero porque cree que la mayoría no lo son: en el curso 2015-2016 se presentaron 573 denuncias y solo se admitieron 179, el resto se desestimaron; en 2017-2018 se recibieron 407 y solo se estimaron 83. La conclusión de la consejería es que los casos de acoso escolar se han rebajado en un 54% en la última legislatura.

Al margen de quién tenga razón, es sintomático que un grave problema de menores degenere en un enfrentamiento tan hosco entre una familia y la Administración. Pero son más familias y se repite en toda España. Los cursos con mayor potencial de riesgo son quinto y sexto de primaria y primero y segundo de secundaria.

En 2015, también causó una gran conmoción el caso de Diego, un alumno de un colegio de Villaverde, en Madrid, que se suicidó tras dejar una carta a sus padres: “Ya no aguanto ir al colegio y no hay otra manera para no ir”. La reflexión de su padre, Manuel González, que en los tribunales no consiguió que se reconociera el acoso escolar, también es muy amarga: “Mi experiencia, como la de los padres de Natalia, como la de la mayoría de la gente, es que la Comunidad de Madrid nunca ve nada, todo les parece bien, solo piensan en taparlo”.

La Asociación Madrileña Contra el Acoso Escolar (Amacae) es igual de contundente: “El caso de Natalia es el más sangrante que hemos tenido en cinco años, es de manual. La consejería de Educación solo quiere tapar todo, es lo habitual”, asegura María José Fernández. Sus datos son muy distintos: en 2016-2017 atendieron 500 casos; al año siguiente, 700; y en el primer trimestre de este año llevan 100, el doble que el año pasado. “Cuando llegan aquí ya están desesperados, porque nadie hace nada. Y si dejan de ir a clase se arriesgan a una multa por absentismo y hasta un expediente de tutela de los servicios sociales. Si denuncias, te persiguen”. En su opinión, hay un problema de fondo: “El sistema culpabiliza a la víctima, minimiza, dicen que hay un conflicto, no lo tratan como acoso, lo disfrazan. Se han gastado un montón de dinero en un programa de convivencia y quieren hacer ver que funciona y bajan las estadísticas. ¿Cómo es posible, si estamos todas las asociaciones de España desbordadas? Estamos como en la violencia de género hace 30 años”.

Igual de severo es el informe que acaba de presentar Amnistía Internacional sobre el acoso escolar en España. Concluye: “Son miles los casos de acoso escolar que no se documentan como consecuencia de la ausencia de datos, una formación inadecuada y una rendición de cuentas deficiente”. Asegura, en resumen, que las cifras oficiales no son reales. “Es totalmente cierto que se tapan los casos. En Extremadura, por ejemplo, el porcentaje oficial de casos es del 0,02%, eso es imposible”, explica Koldo Casla, uno de los autores del informe. Amnistía ve un abismo de cifras según quién las dé: los últimos datos de la OMS, de 2014, hablan de un 7,5% de niños y un 4,3% de niñas, una media inferior a la europea. Pero muy lejos del 0% y el 1% que sostienen las comunidades autónomas. El 96% de las denuncias que llegaron al teléfono de acoso del Ministerio de Educación en 2017 no se remitieron a la inspección. Amnistía realizó 125 entrevistas y dos profesores, uno de Badajoz y otro de A Coruña, les dijeron lo mismo: “Si un director dice que en su centro no hay acoso, es que o no sabe lo que pasa en su colegio o está mintiendo”.

Una asociación de familias acusa a los centros de querer tapar el ‘bullying’

La primera toma de conciencia del problema en España, por su impacto social y mediático, fue el caso del niño Jokin, en 2004, en el País Vasco. A partir de ahí se desarrollaron los protocolos de acoso en todas las comunidades autónomas, aunque pasar del papel a la sensibilidad real ha costado mucho más. “Desde hace cinco años hemos visto un cambio. Antes era un tabú total y los centros no querían hablar de acoso, no querían abrir el protocolo, mucho menos los privados, que son más herméticos. Va cambiando. Ahora ya en algunos casos es casi es al revés, se denuncia enseguida, y a veces lo ven donde no hay, son problemas de convivencia mal gestionados”, explican tres de los 170 agentes tutores de la Policía Municipal de Madrid, que intervienen en estos casos. “Te llegan padres con niños de tres o cinco años que hablan de acoso, y a esa edad es imposible”, certifican especialistas de la Unidad Central de Participación Ciudadana de la Policía Nacional, con 217 delegaciones en España.

“Es más fácil de demostrar el ciberacoso, por los pantallazos, y el físico, por las secuelas, y también si se somatiza o hay testigos. Si es psicológico o de aislamiento, es más difícil”, reflexionan las agentes de Policía Nacional. La parte más difícil es implicar en la solución a todos los involucrados en el problema. “Los padres del presunto acosador lo niegan siempre y no aceptan que su hijo puede necesitar ayuda. Luego les enseñas los whatsapp y se desmoronan o le dan un guantazo allí mismo. Y eso que a veces estos niños tienen rasgos de líder, con habilidades sociales, pero mal canalizadas”, explican los agentes municipales. Al final, si no hay avances, la solución de muchos padres simplemente es cambiar de colegio, como ha hecho Natalia De Agustín durante años.

Muy pocas condenas

Una instrucción de la Fiscalía General del Estado de 2005 aconsejó resolver los casos en el propio centro, pero cuando los padres presentan una denuncia el asunto se judicializa. Entonces entra en otra dimensión, la penal, más árida y que habitualmente crea más descontento. Porque además de ser una experiencia desagradable, solo una pequeña parte de lo que llega acaba en condenas. “Nos llega una avalancha de denuncias, pero el acoso escolar no existe en el Código Penal. Hay que probar otras cosas: lesiones, delitos contra la integridad moral…”, explican portavoces de la Fiscalía de Menores de Madrid. Su último informe anual apuntaba con preocupación que en 2017 tramitó 192 denuncias y archivó 81, el 42%, porque los implicados eran menores de 14 años y, por tanto, sin responsabilidad penal. Aunque consideraba que estos casos no eran acoso, sino “conflictos propios de la convivencia en el ámbito escolar e, incluso, desavenencias de los progenitores de los menores con el centro escolar”.

Por eso la Fiscalía de Menores también es objeto de fuertes críticas de los padres: “Te sientes tratado como un delincuente, están acostumbrados a asuntos más graves y para ellos esto son tonterías de críos”, acusa Luis De Agustín. Natalia relata que la primera vez que fue a declarar el fiscal vio su voluminoso expediente y le dijo: “Mira, yo no me voy a leer el Quijote”. Su padre contó el episodio en un programa de televisión y el funcionario le llamó para disculparse. La Fiscalía asegura que su personal está formado y es sensible al problema. En cuanto al fiscal que atendió a Natalia, dejó el puesto tras la polémica.

Y Natalia, ¿qué va a hacer ahora? “No sé, vivir, curarme, y no callarme más. Fue duro dejar el instituto, pero decidí no sufrir más. Ahora pienso en volver a pisar un instituto y es muy doloroso, verte rodeada de gente y sentirte indefensa”.

“Hay una enorme ligereza de los padres con los móviles”

Policía Nacional y Policía Municipal de Madrid coinciden: “Los móviles han cambiado todo”. Según su experiencia, la mayoría de los casos de bullying derivan en ciberacoso. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que tienen móvil el 45,2% de los menores de 11 años, el 75% de los de 12 y el 92% de los de 14. El propio hecho de no tener móvil puede ser motivo de aislamiento. “Antes en las charlas preguntábamos quién tenía móvil. Ya no, los señalas”, explican los agentes tutores de Madrid. “La charla que antes dábamos a chavales de 15 años la damos ya en primaria. El móvil es regalo de primera comunión. Hay una enorme ligereza de los padres con los móviles, es como si les dieran un ciclomotor sin explicarles las reglas y cómo se conduce”.

La Policía Nacional ofrece charlas de ciberacoso, y aunque son de diez horas los centros las piden, porque están muy preocupados. De 2014 a 2018, el cuerpo ha impartido más de 24.600 charlas sobre acoso y más de 59.800 sobre los riesgos de internet. La adicción a los videojuegos es otro problema: “No saben distinguir la ficción de la realidad y el acoso a veces empieza en el chat del propio juego”.

https://elpais.com/sociedad/2019/07/07/actualidad/1562516513_480279.html?ssm=FB_CM&fbclid=IwAR0u1SbK-Yz8DEF4r_9ll0S2H1YLR_-ua9ixPRa0QZnyXouBTQgiBC1-fp4

Hay esperas que se hacen eternas, como sabrá cualquier fan de Juego de tronos ansioso por la nueva novela de George R.R. Martin o, si nos ponemos más prosaicos y menos dragoniles, como cualquiera que espera la devolución de la renta. Pero los padres sabemos que hay una espera aún más dilatada: en verano, el espacio-tiempo se desacelera y se expande hasta el infinito mientras no llega el principio de curso.

Porque la paradoja nos afecta a (casi) todos: nos pasamos el año esperando las vacaciones para disfrutar de nuestros hijos full time y luego a la mitad de agosto ya contamos los días para que vuelvan al cole y su energía se regule.

Así que aquí estamos otra vez, insert coin en la nueva partida escolar (y ya puedes tener monedas, porque según colegio y curso, llegan de golpe los libros, el material, el uniforme si es que lo usan, las extraescolares…). En nuestro caso, la niña empieza P3, lo que en nomenclatura infantil se conoce universalmente como colegio de mayores.

En este curso, ella no tendrá deberes, pero nosotros sí. Con todos los informes, fichas y autorizaciones que hemos tenido que rellenar, si algún día se dedica a la política y los periodistas le piden documentación, podrá demostrar tranquilamente que ha cursado P3.

El cambio de ciclo implica un cambio vital importante para todos. Nuevos espacios, nuevos métodos… y nuevas gentes.

Porque los críos se tienen que adaptar a nuevos críos, pero a nosotros también nos tocan nuevos adultos. En la típica reunión de padres de pretemporada, sentados en sillas infantiles, miré a las otras personas, intentando adivinar el futuro. De todos estos, ¿quiénes serán nuestros mejores amigos escolares? ¿A quién criticaremos después en el parque? ¿Cómo lo resolveremos si los padres de un supuesto niño-broncas no reconocen el lado oscuro de su pequeño matón? ¿Podremos continuar manteniendo las amistades creadas en la escuela infantil o les seremos infieles con estos recién llegados? Y la pregunta vital: ¿cuándo abandonamos el WhatsApp de padres del año pasado y montamos uno nuevo con estos, para poder quejarnos del grupo de WhatsApp?

Por lo menos, todas las profesoras parecen encantadoras y nos transmiten que, chorradas aparte, hemos llegado a un buen centro, donde nuestra criatura se formará como una persona feliz y equilibrada.

Y eso es justo lo que necesitamos todos para compensar emocionalmente la vuelta al bullicio, a no olvidarse nada preparando la mochila, a los pasillos llenos de padres que van lentos y de niños que caminan en plan kamikaze en una dirección que solo ellos entienden, a las clases llenas de niños llorando… y a la segunda parte de la paradoja paternal. Porque es salir por la puerta y empezar a echar de menos a tu peque, pasándote medio día pensando: “¿qué estará haciendo ahora?”

Os deseo a todos una adaptación rápida (las profesoras siempre dicen que a los cinco minutos se les pasa), y sobre todo, un buen curso.

Martín Piñol.

https://elpais.com/elpais/2018/09/13/mamas_papas/1536831330_143802.html

Dice Julio Rodríguez, doctor en Medicina molecular, psicólogo y autor de Lo que dice la ciencia sobre crianza y educación (Plataforma editorial), que a ser padres se desaprende porque la sociedad nos obliga a ir muchas veces en contra del sentido común. No ayudan las expectativas sesgadas de lo que se supone que es “ser padres”, ni la falta de políticas familiares que faciliten una crianza más saludable de los hijos. Todo suma para que legiones de padres y madres se sientan –nos sintamos– culpables e impotentes por no poder llegar a todo. A todos. “El sufrimiento frente a todo lo que no podemos hacer por nuestros hijos en una sociedad incapacitada para responder a las necesidades humanas, puede convertirse en culpa y autocastigo”, escribía Adrienne Riche en ‘Nacemos de mujer’. Quizás la revolución, entonces, deba empezar en cada casa, levantando trincheras de sentido común.

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PREGUNTA: Dices al principio del libro que no han sido tus titulaciones sino tu experiencia como padre la que te ha llevado a escribirlo. ¿Se pueden abordar cuestiones como la educación y la crianza de los hijos sin el “plus” de la experiencia?

RESPUESTA: Se puede, pero ser padre te da el plus de la experiencia, te da el sentido de realidad. Como científico he aprendido que teorizar está muy bien, pero que si no haces la parte experimental todo se queda en hipótesis. No puedes tener ningún resultado ni conclusión sin haber hecho los experimentos. Por eso en el libro me baso en los últimos datos científicos en materia de educación –tanto desde una perspectiva psicológica de aprendizaje y bienestar psicológico, como biológica–, pero también teniendo en mente el “trabajo de campo” de padre; sabiendo que lo óptimo está muy bien, pero hacerlo las 24 horas de los 365 días del año, habiendo dormido 5 horas, trabajado 8, dado biberones, ordenado los juguetes, bañado, contado cuentos, cantado nanas, aguantado berrinches, preparado cenas, comidas y desayunos, y vuelta a empezar en una espiral sin final, es muy difícil. Aún así es necesario saber qué es lo correcto para intentar aproximarse a ello lo que se pueda.

P: Sobre lo correcto tenemos la presión de los “opinadores”.

R: Precisamente lo que me ha llevado a escribir el libro es haberme enfrentado a las dudas que te surgen en el día a día como padre sin haber encontrado información suficiente para afrontarlas. Lo que sí me encontré fue la paradoja de que mientras “tú no sabes nada”, tu entorno “lo sabe todo” y no para de decirte cómo lo debes hacer como si ellos (sobre todo aquellos que no tienen niños) dispusiesen del manual mágico de la crianza y a ti te hubiese sido vetado su acceso.

P: ¿A ser padres también se aprende?

R: Y se desaprende. Muchas cosas de las que digo en el libro son de sentido común, pero la sociedad nos ha obligado a hacerlo de manera incorrecta porque la sociedad es adultocéntrica, despiadadamente capitalista y no tiene en cuenta el bienestar y el correcto desarrollo de los pequeños. Por ejemplo, en la naturaleza a nadie se le ocurriría decir que la lactancia no es lo correcto, pero en nuestra sociedad se dice o se recomienda acortarla porque es “incómodo”. O a nadie se le ocurriría dejar al niño durmiendo solo y llorando hasta que se calle “para que se acostumbre”, pero en nuestra sociedad se hace, y se le echa la culpa al niño por no dejarnos dormir. La realidad es que los niños tienen su propio patrón de sueño y lo que no nos deja dormir es la alarma del despertador a las 7 de la mañana para ir a trabajar.

Debería existir una escuela para padres porque es la labor más importante de la vida. Contribuimos a la creación de un ser humano por lo que nuestra obligación –y su derecho– es proporcionarle la mejor de las vidas posibles desde el punto de vista psicológico. La sociedad del futuro estará regida por los niños del presente por lo que el futuro es nuestra responsabilidad.

P: “El haber tenido niños es una de las principales causas de divorcio en el mundo occidental”. Dejas claro que la paternidad no siempre es emocionante, maravillosa o divertida, sino que también tiene una cara B. ¿Somos conscientes de hasta qué punto la paternidad y la maternidad hacen saltar nuestra vida anterior por los aires?

R: Es que ser padres no es una aventura, es una responsabilidad compleja. Esto nadie nos lo dice porque todo tiene que ser perfecto y maravilloso en “la sociedad Instagram”, la que niega la parte real de la paternidad/maternidad porque no encaja en los “cánones de belleza”. Como consecuencia hay madres y padres frustrados y estresados porque piensan que son los únicos que están sobrepasados, que son los únicos que –en ocasiones– se hartan de la crianza. Y luego, claro, se sienten culpables y se vienen abajo. Lo que hay que decir es que eso es lo normal, que tener hijos es lo más maravilloso del mundo, pero también es muy duro y requiere mucho trabajo y sacrificio. Te cambia la vida por completo, tu tiempo y tus energías y tu espacio físico y vital se desvanecen, y aparecen nuevos y mayores miedos. Nuestros hijos no tienen la culpa de nada, son inocentes, somos nosotros quienes debemos adaptarnos a ellos.

P: Decía Adrienne Riche en ‘Nacemos de mujer’ que “El sufrimiento frente a todo lo que no podemos hacer por nuestros hijos en una sociedad incapacitada para responder a las necesidades humanas, puede convertirse en culpa y autocastigo”. ¿Se puede criar y educar sanamente en una sociedad como la nuestra?

R: Es muy difícil en una sociedad de mercado que está obsesionada con explotar a los seres humanos para producir y consumir frenéticamente. No queda tiempo ni fuerzas para cuidar y educar a los niños porque los padres tenemos que trabajar, y casi no vemos a nuestros hijos. Además, como el esfuerzo de criar es descomunal, nuestro rendimiento laboral se deteriora y al final ni una cosa ni la otra. Y que conste que no estoy hablando de destruir la sociedad capitalista sino de construir políticas que apoyen una conciliación real y poder criar a seres humanos adecuadamente y no a robots separados de sus padres.

Existen datos que demuestran que un 35% de las mujeres mayores de 35 años que no tiene hijos, los querría tener. Esto es un drama social: la misma sociedad que nos pone un tremendo obstáculo para poder tener hijos –y criarlos adecuadamente–, nos pide aumentar los índices de natalidad para poder mantener la sociedad del bienestar.

Todo esto deriva en culpa y autocastigo para los padres y para quienes desean serlo y no pueden. A nivel psicológico se traduce en estrés, ansiedad y depresión; lo que lleva a un consumo desmesurado de psicofármacos, drogas y alcohol, además de otros problemas psiquiátricos. En definitiva, estamos ante un problema de dimensiones descomunales, que se ramifica y afecta a todos los estratos sociales y a todas las generaciones de la sociedad. Un tema que debería ser central en las agendas de los partidos políticos, porque los niños son la base de la sociedad del futuro, y la educación que reciban se reflejará en la sociedad que crearán. Es algo tan obvio que me resulta difícil que no se entienda.

P: ¿Hasta qué punto las expectativas influyen en cómo asumimos la responsabilidad del cuidado de los hijos?

R: Las expectativas sesgadas que vierte el imaginario popular a la sociedad influyen en la satisfacción real de la maternidad/paternidad. Si llegas a ella con las expectativas que te cuentan las películas de Disney, te vas a frustrar, agobiar, deprimir y sentir culpable. Si ya conoces la realidad, todo irá mucho mejor. La vida perfecta no existe, solo existe la vida real.

P: Mencionas en el libro que el castigo, la agresividad e imponer las cosas a la fuerza no solo crean sentimientos negativos sino también el rechazo en el niño y barreras defensivas hacia lo que se pretende enseñar. ¿Qué aprende un niño con un estilo educativo impositivo?

R: Nada. Lo que se produce es miedo, evitación, rechazo hacia lo que nos causa daño; que el más fuerte manda, que la autoridad impone por la violencia. Y todo esto es casi un acto reflejo, no un verdadero aprendizaje, ya que las estructuras cerebrales racionales no toman parte en el asunto.

P: Dado que los niños aprenden principalmente por imitación, supongo que también es importante que haya coherencia entre lo que les pedimos que hagan y lo que nosotros mismos hacemos. ¿Nos cuesta ser coherentes en este sentido?

R: Nos cuesta mucho, pero si queremos que nuestros hijos hagan algo, la mejor manera y la más efectiva es hacerlo nosotros mismos. Esto es lo maravilloso de la educación, que es bidireccional: para educar a nuestros hijos tenemos que educarnos nosotros. Si queremos fomentar la lectura, por ejemplo, no vale que se lo digamos y luego estemos todo el día con el móvil, lo que tenemos que hacer es leer.

P: Otra cuestión compleja es la de la libertad: libertad para decidir, libertad para expresar y libertad para explorar. ¿Qué aporta apoyarles en sus decisiones y cuál debe ser el límite de esa libertad?

R: La libertad es un concepto central en la construcción de personalidad. Sin libertad el individuo nunca puede evolucionar. Según lo que se desprende de los últimos y mejores estudios en materia de educación y crianza es que, al final, todos confluyen en el concepto de libertad. Y todo eso lo tiene en cuenta el método cognitivo-emocional: al enseñar y fomentar la expresión de sus emociones y sentimientos, el niño está siendo libre, y más libre que se sentirá cuando descubra que los podrá expresar artísticamente; al explicarles la realidad, enseñarlos a razonar y hacerlos partícipes, les estamos aportando el conocimiento y las herramientas cognitivas necesarias para ser independientes y libres a la hora de afrontar la que será su vida. Claro que alguna vez se equivocarán, pero eso es parte del proceso vital.

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