La confianza importa si se trata de amor, dinero u otra parte de nuestra vida cotidiana que supone algún riesgo. Un  estudio arroja luz sobre lo que motiva a la gente a confiar en los de los demás.

estudio, que ha sido llevado a cabo por un equipo de investigadores delDartmouth College, Hanover (EE.UU.), ha sido publicado en la revista Journal of Neuroscience.

La confianza en las relaciones humanas

La colaboración es esencial para la vida humana. Fomentar las relaciones interpersonales es intrínsecamente gratificante. También es fundamental satisfacer una necesidad social básica de pertenecer, así como promover la salud física y mental positiva.

Un aspecto fundamental de esta colaboración es la confianza, que implica asumir un riesgo mutuo respecto a otra persona.

Confiar supone asumir riesgos

La decisión de participar en interacciones de colaboración requieren un considerable riesgo permanente, pero proporciona la base para la construcción y el mantenimiento de las relaciones.

Los investigadores del Dartmouth College querían conocer  los mecanismos que subyacen a este proceso. Para ello, pusieron a prueba un modelo computacional de valor social para predecir la toma de decisiones en colaboración.

Un amigo ayuda a otro para no se caiga

El papel del valor social en la toma de decisiones

En este estudio participaron 26 personas  que jugaron a un juego de confianza de reiteración.

Los participantes pensaron que estaban jugando a un juego de  inversión económica, unas veces con un amigo cercano, otras con un extraño y otra con una máquina tragaperras. Pero en realidad, siempre estaban jugando con un algoritmo simple que ofrecía confianza recíproca en el 50% de las ocasiones.

Los investigadores desarrollaron un modelo computacional que predijo la decisión de cada jugador en cada ronda en función de sus experiencias previas en el juego.

Los resultados mostraron que los participantes encontraron más gratificantes las interacciones positivas con un amigo cercano que la interacción con una máquina o incluso con un desconocido.

Los investigadores también observaron que el modelo de valor social ayudaba a predecir mejor las decisiones de inversión,  que los modelos que sólo consideran los pagos financieros.

El comportamiento fue predicho por el modelo, que postulaba que las personas reciben una señal de recompensa de valor social de la reciprocidad de las decisiones de colaboración condicionales, en relación con la cercanía de la relación.

Esta señal de valor social se asoció con una mayor actividad en el estriado ventral y la corteza prefrontal medial, que predijo significativamente los parámetros de recompensa del modelo de valor social.

Hombre ordenador investigado

Confianza y recompensa

La neuroimagen mostró que las señales específicas del cerebro observadas en el estriado ventral y la corteza prefrontal medial correlacionaron con señales de valores sociales cuando los participantes tomaron sus decisiones.

El estriado ventral es una vía clave en el procesamiento de la recompensa, mientras que la corteza prefrontal medial se asocia con lo que representa el estado mental de otra persona.

En conjunto, estas regiones proporcionan evidencia adicional de que los jugadores reciben una señal de mayor recompensa social cuando se enteran que están jugando con su amigo.

Esto ocurre a pesar de que los participantes aprenden que cada jugador solo realiza un movimiento alternativo el 50% del tiempo. Pero debido a que los jugadores reciben esta señal de recompensa adicional, terminan confiando en su amigo más que en los otros jugadores de todo el juego.

“Estos resultados muestran la importancia de las relaciones sociales en la forma en que tomamos decisiones todos los días y, específicamente, cómo las relaciones pueden cambiar nuestro valor percibido asociado con una resolución dictada”comenta Lucas Changel coautor del estudio.

Por lo tanto, dicen los investigadores, se demuestra que el cálculo del valor social impulsa el comportamiento de colaboración en las interacciones repetidas.

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El lenguaje emocional es una forma de expresar sentimientos y emociones,a la misma vez que es un canal de conexión con la otra persona.

En muchas ocasiones, para entendernos en la relaciones interpersonales es suficiente con una expresión afectiva, emocional, con sentimiento, o dicho de otra forma, mostrarnos desde dentro.

El mundo de los afectos

Los afectos son sentimientos expresados con palabras y también de forma no verbal. Mediante palabras y gestos, los afectos van siempre acompañados de emoción, la emoción que permite darle validez a las palabras afectivas.

Podemos definir “afecto”, como toda aquella expresión que muestra a la otra persona cómo nos sentimos con ella, hacia ella, o cuando estamos cerca o lejos de ella; o bien los deseos que tenemos hacia ella.

Y es precisamente la expresión afectiva lo que marcará el carácter de la relación, la profundidad de la misma y la importancia de ésta para ambas personas.

El mundo afectivo de las personas

Las relaciones afectivas

Sin duda, no nos han enseñado a comunicarnos de ésta forma, y en muchas ocasiones, no hacemos uso de ésta comunicación afectiva, porque no consideramos que sea importante, sin embargo, es esencial para las relaciones humanas.

Utilizar palabras afectivas en las relaciones, dotará a las mismas de sentimiento, de alma, de deseos, de contenido y sentido; ya que cualquier otra comunicación, aunque puede resultar interesante, no nos marcará emocionalmente.

La dificultad de expresar afectos

Cuando sentimos algo hacia otra persona, y se lo expresamos, hacemos que larelación sea diferente y especial.

Sin embargo, nos resulta difícil, extraño, ridículo e incluso inusual hacerlo, ya que, con mucha frecuencia, nos han enseñado a no mostrarnos “por dentro” y a ocultar nuestros sentimientos; Nos han contado que es síntoma de debilidad y sufrimiento.

Se trata entonces, de una dificultad basada en una idea errónea de “dureza emocional” y también a la falta de “educación emocional”, a través de la cual nos hubiesen enseñado a expresar afectos y a gestionar nuestras emociones.

El dolor de no expresarnos

Debido a que no nos han enseñado y a las creencias erróneas, solemos mostrarnos fuertes, insensibles e ignorando nuestros sentimientos, porque creemos que nos expone menos al dolor y al sufrimiento de que nos hagan daño.

Sin embargo, la realidad humana es otra,  ya que el dolor, es precisamente lo que sentiremos cuando no expresamos lo que sentimos o cuando no nos lo expresan.

El poder de las palabras afectivas

Si nos enseñasen a utilizar las palabras afectivas, desde la infanciadescubriríamos su fuerza, tanto por escucharlas, como por expresarlas. Tienen el poder de mostrar nuestro interior y conectar con el interior de la otra persona.

Si cerramos los ojos, y escuchamos un:

  • “Te quiero”
  • “Te amo”
  • “Me siento especial contigo”
  • “Me siento feliz a tu lado”
  • “Eres la persona más especial que conozco”
  • “Me siento bien cuando me escuchas”
  • “Me siento importante al escucharte”
  • “Me alegro de haberte conocido”
  • “Me siento en paz a tu lado”
  • ”Quiero seguir a tu lado”
  • “Deseo seguir contando contigo”
  • “Deseo lo mejor para ti”
  • “Quiero abrazarte”
  • “Me apetece conocerte más”
  • “Me siento amado por ti”
  • “Me siento cuidado”….
El dolor de no expresarnos

Nos sentiremos mucho mejor…

Quizás algunas palabras afectivas te resuenen más que otras, aunque es seguro que te han hecho sentirte diferente hacia esa persona que te lo expresaba o hacia quien se lo expresabas.

El poder curativo

El poder de las palabras afectivas reside en su alto contenido emocional, que se transmite y emociona a quien lo recibe, a la misma vez, que la persona que lo emite, siente la emoción de lo que está expresando. Y de ahí, procede el poder curativo.

Al expresar afectos, liberamos emociones que en ocasiones, por no ser expresadas oprimían o bloqueaban a quien las guardaba.

Tras la escucha o expresión de afectos sentiremos el alivio y la liberación del dolor o del sufrimiento que encerraban las emociones relacionadas.

Las palabras afectivas curan y unen a las personas que las utilizan,liberando  aquellas emociones y sentimientos dolorosos, que causaban sufrimiento silencioso.

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A veces nos parece tener un sexto sentido a la hora de, por ejemplo, ver qué personas pueden hacernos daño. Solemos desestimar esta información intuitiva por no basarse en parámetros racionales, ya que eso condiciona la probabilidad de que nos equivoquemos.

Sin embargo, nuestra voz intuitiva es muy útil e importante a la hora de manejarnos por el mundo. De hecho, nuestro cerebro trabaja con gran cantidad de información de la que nosotros no somos conscientes.

Es decir, que cuando tenemos pálpitos, es por algo. Nuestra mente trabaja sin declararnos lo que hace, hablándonos pero sin darnos explicaciones. La realidad es que el mundo no está estructurado para guiarse por intuiciones, pero a veces no nos vendría mal darle un poco de valor.

El silencio compartido sabe mejor

La intuición es la lucidez que el corazón conoce y la mente ignora

Dicen que nuestra inteligencia siempre tiene razón, pero que nuestra intuición nunca se equivoca. Si bien esto no es del todo verdad, digamos que sí que lo es que la consciencia sobrevalora su capacidad de control.

Como comentábamos al principio, puede que a veces algo no nos guste y no sepamos a qué se debe. Entonces, casi de manera automática, desestimamos la información que nuestro sexto sentido nos da y no nos paramos a analizarlo.

De hecho, podemos formarnos la imagen de una persona en unos instantes, en concreto basta con solo 6 segundos. Esto es bastante adaptativo, pues discriminar con rapidez quién puede resultar conflictivo o tóxico es muy importante para proteger nuestra integridad.

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La intuición emocional: la empatía

demás, en términos emocionales la intuición tiene mucho peso. Aquí es donde entra en juego la empatía, la cual no deja de ser una especie de intuición. O sea, ¿qué certeza tenemos de que las emociones que estamos percibiendo sean reales?

Con el tiempo, manejar estos indicios se convierte en una acción automática que nos ayudará a desarrollar nuestra destreza intuitiva. En el amor, por ejemplo, esto cobra especial relevancia. Aunque no sepamos exactamente qué es lo que nos lleva a pensar en que alguien nos quiere, no nos solemos equivocar.

Otra cosa es que nos permitamos hacerle caso a nuestro sexto sentido o no, pero se podría decir que el corazón sí que tiene razones para guiarse la intuición. De hecho, gracias a ella se puede proteger de múltiples daños.

De hecho, la intuición se convierte en el reconocimiento de las situaciones, de las personas y de las consecuencias de lo que ocurre a nuestro alrededor. No obstante, hacer caso a nuestro sexto sentido ciegamente también puede pasarnos factura, por lo que hay que tener cuidado.

En relación a esto, parece que existe fundamento para afirmar que, en la actualidad, las mujeres tienen una mayor capacidad para discriminar y leer rápidamente las emociones ajenas, saber si se está fingiendo, mintiendo o si una pareja se quiere de verdad.

El significado de la nostalgia

Los peligros de la intuición

Poder realizar juicios de manera rápida y sin apenas esfuerzo puede llevarnos a equívocos y, por lo tanto, a perdernos gran parte de la belleza de la vida y de las personas con las que nos topamos.

Por esta razón, debemos contenernos e intentar elaborar mentalmente situaciones hipotéticas en las que nuestros prejuicios puedan actuar equivocadamente. Es decir que cuando nos damos cuenta de que estamos actuando por suposiciones o sentimientos reflejos y sin un gran fundamento, también debemos pararnos a pensar.

No hay misterios, lo importante es cómo actuamos cuando nos percatamos de esto, pues es importante que los sentimientos no nos dominen, que los vigilemos y que los compensemos a la hora de actuar.

Es indispensable darle a nuestra intuición el lugar que le corresponde. Debemos tenerla en cuenta en la misma medida en la que debemos confrontarla con la realidad, obteniendo un equilibrio que nos permita avanzar en todos los órdenes de la vida.

Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.

Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.
Golpeó, golpeó y golpeó hasta que con-siguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.

A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos.

Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.
-Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo? -comentaban entre ellos.

Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.
-Yo sí sé cómo lo hizo -dijo.
-¿Cómo? -respondieron sorprendidos.
-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

Eloy Moreno. Adaptación de un cuento popular.
Incluído en “Cuentos para entender el mundo”
Puedes conseguirlo firmado y dedicado aquí:
Ver libro
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http://www.blog.eloymoreno.com/el-nino-que-pudo-hacerlo/

Tres son los grandes problemas del hombre: la naturaleza de complicar todo innecesariamente, creando nuevos problemas, el absurdo afán de asumir problemas ajenos, y la estupidez de evitar los problemas reales”

Rafael Hernampérez

Como nos dice Hernampérez nos complicamos la vida innecesariamente.

¿Por qué buscamos problemas donde realmente no los hay? ¿por qué además cargamos muchas veces con los problemas de los demás? y encima, ¿por qué cuando realmente aparece un problema nos asustamos e intentamos evitarlo?.

Las personas somos complicadas, y unas más que otras.

Dentro de cada uno de nosotros llevamos una mochila en la que pesan los recuerdos, las experiencias, la educación que hemos recibido… y muchas veces a la larga, nos perjudican y nos crean prejuicios y problemas, donde realmente no los hay.

mochila de problemas

Pero además, lo más curioso de todo es que cuando llega un problema de verdad, tendemos a evitarlo, huimos de él, sentimos miedo.

“No hago más que darle vueltas a lo mismo…”, “¿Qué pensarán los demás cuando vean que no he querido…?”, “Me siento solo, me siento tan solo y no hago más que pensar esto una y otra vez”, “Tengo que mantener la línea, ¡no me voy a comer este trozo de pastel de chocolate!”.

¿No te sientes identificado con algunas de estas frases? Pues estas y otras muchas inundan  nuestra cabeza sin darnos cuenta.

Poco a poco los pensamientos no nos dejan vivir, están dando vueltas y más vueltas en nuestra cabeza, martilleando… Empezamos a entrar en una espiral en la que vivimos más para nuestra mente, que para nuestra vida real.

Pero todo puede cambiar si queremos… Pues podemos entrenar poco a poco nuestra mente, igual que entrenamos nuestros músculos.

¡Ya es hora de dejar de complicarnos la vida por tonterias!

¿Quieres dejar de complicarte la vida? Pues si te lo propones, poco a poco puedes cambiar. Eso sí, todo requiere un esfuerzo.

Aquí te dejamos unos consejos para ello:

1. Dale la importancia justa a las cosas

Preocúpate cuando realmente sea necesario.

Deja de darle importancia a cosas que realmente no la tienen como ¡ya he perdido el autobús!, y la frase que siempre añadimos detrás ¡Qué mala suerte tengo!

No te preocupes más de lo necesario; más que nada porque los problemas y las dificultades no suelen solucionarse porque pensemos más en ellos…

2. Perdónate y perdona a los demás

Muchas veces nos sentimos culpables de alguna cosa que hemos podido hacer mal con alguien y no dejamos de fustigarnos por ello o por el contrario, no perdonamos el fallo que han podido cometer los demás.

No perdonar nos estanca y no nos permite avanzar, pero perdonar nos libera.

Perdona, perdónate y pasa página.

3. Desconecta de las preocupaciones

Empieza ya a aprender que cuando acaba el trabajo, acaba.

Si vuelves de un hospital de visitar a un familiar querido, si un amigo te ha estado contando un problema etc. cuando vuelvas a casa no sigas “rumiando” en lo mismo.

Necesitas relajar tu mente y liberarla del estrés y las preocupaciones diarias.

Deja de preocuparte

4. Aclara tus diferencias con los demás

Si tienes problemas con alguien, si has tenido un malentendido y no dejas de darle vueltas a la cabeza, lo mejor es que hables con esa persona.

Aclara tus diferencias, te habrás quitado un peso de encima. También es importante que aceptes a los demás tal y como son y que elijas como amigos las personas que te hacen sentir bien.

Recuerda que no somos nadie para imponer nuestra visión a los demás y mucho menos para exigirles que sean de una determinada manera.

5. Adopta frases de cabecera

Empieza a pensar frases del tipo “la caridad bien entendida empieza por uno mismo”, “no puedo estar siempre preocupado por cosas que no merecen la pena”, “la vida son dos días y yo los paso pensando, no puedo seguir así”.

Busca las que más se encuentren en sintonía contigo y repítelas en tu interior con frecuencia.

6. Reconoce tus errores sin martirizarte y ríete de ti mismo

Todos nos equivocamos, ¡no pasa nada!, tú también. Aprende de tus errores y continúa el camino.

Cada fallo puede ser un aprendizaje

y cada crisis una oportunidad

Recuerda que la vida es un juego y así hay que tomarla. Unas veces se gana y otras se pierde. Pero tan divertido es ganar como muchas otras veces perder… a veces incluso, apendremos y nos fortalecemos más.

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La Inteligencia Emocional determina la manera en que nos relacionamos y entendemos el mundo. Tiene en cuenta las actitudes y los sentimientos, y engloba habilidades como el control de los impulsos, la automotivación, la confianza, la empatía, la autoconciencia y sobre todo, constituye el recurso necesario para ofrecer nuestro potencial interior de forma brillante.

Cada vez somos más conscientes de la importancia del uso y aprendizaje de la Inteligencia Emocional en nuestras vidas, ya que constituye un ingrediente indispensable hacia el éxito en nuestras relaciones personales y cualquier área de nuestra vida.

Inteligencia emocional

Entonces, ¿Qué implica ser una persona inteligente emocionalmente?

Ser consciente de las propias emociones. Identificar nuestras propias emociones al evaluar situaciones pasadas requiere una primaria inteligencia emocional. Si tenemos en cuenta la frase “Quien no se percata de sus emociones queda a merced de las mismas” hacemos referencia a la importancia de saber distinguir un sentimiento mientras está teniendo lugar. Esta acción supone una inteligencia emocional desarrollada.

Manejar las emociones. Significa la capacidad de controlar los impulsos para adecuarlos a un objetivo. Esto es una habilidad que se puede entrenar y desarrollar, e implica el ser capaces de generar estados emocionales positivos y controlar los negativos.

Automotivarnos. Las emociones nos ponen en movimiento. Por ello, desarrollar la capacidad de entusiasmarnos con lo que tenemos que hacer para dar lo mejor de nosotros y de la mejor forma, mejora el rendimiento de cualquier tarea que deseemos emprender.

Empatía. Es el nombre que recibe la aptitud que implica reconocer las emociones de los demás. Nos permite la capacidad de “sentir dentro” de nuestra persona lo que el otro siente. La clave para ser personas con alta empatía reside en saber interpretar con destreza el lenguaje corporal.

Manejar las relaciones positivamente. El último ingrediente de la Inteligencia Emocional consiste en aprender a controlar nuestras emociones y las de las personas que nos rodean de forma positiva. No hablamos de manipular negativamente, hablamos de adelantarnos a los acontecimientos negativos y evitarlos teniendo en cuenta a las personas que nos importan.

El experto en Inteligencia Emocional Harvey Deutschendorf  señala que las personas con un gran desarrollo dentro de este tipo de inteligencia, consiguen mejores resultados en cuanto a calidad de vida se refiere.

¿Quieres potenciar y  aumentar tu Inteligencia Emocional?

Con estos 7 hábitos diarios es posible:

– Rodéate de gente positiva. Las personas negativas pueden generar una pérdida de energía grande. Pasar tiempo con personas positivas te hace percibir y valorar más el lado bueno de la vida. Te fomenta una mayor alegría por vivir y aumenta el “ser positivo” ante las adversidades, facilitándote herramientas para superar obstáculos del día a día.

Sonrisa

– Pon límites y se firme cuando sea necesario. Es muy importante saber poner límites y hacerte valer cuando la situación lo requiera, pero es muy importante no olvidar la educación y el saber estar cuando lo hagamos. Pensar antes de hablar es algo indispensable y pararnos a “entender nuestras emociones” una tarea requerida. Saber decir “No” también es esencial.

– Atrévete a dejar atrás el pasado y pensar hacia adelante. En los errores hay un aprendizaje inmenso. Antes de culparte o hacerte daño a ti mismo párate a reflexionar y sacar “el lado bueno” de la situación. Todo ocurre por “algo”.

– Vuelve tu vida más alegre y feliz. Descubre que te divierte o saca una sonrisa e intégralo en tus hábitos diarios para generarte una mayor felicidad y alegríaTe permitirá sentirte más realizado y a gusto, incluso pudiendo alegrar el día a las personas de tu alrededor de forma inconsciente.

– Elige de forma inteligente en que gastar tu energía. Aprende a gestionar los conflictos con los demás y valora tus logros personales. Valora el “por qué” de las cosas y pregúntate como superarte día a día. Los errores nos permiten superarnos, nunca bloquearnos o hacer que nos quedemos ahí. Eso nos ayudará a saber emplear nuestra energía personal de forma productiva.

– Concéntrate en lo positivo. No emplees demasiado tiempo en cosas y situaciones negativas. Eso no quiere decir que no te responsabilices de tus acciones, pero sí que intentes no centrarte solo en “lo malo”. Busca soluciones a los problemas, concéntrate en tus potenciales y lo que eres capaz de hacer.

– Nunca dejes de querer aprender cosas nuevas. Estar en constante crecimiento, abierto a nuevas ideas y estar dispuesto a aprender de los demás permite desarrollar nuestra Inteligencia Emocional y habilidades sociales. Todo lo anterior nos permite confiar en nosotros mismos y tomar la mejor decisión para nuestra persona.

Integrar estos pequeños hábitos tan saludables y positivos en nuestra vida, nos permite disfrutar y desarrollar una mayor Inteligencia Emocional. Evidentemente, necesitas tiempo para hacerlos familiares a tu interior, pero en cuanto te pongas manos a la obra, tendrás resultados cuando menos te lo esperes.

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Cada vez parece más claro que la nueva fiebre del oro no tiene que ver con hacerse millonario ni con encontrar la fuente de la eterna juventud. El tesoro más codiciado de nuestros tiempos es atesorar felicidad, un concepto abstracto, subjetivo y difícil de definir, pero que está en boca de todos. Incluso es materia de estudio en la prestigiosa Universidad de Harvard.

Durante varios años, algunos de los estudiantes de Psicología de esta universidad americana han sido un poco más felices, no solo por estudiar en una de las mejores facultades del mundo, sino porque, de hecho, han aprendido a través de una asignatura. Su profesor, el doctor israelí Tal Ben-Shahar, es experto en Psicología Positiva, una de las corrientes más extendidas y aceptadas en todo el mundo y que él mismo define como “la ciencia de la felicidad”. De hecho, sostiene que la alegría se puede aprender, del mismo modo que uno se instruye para esquiar o a jugar al golf: con técnica y práctica.

Con su superventas Being Happy y sus clases magistrales, los principios extraídos de los estudios de Tal Ben Shahar han dado la vuelta al mundo bajo el lema de “no tienes que ser perfecto para llevar una vida más rica y más feliz”. El secreto parece estar en aceptar la vida tal y como es, lo cual, según sus palabras, “te liberará del miedo al fracaso y de unas expectativas perfeccionistas”.

Aunque por su clase de Psicología del Liderazgo (Psychology on Leadership) han pasado más de 1.400 alumnos, aún así cabría hacerse la siguiente pregunta: ¿Alguna vez se tiene suficiente felicidad? “Es precisamente la expectativa de ser perfectamente felices lo que nos hace serlo menos”, explica.

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Estos son sus seis consejos principales para sentirse afortunado y contento:

1. Perdone sus fracasos. Es más: ¡celébrelos! “Al igual que es inútil quejarse del efecto de la gravedad sobre la Tierra, es imposible tratar de vivir sin emociones negativas, ya que forman parte de la vida, y son tan naturales como la alegría, la felicidad y el bienestar. Aceptando las emociones negativas, conseguiremos abrirnos a disfrutar de la positividad y la alegría”, añade el experto. Se trata de darnos el derecho a ser humanos y de perdonarnos la debilidad. Ya en el año 1992, Mauger y sus colaboradores estudiaron los efectos del perdón, encontrando que los bajos niveles de este hacia uno mismo se relacionaban con la presencia de trastornos como la depresión, la ansiedad y la baja autoestima.

2. No dé lo bueno por hecho: agradézcalo. Cosas grandes y pequeñas. “Esa manía que tenemos de pensar que las cosas vienen dadas y siempre estarán ahí tiene poco de realista”.

3. Haga deporte. Para que funcione no es necesario machacarse en el gimnasio o correr 10 kilómetros diarios. Basta con practicar un ejercicio suave como caminar a paso rápido durante 30 minutos al día para que el cerebro secrete endorfinas, esas sustancias que nos hacen sentir drogados de felicidad, porque en realidad son unos opiáceos naturales que produce nuestro propio cerebro, que mitigan el dolor y causan placer, según detalla el entrenador de easyrunning y experto corredor Luis Javier González.

4. Simplifique, en el ocio y el trabajo. “Identifiquemos qué es lo verdaderamente importante, y concentrémonos en ello”, propone Tal Ben-Shahar. Ya se sabe que “quien mucho abarca, poco aprieta”, y por ello lo mejor es centrarse en algo y no intentarlo todo a la vez. Y no se refiere solo al trabajo, sino también al área personal y al tiempo de ocio: “Mejor apagar el teléfono y desconectar del trabajo esas dos o tres horas que se pasa con la familia”.

5. Aprenda a meditar. Este sencillo hábito combate el estrés. Miriam Subirana, doctora por la Universidad de Barcelona, escritora y profesora de meditación y mindfulness, asegura que “a largo plazo, la práctica continuada de ejercicios de meditación contribuye a afrontar mejor los baches de la vida, superar las crisis con mayor fortaleza interior y ser más nosotros mismos bajo cualquier circunstancia”. El profesor de Harvard añade que es también un momento idóneo para manejar nuestros pensamientos hacia el lado positivo, aunque no hay consenso en que el optimismo llegue a garantizar el éxito, sí le aportará un grato momento de paz.

6. Practique una nueva habilidad: la resiliencia. La felicidad depende de nuestro estado mental, no de la cuenta corriente. Concretamente, “nuestro nivel de dicha lo determinará aquello en lo que nos fijemos y en las atribuciones del éxito o el fracaso”. Esto se conoce como locus de control o ‘lugar en el que situamos la responsabilidad de los hechos’, un término descubierto y definido por el psicólogo Julian Rotter a mediados del siglo XX y muy investigado en torno al carácter de las personas: los pacientes depresivos atribuyen los fracasos a sí mismos, y el éxito, a situaciones externas a su persona; mientras que la gente positiva tiende a colgarse las medallas, y los problemas, “casi mejor que se los quede otro”. Sin embargo, así perdemos la percepción del fracaso como ‘oportunidad’, que tiene mucho que ver con la resiliencia, un concepto que se ha hecho muy popular con la crisis, y que viene prestado originariamente de la Física y de la Ingeniería, con el que se describe la capacidad de un material para recobrar su forma original después de someterse a una presión deformadora. “En las personas, la resiliencia trata de expresar la capacidad de un individuo para enfrentarse a circunstancias adversas, condiciones de vida difíciles, o situaciones potencialmente traumáticas, y recuperarse saliendo fortalecido y con más recursos”, afirma el médico psiquiatra Roberto Pereira, director de la Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar.

Patricia Payró Jimenez  http://elpais.com/elpais/2015/06/16/buenavida/1434480172_001091.html?id_externo_rsoc=FB_CM

Cuando descubrimos este test, nos damos cuenta de que a través de él podemos identificar y conocer algunos aspectos relevantes de nuestra personalidad. Se trata de un cuestionario que nos muestra diez puertas diferentes, para que nosotros escojamos la que más nos llame la atención. Al seleccionar alguna de estas, relacionamos inconscientemente nuestra forma de ser con los detalles, colores y formas, propios de cada puerta.

El diseño, el tamaño y el color de una puerta, entre otros, son elementos simbólicos que hablan de aspectos ocultos en el ser humano. Muestran parte de la personalidad que tiene cada uno de nosotros. Los factores que son tenidos en cuenta al momento de elegir la puerta, corresponden a elementos individuales que hablan de quiénes somos y cómo sentimos.

Este test toma las puertas como icono central, y sugiere que al elegir una de ellas, escogemos a la vez un camino con el cual nos sentimos a gusto. Te preguntarás entonces, ¿De qué se trata este cuestionario? Enseguida te lo contamos.

 ¿En qué consiste el test?

En el test de las 10 puertas queda representada la personalidad de cada uno de nosotros. Cuando elegimos una de ellas, necesariamente expresamos rasgos de nuestra forma de ser. Sin ser conscientes de ello, buscamos la que más se parezca a nosotros, tomando en cuenta sus cimientos, su diseño, su composición y todos los demás elementos. Este test nos ayuda a entender un poco mejor nuestra actitud frente al mundo, ya que “al elegir un modelo mostramos quiénes somos y lo que queremos”.

Cada puerta representa el inicio de un camino y dejamos aflorar nuestra personalidad al decidir si la abrimos o la dejamos cerrada. Algunas características propias de cada individuo como la sencillez, la extravagancia, la excentricidad, el minimalismo o la autoconfianza, entre otras, van a determinar la elección: es lo que define el camino que cada uno quiere recorrer. Otros elementos como el material con el que fue construida una puerta, también tienen gran significado: unos preferirán algo duro, fuerte y resistente, y otros, algo débil, flexible y maleable.

Cada uno de los colores, los detalles o el tamaño que prefiramos, muestra nuestras peculiaridades. Ejemplo de ello es una puerta de color turquesa, con grandes ventanas, que permiten ver lo que hay dentro y fuera, en medio de un ambiente de expansión, iluminación y ventilación. Este modelo puede corresponder a alguien en quien predominan los sentimientos de libertad y la disposición de generar un ambiente agradable para otros.

Significados:

Una puerta negra y con un aspecto sencillo, corresponde a alguien que no disfruta de lo suntuoso y que prefiere un ambiente sin complicaciones. Sin embargo, tal vez puede carecer de color y brillo en su vida. Cuando la puerta es blanca, parece de madera y no cuenta con mayores detalles, al igual que en el caso anterior, demuestra sencillez y formalidad. También seguridad en sí mismo, sentimentalismo y complacencia con la familia y los amigos.

Contrario a esto, quienes son inseguros, divertidos, orgullosos y ansiosos en algunos aspectos, prefieren una puerta de color azul con un cerrojo pequeño. Son personas que aunque gozan de jovialidad, también necesitan más orden en su vida.

El naranja por su parte, además de ser un color llamativo, es propio de personas excéntricas o que disfrutan del arte; representa también a quienes se alejan de la realidad en algunas ocasiones y se encierran en sí mismos.

La puerta de color violeta intenso, acompañada de una ventana circular notoria, hace referencia a los que disfrutan formando parte de un grupo, para contrarrestar el aislamiento y la distancia que se origina en las ocupaciones del diario vivir.

Una puerta antigua de color verde oscuro con cerrojos, denota gusto por lo artístico, la música, la escritura, entre otros. Aunque puede tratarse de alguien considerado como fuerte e introvertido, no se descarta que haya rasgos de extraversión.

Las personas seguras y detallistas, a quienes les importa la visión que tiene la sociedad sobre ellos y actúan para complacerla, aunque esto no sea consecuente con sus verdaderos sentimientos, eligen la puerta de color morado intenso, con detalles dorados. En personas así es fácil que surjan sentimientos autodestructivos, pues viven para los demás antes que para sí mismos.

Una puerta de color verde claro, modesta y con grandes cerrojos, generalmente se asocia con una personalidad exigente, que busca a toda costa que las cosas funcionen. Usualmente son personas pragmáticas y sencillas, que fácilmente ayudan al prójimo y tienen alto grado de perseverancia para resolver problemas.

Si prefieres una puerta de madera robusta, con ventanas en la parte superior, con diseño asimétrico y herrajes laterales, seguramente eres una persona íntegra y estable. La confianza va de la mano contigo y, a la vez, resultas muy confiable para los demás. Quizás algunos te puedan calificar de autosuficiente.

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“Lo maravilloso de la infancia es que cualquier cosa es una maravilla”(Gilbert Keith Chesterton).

Cuando la madre de John Lennon le preguntó que quería ser de mayor, este le respondió: “Feliz”.

La madre tomó la respuesta como una bobada de niño y muchos de nosotros nos sentiríamos enternecidos por que un niño diga algo así, pero en nuestro interior pensaremos que ese anhelo es solo fruto de la inocencia y de la inexperiencia, y que en la vida, hay que hacer otras cosas. Y bueno…ser feliz si se puede.

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Ya el pequeño Lennon apuntaba en sensibilidad y verdad, pues conforme pasa el tiempo, ganamos y perdemos dinero, las amistades se rompen, soñar se reduce a dormir y todas nuestras ilusiones parecen rotas….muchos nos preguntamos qué habrá pasado en nuestra vida para que la vivamos con un halo de amargura.

Es hora de recordar qué significa ser niño, que es mucho más que una talla: es una actitud ante la vida, que muchos intentan robar, pero que solo nosotros podemos salvaguardar.

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Nadie te puede robar tu inocencia, nadie te obliga a renunciar a tu cuento de hadas, nadie te puede prohibir soñar hasta en los momentos más duros….solo si tú se lo permites.

 ¿Qué significa ser niño?

 El niño es el que vive en el ahora, el que mira los colores, el que se siente intrigado por todo lo que le rodea, el que descifra figuras en las nubes. El niño, espontáneo, que busca risas, bromas y juegos; no apariencias, compromisos y conversaciones vacías de toda verdad.

“Yo no tuve una infancia feliz, no tengo nada a que agarrarme de verdad cuando pienso en mi “yo niño”

¿De verdad piensas eso? Si alguien ha robado tu infancia, han coartado tu libertad o robado tu inocencia, son ellos los que jamás podrán recuperar la sonrisa que tuvieron en la infancia. Tú sí.

No le entregues a los que te dañaron los momentos felices que guardas de tu infancia.

Esos son tuyos, y en ellos está la base de tu personalidad, lo que realmente quieres ser en la vida.

Niño

“Desde la infancia nos enseñan: primero a creer lo que nos dicen las autoridades ,los curas, los padres…Y luego a razonar sobre lo que hemos creído. La libertad de pensamiento es al revés, lo primero es razonar y luego creernos lo que nos ha parecido bien de lo que pensamos”. José Luis Sampedro

 Has crecido, pero no por ello tienes que renunciar a la ingenuidad maravillosa que todo niño posee. Quizás por ello, cuando estés con un niño, lo disfrutarás aún más. No hay vidas perfectas ni modelos, por mucho que digan los cuentos, la publicidad y las películas.

Hay momentos inolvidables y esos están compuestos por y para personas como tú. No te niegues la posibilidad de vivirlos.

Mi infancia fue tan feliz, que no la he superado. Ahora, todo me entristece.

En los primeros años de vida se conforma nuestra psique, nuestro temperamento.

Nuestros recuerdos se guardan a fuego. Pequeños flashes de momentos que nos recuerdan como nos reíamos, como saltábamos, la energía desbordante al querer y al enfadarnos también con alguien.

Si has sido privilegiado en tener eso, ahora es el momento de sacarlo a la luz. Al igual que reíste en esa época, puedes hacerlo ahora. Deja de complicarte la vida.

Mira a tu alrededor, con los ojos más abiertos. Para a observar el amanecer como lo hacías de pequeño, juega con las olas….aprendiste a no tener miedo cuando eras tremendamente vulnerable.

Ahora que eres un adulto, deja de tener el miedo que la sociedad ha querido que tengas. Eso no sirve para nada. Es una trampa, no caigas más en ella.

http://lamenteesmaravillosa.com/lleva-mucho-tiempo-crecer-hasta-llegar-a-ser-un-nino/

La única discapacidad es la falta de fe en nosotros mismos y quienes amamos, la sobreprotección priva a tu hijo del regalo de ser capaz

sobreprotección-1En el caso de los hjos, la fe en sí mismos es una tarea aprendida como respuesta al amor que reciben día a día en el hogar. Como padres es nuestra obligación criar hijos capaces,  enseñándoles a tener fe en si mismos y a creer en sus capacidades sin importar la manera en que se manifiesten ante las expectativas del mundo.

LO SOBREPROTEJO PORQUE LO AMO. Enséñale a tu hijo a ser capaz. El amor nunca es un verdugo.

Uno de las peores manifestaciones del temor, es la falta de fe en quienes amamos y en nosotros mismos. Una de las manifestaciones equivocadas del amor, es la sobreprotección.

Cuando privamos a nuestros hijos de cometer sus propios errores y vivir las consecuencias de los mismos, los privamos de aprender, de sentirse útiles y sobre todo de convertirse en personas auto-suficientes y capaces de utilizar todas sus capacidades para negociar y ganar sus propias guerras.

Muchos padres cometen el error de disminuir las capacidades de sus hijos justificando que ellos no pueden hacer las cosas bien. Prefieren evitarles el mal rato, o así no enfrentarlos a sus propios retos o limitaciones. Lo cierto es que cuando actuamos de este modo, lo único que conseguimos es hacer que nuestros hijos sientan que su modo de “poder” no es bueno o no es suficiente.

Piénsalo mil veces antes de decirle a tu hijo cosas como “yo lo hago porque tu no lo haces bien” ó “nunca haces bien las cosas” Esas son palabras que dictan el futuro de las personas y se quedan grabadas en sus corazones.

Actitudes comunes que se ven en la vida diaria son:

superprotecion-infantil– No dejar que el niño tenga la oportunidad de aprender mediante el ejercicio.

Todos aprendemos por repetición aunque a algunos les tome más tiempo. Quien no ejercita no aprende.

Actitud equivocada

Por ejemplo A LA HORA DE COMER: Servirle la comida picada y prácticamente masticada, privándolo de aprender a utilizar sus propios cubiertos porque pensamos que nunca podrá hacerlo sólo o se va hacer daño. No se trata de ponerlo en peligro, sino de adaptar positivamente las herramientas que le permitirán ganar la destreza para sentirse capaz y cumplir una tarea tan personal como alimentarse sólo. No vamos a hablar de la edad correcta para darle a nuestro hijo un cuchillo, sino del uso de nuestra lógica para enseñarle poco a poco a utilizarlo. Dedicación y paciencia son las palabras claves.

El proceso de aprendizaje requiere más tiempo para algunas personas, independientemente de sus capacidades, pero no por ello se los debe hacerse sentir inútiles o incapaces. Aprender a aceptar el modo único de ser de nuestros hijos es un modo de motivarlos a seguir aprendiendo y puliendo sus habilidades.

– EN LA COMUNIDAD.  No dejarlo integrarse libremente para que no le hagan daño o lo ofendan. O sentir que siempre debemos intervenir, defenderlo de los niños de su edad sin dejarlo tomar sus propias acciones o decisiones.

Todos cruzamos etapas de adaptación en la sociedad. Ese es el propósito de la comunidad, y enfrentarnos a la vida nos hace fortalecer nuestras capacidades, aprender a defender nuestros derechos y trabajar en mejorar nuestras debilidades. Privar a los demás de esa experiencia no le hará la vida más fácil, sino más dura si algún momento no nos tienen cerca para defenderlos.

sobreproteger2Todos necesitamos sentar nuestras propias bases de respeto ante los demás. Los padres que sobreprotegen diciendo que ya crecerán y aprenderán, lo único que hacen es quitarles a sus hijos la oportunidad del verdadero aprendizaje que se da durante el crecimiento sin presiones y de modo totalmente natural.

– EN LA ESCUELA O EN LA VIDA. Hablar por los hijos. Tener todas las respuestas. Tomar decisiones por ellos y solucionar todos sus problemas.

Una idea totalmente equivocada del amor es creer que somos los dueños de nuestros hijos. Se ve todos los días, padres que hablan por sus hijos y no los dejan ni contestar las preguntas que les hacemos a ellos. Padres que creen que amar es solucionarles los problemas, en vez de enseñarles a utilizar su voz y sus capacidades para encontrar respuestas.

Padres que planean el futuro y los intereses de sus hijos sin dejarlos manifestar sus propios intereses. Padres que creen que evitarles equivocarse es un modo de ahorrarles tiempo para alcanzar el éxito, cuando el éxito no es otra cosa que ser felices encontrando el modo de manifestar lo que somos.

En el caso de hijos con discapacidad, no respetar sus capacidades. Nunca entender que no necesitan ser iguales a los demás para ser capaces. Sentir que son perdedores porque sus éxitos no son típicos o no tienen la misma repercusión que los de los demás. Hablar por ellos. Nunca enseñarles independencia. No fomentar el desarrollo de sus habilidades únicas.

La vida es una sóla. No deberíamos temer tanto al error. Deberíamos en vez de eso vivir para aprender, crecer y descubrir y fomentar las cosas que nos hacen felices a nosotros y a nuestros hijos.

“No hay tarea mal hecha cuando ponemos nuestro mejor esfuerzo. Lo malo es dejarnos llevar por nuestro deseo de creer que hay un modo perfecto que rige o califica nuestros esfuerzos.

Eliana Tardio.http://www.elianatardio.com/2013/05/05/sobreproteccion-hijos/?utm_content=bufferf5512&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer