Ay… la hora de irse a dormir. ¡Lo que nos cuesta a los padres mandarles a la cama! Que si un ratito más de juego, que si un cuento, que si una canción… y el tiempo va pasando. Al final, aunque intentes acostarles a las 21 horas, terminan durmiendo a las 22.30 horas. No hay remedio.

Muchas veces me he planteado si no será demasiado tarde. O si tal vez yo insisto en acostarles demasiado pronto. Y aunque sé que cada niños es un mundo y no todos necesitan dormir exactamente lo mismo, he conseguido averiguar mediante diferentes expertos en la materia, cuántas horas deben dormir los niños según su edad. Y lo mejor de todo: a qué hora deben acostarse los niños en edad escolar según su edad.

A qué hora deben acostarse los niños de 5 a 8 años

acostarse para irse al colegio

No todos los niños necesitan dormir lo mismo. Depende de muchos factores. Uno de ellos, por supuesto, es la edad. Así, mientras que un bebé de 18 meses necesita dormir unas 14 horas, a un niño de 10 años le bastan con 9 horas. A partir de este dato, y de la hora a la que se tenga que despertar tu hijo, hemos elaborado una tabla orientativa para padres con dudas sobre cuál es la mejor hora para mandar a su hijo a dormir. Está basada en una tabla que en su día hizo pública el colegio Wilson Elementary School de Kenosha (Wisconsin, EEUU):

– Cinco años
Si tu hijo tiene 5 años, comienza la primera etapa escolar en primaria. Muchos cambios. En los primeros días tal vez esté más nervioso y caiga rendido mucho antes que de costumbre. O al revés… por los nervios no consiga dormir y tengas que ayudarle. Si se levanta muy temprano, a las 6 de la mañana, deberá acostarse a las 18.45 horas, o las 6.45 p.m, como prefieras. Sí, parece un imposible, es muy temprano, pero es la única forma de asegurarte de que duerme lo que debe. Si se levanta más tarde, a las 8, por ejemplo, bastará con que se acueste a las  20.30 horas.

– Seis años
A los 6 años, los niños se inician en un nuevo ciclo escolar: primaria. Por lo general, necesita quince minutos menos de sueño. Si tu hijo se levanta a las 7.30 horas de la mañana para ir al colegio, puede irse a dormir a las 20.30 horas.https://ef07a5c57cfadd2c6d09559f1fef4b2f.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

– Siete años
Con siete años tu hijo necesita casi 11 horas de sueño para rendir de forma adecuada en el colegio. Intenta que duerma más de 10 horas. Aunque recuerda, que luego la actividad de cada niño durante el día es diferente, y sus necesidades de descanso, también. No te agobies si tu hijo con siete años no duerme más de 10 horas. Si le ves activo y feliz… ¡estará bien!

– Ocho años
Según los expertos, a esta edad los niños pueden dormir 10 horas y media. Pero mucho duermen menos. Siempre nos basamos en un promedio. Si tu hijo de ocho años se tiene que levantar muy temprano para ir al colegio (pongamos que a las 6.30 am), tendrá que irse a dormir a las 20 horas o 8 p.m.

Tabla sobre a qué hora deben acostarse los niños para ir a la escuela entre los 9 y los 12 años

A qué hora deben acostarse

Si en tu caso, tienes niños más mayores, ¡no dejes de leer este artículo! Pasamos ahora con los niños que tienen entre nueves y doce años.

– Nueve años
A partir de esta edad los niños ya necesitan menos horas de sueño, y eso que las exigencias académicas aumentan. Aún así, sigue siendo recomendable que duerman al menos 10 horas. ¡Haz el cálculo!

– Diez años
Sí, la edad en la que ya empiezan a sentirse ‘mayores’, también exigirán acostarse más tarde. Sin embargo, siguen necesitando cerca de 10 horas de sueño. Si tu hijo de 10 años se levanta a las 7 am para ir al colegio, debería ir a dormir a las 21 horas.

– Once y doce años
Ahora sí, tu hijo ya no necesita cumplir de forma rigurosa con esas 10 horas de sueño. Pero sí deben dormir más de 8 horas. Puede que con 9 horas de sueño les baste.

Qué actividades NO deberían hacer los niños antes de dormir

Qué actividades NO deberían hacer los niños antes de dormir

Sabemos que esta tabla que te hemos preparado te parece irreal, pero no quiere decir que no fuese lo ideal, ¿verdad? Lo que te aconsejamos de Guianfantil.com es que te acerques, lo máximo que puedas, a las horas de sueño recomendadas: entre 9 y 11 horas como mínimo para niños de entre 5 y 11 años.

La falta de sueño en los niños puede influirles negativamente en su día a día, por eso si notas que tu hijo presenta síntomas de falta de sueño (somnolencia durante el día, excesivo cansancio, problemas de concentración…), revisa sus horarios para ir a la cama.

También te animamos a que cambies algunas de las cosas que hacéis momentos antes de iros a dormir, porque quizás ahí está el problema para mandar al niño a la cama y que tenga un buen descanso. ¿Quieres saber a qué nos referimos?

– Tomar alimentos que les exciten
Existen una serie de alimentos que no debes dar al niño si quieres que duerma a pierna suelta: comidas picantes, bebidas energéticas, chocolate amargo… Tampoco es recomendable que se acuesten con hambre o que beban mucho líquido, porque se levantarán varias veces para ir al baño.

– Hacer unos de dispositivos electrónicos
Según un estudio publicado por la UIC Barcelona, los niños que pasan más de dos horas al día frente algún tipo de pantalla duermen peor por la noche. Si los expertos lo dicen, ¡habrá que hacerles caso!

– Evitar los juegos movidos
El niño debe realizar ejercicio físico para evitar sobrepeso, mantenerse en forma, liberar tensiones… Pero mucho cuidado con hacer esta actividad física momentos antes de irse a la cama porque lo único que hará será volver a ponerle en marcha.

– Hablar de lo que se hará al día siguiente o agendar planes
Si le damos un solo motivo al niño para que piense, ¡su mente se activará y dirá adiós al sueño! Tampoco es conveniente resolver los problemas o hacer planes en el momento de acostarse. Esto se debe dejar hecho antes o realizarlo al día siguiente en el momento del desayuno o de camino al colegio.

Recursos y actividades que favorecen el sueño infantil

Y ahora que ya sabes qué es lo que NO tienes que hacer antes de la hora de irse a acostar, toca mencionar aquellas actividades que favorecen un descanso más placentero.

– Realizar actividades de yoga o meditación que inviten a relajarse o a liberar cualquier tipo de estrés o emoción negativa. Si le cuesta, puedes ayudarte de música tranquila.

– Tomarse un baño calentito ayudará a que niño vaya poco a poco reduciendo su intensidad… Y si lo acompañas con un masaje, ¡mejor que mejor!

– Establecer rutinas y hábitos que permitan al niño identificar que el momento de irse a la cama está cerca y hay que centrarse en eso.

– Como padre y madre, no debes olvidar favorecer un ambiente favorable que invite a cerrar los ojos: bajar la intensidad de las luces de la casa y, sobre todo, de la habitación, y controlar la temperatura de dormitorio (ni mucho calor ni mucho frío).

– Las relaciones entre los padres y su hijo durante el día son importantes para desarrollar los hábitos relacionados con el sueño, según explican en el informe ‘Alteraciones del sueño infantil‘, realizado por el pediatra Ignacio J. Cruz Navarro Pediatra, para la AEPap.

Cuentos para contar antes de dormir a los niños

Da lo mismo que tengas un bebé en casa, un niño en la etapa de infantil, un pre-adolescente o un rebelde sin o con causa, contarles un cuento antes de dormir les ayudará a conciliar el sueño, además de regalaros un momentos para vosotros.

Busca en esta selección de relatos aquel que creas que encaja más con la personalidad de tu hijo o con el momento que está viviendo, meteros en la cama, poned una luz tenue y dejad volar vuestra imaginación. ¡A leer (o escuchar) se ha dicho!

Fuente: Guiainfantil.com

Los miedos infantiles son diferentes según la edad del niños. Algunos se mantienen a lo largo de los años y otros, sin embargo, aparecen y desaparecen según avanza la maduración del niño. Por ejemplo, no es lo mismo el miedo que siente un bebé, más relacionado con los nuevos descubrimientos y lo que aún desconoce,  que el que puede sentir un niño de 12 años, que tienen mucho más que ver con su entorno social y la responsabilidad.

Descubre las cosas que asustan a los niños y que van cambiando a medida que ellos crecen. Esta tabla gráfica te ayudará a seguir la evolución de los miedos de los niños por edades.

Lo que asusta a los niños según la edad que tengan

Miedos de los niños según la edad

Los miedos cambian con nosotros a lo largo de nuestras diferentes etapas evolutivas. En los niños, están muy presentes desde que nacen, pero son diferentes según va creciendo. Te explicamos a qué tienen miedo los niños según su edad:

– De 0 a 6 meses
Durante esta etapa de apego, los bebés sienten una unión muy fuerte con sus padres. Se sienten protegidos y todo lo que les rodea les resulta extraño y supone una amenaza para ellos. Por eso, en los primeros 6 meses, los miedos más comunes son los miedos a los desconocidos, pero también a sonidos fuertes que puedan sobresaltarles. También pueden tener miedo a caerse, ya que aún son frágiles y necesitan sentirse seguros tanto emocionalmente como a nivel físico.

– De 7 a 12 meses
Los bebés comienzan a gatear, a ponerse de pie, a investigar el mundo que les rodea. Es una etapa de descubrimientos apasionantes para ellos, y sin embargo, se generan nuevos miedos. Por ejemplo, siguen necesitando la protección de sus padres. Necesitan sentirse seguros a su lado, y empiezan a temer que desaparezcan. Es la etapa en la que más ‘extrañan’. No entienden que sus padres desaparezcan y vuelvan a a parecer horas después. Piensan con horror que les abandonan. También siguen asustándoles los ruidos fuertes, y comienzan a sentir otros tipos de miedos a estímulos externos. Por ejemplo, al baño. En muchos niños de esta edad también comienzan a darse los primeros miedos a las alturas.https://4415a74df032eb35cec0a34316751dfd.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

– De 1 a 4 años
El vínculo con los padres sigue siendo muy fuerte. Aún no han desarrollado del todo la autonomía necesaria, y por eso continúan sintiendo miedo al abandono. También se generan otros muchos miedos muy comunes en los niños, como el de la oscuridad, un miedo que puede acompañarles durante muchos años, e incluso perdurar hasta la adolescencia.

Existen en esta etapa miedos muy diversos, que dependen de cada niño: a los ruidos fuertes, a los payasos, a personajes de la tele o de ficción con colores fuertes que les asusta… A los animales grandes y fuertes y a las tormentas, por el ruido que generan los truenos. Además, por primera vez los niños comienzan a sentir miedo a los cambios.

– De 4 a 8 años
En esta etapa, el niño es más independiente y comienza a darle más importancia a sus relaciones sociales. De pronto escucha noticias y ve imágenes en la televisión que no entiende y le impactan y asustan. Se dan los primeros miedos a las guerras, los atentados, la muerte y el dolor. También tiene miedo a quedarse solo. Y sobre todo, el miedo más común en esta etapa es a los monstruos y a los seres sobrenaturales, como los zombis, los vampiros o los fantasmas.

– De 8 a 12 años
El niño por fin entiende que sus padres no van a abandonarle. Ese miedo desaparece. También abandona miedos anteriores como el miedo a los ruidos fuertes o a los monstruos, ya que al fin entiende que no existen. Sin embargo, comienzan a generarse otros miedos más profundos, relacionados con su entorno sociales y las responsabilidades que van asumiendo. De pronto sienten miedo a rechazados, a su apariencia física, al fracaso, a defraudar a sus padres, a suspender un examen…

Como ves, los miedos evolucionan junto a los niños. Muchos de ellos, si no se localizan y tratan a tiempo, pueden perdurar en la etapa adulta.

Fuente: Guiainfantil.com

Estar constantemente conectados en un entorno digital conlleva riesgos de seguridad y de protección de datos, sobre todo, para los menores. El INTEF ofrece diversas iniciativas formativas para evitarlos.

Como consecuencia de la epidemia global actual, estamos viviendo una etapa en la que Internet y los entornos digitales están cada vez más integrados en nuestra vida. En el trabajo, en casa, en la escuela… realizamos nuestras tareas sirviéndonos de las conexiones de red, utilizamos todo tipo de dispositivos electrónicos para ello (móviles, tabletas, ordenadores…) y necesitamos hacerlo con seguridad.

Los entornos digitales conectados proporcionan grandes oportunidades para la enseñanza y el aprendizaje y, gracias a ellos, se puede afrontar una enseñanza a distancia, total o parcial, según las circunstancias. Pero conllevan peligros asociados a la interacción de muchos agentes nuevos, no todos bien intencionados. Por tanto, es un reto y una preocupación procurar la protección, especialmente de los menores, en su interacción con estos entornos.

La Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales, en el artículo 83, relativo al derecho a la educación digital, establece que el sistema educativo debe garantizar a todo el alumnado, tanto la plena inserción en la sociedad digital como un aprendizaje seguro y respetuoso con todos los derechos fundamentales de estos medios digitales.

Iniciativas de Recursos Educativos

Para lograr este objetivo, el Ministerio de Educación y Formación Profesional, a través del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF), ha puesto en marcha varias iniciativas con materiales de apoyo a la comunidad educativa.

Se trata de una web que ofrece una amplia colección de materiales y recursos digitales (371 en la actualidad) para estudiantes de todas las edades y etapas educativas, así como herramientas destinadas a familias, docentes, centros educativos, educadores y administraciones, que sirven de orientación y apoyo. Tiene como objetivo informar, sensibilizar, proteger y educar a los usuarios de Internet y redes sociales, en especial a los menores, de los riesgos que conlleva un uso inadecuado de estos entornos para su privacidad y sus derechos digitales.  

Se ofrecen vídeos, juegos, unidades didácticas, entre otros recursos, que abarcan un amplio rango de temáticas como la seguridad y tratamiento y protección de datos y privacidad, o la identidad digital y adicción a la tecnología y el acoso en Internet y redes sociales. Así mismo, incorpora recursos específicos que trabajan temas como la alfabetización mediática, las ‘fake news’ y el fraude.

Acciones formativas

La educación para el uso seguro de las tecnologías y para la construcción de una correcta identidad y el ejercicio de una ciudadanía digital crítica y responsable no se restringe únicamente al ámbito de las asignaturas específicas presentes en el currículo. Aunque la ley establezca el punto 2 del artículo 83 de la Ley Orgánica 3/2018 que todo el profesorado debe estar formado en este ámbito, la protección de los menores en Internet es tarea compartida de familias, educadores y representantes legales. Todos ellos deben acompañar a los jóvenes en la progresiva adquisición de competencias digitales que les permitan hacer un uso y navegación seguros en los entornos digitales. Por ello, estos adultos encargados del cuidado y tutela de los menores también necesitan recibir educación digital en estos aspectos.

Existe un amplio abanico de acciones formativas de distinta duración y características (cursos tutorizados online, formación masiva abierta o microformación mediante una aplicación móvil) cuyo objetivo es formar a los adultos del entorno próximo a los menores en aspectos relacionados con la ciberseguridad y de que las actuaciones y orientaciones de docentes y familias sean coherentes y se alineen hacia la consecución de fines comunes. Algunas de las iniciativas más relevantes de 2020 son las siguientes:

Se destacan dos cursos especialmente diseñados para contribuir a la protección de los menores en Internet:

Curso tutorizado ‘Protección de datos, privacidad y derechos digitales en los centros educativos’.

Este curso está dirigido a todos aquellos profesionales que, en los centros educativos, están participando en procesos de tratamiento de datos personales y de los que, por tanto, depende la protección de la privacidad de los estudiantes y de los restantes miembros de la comunidad educativa. Ofrece una formación integral que contempla todas las actividades educativas, desde las de carácter organizativo del equipo directivo, hasta el uso de entornos virtuales y herramientas para el aprendizaje, la comunicación con las familias por parte de los tutores, las labores de los equipos de orientación o las funciones de supervisión y asesoramiento de la inspección.

Curso tutorizado ‘Ciudadanía e Identidad Digital’.

Está dirigido a docentes de todas las etapas educativas anteriores a la Universidad con un triple objetivo: desarrollar la competencia digital docente en el área de la seguridad y ofrecer estrategias y recursos que permitan tanto capacitar digitalmente al alumnado en este ámbito como orientar a las familias.

Con el propósito de darle la mayor difusión posible y facilitar su consulta, durante el primer trimestre del curso escolar 2020-2021, se publicarán estos materiales formativos.

Es una propuesta formativa abierta a toda la comunidad educativa, basada en el aprendizaje en colaboración. Se desarrolla en otra plataforma específica en la que se puede participar en numerosas actividades de diferente duración (MOOC, NOOC y SPOOC) para desarrollar, entre otras, las competencias digitales vinculadas al área de seguridad del marco de la Competencia Digital Docente y del Ciudadano. Dentro de estas modalidades abiertas de formación cabe destacar:

NOOC ‘Menores y seguridad en la red’

Es una iniciativa que nace con el objetivo de dar a conocer pautas, herramientas y estrategias que permitan evitar los riesgos de un uso inadecuado o poco seguro de la red, para orientar y acompañar a los menores en el entorno digital y salvaguardar su intimidad y bienestar personal. Han participado más de 7000 personas en esta actividad y la mesa redonda virtual que se celebró durante su desarrollo tuvo más de 4000 visualizaciones.

Esta última modalidad de microformación, orientada al autoaprendizaje mediante dispositivos móviles, incorpora 38 píldoras formativas (de entre 4 y 7 minutos) relativas concretamente al área de seguridad del Marco de Competencia Digital Docente, son accesibles tanto desde dispositivos Android como iOS.

Recomendaciones para los centros educativos

Para la correcta aplicación de la normativa sobre protección de datos personales en los centros educativos, es recomendable conocer e implementar los criterios interpretativos dados por la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) o por las Agencias Autonómicas. Por ello, recomendamos dos documentos de consulta relativos a la protección de datos en el ámbito educativo que resultan de gran utilidad, por un lado la Guía para centros educativos y por otro el documento de Orientaciones para el uso de aplicaciones ajenas a las corporativas en los centros docentes.

Uso de plataformas digitales y aplicaciones online, con fines educativos

La recomendación general es que el centro utilice preferentemente las plataformas educativas y herramientas institucionales previstas por las administraciones educativas de las que dependen, ya que garantizan que los datos no serán cedidos a terceros no autorizados y que con su uso no se contribuye a la formación de la huella digital de los alumnos en Internet.

Si el centro utiliza plataformas educativas corporativas para fines educativos, el consentimiento informado no es necesario, pues el tratamiento se basa en una causa legitimadora sustentada por una obligación legal de prestar el servicio educativo u orientador, siempre que pueda garantizar la protección de la privacidad y de los derechos digitales de los miembros de la comunidad educativa que los emplea.

Únicamente en el caso de que las plataformas y herramientas institucionales no satisfagan algún objetivo educativo o funcionalidad necesaria, los centros podrán plantearse optar por otras plataformas o aplicaciones externas. En este caso, el centro deberá aprobar esta decisión e incluir su uso justificado en la Programación General Anual (PGA) y en la política de seguridad de tratamiento de datos, estableciendo claramente su finalidad e informando a las familias sobre por qué se utilizan aplicaciones externas. Asimismo, el centro deberá comunicar su uso al responsable del tratamiento de datos y será imprescindible comprobar que la política de privacidad cumple con las exigencias de la UE.

La AEPD señala que es necesario realizar también una evaluación desde el punto de vista de la seguridad de la información sometiéndola a unanálisis de riesgos o evaluación de impactoque garantice la confidencialidad de los datos, este proceso puede consultarse en la Guía práctica de Análisis de riesgos en los tratamientos de datos personales publicada por la AEPD.

Estos títulos para distintas consolas fomentan el ejercicio físico y ayudan que pequeños y mayores lleven un estilo de vida más sano.

El ejercicio físico tiene múltiples beneficios para niños y adolescentes: desde ayudar a conseguir un buen estado general de salud hasta prevenir el sobrepeso y la obesidad. Incluso es una herramienta adecuada para favorecer la relajación y descargar tensión y nervios o mejorar la autoestima. ¿Por qué no unirlo con uno de sus principales entretenimientos? Estos videojuegos de ejercicio físico disponibles para distintas plataformas les animan a levantarse del sofá y moverse para poder superar los retos que aparecen en pantalla.

Fitness Boxing 2: Rhythm & Exercise

https://www.youtube.com/embed/1Yv0vO8NbPk?feature=oembed

Para Nintendo Switch, la segunda parte de este videojuego para practicar boxeo al ritmo de la música ofrece diferentes opciones para cada momento y objetivo. Permite establecer una rutina diaria y guiada por alguno de los instructores del juego (con tres nuevos en esta segunda edición) o a través de objetivos de acondicionamiento físico, relacionados con la quema diaria de calorías o el número de golpes dados. Se puede jugar solo o en compañía de otra persona. 

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Zumba Burn it Up!

Zumba Burn it Up!

Resulta ideal para todos los que les encanta bailar y practicar zumba, una disciplina fitness que se ha hecho conocida en todo el mundo gracias a sus coreografías. Con este videojuego es posible bailar 30 canciones incluyendo los últimos éxitos de zumba, elegir 18 clases con distintos niveles e instructores que muestran todos los pasos a seguir. Para bailar solo… o en compañía. Para Nintendo Switch.

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Arms

https://www.youtube.com/embed/NIHR2QSJrPY?feature=oembed

¿Te imaginas contar con un ‘brazo extensible’ para luchar en una batalla épica? Pues es el principal objetivo de este título de lucha para Nintendo Switch, con el que a través de tus movimientos reales de brazos puedes vencer a tus contrincantes. Quince son los luchadores disponibles, que puedes personalizar a tu estilo. Tan solo hay que coger los mandos Joy-Con entre tus manos y ejecutar distintos movimientos con los que tu personaje podrá saltar, correr o bloquear al rival. 

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Aces of The Multiverse

https://www.youtube.com/embed/3eLLm-6Glto?feature=oembed

Compatible con la consola PS4, propone participar en un particular torneo de fútbol en el espacio: diferentes especies extraterrestres se enfrentan entre sí en una competición llena de trampas y sorpresas que pondrán a prueba las habilidades de los participantes. La mayor peculiaridad del juego, que combina estrategia, deporte y juego de cartas, es que tiene en cuenta el movimiento que realizan los jugadores en su día a día (y que se mide a través de un smartwatch) y lo transforma en recompensas.

Ring Fit Adventure

Para pasarse este videojuego hay que enfrentarse a innumerables enemigos y un malvado villano con ejercicios como sentadillas, ejercicios de yoga y abdominalesPara ello, es necesario usar dos accesorios de Nintendo Switch, el Ring-Con y la cinta de la pierna, que convertirán los movimientos del mundo real en acciones dentro del juego. Además, es adecuado tanto para quienes busquen un programa de actividad física prolongado en el tiempo como para los que prefieran sesiones de ejercicio más cortas a través de minijuegos o tablas personalizadas de ejercicios.

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Shape Up

Shape Up ejercicio físico

Este juego para Xbox incluye decenas de retos de 90 segundos que combinan el ejercicio físico con la diversión. Así, si pide dar puñetazos, el objetivo es golpear asteroides hasta destruirlos; también propone levantar un elefante o hacer sentadillas hasta llegar a la Luna. Añade el componente de competición al permitir grabar las partidas y enviarlas a algún amigo a ver si puede superarlo.

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Just Dance 2020

https://www.youtube.com/embed/RefJ2QOsVLo?feature=oembed

Todo un clásico de los juegos de baile, permite jugar solo o acompañado y está disponible para todas las plataformas: Nintendo Switch, PS4, Xbox e, incluso, Google Stadia). Incluye un modo que ayuda a llevar un registro de las calorías quemadas o formar equipo con otros jugadores. Entre los temas de esta edición están Into The Unknown de Frozen 2, 7 Rings de Ariana Grande o I Don’t Care de Ed Sheeran y Justin Bieber.

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Fruit Ninja Kinect 2

Fruta Ninja Kinect 2

Sus protagonistas son unos ninjas que deben partir las frutas que se lanzan contra ellos armados con sus espadas. Es multijugador, por lo que hasta cuatro personas pueden disfrutar a la vez de este juego que llevará a esquivar shurikens, abrirse paso a hachazos a través de un bosque de bambú y convertirse en maestros del sigilo. Las tablas de clasificación online realizan el seguimiento de los mejores jugadores entre todos los amigos. Para Xbox.

Sports Party

sports party

Este juego para Nintendo Switch ayuda a practicar desde casa seis deportes diferentes: Frisbee, Jet Ski, baloncesto, golf, skateboarding y tenis de playa. Para completar los ejercicios con éxito, habrá que reproducir de la forma más fiel posible los movimientos reales de estos deportes (en algunos casos también permite el control desde los botones del mando). Lo más interesante es que se puede retar a otros jugadores y que todos pueden personalizar sus avatares, desbloqueando objetos según se avance.

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Fitness Boxing

No importa cuál sea el objetivo: hacer algo de ejercicio, mantener la forma, trabajar zonas del cuerpo específicas o divertirse un rato. Este juego propone hacerlo boxeando solo o acompañado (tiene modo multijugador) al ritmo de las canciones de Lady Gaga, LMFAO o Avril Lavigne. En todo momento un entrenador personal animará durante los ejercicios y enseñará las posiciones y movimientos. También incluye una opción de ejercicio libre. Para Nintendo Switch.

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Your Shape: Fitness Evolve

Indicado para usuarios de Xbox 360 con Kinect, propone ejercitarse a través de entrenamientos personalizados y guiados por un entrenador personal, recibiendo clases o a través de mini juegos, en los que puede participar toda la familia. Mientras se haces ejercicio, aparecen comentarios sobre cada uno de los movimientos, porque las rutinas de entrenamiento se crean a partir del estado físico concreto y de los objetivos propuestos.

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Fuente: Educación 3.0

A los seis años, Miara Campos sufrió una dolencia que la dejó unos días afónica. No podía hablar. “Un día, se me perdió la voz”, asegura. Para intentar atajar la inquietud y preocupación de la pequeña, su abuelo, Antonio Montoro, tras recogerla del colegio decidió inventar una historia sobre qué podría haber pasado con su voz, quién se la podría haber llevado. “Tu voz no las ha perdido tú, hay algo raro, alguien te la ha quitado”, le dijo. La niña la escuchó con curiosidad, se divirtió y, poco a poco, fue añadiéndole detalles. Tantos, que ambos se embarcaron en la aventura de convertir aquel texto oral en un cuento infantil que pudieran leer todos los niños y niñas. Tres años después de aquel episodio, Ediciones del Genal, pequeña editorial de Málaga, ha publicado El secuestro de la voz de Mía, que se ha convertido en uno de los trabajos más vendidos en la reciente primera edición de la Feria del Libro Malagueño. Allí estuvo Miara, firmando y dedicando su obra a sus pequeños lectores. “Muchos eran compañeros de clase”, recuerda la pequeña, que esos días compartió el evento cultural junto a autores consagrados como Javier Castillo o Juan Jacinto Muñoz Rengel.

Miara es una niña sensible, con luz, creativa y dicharachera cuando le apetece, según explica su propia madre, Paola Montoro. Su hija tiene un vínculo muy especial con el abuelo Antonio, porque al habitual vínculo que une a esas generaciones, se sumó que, durante un tiempo, ambos compartieron vivienda mientras los padres de la pequeña buscaban una nueva casa donde vivir. “Ahí surgió una relación mucho más estrecha”, cuenta el orgulloso coautor del libro infantil, al que siempre le ha gustado contar historias: algunas a nivel profesional —es miembro del Colectivo de Escritores de Málaga— y, otras, a nivel más personal, especialmente en reuniones familiares. Su nieta las disfrutaba, pero, además, ella siempre aportaba algo más al relato. “Le contaba un cuento, pero ella lo comentaba, lo hacía más grande y terminaban haciendo una historia completamente diferente. Es una niña muy creativa y con una fuerza interior muy importante”, cuenta Antonio, granadino de Loja, quien ha trabajado más de 40 años como profesor en el Sáhara Occidental, Canarias o las islas Baleares, pero que acabó en Málaga, donde desarrolló la mitad de su carrera.javascript:falsePUBLICIDAD 

“Lo que más me gusta es que, cuando escucho esas historias de mi abuelo, puedo empezar a vivirlas”, dice Miara, que se sintió más protagonista que nunca cuando una de esas historias tenía que ver con cómo había perdido su voz. Junto a su familiar, planteó el relato. Luego buscaron juntos información en Internet y, finalmente, empezaron a construir la historia. Miara se recuperó de su dolencia en pocos días, un final feliz que también quisieron dar a su obra. Finalmente, han conseguido un cuento que trata las formas de comunicación más allá del lenguaje hablado —ya sea en signos o escrita— además de la relación con la naturaleza o los vínculos intergeneracionales. Durante el proceso, ambos realizaron también los bocetos de las ilustraciones que les gustaría que acompañaran al texto. La ilustradora Carmen Larios las tomó como ejemplo y su trabajo es el que ha dado forma final al libro. “A mí lo que más me ha gustado de todo esto es que mi abuelo haya hecho esto conmigo”, subraya feliz la pequeña.

Antonio y Mía contaron con el apoyo de Ediciones del Genal, una humilde editorial malagueña que, a la vez, es la promotora de las históricas librerías Proteo y Prometo, con medio siglo de historia a sus espaldas en Málaga y que siempre han apostado por temas y autores locales. Jesús Otaola, uno de sus responsables, vio la sensibilidad con la que estaba hecho el libro y decidió lanzarlo. “Tiene lo más importante: la verdad”, explica. “La verdad de un abuelo, de una nieta y de una historia que se puede llevar al resto de familias”, cuenta el editor y librero, que cree que El secuestro de la voz de Mía “despierta una sensación especial”.

Es, precisamente, lo que consiguió despertar durante su presentación en la I Feria del Libro Malagueño, donde Miara fue una de las autoras más solicitadas. “Estuvo toda la mañana firmando libros, pero incluso cuando nos fuimos a almorzar, seguían viniendo niños para que se lo dedicara”, dice Antonio Montoro. Allí, además, recibió la visita del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. Y no solo en su visita oficial: posteriormente se acercó al puesto de la editorial para adquirir un par de ejemplares que Miara dedicó a los nietos del regidor. “Tuvimos la suerte de que pasara por allí y le diera un empujón al libro”, añade Otaola, que ya considera este trabajo como una especie de mirlo blanco por lo bien que están yendo las ventas respecto a otras de sus ediciones. Hasta el momento han vendido ya más de 300 copias: “La cifra que puede ser pequeña para grandes editoriales, pero que para nosotros es muy significativa”, relata.

Mientras tanto, Miara y su abuelo han decidido que El secuestro de la voz de Mía sea solo su primera aventura editorial juntos: “Tengo muchas ganas de hacer más libros ahora que tengo nueve años”, afirma la niña. Ya han preparado dos cuentos más a partir de anécdotas personales y familiares con el objetivo de que otras familias también se lancen a crear los suyos. El siguiente en publicarse —aunque aún no hay fecha— relata la historia de un pequeño pato que llegó a la familia y que no sabía nadar. Y el tercero se acerca a una de las aficiones de Miara, los caballos. Especialmente una yegua a la que tiene mucho cariño y que es la protagonista de otro relato. El punto de partida para este trabajo fue sencillo y, esta vez, partió de la propia niña: “Abuelo, ¿Por qué no hacemos una historia de mi yegua favorita?”. Por supuesto, Antonio no pudo negarse. Quién podría.

Fuente: El País

Mundos mágicos, historias de amor de todo tipo, guerras, demonios… En ocasiones las novelas son tan exitosas e intrigantes que necesitan una segunda, tercera (¡o incluso séptima!) parte. A continuación ofrecemos algunas de las mejores sagas para enganchar a los adolescentes a la lectura.

Divergente

Divergente de Veronica Roth Sagas adictivas para adolescentes

Beatrice vive en un mundo postapocalíptico, cuyo sistema social se divide en cinco facciones (Verdad, Abnegación, Osadía, Cordialidad y Erudición) para garantizar la paz y la seguridad de todos. Cada ciudadano debe pasar una prueba para establecer quién es y cuál es su sitio dentro de ese nuevo sistema, dependiendo de sus virtudes y aptitudes. Pero los resultados de la joven muestran que ella no encaja en ninguna facción y, por tanto, supone una amenaza para el sistema. Tendrá que elegir una en la que pueda pasar desapercibida, aunque pronto irán a por ella. Llevada a la gran pantalla, la popular saga ‘Divergente’ escrita por Veronica Roth engloba los títulos ‘Divergente’, ‘Insurgente’, ‘Leal’ y ‘Cuatro’. 

  • Autora: Veronica Roth
  • Editorial: Molino
  • Edad recomendada: A partir de 13 años

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Memorias de Idhún

Memorias de Idhún de Laura Gallego

‘La resistencia’, ‘Tríada’ y ‘Panteón’ son los tres títulos que forman una de las sagas fantásticas más leídas entre los adolescentes a nivel mundial. La historia transcurre entre varios mundos: la Tierra, Limbhad e Idhún, un mundo de tres soles y tres lunas. Jack y Victoria lucharán por salvar a los idhunitas del gobierno de Ashran el Nigromante y los sheks, unas terribles serpientes con alas. Magia, héroes y batallas les acompañarán en sus aventuras. 

  • Autora: Laura Gallego
  • Editorial: SM
  • Edad recomendada: A partir de 10 años

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Elliot Tomclyde 

Elliot Tomclyde

Elliot tiene 12 años y vive en Québec. Su vida no tiene nada de extraordinario hasta que, en un campamento de verano, conoce a un hechicero, Goryn, que lo conduce a un extraño mundo llamado Hindewood. Allí, le presentan a los responsables de los cuatro elementos (Agua, Tierra, Aire y Fuego) y éstos le cuentan que él es descendiente de un hechicero muy poderoso y que debe ingresar cuanto antes en la escuela para magos. Pero antes tendrá que averiguar a qué elemento pertenece… A lo largo de los cinco libros, Elliot tendrá que luchar contra el mal para mantener la armonía del mundo. 

  • Autor: Joaquín Londaiz Montiel
  • Editorial: Montena
  • Edad recomendada: Entre 12 y 14 años

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After

After de Anna Todd

Llevada a la gran pantalla, su primer libro narra la historia de la joven Teresa, que conoce a un chico llamado Hardin en su primer año de universidad:  cumple con todos los estereotipos de ‘chico malo’. Acostumbrada a una vida estable y ordenada, es al conocerle cuando su vida cambiará por completo: la que era una chica buena se enfrentará a diferentes situaciones que cambiarán la forma en la que ve el mundo que la rodea.https://fa171ffdde405af1668855657b01bd24.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

  • Autora: Anna todd
  • Editorial: Planeta
  • Edad recomendada:  A partir de 14 años

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Las pruebas de Apolo

Las pruebas de Apolo - Rick Riordan

¿Como se puede castigar a un inmortal? Haciéndolo humano. Tras enfurecer a Zeus, el dios Apolo es desterrado del Olimpo convertido en un niño y enviado a la ciudad de Nueva York, donde tendrá que sobrevivir en el mundo moderno. Del mismo autor que las aventuras de ‘Percy Jackson’, es una colección de cuatro libros ideal para jóvenes a partir de los 12 años que disfruten de la fantasía, la mitología y la acción. 

  • Autor: Rick Riordan
  • Editorial: Montena
  • Edad recomendada: A partir de 12 años

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El Cementerio de los Libros Olvidados 

Cementerio de los Libros Olvidados

La Sombra del Viento, El Juego del Ángel, El Prisionero del Cielo y El Laberinto de los Espíritus son las cuatro historias que giran en torno al ‘Cementerio de los Libros Olvidados’, un lugar secreto y mágico que descubrirá Daniel Sempere de la mano de su padre en la ciudad de Barcelona. Se trata de una saga que recorre la historia de España desde los años 20 hasta la década de los 60, centrándose cada título en épocas y miembros diferentes de la familia Sempere. A pesar de mantener el Cementerio, algunos personajes clave y la localización en cada libro, es cierto que cada obra funciona como historia independiente y todas incluyen, suspense, amor y hechos históricos. https://fa171ffdde405af1668855657b01bd24.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

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Los juegos del hambre

Los juegos del hambre

La Capital de Panem obliga a sus 12 distritos a escoger un ‘tributo’ cada año para representar a su comunidad en los ‘Juegos del Hambre’. Katniss Everdeen, una joven de 16 años, protagoniza la saga que incluye los títulos ‘Los juegos del hambre’, ‘En llamas’ y ‘Sinsajo’. La chica vive en un mundo distópico donde la lucha por la supervivencia, el sacrificio por la familia, la crítica social y el amor (o desamor) son los temas centrales. 

  • Autor: Suzanne Collins
  • Editorial: Molino
  • Edad recomendada: A partir de los 12 años. 

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Trilogía: Canciones para Paula 

Blue Jeans Trilogía mejores sagas lectura

‘Canciones para Paula’, ‘¿Sabes que te quiero?’ y ‘Cállame con un beso’ forman una de las trilogías románticas con más éxito de este autor español, Francisco de Paula Fernández, más conocido como ‘Blue Jeans’. Paula tiene 17 años y a lo largo de esas tres novelas irá conociendo el amor por primera vez (delante y detrás de las pantallas) y pasará por momentos muy duros que le demostrarán quiénes son sus amigas de verdad y cuáles están dispuestas a traicionarla. España, París, Londres… el lector se sumerge entre las calles de cada ciudad mientras acompaña a la protagonista en cada una de sus aventuras y vive con ella una montaña rusa de emociones. https://fa171ffdde405af1668855657b01bd24.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

  • Autor: Blue Jeans
  • Editorial: Planeta
  • Edad recomendada: A partir de los 12 años. 

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Harry Potter

Harry Potter y la piedra filosofal mejores sagas lectura

Harry es un niño huérfano que vive con sus tíos desde que era un bebé. Al cumplir los 12 años recibe una notificación un tanto peculiar: ¡Ha sido aceptado en Hogwarts, la escuela de magia y hechicería! Sin preaviso, su vida dará un giro de 180 grados y comenzará múltiples aventuras en las que descubrirá un mundo mágico que nunca pudo imaginar, conocerá lo que realmente es la familia y la amistad, y todo, mientras se enfrenta a ‘El-que-no-debe-ser-nombrado’. La saga está compuesta por siete libros que se publicaron en este orden: Harry Potter y la piedra filosofal, Harry Potter y la cámara secreta, Harry Potter y el prisionero de Azkabán, Harry Potter y el cáliz de fuego, Harry Potter y la orden del fénix, Harry Potter y el misterio del príncipe, y Harry Potter y las reliquias de la muerte. 

  • Autora: J. K. Rowling
  • Editorial: Pottermore Publishing
  • Edad recomendada: A partir de los 12 años. 

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Los cazadores de sombras

Cazadores de sombras mejores sagas lectura

Clary, una chica que descubre que proviene de un linaje de cazadores de sombras (una especie de demonios), se alía con otros jóvenes cazadores como ella y para averiguar por qué han sido atacadas ella y su madre, conocer quién es su padre o quién les persigue. La saga incluye siete libros que reúnen momentos de amor, sangre, traición y demonios. Ha tenido tanto éxito que recientemente se ha trasladado a la pantalla con una serie de Netflix con el mismo nombre. 

  • Autora: Cassandra Clare
  • Editorial: Destino Infantil & Juvenil 
  • Edad recomendada: A partir de los 14 años.

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Cualquiera que tenga cerca adolescentes de ambos géneros habrá observado que a ellos les pirra jugar con videojuegos y que ellas se decantan por pasar horas chateando y en redes sociales. Pues bien, lo que respondía a una intuición tiene base científica. Así lo corrobora Detección temprana y prevención de adicciones tecnológicas en adolescentesun informe realizado por la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia en colaboración con Fundación Mapfre en el que han participado 3.597 estudiantes de 13 comunidades autónomas de entre 11 y 20 años. Uno de sus autores es Mariano Chóliz, de la Unidad de Juego y Adicciones Tecnológicas de esa universidad: “Efectivamente, los datos nos indican que, tanto en el caso de los videojuegos como en el juego online, son los adolescentes varones los que obtienen puntuaciones significativas de dependencia mucho más altas que las mujeres”. Las razones podrían tener que ver con “las variables más relevantes para el ajuste personal de ellos: demostrar habilidad, competir y ganar”. Aunque tampoco puede despistarse el hecho de que los videojuegos se comercializan para ellos, “usando los principales estereotipos masculinos”, afirma Chóliz.

José Antonio Tamayo, psicólogo sanitario del centro Activa Psicología lo entiende del mismo modo, pero añade “factores socioculturales que inciden en la socialización desde la infancia, aunque tampoco pueden descartarse influencias biológicas, que afecten diferencialmente al comportamiento en función del género”. Porque a ellas les interesan más los servicios de mensajería instantánea. Es decir, comunicarse con sus iguales a través del WhatsApp. “Las adolescentes podrían tener una mayor inclinación por la interacción social y la cooperación; algo que podrían satisfacer en mayor medida a través de tecnologías de carácter interpersonal, como el teléfono móvil o internet”. Tanto es así que su autoestima a menudo depende de los likes conseguidos en redes sociales. A los padres, sin duda, nos puede parecer una pérdida de tiempo (y una soberana estupidez), pero al menos en principio, no supone un problema grave. Los videojuegos y los juegos de azar, si: la adicción.

Una edad peligrosa

Según el psicólogo de Activa Psicología, la adicción a las tecnologías en población adolescente ronda el 5%, con un inicio más precoz en los varones. Es evidente que es una edad complicada. Lo cuenta Marta Marcos, compañera de Chóliz en la Universidad y coautora del estudio: “Son especialmente vulnerables por la etapa evolutiva en la que se encuentran. No están formadas todavía las áreas cerebrales de la planificación y el control y esto influye en la toma de decisiones que les conduce a asumir mayores riesgos sin ser conscientes de las consecuencias derivadas de la forma en que utilizan las tecnologías o el modo de relacionarse con ellas”.

Pero es que lo que les ofrece el juego es muy atractivo para ellos que se asumen como invulnerables, como afirma Marcos: “Es otra forma de asumir riesgos y debe considerarse en el contexto natural de los jóvenes en cuanto al abordaje del interés y la experimentación y deseo de independencia que caracteriza esta etapa evolutiva.” Lo que pasa es que no saben identificar el peligro, aunque sí tienen claro que las adicciones pueden llevar a quien las padece a “perderlo todo”.

A mí no me va a pasar

Claro que eso no va con ellos: “Gran parte de las conductas de juego manifiestas sugieren una combinación de expectativas positivas y negativas en torno al juego que podrían diluir el riesgo general de la adicción. Y lo mismo ocurriría con el resto de las adicciones tecnológicas: videojuegos, móvil y redes sociales, lo que nos sugiere que se trataría de un mecanismo interno para disminuir la disonancia y mantener la autoestima intacta mientras se sigue llevando a cabo la actividad que necesitan y de la cual ya dependen”. Ante esta dicotomía, se decantan por el “eso a mí no me va a pasar”, incluso cuando ya tienen problemas, que los que suelen culpabilizar a otras situaciones o circunstancias.

El problema es mayor con los juegos de apuestas online, un verdadero peligro para los chicos. “Las apuestas deportivas se han convertido en el principal juego al que los adolescentes varones dedican su tiempo y su dinero, debido a que se trata de una actividad que no solamente les resulta atractiva, sino que está ampliamente promocionada y publicitada. Un factor que, junto a la proliferación de salas de juego y apuestas, ha sido crucial para la normalización de una actividad que contribuye sin duda a la adicción entre un público juvenil que, socialmente, ha sido condicionada para no encontrar ningún riesgo en estas actividades disponibles y accesibles dentro del contexto cotidiano”.

Más importante la relación que las horas

Ante esta perspectiva, es evidente que los padres debemos estar muy atentos a los posibles síntomas, que no siempre se corresponden con el tiempo que pasan ante la pantalla, sino con la relación que se establece con ella. “Los criterios de adicción definen una forma de utilización o relación con la tecnología esencialmente adictiva. Es decir, no es tanto el número de horas que la persona pasa conectada, sino la relación que establece la persona con una actividad que se vuelve una afición descontrolada e irrefrenable”, comenta Chóliz.

En ese sentido, los síntomas que denotan esa relación patológica serían los siguientes:

  • Necesidad de uso creciente de la tecnología para conseguir los mismos beneficios que al inicio (tolerancia).
  • Reacciones emocionales negativas ante la imposibilidad de usar la tecnología o ante un tiempo considerable sin poder usarla (síndrome de abstinencia).
  • Uso excesivo de las tecnologías que interfiere con todas las esferas de la vida de la persona.
  • Dificultades para dejar la tecnología a pesar de ser consciente de las consecuencias negativas de esta conducta.
  • Modificación del estado de ánimo como estrategia de escape aprendida para hacer frente a las dificultades propias del curso de la vida.
  • Pérdida de oportunidades académicas y/o laborales.

Fuente: El País

Un menor con una visión negativa de sí mismo puede llegar a adoptar conductas perjudiciales. Expertos en terapia con menores dan algunas pautas para ayudarles a valorarse correctamente:

Charla con la psicóloga Cristina Gil el próximo viernes 29 (12h.)

Toma un trozo de arcilla. Moldéalo con delicadeza y construye una base sólida. Coloca luego sobre ella otro de tamaño similar y acarícialo sin tratar de disimular sus imperfecciones. Nuestra identidad se construye sobre esas dos ‘piezas’ de barro: el autoconcepto (quién creo ser) y la autoestima (cómo me siento respecto a quien soy). Todos somos, en cierta medida, alfareros que esculpimos a otros. Y los padres son los primeros que marcan ese molde a través de su forma de educar y de relacionarse con sus hijos.

La adolescencia es una etapa crucial en el proceso de definición personal. Durante ese periodo “los menores tienen que tomar todo aquello que sus cuidadores construyeron en ellos durante la infancia y autoconstruirse”, explica el psicólogo Fernando Pineda. Y lo hacen en medio de un auténtico torbellino de emociones. Los chavales deben distanciarse de la seguridad que le ofrecen sus padres para reafirmar su individualidad, sentirse aceptado por un grupo de iguales con los que se compara, combatir los complejos en plena revolución hormonal y resistir el embate de los primeros amores (y desamores). Una auténtica prueba de fuego para la autoestima.

“Si un menor llega a los 14 o 15 años con una autoestima dañada debe destruir esa identidad anterior y construir otra sana”FERNANDO PINEDA, PSICÓLOGO.

Un adolescente que aprende a reconocer sus necesidades, fortalezas y debilidades, se acepta sin condiciones, se valora y se respeta percibe que tiene el control sobre su vida, afronta retos, tolera mejor la frustración, no depende de la voluntad de los demás o de las circunstancias, ni permite que le traten mal.

Sin embargo, cuando la visión que tiene de sí mismo no es positiva puede llegar a adoptar conductas perjudiciales. Se castiga porque cree que no vale la pena. Detrás de unas malas notas, de las discusiones constantes, de la rebeldía y/o agresividad, de la fanfarronería puede haber un problema de falta de valoración personal. Si un menor llega a los 14 o 15 años con una autoestima nociva tiene que destruir esa identidad anterior y “crear otra saludable” porque si no es así puede llegar a “hacerse un daño difícil de sanar”, explica Pineda, que advierte a los padres, sin dramatismos, que con el paso del tiempo ese poder para recomponerles “se va de nuestras manos para llegar a las suyas”.

COMBATIR EL DAÑO CON UNA APUESTA POR UNO MISMO

Alberto (nombre ficticio) tuvo que reconstruirse durante su adolescencia tras ser víctima de acoso en dos centros escolares diferentes. En el primero sufrió una agresión física y en el segundo, lejos de encontrar refugio, fue sometido a “vejaciones y humillaciones constantes“. Durante aquel curso de 2º de la ESO nunca quería ir a clase, los descansos los pasaba con chicos de cursos inferiores e incluso solo. No jugaba, no practicaba deporte y no se relacionaba porque siempre le perseguía el rechazo como una sombra.

Uno se ve cada vez más sumido en un pozo del que no cree poder salir, no se siente capaz de llevar nada a cabo y ni mucho menos se esfuerza académicamente pues tu condena diaria es en tu centro”, recuerda ya desde la mayoría de edad con el pesar de que no se dé la importancia suficiente a esas situaciones de violencia y se relativicen como “cosas de adolescentes”. Él aprendió a combatir los desprecios con una apuesta por sí mismo y nuevas amistades: “Al final, uno debe valorarse, así que comencé a hacer deporte e hice mi pandilla en el baloncesto. Tener una red de seguridad social de ese calibre es más que imprescindible para cualquier adolescente, le da a uno fuerzas para continuar y empiezas a valorarte más, a ir a estudiar con más ganas, y a pasar de los demás con más ganas aún”.

La psicóloga María Paz Bermúdez Sánchez, catedrática de la Universidad de Granada, aborda en su libro ‘Déficit de Autoestima. Evaluación, tratamiento y prevención en la infancia y adolescencia’ (Pirámide) las múltiples variables que determinan la creación de una imagen positiva de nosotros mismos. “Algunos de estos factores son internos y están relacionados con la manera de interpretar y afrontar los retos cotidianos. Otros son externos, como por ejemplo, los mensajes de aceptación o aprobación que personas significativas hacen sobre aquello que se dice o se hace. El déficit de autoestima es el resultado de una gran discrepancia entre la idea que la persona se ha formado de cómo debe ser para tener éxito en la vida y la imagen que tiene de sí mismo cuando autoevalúa sus conductas, pensamientos o sentimientos”, resume.

Una excesiva auto-exigencia puede convertirse en una fuente de frustración para los chavales porque les hace percibir que no tienen capacidad para superar metas o afrontar cambios en los diferentes ámbitos de su vida y nunca se sienten conformes. Esa imagen negativa de sí mismos surge también a menudo de la tendencia a “realizar una atribución interna del fracaso y externa del éxito. Es decir, sentirse responsable de los fracasos y no responsable de los éxitos”, explica esta psicóloga.

SÍNTOMAS DE UNA AUTOESTIMA DAÑADA

¿Cómo podemos saber si un adolescente sufre un problema de autoestima? Roberto García, experto en la atención a menores víctimas de acoso escolar, describe algunas señales en su comportamiento que pueden orientar a los padres:

  • Excesiva autocrítica e insatisfacción permanente.
  • Se sienten permanentemente atacados y experimentan mucho resentimiento.
  • Viven en un estado de indecisión crónica, no tanto por falta de información, sino por miedo exagerado a equivocarse.
  • Deseo excesivo de complacer: no se atreven a decir “no” por temor a desagradar.
  • Tratan de hacer todo lo que se proponen a la perfección, lo que les lleva a menudo a la frustración por no conseguirlo.
  • Culpabilidad neurótica: se condena por conductas que no siempre son objetivamente malas, exagera la magnitud de sus errores y delitos y/o los lamenta indefinidamente, sin llegar a perdonarse por completo.
  • A su alrededor se percibe hostilidad. Siempre está irritable, a punto de estallar incluso por cosas de poca importancia; todo le sienta mal, todo le disgusta, todo le decepciona, nada le satisface.
  • Ve sobre todo la parte negativa de la vida y le cuesta disfrutar.

La baja estima ataca aquello que más valoramos. Si es la inteligencia, se pondrá en tela de juicio la capacidad intelectual, si apreciamos la belleza, no podremos mirarnos al espejo sin ver nuestras imperfecciones…” Y si no nos apreciamos a nosotros mismos, los refuerzos que recibimos de los demás “pierden fuerza”. “No nos sirve que los demás nos valoren positivamente”, advierte este psicólogo canario.

El desprecio de los adolescentes a su mundo interior puede generar problemas graves en su desarrollo: trastornos en el sueño (insomnio, pesadillas), en la alimentación (anorexia, bulimia, trastornos digestivos, vómitos, náuseas…), dolores de cabeza habituales, dificultad para comunicarse, incapacidad para concentrarse y/o recordar o tomar decisiones. Su capacidad de disfrutar de la vida se ve mermada porque se encuentra sumido en un estado de ánimo triste, ansioso, atrapado por la culpa o esa angustia vital constante que le puede llevar a tener incluso ideas de suicidio. Ese descontento consigo mismo se puede reflejar también en un abandono de su higiene personal, de sus obligaciones y una huida de su realidad a través de la mentira o el consumo de drogas.

Dar a los hijos responsabilidades adaptadas a su capacidad es fundamental para que confíen en sí mismos

Tanto construir una autoestima positiva como sanarla son labores que conllevan mucho esfuerzo y tiempo. “No hay fórmulas mágicas”, advierte Fernando Pineda, cuyo canal de YouTube orienta a los padres cada semana en temas claves para el adecuado desarrollo de los menores, pero sí podemos ayudarles a reenfocar su mirada y darse el valor que merecen. Éstas son algunas de las pautas para ese proceso:

1. SANAR LA RELACIÓN SIN CULPA

Durante la infancia, el padre y la madre son la fuente más frecuente y fiable de valoración del comportamiento. “El niño necesita saber si actúa correctamente por lo que el refuerzo o el castigo de los progenitores, la consistencia y la seguridad que perciba de éstos va a influir de manera determinante en la imagen de competencia personal que el menor se va a formar”, explica M ªPaz Bermúdez.

Y precisamente por esta influencia paterna, si nuestro hijo llega a la adolescencia con la autoestima dañada, posiblemente la culpa tienda a hacer acto de presencia. Y tal como aparece, debería alejarse. Recomponer la visión que tiene de sí mismo puede conllevar años y mucho esfuerzo, pero un primer paso fundamental es sanar la relación dejando a un lado ese sentimiento de frustración, que sólo obstaculiza los avances, y reflexionar sobre los posibles cambios de actitud. “Si te equivocaste recuerda que todo pasa por algo. Las personas que se tienen que auto-reconstruir son las más fuertes y sabias. Yo agradezco mucho a mis padres todo lo bueno pero aún más todos los errores que cometieron y lo que sufrí pues eso es lo que me permite ayudar y comprender a mucha gente”, recuerda Pineda en primera persona.

2. DIÁLOGO Y NORMAS

Una familia “funcional” es esa que fomenta un desarrollo pleno y sano (también de la autoestima) de todos sus miembros y que educa aplicando el estilo democrático, lejos del autoritarismo y la permisividad. El amor, interés , dedicación, comprensión, confianza y escucha activa tienen un lugar prioritario pero no es un paraíso ajeno a los conflictos sino un lugar donde adquirir herramientas para combatir las adversidades, con normas, límites y roles claros, con respeto a la individualidad, comunicación (y negociación) constante y capacidad de adaptación.

3. OBSERVAR SIN INTERVENIR

El instinto de los padres es proteger a sus hijos y esto puede llevarles a tomar la iniciativa ante el más mínimo problema. Es comprensible pero al hacerlo el mensaje que les mandamos a ellos es que “no son lo suficientemente fuertes, inteligentes y capaces de resolver sus propios problemas”, asegura Pineda subrayando en rojo que la identidad y la autoestima se construyen con “experiencias no con palabras”.

Los adolescentes tienen, pues, que experimentar y hacer frente directamente a sus problemas para creer que son capaces de superarlos. Y los padres, contenerse y permitir que se equivoquen dejando claro que aunque no les vamos a resolver la vida, sí estamos a su lado para apoyarles.

4. HACERLE RESPONSABLE DE SUS LOGROS

Dar a los hijos una responsabilidad adaptada a sus capacidades es fundamental para que se sientan importantes. Si se ven como seres autónomos e independientes tendrán una imagen más positiva de sí mismos. Y para que superen la tarea con éxito, los objetivos tienen que ser realistas (posibles de alcanzar). Hay que tenerles en cuenta siempre a la hora de planificar objetivos. Ellos conocen mejor que nadie sus habilidades y limitaciones. Además, su compromiso será mayor si se siente escuchado. Cuando las expectativas son muy altas o son establecidas por adultos el adolescente puede encontrarse con obstáculos que le abocan al fracaso.

“Facilita a tu hijo experiencias y actividades posibles en las que tenga que implicarse y esforzarse”, recomienda la psicóloga María Paz Bermúdez en su libro. De esta manera se le está transmitiendo que es parte esencial y activa de lo que consigue en su vida, de sus logros y éxitos y que lo que le ocurre no es producto de la suerte u otras circunstancias externas. Esto reforzará la confianza en sí mismo.

También hay que dotarles de herramientas para resolver las adversidades y superar retos cotidianos y enseñarles a premiarse a sí mismo cuando consigue objetivos, con ello se consigue que su valor no dependa de agentes externos sino internos.

5. EVALUARLE DE FORMA OBJETIVA

Los padres deben esforzarse en percibir, aceptar y describir al menor como es, no como nos gustaría que fuese. ‘Inflar el ego’ de los hijos no es la mejor forma de brindarles una autoestima sana. Debemos ayudarles a que vean tanto sus fortalezas como los aspectos que pueden mejorar, siempre haciendo énfasis en las capacidades que tienen y en los caminos que pueden tomar para sortear las dificultades. Que sean conscientes de sus virtudes pero también de sus defectos. Pineda nos pone este ejemplo claro: Imagina que te sientes enfermo y vas a la consulta del médico. ¿Qué esperas de él? ¿Que te diga que tienes una salud de hierro o que sea sincero en el diagnóstico? Esa misma honestidad desea encontrar el menor cuando habla contigo.

6. NO COMPARARLE CON NADIE

Aunque el objetivo de los padres al comparar a su hijo con otros jóvenes de su edad sea motivarlo, demostrarle que es posible, el efecto que se consigue es el contrario y afecta negativamente a la autoestima. La clave está en reforzar los intentos, el esfuerzo, y no exclusivamente los éxitos y logros.

7. ELOGIAR Y CORREGIR DE FORMA ADECUADA

Hacer referencia a la conducta concreta en ambas circunstancias. No etiquetar al menor porque de esta manera se puede prolongar la conducta al sentirse incapaz de modificarla porque cree que forma parte de su personalidad. Lo que se busca es corregir un comportamiento negativo, no al menor en su conjunto.

8. APRENDER A EQUIVOCARSE

El error es el requisito indispensable para el aprendizaje y no sirve de nada tratar de esquivarlo con el anhelo (siempre frustrado) de encontrar la perfección o de evitar retos para no fracasar. “Sentirse bien con uno mismo no es algo que hacemos después de corregir todos los errores sino algo que hacemos a pesar de los errores“, recuerda Roberto García.

9. NO DEPENDER DE LOS DEMÁS

Cuando una persona tiene la autoestima dañada busca la aprobación por necesidad, no es sólo un deseo. Y en esas circunstancias se expone a estar bajo un estado de frustración constante. En la adolescencia, la aceptación en el grupo, el ser elegido como amigo, es una de la principales fuentes de bienestar. Y el rechazo, de dolor. De ahí la importancia de quererse sin condiciones para asestar mejor esos posibles golpes y mantenerse en pie.

“Como el sentimiento de lo que vales como persona, se encuentra localizado en los demás, si ellos rehúsan alimentarte con su aprobación te quedas sin nada. No vales”, explica García, que da las siguientes pautas para evitar esa nociva dependencia de los demás (recomendable que los adultos también tomen nota):

  • Incentivar en nuestros hijos pensamientos positivos sobre su valía
  • Enseñarles a recurrir a la estrategia del ‘tú’ para responder en caso de conflicto. Por ejemplo, “tu amigo no está de acuerdo contigo y se está enfadando. En lugar de cambiar de postura o defenderte, simplemente contesta : “‘Tú’ te estás enfadando y piensas que yo no debería pensar como pienso”.
  • Cuando vaya a comprar ropa o cualquier otro artículo, que confíe en sí mismo y no consulte a nadie su opinión.
  • A la hora de expresarse, que evite buscar respaldo constante en los demás con frases como: “¿No es así?, ¿tengo razón o no?…”
  • Si el adolescente piensa que alguien le está tratando de manipular , que lo haga saber. En vez de ‘ablandarse’ para obtener aprobación, puede decir en voz alta: “Normalmente yo modificaría mi posición para lograr que me aceptes y me quieras, pero realmente creo en lo que acabo de decir”.
  • Si nos están diciendo algo que no nos gusta pero puede ser positivo para nuestro crecimiento personal, lo agradecemos. Esto pone fin a cualquier tipo de búsqueda de aprobación.
  • Otra estrategia es buscar expresamente que nos desaprueben y trabajar para que no nos moleste. También, emplear técnicas para ignorar los actos de desaprobación y no prestar atención a los que tratan manipularnos. “Estás hablando en público y alguien no le gusta lo que estás diciendo. Se levanta y trata de forzar una discusión. Respondes, “de acuerdo y continuas.”

10. FOMENTAR LAS RELACIONES PERSONALES Y REALES.

En la adolescencia actual, la búsqueda de aprobación por parte de los demás tiene forma de ‘like’. Y cuando no llega, la autoestima se resiente. Tampoco sale bien parada en esa comparativa constante que los jóvenes hacen de su vida, de sus relaciones o de su cuerpo en plataformas como Instagram. “El problema en las redes sociales no es la exigencia de dar una imagen perfecta sino la evaluación continua a la que es sometida la vida que se expone y, la dependencia que el que la expone tiene de la opinión de los demás. Sin lugar a duda, para evitar los efectos negativos del uso de las redes virtuales lo mejor es reducir su uso, aceptar y transmitir que no es una manera natural de relacionarse y fomentar los vínculos personales y reales”.

Incentivar las actividades deportivas, salidas al aire libre o las conversaciones en persona otorga a los menores una fuente de bienestar alternativa que les ayuda a desprenderse del poder actual de las nuevas tecnologías sobre su rutina diaria y que puede provocar, cuando el uso es inadecuado, en aislamiento, ansiedad y depresión.

Esa distancia emocional en Internet facilita, en una de sus vertientes más oscuras, prácticas como el acoso que atentan directamente contra la integridad moral de los menores. Con la experiencia como aval, Alberto pide a aquellos jóvenes que estén padeciendo actualmente una situación de violencia psíquica o física que “exijan que se les respete. Que no se dejen pisotear y mucho menos ser quien pisa a los demás. Y si no es capaz de dar el primer paso solo, que pida ayuda psicológica para poder sentirse cómodo consigo mismo y con los demás”.

Y ELLOS, ¿QUÉ OPINAN?

¿Se paran los adolescentes a reflexionar sobre cómo son realmente? ¿Dependen en exceso de lo que piensan otros? Les damos la palabra para que nos expliquen qué circunstancias son las que dañan su autoestima en su vida diaria y cómo recuperan la confianza en sí mismos.

Cómo sanar la autoestima de los adolescentes

Fuente: El Mundo

¿Consideras que tu hijo adolescente es demasiado joven para una conversación sobre el consumo de alcohol entre menores? Piénsalo dos veces.

La adolescencia temprana es la etapa en la que algunos niños comienzan a experimentar con el alcohol o a sentir presión para beber. Para alentar a tu hijo adolescente a que evite el alcohol, habla con él o ella sobre los riesgos y la importancia de tomar buenas decisiones.

Por qué beben los adolescentes

Los adolescentes son particularmente vulnerables al consumo de alcohol.

En un esfuerzo por ser más independientes, los adolescentes comienzan a tomar riesgos y a buscar situaciones nuevas y emocionantes. Esto podría incluir el consumo de alcohol. Los adolescentes también empiezan a sentirse más cohibidos y buscan pistas en sus amigos y en los medios de comunicación sobre cómo estar a la altura de las circunstancias. Aquellos que no sienten que encajan pueden experimentar con el alcohol para complacer a sus amigos. Los adolescentes también pueden probar con la bebida para lidiar con el estrés de la escuela o las transiciones, como el paso de la escuela intermedia a la secundaria.

Hablar sobre el consumo de alcohol entre menores de edad

Es posible que tú no estés seguro de qué decir y que tu adolescente trate de esquivar la conversación. Para comenzar la conversación, elige un momento en el que ambos estén relajados. No te preocupes por cubrirlo todo. Si hablan con frecuencia, puedes tener una mayor repercusión en tu adolescente que si hablan solo una vez.

Cuando hablas del consumo de alcohol entre menores de edad:

  • Pregúntale a tu hijo cuál es su punto de vista. Averigua qué piensa tu hijo adolescente sobre el alcohol. Si tu hijo adolescente está interesado en beber, pregúntale por qué.
  • Desmiente los mitos. Los adolescentes a menudo piensan que beber los hace populares o felices. Explica que el alcohol puede hacer que te sientas “drogado”, pero es un depresivo que también puede causar tristeza e ira.
  • Analiza las razones para no beber. Explica los riesgos del consumo de alcohol por parte de los adolescentes y apela a tu autoestima. Si tienes antecedentes familiares de alcoholismo, sé honesto. Explica que tu adolescente podría ser más vulnerable al uso dañino del alcohol.
  • Planea maneras de manejar la presión de grupo. Haz una lluvia de ideas con tu hijo adolescente sobre cómo responder a las ofertas de alcohol. Podría ser tan simple como decir: “No, gracias” o “¿Tienes un refresco?”.
  • Está preparado para las preguntas. Tu hijo adolescente podría preguntarte si tú bebiste alcohol cuando eras menor de edad. Si lo hubieras hecho, podrías admitir un momento doloroso relacionado con la bebida.

Consecuencias del consumo de alcohol entre menores de edad

Comparte con tu hijo adolescente algunos datos sobre los peligros de consumir alcohol en la adolescencia. El consumo de alcohol entre menores de edad puede conducir a lo siguiente:

  • Muertes relacionadas con el alcohol. Los accidentes de tránsito relacionados con el alcohol son una de las principales causas de muerte en la adolescencia. Los ahogamientos, suicidios y asesinatos de adolescentes también se han vinculado con el consumo de alcohol.
  • Actividad sexual. Los adolescentes que beben tienden a volverse sexualmente activos más temprano y a tener relaciones sexuales con más frecuencia que los adolescentes que no beben. Los adolescentes que beben también son más propensos a tener relaciones sexuales sin protección que los adolescentes que no beben.
  • Problemas escolares. Los adolescentes que beben tienden a tener más problemas académicos y de conducta que los adolescentes que no beben.
  • Alcoholismo. Las personas que comienzan a beber en la adolescencia son más propensas a padecer dependencia al alcohol que las personas que esperan hasta la adultez para beber. El consumo compulsivo de alcohol entre los adolescentes también puede aumentar el riesgo de adicción al alcohol más adelante en la vida.
  • Delitos violentos. Los adolescentes que beben son más propensos a ser lastimados en un delito violento, como una violación, un asalto o un robo.

Otras maneras de prevenir el consumo de alcohol entre menores de edad

Además de hablar con tu hijo adolescente:

  • Apoya a tu hijo adolescente. Tener una relación de confianza puede ayudar a prevenir que tu hijo adolescente experimente con el alcohol. Pasen tiempo juntos y haz que tu hijo adolescente sienta que es fácil hablar contigo.
  • Conoce las actividades de tu hijo. Presta atención a los planes y el paradero de tu hijo adolescente. Alienta la participación en actividades supervisadas después de la escuela y durante el fin de semana.
  • Establece reglas y consecuencias. Las reglas pueden incluir dejar las fiestas donde se sirve alcohol y no viajar en un auto con un conductor que ha estado bebiendo. Llega a un acuerdo sobre las consecuencias de romper las reglas con anticipación y hacerlas cumplir.
  • Pon un ejemplo. Si tú bebes, hazlo con mesura y explícale a tu hijo adolescente por qué está bien que los adultos beban responsablemente. Describe las reglas que sigues, tales como no beber y conducir. No le sirvas alcohol a nadie que sea menor de edad.
  • Alienta las amistades saludables. Si los amigos de tu hijo beben, es más probable que tu hijo también beba. Conoce a los amigos de tu hijo y a sus padres. Trabaja con otros padres para monitorear lo que están haciendo sus hijos y mantenerlos a salvo.

Fuente: Mayoclinic, El País, Losqueno.

Los corazones rotos en la adolescencia aportan la experiencia del amor romántico que los jóvenes necesitarán para tener relaciones sanas y satisfactorias de pareja cuando sean adultos. Para un adolescente, los primeros desengaños amorosos se pueden convertir en todo un mundo y el apoyo de sus padres les puede ayudar a gestionar la situación emocional que se desencadena con las experiencias del desamor. “Los adolescentes adquieren un aprendizaje profundo cuando hacen sus primeros pinitos en las relaciones amorosas y también cuando sufren desengaños, ya que las primeras relaciones se caracterizan por un fuerte componente idealizador que va a ir modulándose a lo largo de la vida hasta encontrar una elección de pareja más ajustada y satisfactoria”, explica Gonzalo De Casso, psicólogo del Centro Nudos.

El papel de los padres

Una de las claves para ayudar a los hijos adolescentes en sus amores y desamores es que acepten que este “tiene su propia vida y toma sus propias decisiones, en las que, a veces, se equivoca y no se da cuenta hasta que no lo experimenta por sí mismo, como les ha pasado a los propios padres a lo largo de su vida. Es conveniente que los progenitores den su opinión y ofrezcan su experiencia, pero sin un excesivo intervencionismo y evitando tapar la herida antes de que se produzca para que nuestro hijo no se sienta incapaz y frustrado”, comenta De Casso.javascript:false

Los padres de un adolescente que vive una situación de desamor “pueden aportar cierta sensatez para ayudar a que su hijo tome cierta perspectiva y que a esas emociones tan intensas les acompañe cierta elaboración que le ayude a tomar precauciones en pleno apogeo amoroso y a relativizar la situación del hundimiento del primer amor. El objetivo, como en todos los duelos, es que nuestro hijo elabore la pérdida pasando por diferentes fases, como negación, rabia y tristeza, para, finalmente, aceptar la pérdida y renovar su deseo hacia nuevos encuentros amorosos. El duelo adolescente en el amor no tiene que ser tan prolongado como el de los adultos y si vemos que persiste más de seis meses podemos plantearnos ofrecer una ayuda psicológica a nuestro hijo”, añade el psicólogo.

El enamoramiento, todo un reto para el corazón del adolescente

Enamorarse es una experiencia potente y “la adolescencia es la etapa de las emociones, vivencias y creencias intensas. Es típico el pensamiento en blanco y negro; las convicciones absolutas, las amistades eternas y los amores con total entrega; dramáticos y apasionados. Las vivencias de desamor, desengaños; los corazones rotos se viven de la misma manera. Todo tiende al dramatismo; todo es importante. Al adolescente se le hace difícil relativizar y no tiene la experiencia suficiente como para saber en carne propia que todo pasa y se puede superar”, comenta Tristana Suárez, psicóloga y terapeuta Gestalt.

El enamoramiento es un deporte de riesgo porque “supone una gran exposición; el corazón se abre al amor y al mismo tiempo al dolor. No es algo que se pueda controlar a voluntad. La tendencia a la idealización del otro es notable, casi se puede decir que nos inventamos a la otra persona como necesitamos que sea. En realidad, el enamoramiento es más una proyección de las propias necesidades que un encuentro real entre dos personas. Por ello, cuando acaba es tan doloroso, porque se cae desde muy alto y las carencias propias vuelven a quedar en el vacío”, explica Suárez.

El rechazo amoroso para un adolescente supone “el paso de la relación con el grupo a un nivel mayor de intimidad y compromiso, lo cual requiere un mínimo de madurez y también de fuerza. Se comprueba la capacidad para seducir y gustar, pero también queda más expuesto que nunca al rechazo y al potencial abandono. Cuando esto ocurre y el enamorado no es correspondido, se reabren heridas de la infancia, se confirman temores sobre el propio valor y pueden aparecer sentimientos de vergüenza, culpa o miedo”, añade Tristana Suárez.

El duelo por la pérdida de un amor en los jóvenes y cómo ayudarles

Hay muchos tipos de duelo en la vida y el desamor es uno de ellos. “El adolescente va atravesando las etapas de la pérdida y asumiéndola poco a poco. Por eso es tan difícil ayudar desde afuera. Muchas veces, solo nos queda el papel de acompañantes del camino. Escuchar sin juicios ni consejos, compartir nuestras propias vivencias sobre el asunto, estar disponibles y receptivos, pero sin invadir, servir de hombro para los llantos y las rumiaciones, porque se le dan una y mil vueltas a las mismas situaciones o ver películas y leer libros sobre desamores que sirvan para el desahogo y la conversación. El corazón roto se va curando con tiempo y cariño. Los amigos se vuelven fundamentales, los apoyos sirven para ir soltando y despidiendo lo que no pudo ser y para abrir la mirada hacia lo siguiente que pueda venir”, concluye la psicóloga Tristana Suárez.

Fuente: Carolina Pinedo. El País.