¿Ha cambiado la forma de educar a los hijos? ¿Cómo afecta la enseñanza familiar al comportamiento de los jóvenes? Hablamos sobre la desobediencia, las faltas de respeto o los trastornos de conducta con María Martín Santacreu, psicóloga experta en infancia y adolescencia.

Al convertir a los hijos en el foco de atención de los padres, queriendo darles todo lo mejor y evitar que sufran, podemos pecar de no poner límites y normas. Así lo afirma María Martín Santacreu, psicóloga experta en infancia y adolescencia del centro Grat (Barcelona), que además señala que existe una sobreprotección de los hijos que puede causarles incapacidad para afrontar adversidades y gestionar sus emociones, fomentando la aparición de ansiedad o depresión en algunos casos.

Pregunta: ¿Considera que son más desobedientes e irrespetuosos ahora los jóvenes que hace un par de décadas? Si es así, ¿qué factores influyen en su comportamiento?

Respuesta: Estamos  en una etapa donde a nivel de pautas de crianza y de educación se ha puesto en duda el modelo imperante con el que se han criado las generaciones que ahora somos padres. Nosotros vivimos mayoritariamente una crianza basada en el respeto a la autoridad representada en el padre, al cual debíamos un respeto por el solo hecho de serlo. Esto también se vivía en la escuela, donde el profesor o profesora representaba una autoridad incuestionable.

Algunos padres y madres, tras haber vivido el autoritarismo del ‘porque lo digo yo’, han puesto en duda este modelo. Las dificultades vienen cuando nos vamos a un modelo donde los límites y normas son muy difusos, y donde la protección de los hijos se lleva a la sobreprotección.

«Cómo educamos a nuestros hijos en casa se refleja también en el aula»

P: ¿Se han vuelto los padres más ‘blandos’?

R: Nos encontramos con adultos que vivieron modelos de crianza más estrictos y que quieren cambiar lo que a ellos les enseñaron. Muchos de ellos han podido estudiar y dedicar parte de su vida a su carrera profesional, lo cual ha retrasado el momento de plantearse ser padres o madres. Además, todo esto sucede dentro de una sociedad cada vez más centrada en el individualismo y consumismo.

En este contexto los hijos, como apuntan autores como José Ramon Ubieto, Mario Izcovich o Eva Millet, se han vuelto un bien muy preciado. Es decir, son el foco de atención de unos padres que quieren dar lo mejor a sus hijos, pero que también los quieren proteger del sufrimiento que ellos han sentido y que es inherente al hecho de vivir. En ese sentido, podemos pecar de no poner límites y normas.

Estudiantes de secundaria riéndose en el aula

P: ¿Qué sucede en el aula? ¿Las faltas de respeto son tan comunes como en casa?

R: Cómo educamos a nuestros hijos en casa se refleja también en el aula. Si no corregimos ciertos comportamientos, creen que es posible y legítimo comportarse así con otros adultos. Además, si a esto le sumamos que sienten que son el centro de atención o un tesoro al que no queremos contradecir, no verán ningún problema en faltar el respeto a otras personas. El problema no son los niños o adolescentes, el problema somos los adultos.

Poner límites no significa ser autoritario. Es importante explicarles que les ponemos límites para protegerles, porque los queremos y queremos que aprendan a relacionarse. Tenemos la responsabilidad de enseñarles a relacionarse con los demás y esto pasa por gestionar sus emociones.

P: ¿Afecta la relación de ‘padres – maestros’ a cómo interactúan los jóvenes con sus profesores? ¿Qué ha cambiado?

R: Totalmente. Si nuestros hijos perciben que nosotros somos recelosos de lo que dicen los maestros y ponemos en duda su capacidad y criterio como educadores esto puede tener consecuencias dentro del aula. Antes la autoridad del maestro era incuestionable, lo cual tampoco es un modelo óptimo, ya que se podían dar abusos de autoridad y eran normalizados socialmente. Volver al modelo pasado tampoco tiene sentido.

Es importante que consigamos generar un modelo donde escuela y familia vayan de la mano. Esto se lleva trabajando desde hace tiempo y vemos como muchas escuelas y familias recogen los frutos de la colaboración. Muchos centros abren las puertas a las familias y esto hace que los niños vean que hay un clima colaborativo, donde los adultos dialogan, se entienden, hacen actividades en el colegio fuera del horario lectivo, y los padres participan en decisiones referente al modelo educativo. Esto cambia totalmente el panorama.

«Si perciben que somos recelosos de lo que dicen los maestros y ponemos en duda su capacidad y criterio como educadores, puede tener consecuencias dentro del aula»

P: ¿En qué momento se podría sospechar que ya no se trata de una mala actitud, sino de un trastorno de conducta?

R: El trastorno de conducta tiene unos criterios diagnósticos establecidos. Se diagnostica cuando las personas (en su mayoría, adolescentes) de forma repetida tienen comportamientos que suponen una ruptura con las normas sociales establecidas. Existe un componente de oposición a aquello que se esperaría de ellos desde el entorno familiar o escolar. Por ejemplo, dejar de lado los estudios, no presentarse en casa a la hora pactada, tomar drogas, robar, etc.

Un factor observable en esta problemática es el incremento de la agresividad verbal y/o física, la cual se puede manifestar dentro y fuera de la familia. Esta agresividad puede ser hacia objetos o hacia las personas, lo cual puede desembocar en casos de violencia física de hijos a padres (violencia filio-parental) en los casos más extremos.

Es importante diferenciar el trastorno de la conducta de la ‘rebeldía’ que podemos esperar en la adolescencia, la cual es coherente evolutivamente con el hecho de que esta etapa supone poner en duda lo establecido para crearse un modelo propio.

«Vemos situaciones de ansiedad y depresión en jóvenes porque no saben cómo afrontar situaciones problemáticas «

P: ¿Los centennials son una generación sobreprotegida? Si es así ¿cómo influye esa sobreprotección de los padres en cómo gestionan sus emociones?

R: Para poder adaptarnos a vivir en sociedad es importante que aprendamos a gestionar nuestras emociones. Si no desarrollamos estrategias para afrontar la rabia, la frustración, la decepción, fácilmente tendremos problemas para adaptarnos a los contratiempos que implica vivir.

sobreprotección de los hijos - los retos pueden producir ansiedad y depresión

No toda esta generación es una generación sobreprotegida, pero existe claramente un incremento de las dificultades asociadas a la sobreprotección. Las consultas de psicología lo demuestran. No debemos pensar únicamente en los trastornos de conducta como el mayor problema a afrontar, también vemos situaciones de ansiedad y depresión en jóvenes porque no saben cómo afrontar situaciones problemáticas, ya que no han tenido que afrontarlas previamente. Situaciones como que no les gusten los estudios que han escogido, encontrarse con un suspenso cuando llegan a la universidad, etc.

Hace solo unas semanas una compañera profesora de universidad me comentaba que le llegó a revisión de examen una estudiante acompañada de su madre, la cual pedía ver ella el examen. Esto es una muestra de que la sobreprotección existe y tiene efectos nefastos en su capacidad de afrontar dificultades, así como en sentir que tienen dicha capacidad y cómo esto afecta su autoestima.

«A una profesora de universidad le llegó a revisión de examen una estudiante acompañada de su madre, la cual pedía ver ella el examen»

La educación pasa por generar el sentimiento de que tenemos la capacidad de resolver lo que nos suceda, de afrontar las adversidades; pasa también, por saber que tengo una ‘caja de herramientas’ propia que yo he generado a partir de lo que me han enseñado mis padres. Los padres no podemos ser las herramientas de nuestros hijos para siempre, por lo tanto, es mejor enseñarles cómo crear su propia caja.

 

fuente: educacion 3.0

Los siguientes juegos de mesa relacionados con el pensamiento lógico-matemático resultan útiles para que los estudiantes de Infantil, Primaria o Secundaria amplíen sus conocimientos espaciales, desarrollen su capacidad de resolución de problemas o aumenten la agilidad mental.

¿Cuáles conocéis?

1HABA- 3 x 4 = ¡Zas!

Con este juego de mesa de lógica se practica y aprenden las tablas de multiplicar en grupo, además de  fomentar la rapidez mental y visual de los estudiantes a partir de los ocho años. Se trata de calcular el resultado de una multiplicación y cazar la mosca que lo lleva impreso. La única herramienta es un matamoscas de colores. La actividad admite desde dos a seis jugadores.

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2Logic City

Ayuda a fomentar la orientación espacial, desarrollar el pensamiento lógico, la resolución de problemas y la agilidad visual entre el alumnado de Infantil. El juego consiste en elegir una carta y construir una ciudad a través de un plano con diferentes colores. Ofrece tres niveles distintos para aumentar la dificultad de manera progresiva.

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3Rush Hour

Los estudiantes de Primaria desarrollan el pensamiento lógico con retos que tienen que resolver en este juego sobre tráfico. El objetivo es que logren sacar uno de los coches moviendo los otros hacia delante o hacia atrás con la ayuda de su ingenio. Dispone de 40 retos con cuatro niveles de dificultad para adaptarlos a los más pequeños.

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4Dinosaurios. Islas misteriosas

El objetivo es salvar a un tipo de dinosaurio, los de color verde, de los de color rojo, o lo que es lo mismo, los T-Rex. Todo ello mientras el alumnado, desde los cinco años de edad, crea su propio mundo jurásico con distintos desafíos de lógica y diversas piezas de puzle que deben encajar a la perfección. Resulta útil para fomentar la planificación estratégica y la percepción visual.

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5Code No.2. Rover Control

Indicado para estudiantes a partir de los ocho años, este juego está ambientado en una misión espacial a Marte en la que se han enviado dos Rovers, vehículos motorizados capaces de desplazarse por la superficie del planeta rojo. En esta actividad relacionada con el aprendizaje de programación entre el alumnado de Primaria, se trata de que los jugadores coloreen correctamente los caminos por donde pasarán los vehículos y puedan llegar a su destino. Una técnica que enseña las habilidades mentales necesarias para aprender el concepto de codificación a través de los colores.

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6Rompecabezas matemático de Logica Giochi

Los rompecabezas son un tipo de juego que promueve el desarrollo de las capacidades lógicas. Esta propuesta resulta un tanto especial porque es un rompecabezas matemático recomendado a partir de los 14 años. ¿El reto? El tablero incorpora cuatro discos de madera que hay que girar hasta obtener la misma suma en cada segmento.

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7Goula Tangram

El tangram es un juego de mesa de origen chino muy popular que además de trabajar la capacidad de razonamiento es útil para que los niños adquieran sus primeros conocimientos en geometría plana. Además, las figuras y formas ‘a las que dan vida’ estimulan su imaginación. Este modelo en concreto tiene 28 piezas y se recomienda para edades comprendidas entre los 3 y 8 años.

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8Ajedrez Legler, juegos de mesa de lógica

Este ajedrez para niños (recomendable a partir de los 7 años de edad) viene con una caja de madera plegable para que puedas guardar sus 32 piezas y llevarlo cómodamente en los desplazamientos que haga.

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9Collecto

Un tablero, 48 bolas de colores y un reto: conseguir más grupos de tres bolas del mismo color para ganar la partida al adversario (pueden jugar hasta cuatro niños a la vez). Para ello, las bolas tienen que colocarse de manera aleatoria y dejar el hueco central del tablero vacío para que la partida dé comienzo.

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10Tripolo

Versión adaptada del clásico ‘Tres en raya’ con la particularidad que ese tres en raya se puede conseguir con aquellas cartas que tengan el mismo color, imagen o letras. Si los niños superan el reto habrán conseguido ¡un tripolo! Además de la lógica, se ve favorecida la capacidad de observación, reacción y reconocimiento (a partir de 6 años).

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11Smart Games IQ Fit

Ayuda a desarrollar la capacidad de lógica y las habilidades espaciales a través de sus más de 100 retos distribuidos en diferentes niveles.

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12Gravity Maze

Este laberinto de canicas se acciona por la ley de la gravedad y pone a prueba la capacidad de razonamiento y percepción visual: deberán pensar y observar con calma el tablero cada vez que muevan una de sus torres traslúcidas de colores para que la canica descienda hasta su objetivo. En total se proponen hasta 60 retos de distinta dificultad.

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13Think Fun Circuito Laberinto

A partir de 8 años de edad, este juego se convierte en su primera toma de contacto con la ingeniería eléctrica, potenciando otras habilidades como la resolución de problemas o la capacidad de concentración. Sobre el tablero hay 21 piezas que hay que organizar para crear un circuito que ilumine las balizas de colores incluidas.

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14Sudoku multicolor

Fabricado en madera (tablero y fichas), este sudoku infantil pone a prueba su capacidad de razonamiento lógica y cálculo para que ningún número aparezca dos veces en una fila.

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10 juegos de mesa que favorecen el desarrollo de la lógica matemática 10

15Code Master

Juegos de mesa de lógica de programación para que experimenten su primer contacto con este área de conocimiento  y trabajen (a la vez) sus habilidades y capacidades de razonamiento secuencial y resolución de problemas. Hay un avatar que se desplaza a través de un mundo imaginario en busca de unos cristales y para ir recogiendo cada uno de ellos -y llegar a la meta- hay que completar de una serie de acciones y secuencias.

Educación 3.0

El síndrome de Asperger, que celebra este lunes 18 de Febrero su día internacional, forma parte de la categoría diagnóstica Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) desde 2013, aunque fue reconocido por la comunidad científica en 1994. El TEA es un trastorno complejo del neurodesarrollo que afecta principalmente a las competencias de comunicación social y a la flexibilidad del pensamiento y del comportamiento de la persona que lo presenta.

En la actualidad, las clasificaciones vigentes (DSM 5 y CIE-11), recogen este síndrome dentro de esta clasificación, refiriéndose a aquellos casos en los que no existe discapacidad intelectual asociada y los aspectos formales del lenguaje se encuentran preservados. Ruth Vidriales, licenciada de psicología y responsable del área de Asesoramiento Técnico en Autismo en la Confederación Autismo España desde 2005 explica más claves sobre este síndrome.

¿Cuál es la prevalencia del síndrome de Asperger?

Es un trastorno muy frecuente, poco conocido entre la población general e incluso por muchos profesionales. En las últimas décadas, la prevalencia del conjunto de los Trastornos del Espectro del Autismo se ha incrementado significativamente, situándose en la actualidad en 1 caso por cada 100 nacimientos, lo que cifra en más de 450.000 el número de personas en España, según Autismo Europa, 2012. Según diversos estudios, tiene mayor incidencia en niños que en niñas.

La importancia de un diagnóstico temprano

Una adecuada identificación y atención temprana, un buen ambiente familiar, una adecuada respuesta educativa, una alta capacidad intelectual y de aprendizaje, son factores que predicen un mejor ajuste social, personal y emocional en la vida adulta. Por todo eso, resulta esencial que el TEA se identifique y diagnostique de la manera más temprana posible, y que se asegure el acceso a los apoyos especializados e individualizados que cada persona precise también lo antes posible y a lo largo de su vida.

¿Hay tratamiento?

El TEA no es una enfermedad sino un trastorno del neurodesarrollo, que afecta a cómo se desarrolla y configura el sistema nervioso de manera prenatal, y al funcionamiento cerebral. Por lo tanto, en la actualidad no existe ningún tratamiento que lo pueda “prevenir”, “curar” o “revertir”. No obstante, existen sistemas de apoyo e intervenciones que se han mostrado efectivos y que están recomendados en el mundo. Tiene un carácter psicoeducativo y están orientados a promover la calidad de vida de la persona (y también la de su familia), a potenciar sus puntos fuertes y a favorecer al máximo sus oportunidades de inclusión y participación en la sociedad. Este tipo de intervenciones y sistemas de apoyo impactan de manera positiva en el desarrollo personal y en la calidad de vida de la persona. Para ello, deben facilitarse desde las primeras etapas de su vida y tener continuidad a lo largo de ella, adaptándose en función las situaciones y experiencias personales.

¿Cuáles son las características del síndrome de Asperger?

Todas las personas con TEA comparten características que definen este trastorno y que se manifiestan fundamentalmente en dos áreas de su desarrollo evolutivo y funcionamiento personal: la comunicación social y la flexibilidad del comportamiento y del pensamiento. No obstante, es importante señalar que se presentan de manera diferente en cada persona, y que pueden variar a lo largo del ciclo vital.

En cuanto a las principales características en torno a la comunicación social, están: las dificultades para comprender y utilizar las claves de la comunicación no verbal (gestos, expresiones faciales, tono de voz, etc.) y los mensajes sutiles que se transmiten a través de este canal; el uso formalmente adecuado del lenguaje, aunque en ocasiones puede parecer demasiado preciso para la situación o la excesiva literalidad en la comprensión del lenguaje, que se interpreta sobre la base del significado exacto de las palabras. Esto provoca dificultades para comprender las bromas, los chistes, las metáforas, los enunciados con doble sentido o los sarcasmos, entre otros.

En cuanto a la flexibilidad de pensamiento y comportamiento, las principales características son: preferencia y fidelidad por las rutinas que, en ocasiones, siguen de manera rígida y repetitiva; la presencia de intereses muy concretos, limitados y específicos sobre los que la persona puede acumular mucha información y a los que dedica mucho tiempo, y la aparición de patrones concretos y rígidos de pensamiento y comportamiento, que dificultan la realización de tareas que requieren flexibilidad o búsqueda de alternativas para la resolución de problemas, entre otros

¿Puntos fuertes de las personas con Asperger?

Aunque cada persona es única e individual, muchas veces son personas sinceras y honestas en sus ideas y planteamientos; son naturales en sus interacciones sociales y genuinos en las relaciones interpersonales que establecen. Además, muchos tienen la capacidad de perseverar y atender a actividades rutinarias o que implican la repetición de patrones y cuentan con el conocimiento experto sobre determinados temas o ámbitos de interés, que les convierte en personas altamente especializadas, entre otras características.

¿Cómo puedo conocer y apoyar mejor a una persona Asperger?

No es posible establecer reglas fijas sobre cómo relacionarse o interactuar con todas las personas con TEA, puesto que cada una de ellas es diferente con relación a sus intereses, sus preferencias y también en la manera en la que el TEA impacta en su vida. No obstante, existe una serie de recomendaciones que pueden ayudar a conocer mejor a la persona y a establecer una relación interpersonal positiva con ella.

  • Es preciso reflexionar sobre los desafíos sociales que afrontamos todos los días e intentar ponernos en el lugar de una persona que genuinamente no los comprende ni sabe cómo manejarlos.

  • Es fundamental que nos interesemos por conocer bien a la persona, sus gustos e intereses, sus puntos fuertes y débiles, y las cosas que son importantes para ella.

  • Es imprescindible interesarse por su experiencia y procurar comprenderla, aunque a veces sea muy distinta de lo “convencional”.

  • Será necesario que se hagan explícitos algunos conceptos que para la mayor parte de las personas son obvios, especialmente aquellos relativos a las relaciones sociales.

  • Es preferible que el lenguaje sea directo y concreto, sin ambigüedades o dobles sentidos. Esto hará que la comunicación sea más sencilla.

  • Es fundamental entender que los comportamientos de la persona no son caprichosos o intencionados. Reflejan una manera distinta de comprender y desenvolverse en el mundo.

  • Resulta esencial comprender y respetar la importancia de las rutinas y “rigideces” en el comportamiento de la persona. Son elementos importantes que le proporcionan seguridad. Apoyar a la persona para flexibilizarlas puede ser positivo, siempre que no se imponga únicamente nuestro criterio o manera de ver las cosas.

  • Es imprescindible preguntar a la persona qué es lo que resulta más importante para su vida y cuál es la mejor manera de apoyarle. Él o ella sabrá explicar cuáles son sus puntos fuertes y débiles y cómo prefiere que se le preste esa ayuda.

¿Por qué estas personas sufren más acoso escolar?

De acuerdo con recientes investigaciones realizadas en Estados Unidos, el 63% de los niños con TEA han sido víctimas de acoso escolar en las escuelas, porcentaje que aumenta cuando hablamos de la etapa de Educación Secundaria (75%) y que incluso se eleva en el caso del TEA sin discapacidad intelectual asociada, como el síndrome de Asperger, hasta un 83%.

Las propias características del TEA hacen que la persona sea especialmente vulnerable a este tipo de situaciones, ya que puede tener dificultades para identificar los comportamientos de acoso y también para buscar ayuda en estas situaciones. Además, con mucha frecuencia los alumnos y alumnas con TEA se encuentran socialmente aislados en el entorno escolar y apenas cuentan con relaciones de amistad con sus iguales. Esto hace que tampoco cuenten con el apoyo de sus compañeros y compañeras, lo que podría actuar como factor de protección. A ello se suma la limitación en las herramientas existentes en la actualidad en el sistema educativo para prevenir, identificar e intervenir de manera efectiva en las situaciones de acoso escolar que experimenta el alumnado con TEA. Seguimos hablando de una “discapacidad invisible” que hace que, en ocasiones, el entorno no comprenda adecuadamente las dificultades y necesidades de la persona y que a menudo malinterprete su intencionalidad.

No obstante, es muy importante insistir en que lo que determina el acoso no son las características del TEA, sino fundamentalmente las del contexto en el que se desenvuelve la persona (el clima de convivencia, el trabajo en valores, la promoción de las relaciones, la política escolar contra el acoso, la cohesión del aula…). De nuevo, si se trabaja la convivencia, el respeto y la atención a la diversidad como elementos esenciales de la educación, se avanzará hacia una sociedad más respetuosa e inclusiva, erradicando las situaciones de acoso escolar y también de las que pueda experimentar la persona en su vida adulta, especialmente en el ámbito laboral.

¿Y por qué se da la confusión con el autismo?

Tal como se indicaba anteriormente, los sistemas actuales de clasificación y diagnóstico DSM 5 y CIE-11 incorporan el autismo y síndrome de Asperger en la misma categoría diagnóstica, la del trastorno del espectro del autismo. Esta decisión se toma después de que durante años se haya investigado la posible existencia o no de diferencias nucleares entre ambas condiciones que justificaran la distinción entre ellas.

Los resultados obtenidos y el consenso de los principales expertos y expertas a nivel internacional han puesto de manifiesto que las características nucleares de este tipo de trastorno son las mismas, y que afectan de manera esencial a la forma de comunicarse, de relacionarse y a la flexibilidad del comportamiento y el pensamiento de la persona que lo presenta.

Las diferencias, por lo tanto, se encuentran principalmente en aspectos relacionados con el nivel de desarrollo del lenguaje y con la asociación o no a discapacidad intelectual, pero no en los elementos nucleares que se ven alterados en el desarrollo evolutivo y que definen las características del TEA.

No obstante, este tipo de consideraciones se han asumido antes en el ámbito investigador y profesional especializado, pero quizás nos ha costado más la trasmisión a la sociedad de lo que implica este cambio. Somos conscientes de que puede ser difícil de entender el concepto de “espectro del autismo”, que pone el énfasis en la diversidad y heterogeneidad de las manifestaciones. Probablemente es mucho más fácil de comprender en qué consisten las diferencias si también nombra de manera diferente, y por eso se mantiene a veces la confusión.

No obstante, creemos que es importante tener en cuenta que estamos hablando del mismo tipo de trastorno y que su identificación y diagnóstico se realiza actualmente sobre la base de esta nueva concepción dimensional. En ella se han depurado o modificado algunos criterios e incorporado otros, como las posibles alteraciones en el procesamiento sensorial, que antes no estaban incluidos en la descripción del TEA.

Pensamos que esta visión es esencial para que la comunidad profesional de diferentes ámbitos (salud, educación, etc.) tenga un conocimiento integral con relación al TEA y también para que la práctica vinculada a la detección precoz, el diagnóstico, la intervención especializada y el desarrollo de sistemas de apoyo, incorporen los resultados actualizados de la investigación, el criterio profesional experto y las prioridades del colectivo en su conjunto.

Fuente: elpais

Las redes sociales ocupan gran parte del tiempo diario de los adolescentes actuales. De ellas, TikTok es una de las que más éxitos cosecha y, por eso, te ofrecemos una guía de consejos especialmente pensada para que las familias garanticen un uso adecuado y seguro.

Según un estudio llevado a cabo por TikTok, al 66% de los adolescentes actuales le encanta compartir contenido en forma de audio e imagen en las diferentes redes sociales y plataformas de contenidos. Tanto es así que cada adolescente pasa una media de 45 minutos diarios navegando en esta red social, tal y como apunta un estudio publicado por The Wall Street Journal. Y TikTok es una de las más demandadas de la actualidad: cuenta con 500 millones de usuarios activos y con un total de 1.200 millones de descargas.

Su máxima es sencilla: el usuario crea vídeos de hasta 60 segundos de duración en los que hace playback cantando canciones y moviéndose al ritmo de ellas. Posteriormente, lo comparte en la biografía e, incluso, puede compartir el contenido en otras redes sociales. Esta práctica tiene algunos riesgos asociados como los peligrosos retos que se hacen virales de vez en cuando o la adicción a las redes sociales.

Para mayores de 12 años

Para evitar estos y otros peligros, en la tienda de aplicaciones de Android e iOS está indicada como una app para mayores de 12 años, lo cierto es que la preocupación de los padres ante el masivo uso de ‘TikTok’ también en niños menores de esa edad va en aumento. Desde la propia red social recomiendan activar el control parental de los dispositivos móviles, de tal manera que si el usuario no ha superado esa edad, será el propio terminal el que bloquee el uso de la aplicación.

Cuando es utilizada por menores, resulta de vital importancia que los progenitores y docentes supervisen el uso que hacen de esta red social. Para ello, un consejo que exponen desde la propia firma es que les inviten a cambiar la configuración de su cuenta para hacer el perfil privado. De esta manera, el propietario podrá aprobar y rechazar solicitudes de seguimiento, así como restringir el acceso a sus contenidos solo a sus seguidores y activar la opción para recibir solo mensajes de ellos. Además, pueden bloquear a otros usuarios para que no puedan volver a contactar con ellos, guardar los vídeos compartidos como opción privada e, incluso, habilitar restricciones para comentarios y mensajes. Para esta última opción, ‘TikTok’ ha habilitado un apartado en el que se pueden añadir hasta 30 palabras, de tal forma que se bloquearán de manera automática los comentarios que contengan alguna de ellas.

También comenta la importancia de trasladar al usuario que puede denunciar cualquier comportamiento que considere que infringe los Términos de Servicio de la plataforma.

Cuando es utilizada por menores, resulta de vital importancia que los progenitores y docentes supervisen el uso que hacen de esta red social. Para ello, un consejo que exponen desde la propia firma es que les inviten a cambiar la configuración de su cuenta para hacer el perfil privado. De esta manera, el propietario podrá aprobar y rechazar solicitudes de seguimiento, así como restringir el acceso a sus contenidos solo a sus seguidores y activar la opción para recibir solo mensajes de ellos. Además, pueden bloquear a otros usuarios para que no puedan volver a contactar con ellos, guardar los vídeos compartidos como opción privada e, incluso, habilitar restricciones para comentarios y mensajes. Para esta última opción, ‘TikTok’ ha habilitado un apartado en el que se pueden añadir hasta 30 palabras, de tal forma que se bloquearán de manera automática los comentarios que contengan alguna de ellas.

También comenta la importancia de trasladar al usuario que puede denunciar cualquier comportamiento que considere que infringe los Términos de Servicio de la plataforma.

Tiktok consejos

 Cómo crear un perfil seguro

Además, existen algunos consejos promovidos directamente por el equipo que gestiona esta red social y que las familias pueden trasladar a sus hijos:

  • Crear una contraseña segura: recomiendan, por ejemplo, evitar las combinaciones numéricas y optar por una en la que estén presenten letras mayúsculas, minúsculas y números.
  • Hay que tener siempre en cuenta la configuración de privacidad de la cuenta: la red social permite elegir el perfil privado, controlar quién ve el contenido publicado o, incluso, desactivar la opción para que otras personas puedan encontrarte.
  • El usuario solamente debe aceptar solicitudes y mensajes de personas conocidas ya que, de este modo, estará menos expuesto a los peligros de la privacidad.
  • Activando el modo restringido se generará un código válido durante 30 días, y se limitará la visualización de contenidos que puedan ser inapropiados para todos los públicos. De cualquier manera, siempre que se vaya a reproducir algún vídeo de este tipo, TikTok avisará para que se pueda omitir.

Fuente: educacion 3.0

El amor romántico con altas dosis de sufrimiento está cada vez más de moda entre los adolescentes. En esta época de desarrollo y extrema vulnerabilidad, el papel de las redes sociales y las nuevas tecnologías está modelando una forma de entender y de ser en el mundo entre los más jóvenes que en gran medida se escapa de la esfera escolar y familiar.

   Según explica a Infosalus Nora Rodríguez, pedagoga y autora de ‘El nuevo ideal del amor en adolescentes digitales’ (Desclée De Brouwer, 2015), los más jóvenes deben aprender a socializarse en dos mundos muy distintos, el real y el virtual, pero en el segundo, al haber menos contacto físico y más emocionalidad, acaban siendo muy permeables a los estereotipos, lo que les lleva a los extremos.

   La autora cuenta que en la actual sociedad digital existen nuevas formas de entender el amor, que se han integrado a la mercadotecnia, como un producto.Son creencias que comparten muy rápido a través de las redes sociales, se asocian a conseguir experiencias intensas y que les proporcionan un gran placer.

   “Es la búsqueda del impacto rápido, un gran baño de dopamina para el cerebro, se valen de actitudes muy estereotipadas en relaciones breves, explosivas y pasionales”, explica Nora Rodríguez, directora del programa ‘Happy Schools, Neurociencias y educación para la Paz’.

   La pedagoga defiende que hacia los 9 años es posible ya educar en la afectividad a través de estrategias y el desarrollo de fortalezas para que los más pequeños puedan conseguir estar motivados y sentirse bien de forma mantenida y no brusca e intermitente, lo que a largo plazo ocasiona frustración. De lo contrario, en la pubertad y en la adolescencia, la idealización romántica, la exposición a la intimidad ante los extraños a través de las redes sociales y el contagio emocional seguirán siendo lo más buscado en las redes sociales.

   “Con la dopamina que se libera en estas situaciones sociales se consigue un placer rápido para el cerebro, una estimulación intensa que lleva a la dependencia POR estas relaciones breves y placenteras”, apunta la autora. Cuando ya los niños alcanzan los 12 años pueden entender que el amor es unir pasión con intimidad más reflexión.

   “El amor es un estado de fascinación, tenemos que hacer que recuerden cuándo se sintieron fascinados, explicarles que eso es el enamoramiento, una fascinación que empieza y termina”, añade.

EDUCAR EN FORTALEZAS Y ESTRATEGIAS

   Para Rodríguez educar en la afectividad es absolutamente necesario ya que nos hemos olvidado de hacerlo y en la actualidad cuenta más el currículo académico que los afectos.

   “Educar en las emociones y cómo progresan se ha dejado de lado, hay que explicarles qué pasa desde que la emoción les inquieta, cómo se transforma en sensaciones corporales como el calor y cómo la conducta es una reacción ante la emoción por lo que hay que enseñarles a reflexionar”, adelanta.

   Además, la autora afirma que educar en la afectividad supone un medio de prevención de la violencia de género. Cuanto más estereotipos y más relaciones rápidas se establecen más conexiones entre la posesión, los celos y la violencia se desarrollan y el amor idealizado se convierte en una droga que hace sentir a los adolescentes que no se pueden privar de ello.

   “Desde que los niños tienen 5 años se puede enseñar a gestionar las emociones y no esperar al traspiés de la afectividad que llega mal y tarde y se confunde con la educación a la sexualidad”, comenta Rodríguez, para quien es básico ayudar a los más pequeños a tener conexiones positivas con los demás.

   Hay que educar desde muy temprana edad en la sexualidad y la afectividad. Entre los 12 y los 17 años se produce un gran cambio físico y antes se deben empezar a trabajar las fortalezas emocionales entre los más pequeños.

   Las estrategias que se pueden utilizar para educar en la afectividad son, según la autora, la construcción de una idea personal del amor basada más en la fascinación que en los estereotipos hombre/mujer; que aprendan a conocer los sentimientos y emociones que emanan de sus actividades cotidianas para saber leer en su interioridad y estar más atentos a sus percepciones; enseñarles a proyectarse en el futuro para que imaginen cómo se ven en él, lo que incluye la relación de pareja.

http://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-san-valentin-adolescentes-digitales-evitar-amor-virtual-20160212070235.html?platform=hootsuite

Fomentar una comunicación fluida entre padres e hijos, conocer los riesgos de Internet y establecer unas normas claras de uso del teléfono móvil son algunas de las claves que garantizan un uso adecuado del smartphone en los menores.

Un 66% de los niños y niñas de entre 10 y 15 años dispone ya de un teléfono móvil que utiliza de forma habitual para acceder a Internet y comunicarse con compañeros y amigos; un dato que se desprende de la última Encuesta Sobre Equipamiento y Uso de las TIC en los Hogares 2019. Y aunque los expertos recomiendan esperar hasta los 16 años para comprarles un terminal propio, son muchos los que tienen uno antes. De hecho, según el estudio ‘El impacto de las pantallas en la vida familiar’ de Empantallados.com, el 61% lo recibe entre los 11 y los 12 años; un dato que también confirma el ‘Dossier de indicadores sobre uso de TIC por menores en España’ elaborado por el ONTSI, en el que se recoge que casi el 68,9% de los menores entre 10 y 15 años en España tiene un smartphone.

La educación, primordial

Cuando las familias deciden comprar el primer terminal a los menores (que los demandan cada vez antes), ¿qué pueden hacer para asegurarse de que realizan un uso seguro y responsable? Lo primero es educar a los menores en un buen uso de Internet y las redes sociales para garantizar su seguridad y evitar situaciones de riesgo como el bullying, el sexting o la pederastia.

Y en este caso, las recomendaciones coinciden con las que realizan los expertos cuando se trata de cualquier otro dispositivo conectado a Internet: desde evitar hablar con extraños, sobre todo a través de las redes sociales, hasta procurar no compartir ningún tipo de información privada ni datos personales. A ella se suman no descargar o consultar contenidos no adecuados para su edad, subir fotos y vídeos y caer en la trampa de sorteos y falsos premios, entre otros.

La comunicación entre progenitores y menores debe ser también fluida y constante. De hecho, pueden configurar juntos el dispositivo elegido, ver qué aplicaciones van a descargar, cómo funcionan… y supervisar el uso que se realiza a diario. Es decir, conviene saber qué páginas web consultan cuando están en Internet y que tengan acceso a todos sus perfiles en redes sociales y contraseñas.

móvil menores

De ahí que la labor de las familias (y docentes) sea tan importante. “Preparemos a nuestros hijos para el uso de la tecnología desde bien pequeños, mucho antes de tomar esas grandes decisiones de la compra de un primer móvil o una tableta. Conócelos, charla y conecta con ellos y hazte imprescindible en su vida: que no le pregunten a Siri lo que quieras explicarles tú”, aconseja María Zalbidea, analista de tendencias digitales.

Uso controlado

Para Gabriela Paoli, psicóloga y experta en adicciones tecnológicas, también es primordial que los padres establezcan unas normas muy claras en lo que se refiere al uso de la tecnología en el ámbito familiar. “Recomiendo que estas normas se digan no solo de voz, sino que exista un panel —un contrato firmado por ambas partes donde se queden claras las normas de utilización y sus consecuencias de su incumplimiento— que se pueda consultar y que esté a la vista en la casa”. En este sentido, conviene hablar sobre el uso que se le debe dar al terminal, cuánto tiempo al día y en qué lugares podrá utilizarlo… “Debe empezarse desde muy temprano con unas pautas claras. Una vez fijadas, hay que exigir su cumplimiento: con cariño, pero con exigencia”, mantiene Antonio Milán, doctor en Educación, profesor y autor de ‘Adolescentes hiperconectados y felices’.

Y no tiene por qué ser un documento muy complicado. En la Red es posible encontrar muchos ejemplos e, incluso, la policía ha redactado uno.

Por último, resultan de gran utilidad los sistemas de control parental: herramientas que facilitan el control de acceso y contenidos a la Red por parte de los menores y que, entre otros, incluyen funcionalidades de filtrado de páginas web inapropiadas para su edad en función de temáticas o tipos de contenidos; establecimiento de unos horarios para conectarse; tiempo máximo que pueden permanecer conectados; control de aplicaciones (por ejemplo redes sociales o programas de mensajería), geolocalización, bloqueo de llamadas, función de supervisión de búsquedas o servicios de notificaciones y monitorización para consultar cuál ha sido la actividad de menor durante el tiempo que ha permanecido conectado. “Es importante que los padres se conciencien sobre su utilización por los riesgos que conlleva: ciberacoso, peligro de adicción, baja tolerancia a la frustración, búsqueda de sensaciones y de identidad propia…”, asegura Óscar González de Escuela de Padres con Talento. Además, no basta con instalarlo y ‘olvidarse’, es necesario que los progenitores lo consulten con asiduidad para que su uso sea efectivo.

De hecho, ya hay algunos dispositivos, como PhoneKid, que lo traen incorporado: cuenta con funciones como ‘Escúchame’, por ejemplo, que ayuda a bloquear de forma remota la pantalla cuando necesitan captar la atención de los pequeños; o ‘Modo de uso’, que hace posible que los padres conviertan el terminal en una herramienta adaptada al uso que se le vaya a dar en un momento concreto.

Fuente: educacion 3.0

La psicopedagoga Bárbara Tamborini y el médico y psicoterapeuta Alberto Pellai son pareja, padres de cuatro hijos y autores de La edad del tsunami (Paídós), un libro en el que se acercan a la preadolescencia, una etapa vital poco estudiada y sumamente desconocida “con características muy específicas, que requieren una atención educativa muy diferente de la dirigida a niños o adolescentes”.

Se supone que la preadolescencia se da entre los 10 y los 14 años, aunque ambos expertos reconocen que “asistimos a una aceleración del crecimiento” a la que ya se aproximaron en su anterior libro que, no por azar, se titulaba Tutto troppo presto (Todo demasiado pronto). Y ese “demasiado pronto” es precisamente una característica de esta etapa, marcada por “una revolución que concierne al cuerpo y a la mente”, en la que los menores se asoman a un mundo por explorar y descubrir, deseosos de “vivir experiencias emocionantes y emocionales” sin haber desarrollado aún, sin embargo, las habilidades cognitivas “para manejar los riesgos asociados con ellas y predecir las consecuencias que se derivan”. De ahí, el papel “fundamental” que los padres adquieren en estas edades.

PREGUNTA. Generalmente los padres tememos a la adolescencia de nuestros hijos, pero no tanto a la preadolescencia. Sin embargo, vosotros la definís como “la edad del tsunami”. ¿Qué tiene esta etapa vital para ser eso, un tsunami?

RESPUESTA. Las transformaciones que ocurren a nivel neurológico en las mentes de nuestros niños los convierten en tsunámicos: tienen el mismo poder que un huracán y les cuesta regular la impulsividad que los invade y los mantiene a su merced. Los preadolescentes son “toda emoción y poca razón” y es por eso por lo que son tan exigentes: no consiguen regular su energía emocional, carecen de la capacidad de ponerse límites. Somos los adultos quienes tenemos que proporcionarlos.

P. En ese sentido, prestáis una gran atención en el libro al cerebro del preadolescente. ¿Qué pasa en la mente humana en esta etapa del desarrollo?

R. Gracias a los estudios de neurociencia llevados a cabo en los últimos 20 años, ahora sabemos que el cerebro de un preadolescente tiene dos partes con características específicas. Por un lado está la parte límbica, el cerebro emocional, aquella en la que se generan las reacciones de alegría, rabia, ira, que es hipersensible e hiperactiva en la preadolescencia. Los preadolescentes son tsunámicos porque su funcionamiento mental está dominado por la parte emocional de su cerebro, que provoca inestabilidad anímica y cambios repentinos: en cuestión de segundos pasan de una alegría infinita a una negatividad extrema. Por otro está la corteza frontal, el cerebro cognitivo, que en esta edad todavía es profundamente inmaduro y que se desarrolla completamente solo entre los 16 y los 20 años. Esta es la parte de la mente que evalúa los pros y los contras de las situaciones, que sabe cómo planificar los tiempos para alcanzar una meta, que puede renunciar a un placer o a una emoción, en vista de un trabajo o de un resultado con un peso y un sentido menos inmediato, pero más profundo para el desarrollo de la persona. De esta manera, el poder del cerebro emocional combinado con la inmadurez del cognitivo es lo que determina, durante la preadolescencia, la naturaleza tsunámica de nuestros hijos.

P. ¿Cuáles diríais que son los principales retos a los que nos enfrentamos los padres con un preadolescente en casa?

R. El desafío evolutivo para los padres es encontrar el equilibrio adecuado entre nuestra necesidad de proteger su crecimiento y su necesidad de explorar el mundo fuera del hogar. Tienen una gran prisa y un deseo infinito de sentirse inmediatamente adultos y de hacer cosas propias de los adultos. Nunca como en este período los psicoterapeutas nos enfrentamos a padres que piden ayuda, porque han descubierto que sus hijos han ingresado precozmente en el territorio de comportamientos de riesgo: tabaco, alcohol, sexualidad precoz y promiscua, además de los riesgos asociados con la vida online de los preadolescentes, que hoy es quizás la mayor emergencia educativa para quienes experimentan esta fase de crecimiento: la pornografía en línea, el sexting, los juegos de azar, la captación en línea, la sexualización temprana.

La bicicleta ya no se usa porque los padres tememos que se lastimen, que tengan accidentes. Nos preocupamos excesivamente por su seguridad física

P. “A esta edad los mayores desempeñamos un papel fundamental y podemos marcar verdaderamente la diferencia”, escribís en la introducción.

R. Nuestro papel de adultos es fundamental. Son muchas las atenciones educativas que hemos de tener con nuestros hijos en esta etapa de su crecimiento, pero hay dos que son de crucial importancia:

Por un lado no caer en excesos de protección de la realidad, del mundo real. Podríamos llamarlo “Más bicicleta y menos smartphone“. ¿Habéis notado que los preadolescentes ya no montan en bicicleta, mientras que todos tienen un smartphone? La bicicleta ya no se usa porque los padres tememos que se lastimen, que tengan accidentes. Nos preocupamos excesivamente por su seguridad física. Al mismo tiempo, ellos, los preadolescentes, que ya no pueden explorar el mundo real, lo hacen de manera virtual. Y luego se lanzan a la vida online, donde no hay reglas, donde no hay supervisión adulta, y donde los riesgos para su vida emocional y su desarrollo social son infinitos. Pero nosotros, los adultos, no nos preocupamos, ya que el smartphone no pone en riesgo la seguridad física de los niños.

Por otro no cargar con los esfuerzos que les corresponden y educarlos para que se esfuercen: ¿Alguna vez habéis visto madres que cargan sobre sus hombros la mochila de sus niños, ya casi tan altos como ellas? Dejemos de hacerlo. Acostumbrémoslos a la fatiga, a cuidar y a hacerse cargo de sus propias cosas y de algunas responsabilidades, gradualmente pero con decisión, empezando por pequeñas tareas en la esfera doméstica.

P. ¿Y cuáles diríais que son los principales errores que cometemos, las principales falsas creencias en las que caemos?

R. Por un lado, tendemos a ser padres “quitanieves”, a eliminar cualquier dificultad y frustración del camino de crecimiento de nuestros hijos. De esta manera, sin embargo, nuestros hijos no están entrenados para la vida y es probable que sigan siendo dependientes e incapaces de construir una “musculatura emocional” que les permita funcionar bien en la vida real. Por otro lado, tendemos a subestimar el impacto que algunas experiencias tienen en sus vidas y para sus vidas. Hemos sido nosotros, los padres, los que hemos puesto en manos de los niños de 9-10 años herramientas poderosísimas, como Smartphones y tabletas, sin que ellos tengan las habilidades para manejar su complejidad. Es como dar a un niño de 13 años la licencia para conducir un Ferrari sin haber hecho siquiera una hora de autoescuela.

La neurociencia nos dice que nuestros hijos gritan porque todavía no saben cómo “mantener a raya” sus emociones

P. En ese sentido destacáis también la importancia de conocer el desarrollo cerebral que comentábamos antes para actuar en consecuencia. Y ponéis el ejemplo de palabras hirientes que los hijos pueden decir a sus padres en mitad de un estallido de ira. ¿Por qué es importante en estos casos conocer cómo funciona la mente de nuestros hijos?

R. Ese es el mensaje más importante del libro, por el que nos escribieron cientos de padres para darnos las gracias después de leerlo. Los preadolescentes están naturalmente predispuestos y fisiológicamente creados para enojarnos. Les hablamos y ellos no nos escuchan. De hecho, cuando tratamos de explicarles algo, comienzan a alzar la voz y nos dicen que no entendemos nada, que somos trogloditas. En este punto, los padres también tendemos a levantar la voz, a gritar e incluso, en algunos casos, a recurrir a las bofetadas y a la fuerza física para “domarlos”. Pero la neurociencia nos dice que nuestros hijos gritan porque todavía no saben cómo “mantener a raya” sus emociones, cómo regularlas, cómo calmarlas una vez que se activan. Nuestra tarea como adultos es enseñarles cómo regular las emociones, controlar la ira y mantener el control en situaciones en las que es tan fácil perderlo.

P. ¿Algún consejo en ese sentido?

R. En una disputa con el hijo, proponemos que los padres se centren en la regulación del tono de voz y en el uso de la mirada. De hecho, mirarse a los ojos establece otro tipo de conexión, una conexión real, humana, sensorial y emocional, de la que los niños tienen una profunda necesidad. El contacto visual es la principal herramienta de relación entre los seres humanos. La mirada, desde el nacimiento de nuestros hijos, permite la empatía, el reconocimiento de las emociones del otro por analogía con experiencias vividas. La mirada, el mirarse a los ojos, es una herramienta educativa extraordinaria, ya que permite que los padres comuniquen al niño que la prohibición, el “no” pronunciado para protegerlo y hacerle vivir experiencias nuevas pero no destructivas, es un límite necesario y no la anulación de su voluntad, sino lo contrario: es una manera de decir que te pongo un límite justamente porque te quiero. Una mirada vale mucho más que palabras gritadas o que una bofetada.

P. La preadolescencia, por último, es una etapa en la que los padres dejamos de ser superhéroes para nuestros hijos. Aceptar eso, intuyo, también es un trabajo que tenemos que hacer los padres, ¿no?

R. Absolutamente sí. Ser auténticos, completos, capaces incluso de disculparnos con un hijo cuando nos equivocamos, es la base para construir una relación leal y real con aquellos que están creciendo. Y luego, como invitamos a hacer en el libro, también es muy importante revisar nuestra propia historia: ¿qué tipo de niños hemos sido? ¿Qué padres tuvimos? Solo al volver a elaborar nuestra historia existencial, al aprender a corregir los errores de los que venimos y al no repetirlos, podremos convertirnos y ser los padres que nuestros hijos necesitan para su crecimiento y su éxito evolutivo.

Fuente: elpais.es

Ansiedad, irritabilidad, inquietud, pensamientos obsesivos, aislamiento social son algunas de las conductas habituales de un niño con adicción a las pantallas. “La adicción a las pantallas está siendo considerada una enfermedad de salud mental por su alta incidencia en los últimos años en las consultas. Se considera una adicción sin drogas, pero con consecuencias parecidas a la adición a sustancias”, explica Gema José Moreno, psicóloga infanto-juvenil.

El uso incorrecto y desmesurado de las nuevas tecnologías por parte de niños y jóvenes afecta a su bienestar con “respuestas emocionales, como el enfado si se les prohíbe su uso, alteración del sueño, falta de concentración y deterioro del rendimiento escolar y del apetito, debido a que por el uso frecuente de dispositivos tecnológicos se deja de dormir ciertas horas o se retrasan las comidas”, comenta Gema José Moreno. El sobrepeso de niños y jóvenes puede ser otra consecuencia de la adicción a las pantallas, tanto por el hecho del desorden de horarios para comer como por el sedentarismo derivado del exceso de conectividad a las nuevas tecnologías, según afirma el estudio recogido por el organismo Enfermería Comunitaria. Asimismo, “el mal uso de las nuevas tecnologías a través de las pantallas también influye en la falta de concentración y el deterioro del rendimiento escolar”, añade la psicóloga Gema Moreno, que recomienda varias pautas preventivas para evitar adicciones a las pantallas en niños y jóvenes:

  • Ser un ejemplo para nuestros hijos. Las conductas coherentes son un espejo donde se reflejan niños y jóvenes. De forma que, si miramos el móvil mientras cenamos, no podemos exigir que nuestro hijo/a haga lo contrario.
  • Establecer unas normas de uso de las nuevas tecnologías. Unos horarios concretos para la conexión a las pantallas fuera de las cuales no se contemple su utilización, como en la cama, a la hora de dormir o durante los momentos de reuniones familiares, a la hora de comer o cenar.
  • Supervisar el uso de las nuevas tecnologías por parte de nuestros hijos, sin que se sientan controlados por ello.
  • Detectar si existe otra cuestión subyacente que desencadene un aumento del uso de las nuevas tecnologías, como problemas de relación con los compañeros en el centro escolar.

¿Qué hacer cuando se detecta que tu hijo tiene adicción a las pantallas?

El primer paso a seguir desde casa cuando los progenitores descubren que su hijo hace un uso desmesurado e inadecuado de las nuevas tecnologías es “alejarle del estímulo que genera la adicción, aunque no es fácil, porque hoy en día en el móvil o tableta tenemos mucha cantidad de información y es una herramienta para el estudio, el trabajo, las relaciones personales o el ocio. Las claves para un uso correcto de las tecnologías por parte de niños y jóvenes son la confianza, el diálogo y el establecimiento de límites”, explica Cristina de la Rosa Tineo, psicóloga y psicoterapeuta, miembro del centro de psicoterapia Nudos.

La información adecuada de los adolescentes sobre el uso correcto de las nuevas tecnologías es fundamental para evitar dependencias insanas a las pantallas. Conviene que conozcan “los riesgos y los beneficios, así como los usos correctos de las redes. También es clave el establecimiento de límites con respecto al tiempo de utilización de las pantallas y que los padres supervisen el cumplimiento de lo acordado al respecto”, recomienda la psicoterapeuta, Cristina de la Rosa Tineo.

¿Qué tienen las pantallas que tanta adicción crean en nuestros hijos?

El uso de las nuevas tecnologías genera sensaciones agradables por lo que “las pantallas enganchan con facilidad, a los jóvenes y a los mayores. Por un lado, son neurodivertidas porque generan respuestas y sustancias en nuestro cerebro que son excitantes y placenteras, entre ellas, la dopamina. Estar expuesto a estas sustancias continuadamente nos genera, de forma natural, la necesidad de seguir repitiendo las conductas que las producen, por ello usar mucho las pantallas nos crea la necesidad de seguir haciéndolo”, comenta Manuel Ruiz del Corral, ingeniero de telecomunicaciones, compositor musical y autor del libro Ser Digital, hacia una relación consciente con la tecnología

Las pantallas son pequeñas ventanas al mundo “donde los niños y jóvenes depositan sus afectos, relaciones, confidencias y una gran parte de su tiempo de ocio y diversión, a veces casi de forma exclusiva. El teléfono móvil es hoy un objeto preciado que ha conseguido situarse entre las necesidades más fundamentales de cualquier persona y no es solo una cuestión de ocio o comunicación. Los jóvenes encuentran en la Red un lugar donde reforzar cualquier opinión que tengan, por insignificante o extrema que sea. Crean una particular isla de sentimientos de pertenencia, poblada de contactos fáciles y rápidos. Incluso pueden jugar con su identidad, escondiendo fácilmente sus vulnerabilidades. Pueden sentirse exclusivos, acompañados y especiales, sin mover el dedo pulgar de la pantalla”, explica Manuel Ruiz del Corral.

No obstante, las nuevas tecnologías facilitan el aprendizaje de las nuevas generaciones. “Son herramientas fundamentales para la capacitación de los jóvenes en las reglas de la nueva sociedad y economía digital. Hoy, nuestros niños y jóvenes disponen de infinitas posibilidades al alcance de sus manos para aprender y desarrollarse, pero debemos darles herramientas psicológicas y conductuales para decidir cómo utilizar las pantallas de forma saludable. Las nuevas tecnologías ocupan una gran parte del tiempo de nuestros hijos y pueden comprometer el adecuado desarrollo de su atención, su empatía y su concentración. Debemos ser muy conscientes de que estas cualidades dependen muy directamente de la forma que tengan de relacionarse con sus dispositivos digitales, y es fundamental interiorizar pautas saludables para lograrlo”, explica el escritor Manuel Ruiz del Corral, que aconseja no criminalizar las pantallas, ya que no provocan adicciones ni dependencias si se usan de manera adecuada.

Fuente: El pais