Ser feliz en la adolescencia está asociado con una mejor salud durante la vida adulta, según diversos estudios

birthdaySegún un reciente estudio, los jóvenes que viven una adolescencia feliz tienen una mayor probabilidad de disfrutar de una mejor salud psicológica y física cuando sean adultos. Además, los adolescentes felices se implican con menos frecuencia en conductas peligrosas como el consumo excesivo de alcohol, tabaco o drogas ilegales, y comen menos comida basura. En este artículo se explica cómo influye la felicidad de los adolescentes en su salud cuando alcanzan la edad adulta y qué necesitan para ser felices.

Son numerosos los estudios que señalan que ser optimistas y felices es una garantía de salud. El informe ‘La felicidad y la percepción de la salud’, realizado por científicos de la Universidad Complutense de Madrid, indica que las personas optimistas sufren menos problemas físicos y psicológicos. La felicidad ayuda a fortalecer el sistema inmune y, por tanto, protege de enfermedades. Si se está dominado por emociones negativas, aumenta la producción de cortisol (la hormona del estrés), que perjudica al sistema inmune.

 Hay que empezar cuanto antes a cultivar el optimismo y la felicidad. Según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad del Noroeste, en Evanston (EE.UU.), y publicado en el ‘Journal of Adolescent Health’, ser feliz en la adolescencia está asociado con una mejor salud durante la vida adulta. Asimismo, los adolescentes felices no cometen tantas conductas de riesgo como quienes se sienten infelices o tienen problemas psicológicos.

Para realizar este análisis, los investigadores entrevistaron a más de 10.000 jóvenes a partir del año 1994. Luego, volvieron a preguntarles en el año 2001, cuando ya eran adultos. Y observaron que quienes habían sido felices de adolescentes gozaban de mejor salud física y psicológica. Los jóvenes felices fuman menos, hacen más deporte, beben menos alcohol y comen menos comida basura, lo que les protege de futuros problemas como ictus o infartos. Pero la felicidad durante la adolescencia también es una buena manera de protegerse contra riesgos psicológicos en la vida adulta. Según datos de Unicef, el 70% de los trastornos mentales comienzan antes de los 24 años de edad.

Pero este no es el único estudio que pone el acento en la adolescencia como una época de vital importancia para el futuro adulto. La Universidad de Cambridge (Reino Unido) publicó en el año 2011 los resultados de una investigación realizada con voluntarios de entre 13 y 15 años de edad. Y se dieron cuenta de que al alcanzar la edad adulta, quienes habían sido más felices durante la adolescencia tenían mejores relaciones personales, más satisfacción en su trabajo, una mejor salud mental y una vida social más rica.

La importancia de cultivar el bienestar
La adolescencia es una época que se caracteriza en muchos casos por la angustia, intensos cambios hormonales y una complicada transición entre la seguridad de la infancia y las responsabilidades de la vida adulta. Pero los investigadores de la Universidad del Noroeste, en Evanston, identifican varios factores psicológicos que facilitan el paso a la adultez y permiten que el adulto futuro afronte la vida con mejor salud. Uno de esos factores es la felicidad, pero también señalan disfrutar de la vida, la confianza, sentirse capaz, el optimismo y la esperanza con respecto al futuro.

El problema radica en que, según citan los expertos en su artículo, “muy pocos estudios de la salud en los adolescentes han examinado las características psicológicas positivas. La mayoría de los estudios tienden a enfocarse en factores negativos. Nosotros estamos a favor de una perspectiva positiva de la salud en la adolescencia y creemos que promover y educar a los adolescentes en el bienestar es una forma de aumentar la probabilidad de gozar de una vida adulta sana durante muchos años”.

¿Qué necesitan los adolescentes para ser felices?
¿Son felices los adolescentes españoles? Es difícil responder a esta pregunta, pero según el Estudio de la Conducta sobre Salud de los Jóvenes en Edad Escolar (HBSC-2010), que realiza la Organización Mundial de la Salud (OMS), los adolescentes españoles puntúan su satisfacción vital, en una escala del 0 al 10, con una nota media de 7,29. Comparada con los resultados del resto de la Unión Europea, están entre los más felices.

El estudio señala que “no existen diferencias destacables en la satisfacción vital de chicos y chicas. Sin embargo, se observan niveles de satisfacción más bajos en los de mayor edad”. Por otro lado, también se desprende que los adolescentes cuyas familias presentan un nivel adquisitivo más bajo tienen un nivel de satisfacción vital claramente menor.

No hay una fórmula de la felicidad que funcione a todo el mundo. Pero sí que hay una serie de factores que contribuyen a que estos disfruten de una transición a la vida adulta saludable, con calidad de vida y feliz. Los siguientes factores se han extraído del mencionado estudio y del informe ‘Bienestar y felicidad de la juventud española’, realizado por el Instituto de la Juventud (Injuve):

Para los jóvenes españoles, la felicidad se asocia primero a la satisfacción con la situación económica, segundo con las relaciones de pareja, tercero con el trabajo y cuarto, y en menor medida, con el físico.

Las actividades sociales con pareja y amigos y leer son frecuentes, inducen placer y son fuente de felicidad.
Los jóvenes felices tienen personalidades de mayor asertividad e implicación, de mayor control del entorno y le atribuyen más sentido a la vida, son más estables emocionalmente, optimistas y creen que el mundo es justo.

 VIA: www.consumer.es – José A. Rodriguez

El hábito de la lectura es algo que hay que ir fomentando desde una edad muy temprana. Un niño que lea desde bien pequeñito es más probable que, al alcanzar la edad adulta, siga practicando esta afición.

La lectura no solo es beneficiosa para el desarrollo cognitivo y psicológico, también fomenta el uso de la imaginación y les ayuda a concentrarse y comprender mejor el mundo que les rodea.

Muchos llaman a la lectura “el alimento del cerebro” y es una definición que no le podía venir mejor. Es un hecho demostrado científicamente que la gente que lee habitualmente tiene más neuronas activas que alguien que no lo hace.

Por eso os traemos una lista de 20 libros que todos nuestros hijos, sobrinos, nietos, etc., deberían leer antes de los 13 años. De esta forma sembraremos en ellos la semilla del lector, que si vamos regando poco a poco con nuevos libros, acabará germinando en adultos ávidos de nuevas lecturas.

Adivina cuanto te quiero – Sam McBratney (de 0 a 4 años)

adivina cuanto te quiero

La pequeña liebre quiere demostrarle cuanto quiere a la liebre grande, pero un sentimiento como el amor no se puede medir así como así. Un precioso libro que invita a los niños a expresar sus sentimientos sin miedo.

La pequeña oruga glotona – Eric Carle (de 0 a 4 años)

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Un libro interactivo y despegable que enseña a los más pequeños la magia de la metamorfosis. La pequeña oruga se va desplazando por las hojas de este cuento hasta que, finalmente, se transforma en una preciosa mariposa.

Elmer – David McKee (de 0 a 4 años)

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Elmer es un elefante como todos los demás, pero con una pequeña diferencia, y es que tiene la piel de mil colores diferentes. Azul, verde, amarillo, rojo… Pero a Elmer no le gusta ser diferente y se embarca en una aventura para poder ser gris como toda su manada. Este cuento enseña a los niños los valores del respeto y la tolerancia a la vez que les inculca que ser diferente no es ni mejor ni peor, solo es eso, diferente.

Sapo y Sepo, inseparables – Arnold Lobel (de 4 a 6 años)

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Sapo y Sepo son dos amigos inseparables. Juntos viven emocionantes aventuras, se reparten las galletas y cuidan del jardín.

Yo mataré monstruos por ti – Santi Balmes (a partir de 5 años)

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Marina es una niña que piensa que debajo de su cama existe un mundo donde hay monstruos que caminan boca abajo. Este miedo cambia cuando un día ambos mundos se juntan.

El príncipe Ceniciento – Babette Colle (a partir de 5 años)

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Una vuelta de tuerca al clásico de Charles Perrault. En esta ocasión nos encontramos con Ceniciento, aunque su transformación no será en príncipe, si no en un simio gigante. Mil y una peripecias le sucederán hasta que al final conozca a una princesa.

Caperucita Roja, Verde, Amarilla, Blanca y Azul – Bruno Munari y Enrica Agostinelli (a partir de 6 años)

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El cuento clásico de Caperucita Roja tiene aquí una versión actualizada y más acorde con los tiempos. Este cuento nos narra las aventuras de 5 caperucitas muy listas y preparadas para dejar al lobo sin cena.

Donde viven los monstruos – Maurice Sendak (a partir de 6 años)

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Max es un niño al que le encanta disfrazarse de monstruo y hacer travesuras, pero esta vez se ha pasado y sus padres lo han enviado castigado a su habitación. Todo parece muy aburrido, hasta que su cuarto empieza a convertirse en una selva donde hay más monstruos como él.

Abuelita Opalina – María Puncel (a partir de 7 años)

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Isa tiene que escribir una redacción sobre una de sus abuelas, pero el problema es que no llegó a conocerlas. Entonces se le ocurre la idea de inventarse una abuela imaginaria que reina las mejores cualidades de todas las abuelas de sus amigos.

El Pampinoplas – Consuelo Armijo (a partir de 7 años)

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Boliche va a pasar el fin de semana a casa de su abuelo, que vive en un pueblecito muy pequeño. Pero en el pueblo vive también el Pampinoplas, un tipo al que le gusta hacer trastadas y robar cosas. Pronto descubrirá que el Pampinoplas es amigo de alguien muy cercano.

Un duende a rayas – María Puncel (a partir de 7 años)

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Rayas es un duende que inicia un viaje para descubrir de qué color quiere ser. En su viaje conoce a un duende negro que hace trastadas en venganza a los malos tratos sufridos por una bruja. Rayas le ayuda y, de paso, descubre de qué color quiere ser finalmente.

Memorias de una gallina – Concha López Narváez (a partir de 8 años)

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Carolina es un gallina muy diferente a los demás. Desde muy pequeña es inconformista y cuestiona todas las reglas que le han sido impuestas. Un libro que trata, con mucho humor, las normas de la convivencia y la igualdad.

Fray Perico y su borrico – Juan Muñoz Martín (a partir de 8 años)

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En un convento de Salamanca viven 20 frailes. Allí se presenta Perico con la intención de convertirse en uno de ellos. Al principio los monjes no lo aceptan, pero poco a poco descubren su bondad y que es capaz de hablar con la estatua de San Francisco y todo cambia.

El Principito – Antonie de Saint-Exupéry (a partir de 10 años)

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Un piloto se pierde en el desierto de Sahara donde conoce al Principito. Este chico proviene de otro planeta y tiene una forma de ver la vida muy sencilla y diferente a la de los adultos. Un clásico de la literatura infantil que también pueden disfrutar los adultos debido a su contenido filosófico.

Cuentos en verso para niños perversos- Roald Dahl (a partir de 10 años)

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Una revisión de 6 cuentos clásicos populares con una perspectiva con más acción y humor. Una Blancanieves jefa de una banda de apostadores, Caperucita coleccionando abrigos de piel de lobo o un plan que incluye dinamita para volar la casa de los 3 cerditos, son elementos fundamentales de este libro.

Manolito Gafotas – Elvira Lindo (a partir de 10 años)

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El día a día de Manolito Gafotas y sus amigos en el barrio de Carabanchel es como el de cualquier otro niño. Con una imaginación desbordante y unos personajes llenos de carisma, Elvira Lindo nos cuenta las aventuras de este ya clásico y famoso personaje de la literatura española.

Harry Potter y la piedra filosofal . J.K Rowling (a partir de 10 años)

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Poca gente hay en el mundo que no conozca a Harry Potter. Este es el primer libro de la saga, que nos introduce en el mágico mundo de Potter y la escuela de magos más famosa del mundo, Hogwarts.

Matilda – Roald Dahl (a partir de 12 años)

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Matilda es una niña de 5 años a la que le encanta leer. Con tan pocos años ya ha leído una cantidad enorme de libros, pero sus padres no se preocupan mucho por ella y prefieren sentarla delante de la televisión en lugar de comprarle más libros. Un día Matilda descubre que tiene un don especial que ningún otro niño tiene.

Momo – Michael Ende (a partir de 12 años)

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Momo es una niña con una habilidad muy rara en su mundo, la de saber escuchar. Esto hace que se convierta en un serio peligro para los planes de los hombres de gris, cuyo objetivo es hacer que la gente se olvide de todo lo que ellos no consideran importante y se concentren solo en ahorrar tiempo para después robárselo.

Charlie y la fábrica de chocolate – Roald Dahl (a partir de 12 años)

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Charlie es un joven que vive en su pequeña y ruinosa casa con sus padres y sus 4 abuelos. Un día consigue un ticket dorado que le servirá para visitar la fabrica de golosinas más grande del mundo.

Con estos libros los más pequeños empezarán con buen pie en el mundo de la lectura. Seguro que de mayores recuerdan estas historias con cariño y con ganas de volver a leerlas.

Fuente: Mundo Primaria

Hay personas que se leen hasta la letra pequeña de los manuales mientras que otros se lanzan a pulsar todos los mandos para ver qué ocurre. No es ni bueno ni malo. Simplemente, nos da pistas de nuestra manera de aprender. Veamos los cuatro tipos de aprendizaje que existen para identificar cuál es el tuyo.

Quieres hacer un viaje con tu pareja y uno de vosotros necesita leer hasta el mínimo detalle sobre el sitio a donde vais, mientras que el otro se pone de los nervios porque preferiría lanzarse a la aventura. O en una reunión de trabajo un compañero no para de dar ideas sin concretar nada, mientras que a otro le agobia no trabajar en una sola. ¿Has vivido algo de esto? Si es así, bienvenido a los diferentes modos de aprender y a sus dificultades (y oportunidades).

En 1984 un profesor universitario, David Kolb, descubrió que los adultos tenemos distintas maneras de aprender que dependen de cómo percibamos la realidad y de cómo la procesemos. Hay personas que captan la realidad fundamentalmente a través de la experiencia y otros, creando teorías. Los primeros son más empáticos y tienden a hacer varias tareas al mismo tiempo (multiplicidad). Es más, si no lo hacen se pueden aburrir soberanamente. Los segundos prefieren centrarse en una sola tarea, se manejan muy bien en la teoría y se perderían con varias cosas al mismo tiempo (unicidad).

No todos captamos la información igual: algunos la procesarán si se ponen manos a la obra (acción) y otros si reflexionan sobre lo que observan (pensamiento).

Con respecto a la manera de captar la información, algunos la procesarán si se ponen manos a la obra (acción) y otros si reflexionan sobre lo que observan (pensamiento). Pues bien, las anteriores características definen los ejes de las maneras de aprender y de los cuatro estilos. Veámoslos con algo más de detalle:

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Adaptadores o los “hacedores”

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Difícilmente leerán un manual. Son el resultado de la multiplicidad y la acción. Prefieren trabajar rodeados de personas y se buscan la vida para conseguir recursos y alcanzar resultados. Les gusta asumir riesgos y saben adaptarse a las circunstancias. En una empresa abundan en los departamentos de ventas. Y la pregunta clave que necesitan contestar es ¿cuándo?

Asimiladores o expertos en la conceptualización

Su estilo es opuesto a los adaptadores. Son extraordinarios creando modelos teóricos y definiendo claramente los problemas. Les interesan más las ideas abstractas que las personas, por lo que no es de extrañar que destaquen en el campo de las matemáticas o de las ciencias. En una empresa pueden estar en posiciones de investigación o de planificación estratégica. Y la pregunta clave que necesitan contestar es ¿por qué?

Divergentes o los reyes de las mil y una ideas creativas

Todos tenemos un estilo de aprendizaje definido pero para desarrollarnos mejor personal y profesionalmente conviene estar con personas que nos complementen y cuyo estilo esté en el extremo del nuestro.

Disfrutan analizando los problemas en su conjunto y trabajando con personas. Son empáticos, emocionales y ocurrentes. No es de extrañar que lancen un sinfín de propuestas diferentes en una reunión. En este estilo se encuentran artistas, músicos y todos los creativos en el mundo de la empresa. Y la pregunta clave que necesitan contestar es ¿y si…? o ¿por qué no?

Convergentes o el poder de la aplicación en una sola cosa

Son los opuestos a los divergentes. Necesitan la aplicación práctica a las ideas para testar teorías o resolver problemas. Se pierden con muchas alternativas. Sin embargo, son excepcionales en situaciones donde haya un único camino para ser resueltas. Muchos ingenieros se enmarcan en este estilo de aprendizaje. Y la pregunta clave que necesitan contestar es ¿para qué?

Como es de imaginar hay personas cuyo estilo de aprendizaje está más marcado que otros como, por ejemplo, Sheldon Lee Cooper, protagonista de la serie The Big Bang Theory, quien es un asimilador total. Lo normal es que no sea así y que todos tengamos un poco de los cuatro aunque nos solamos sentir más cómodos con uno.

En definitiva, todos tenemos un estilo de aprendizaje que nos define más que otros y para desarrollarnos mejor en lo personal y profesional sería recomendable estar con personas que nos complementaran y cuyo estilo estuviera en el extremo del nuestro. Por ello, si eres de los que no lees los manuales, estáte cerca de quienes disfrutan haciéndolo (o viceversa). Porque más allá de este hábito, existe una manera interna distinta de percibir y de procesar la realidad que te puede ayudar a mejorar y a superarte a ti mismo en muchos otros ámbitos de la vida.

http://elpais.com/elpais/2016/10/10/laboratorio_de_felicidad/1476119828_530014.html?id_externo_rsoc=FB_CM

La crianza no es una tarea sencilla. Un recorrido en el que se incluye un terreno aún más difícil si cabe en nuestros días: la educación. Un gran reto en el que el arte y el humor quizás debieran estar presentes, o al menos intentar darles cabida, siempre. Y es que, los niños desde pequeños son como esponjas, lo absorben todo con mucha facilidad y cualquier cosa que recae sobre ellos les deja fácilmente una huella, por tanto, qué mejor que esas huellas sean positivas, alegres o repletas de anécdotas de humor. Porque esas son las que, en el fondo, recordamos todos.

Sin embargo, una reciente iinvestigación asegura que educar a través del humor, limita y reduce la capacidad de atención de los estudiantes, e incluso, y según los resultados del muestreo en el informe, los estudiantes a los que expusieron en los exámenes a ejemplos cómicos, obtuvieron peores resultados que los que fueron expuestos a los ejemplos estándar.

La investigación, llevada a cabo por expertos de la Universidad de Long Beach en Estados Unidos, se realizó precisamente para examinar el impacto del humor, integrado en las medidas directas de la capacidad de los estudiantes para retener y transferir información de las lecciones educativas.

La conclusión del estudio, llama cuanto menos la atención, pues al contrario de lo que casi siempre se piensa, tanto el rendimiento como la atención y la concentración de los estudiantes a la hora de realizar pruebas y exámenes en los que se emplearon en los dos experimentos ejemplos humorísticos, disminuyeron y, por tanto, los resultados fueron peores.

Cuando la creatividad y el humor van de la mano en la educación

No obstante, cuando se unen el arte, con el humor y la educación, en el caso de la artista Nagore Valera, los resultados son bien distintos. Se define como madre de Alonso, además de ilustradora. Su principal ocupación consiste en educar a su hijo a través del arte y, sin que falte el humor. En su blog nos cuenta algunas de las técnicas que utiliza para criar y educar a su hijo. Y una de ellas es la que ha denominado Cuentacuentoscomestible.

Según Nagore, esto es una buena manera de hacer partícipes a los niños, por ejemplo, para realizar algunas de las tareas de la casa. “El niño lee el cuento, buscamos los ingredientes de las recetas y las dibujamos. Unas recetas fáciles de hacer como la compota de manzana terminan siendo un plato en el cual ellos han leído un libro, las han dibujado y, aparte, se las han comido”, nos comenta Nagore.

Esto es lo que ella misma denomina “Disfrutar de un momento de calidad con nuestros hijos y aunar la comida con la lectura dos de las grandes pasiones que podemos tener en esta la vida”. “Cuando le educas de una manera creativa, sus recursos en el fondo son más creativos, así el día de mañana quizás pueda ser capaz de otorgarle otros enfoques a las cosas”, comenta Nagore. “Con historias que invento, por ejemplo, en el que mi hijo y yo somos dos gatitos, consigo sacarle más información sobre su día en el colegio o la relación que tiene con sus compañeros”, añade. Para Nagore, el humor y la creatividad son piezas fundamentales en la crianza.

https://elpais.com/elpais/2018/04/16/mamas_papas/1523862096_728584.html?id_externo_rsoc=TW_CM

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la compañía Disney han firmado un acuerdo de colaboración con el objetivo de promover una imagen de la lectura más moderna, atractiva e integradora a los jóvenes, según han informado ambos impulsores.
El convenio recoge, entre otras iniciativas, la producción por parte de Disney de un spot de 20 segundos protagonizado por personajes de ‘La Bella y la Bestia’, ‘Enredados’, ‘Monstruos S.A.’, ‘Los Descendientes’, ‘Ratatouille’ o ‘Los Increíbles’. Bajo el lema ‘Los libros están llenos de historias emocionantes. Descubre tú también la magia de la lectura”, los personajes de estas películas y series aparecen con un libro entre las manos.
“Los libros siempre han desempeñado un papel fundamental en las historias de Disney, como fuente de inspiración e incluso como protagonistas, como por ejemplo en ‘La Bella y la Bestia’. Hemos querido poner a disposición del Ministerio de Cultura nuestros emblemáticos personajes para que sean ellos los que transmitan de manera original y divertida la magia de la lectura a los niños y sus familias”, ha señalado el consejero delegado de The Walt Disney Company para España y Portugal, Simon Amselem.
El spot se emitirá durante los meses de abril y mayo en todos los canales Disney (Disney Channel, Disney Junior y Disney XD) y en las redes sociales de Disney y el Ministerio. La campaña pretende servir además como apoyo al Plan de Fomento de la Lectura aprobado por el Ministerio, que cuenta con un presupuesto estimado de 29 millones de euros para el periodo de 2017-2020 y más de un centenar de actividades para el presente año.
“Quien se asoma a los libros en sus primeros años de vida, quien desarrolla el gusto por la lectura durante su infancia y juventud, difícilmente olvidará esta afición en su vida adulta. Como nos recuerda el lema de este Plan, ‘Leer te da vidas extra’, enriquece nuestra vida personal y social. Y por eso agradezco a Disney que se haya ofrecido desinteresadamente a colaborar en esta tarea, dando muestras de su implicación con la juventud”, ha apuntado por su parte el Secretario de Estado para la Cultura, Fernando Benzo.

http://www.europapress.es/epsocial/responsables/noticia-ministerio-educacion-disney-unen-promover-lectura-jovenes-20180410173753.html

Gavin fue diagnosticado con síndrome de Tourette a los cinco años pero, ahora, con siete, algunos niños de su clase han empezado a hacer chistes sobre sus tics. Por esto, él y su hermana Brynn, de Connecticut (EE UU), han decidido hacer un vídeo, publicado en el Daily Mail, explicando qué es este síndrome. Pretenden así acabar con el acoso que recibe el pequeño por su condición.

“Entonces, ¿qué es el síndrome de Tourette?”, se pregunta su hermana Brynn. “Es un trastorno neurológico, ósea, que afecta al cerebro (…) De esta forma, la persona que lo padece hace sonidos que no quiere o movimientos que no puede controlar o no puede parar, es como cuando no puedes dejar de tener hipo. A estos sonidos y movimientos se les llama tics”.

Efectivamente, el síndrome de Gilles de la Tourette (síndrome de Tourette o ST) es un trastorno neurológico que se manifiesta antes de los 18 años. Por lo general, los primeros síntomas son movimientos involuntarios (tics) de la cara, de los brazos, de los miembros o del tronco. Estos tics son frecuentes, repetitivos y rápidos. “Mi hermano Gavin tiene tics”, prosigue Brynn, “hay veces que ocurren con mucha frecuencia, pero hay otras que no ocurren”. Este síndrome también se caracteriza porque todos estos tics perduran durante más de un año. “Es como tener hipo y no puedo parar”, reitera el pequeño Gavin en el vídeo.

“No puedes decirles a las personas con Tourette que paren, porque esto les estresa mucho y si se les estresa, los síntomas se vuelven peores y daña seriamente sus sentimientos”, incide la pequeña. Hay que recordar que estos tics son involuntarios e incontrolables.

*Vídeo publicado por el Daily Mail.

“Hay gente que me acosa un poco, pero estoy bien”, explica Gavin. “El colegio puede ser duro para todos los niños”, continúa su hermana, “todo el mundo sabe que puedes tene algún día duro, pues imagínate cómo será teniendo Tourette, teniendo tics. En esta situación, te vas a tener que enfrentar a gente que te hace burla. Cada día“.

Rebecca, la madre de los niños también participa en el vídeo. En él, la progenitora insiste a Gavin que él es un niño normal: “No hay nada raro en ti, solo tienes pequeñas cosas diferentes, pero eso no te debe impedir hacer amigos, porque puedes hacer lo mismo que hacen los demás”. “A veces, quiero jugar con otros niños y no me dejan porque soy diferente. Pero yo puedo”, repite el pequeño en el vídeo. “Pienso que los niños con Tourette son muy valientes. Por favor, sé amable con ellos”, termina la pequeña Brynn.

La prevalencia de este síndrome se estima en 0,1-1 entre 100 personas en la población general, por lo que no se trata de una enfermedad rara. La afectación comienza durante la infancia y evoluciona en una sucesión de periodos de relativa agravación y remisión de los tics. En la mayoría de los pacientes se observa una mejoría al final de la adolescencia, pero los síntomas pueden persistir hasta la edad adulta en aproximadamente un tercio de los pacientes, según explican desde la Federación Española de Enfermedades Raras.

La mayoría de las personas que sufren este síndrome pueden llevar vidas productivas, explican desde la Asociación Americana de Tourette. “No hay barreras para sus logros en la vida personal y profesional. Se puede encontrar gente con este síndrome en todas las profesiones. El aumento de la comprensión y de la tolerancia del público a los síntomas del ST son de vital importancia para quienes los sufren”, añade en su página web este organismo.

Síndrome de Tourette (ST)

Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5, por sus siglas en inglés)

Para que una persona reciba el diagnóstico del ST, debe cumplir los siguientes criterios:

  • Tener dos o más tics motores (por ejemplo, parpadear y encogerse de hombros) y al menos un tic vocal (por ejemplo, tararear, aclararse la garganta o gritar una palabra o una frase), aunque es posible que no todos ocurran al mismo tiempo.
  • Haber tenido tics durante al menos un año. Los tics pueden ocurrir muchas veces al día (por lo general en ataques), casi todos los días, o de vez en cuando.
  • Tener tics que hayan comenzado antes de los 18 años.
  • Tener síntomas que no se deban al consumo de medicamentos u otras drogas ni a otra afección (por ejemplo, convulsiones, enfermedad de Huntington o encefalitis posviral).

https://elpais.com/elpais/2018/04/04/mamas_papas/1522841565_134723.html

Todas las familias cultas de España, todas las casas en las que alguien ha intentado transmitir un respeto por el conocimiento y por la belleza, todas las personas que han querido reconocerse a sí mismas en sus libros y en su música… Toda esa gente que no sabe qué cara poner cada vez que sus niños suplican por 10 minutos más de tableta, tienen aquí su cachito de autoayuda: los libros viejos que arrastraron en la última mudanza servirán para algo, harán de sus hijos más inteligentes, harán que mejoren sus notas y les abrirán más puertas. No sólo las puertas de la neurosis.

Al mismo tiempo es una obviedad y una sinécdoque, uno de esos juegos verbales en los que la parte (la biblioteca) expresa el todo (la cultura). Pero ahora, por fin, podemos medir con números esa idea tan abstracta que llamamos transmisión de la cultura, indagando en estudios sobre la educación como el Informe PISA de la OCDE que se dio a conocer hace algunos meses.

Hay centenares de variantes entre las que indagar en las tripas de PISA y algunas de ellas retratan la cultura de la familia de los alumnos: número de libros en casa, predisposición a ir al teatro o a exposiciones de arte… Lo bueno es que esos datos se pueden poner en relación con el rendimiento académico de los alumnos.

En España, por ejemplo, los niños de 15 años que vienen de casas con menos de 11 libros obtuvieron en el último examen de PISA 423 puntos. En cambio, los que venían de hogares con más de 500 libros lograron 540 puntos, un 27,65% más. «En PISA consideramos que 40 puntos equivalen a un año académico, de modo que esos 117 puntos de distancia son casi tres años de diferencia», explican, desde París, fuentes de la OCDE, el organismo que elabora el estudio.

Algunos datos complementarios. Primero, los 117 puntos entre un extremo y otro que se dan en España no son ninguna extravagancia. En el conjunto de los países estudiados, la distancia es de 111 puntos. Y segundo: el porcentaje de casas en los que hay menos de 10 libros es el 10%. Al otro lado de la tabla, el 16% de los hogares guarda más de 200 ejemplares y el 8%, más de 500. Los porcentajes son mejores que los de países como Francia, Alemania, el Reino Unido, Estados Unidos… y, además, esta parte del estudio es tan divertida como husmear en el cuarto de estar de los vecinos.

Hay más cifras que van en la misma dirección. Sin salir de PISA, podemos averiguar que los niños españoles que dicen tener libros de literatura clásica en casa reciben 512 puntos. Los que tienen cuadros y otras obras de arte, 510. Y los que tienen más de tres instrumentos musicales, 518.

Además, el informe PIRLS (Progress in International Reading Literacy Study) es otra fuente que insiste en la misma idea: los niños españoles de nueve o 10 años (4º curso de primaria) con más de 200 libros (no se recogen más categorías) en casa leen un 20,8% mejor.

Y ahora, ¿qué hacer con todos estos datos?

Mariano Fernández Enguita es catedrático de Sociología de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid. Y pone un poquito de contexto: «La biblioteca es, ante todo, un indicador, además de un componente, del capital cultural y escolar de la familia. Si un niño ve a sus padres leer interesados, ensimismados, riendo, etcétera, quiere aprender antes; y estos le incentivan. Y la escuela empieza masivamente por y gira hasta el final en torno a la lectoescritura, que además es el caldo perfecto para el efecto Mateo (eso de que los ricos se hacen más ricos y viceversa). Además, la familia con más libros también va más a museos, ve otra televisión, otro cine, otra música, hace otro turismo, habla más y mejor, valora la escuela, etcétera. Una pescadilla que se muerte la cola. Si en vez de a la escuela los llevásemos a un taller de carpintería tendrían ventaja los niños con más herramientas en casa».

«No estamos en una relación causa-efecto, más bien es una causa difusa. La cultura es un cúmulo de rasgos difusos que crean una predisposición al aprendizaje. La cultura no está encerrada en un libro ni en un cuadro», explica Antonio Rodríguez de las Heras, director del Instituto de Cultura y Tecnología de la Universidad Carlos III de Madrid. «Pero es evidente que un entorno de cultura es una promesa de información de calidad. E insisto en lo de la calidad, porque en este momento, nos sobra la información. Por eso, cada vez va a ser más importante ese entorno cultural»

Las neuronas espejo y el nivel de renta

Álvaro Bilbao, neurólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres(Ed. Plataforma Actual), le toca explicar cómo funciona esa osmosis cultural: «En el cerebro hay una cosa que se llama neuronas espejo y que son circuitos que permiten aprender a través de la observación y crear patrones desde la réplica. Un niño de dos años que ve a sus padres leer no aprende a leer por eso. Pero sí que crea un patrón que le va a acompañar toda su vida. No habrá que convencerle ni que echarle una charla».

¿Y entonces? «El niño que lee accede a información de más calidad, ésa es la primera razón por la que tiene más éxito académico. La otra razón es que se desenvuelve mejor en la expresión oral y escrita». Y eso también vale para las matemáticas. «Claro, porque el lenguaje no sólo es lenguaje verbal. También es lenguaje abstracto», explica Bilbao.

Vienen más datos. Excellence through equity es el título de otro estudio de la OCDE, esta vez elaborado en 2012, que mide entre otras cosas, las habilidades matemáticas de los estudiantes y que también atiende a datos socioculturales como la existencia de libros en el hogar (sin precisar el tamaño). En el caso de España, los niños con libros mejoran un 5,6% el rendimiento en mates de los que no tienen.

Y aquí viene el truco que todo el mundo ve venir desde hace algunos párrafos: la existencia de una biblioteca en casa no sólo es la expresión de la cultura de una familia. También es el indicador de su nivel de renta. No es fácil ser pobre y tener más de 500 libros en el salón. «Normalmente, el número de libros se utiliza como parte de un índice global que mide el nivel económico, social y cultural del hogar de estudiante», explica Alfonso Echazarra, analista de la OCDE. En ese informe de equidad también se señala que el impacto de los niveles de renta sobre el rendimiento de los niños españoles es irrelevante.

Los responsables de PISA, que lo miden casi todo, no han querido estudiar la relación entre el éxito académico y los niveles de renta de las familias. Lo más parecido que existe es un paper que dice que los hijos de los profesionales tienen mejor rendimiento que los hijos de los gestores, que detrás van los hijos de trabajadores industriales y los de empleados en tareas básicas.

No hay más datos. Nos quedamos, de momento, sin saber si importa más ser rico o ser culto.

http://www.elmundo.es/papel/cultura/2018/03/14/5aa808c4268e3e52548b4676.html