Las matemáticas suelen ser el caballo de batalla para los niños en el cole. ¿Por qué se les atragantan los números a los niños en la escuela? La fama precede a esta asignatura de ciencias y “como tienen el mito de ser difíciles, algunos niños se escudan en ello y no se esfuerzan, con la justificación de que son complicadas. Pero, no hay niño que no aprenda, sino un profesor que no sabe enseñarle. Está en manos de los maestros conseguir que los niños dejen de tener miedo y se abran al aprendizaje de las matemáticas, divirtiéndose y sintiendo que pueden adquirir y controlar los conceptos matemáticos que se encuentran en todo lo que hacemos en la vida, por lo que les va a resultar de gran utilidad”, explica una profesora de primaria, que opta por permanecer en el anonimato.

Los números tienen fama de resultar aburridos para niños y jóvenes en colegios e institutos. “Cuando estaba en primaria me resultaban más aburridas y complicadas, ahora en la ESO, lo llevo un poco mejor, pero también porque tengo una profesora particular de la asignatura en casa. Lo que menos me gusta es el cálculo, me parece aburrido y me fastidia que no me salga el resultado. Las clases no son divertidas y muchas cosas no sé para qué me van a servir cuando sea mayor, porque si existen las calculadoras no entiendo para qué tengo que aprender cómo hacer raíces cuadradas. Las clases deberían ser más prácticas y didácticas; no tan mecánicas. Me gustaría que hiciéramos juegos matemáticos y nos explicaran cosas que nos sirvieran de adultos, como hacer la declaración de la renta,” explica Daniella Blaya, estudiante de 3º de la ESO en Madrid.

¿Qué falla en la enseñanza académica de las matemáticas para que muchos estudiantes opinen lo mismo que la joven Daniella? “Esta asignatura está mal planteada porque se parte desde los conceptos abstractos y lejos de lo cotidiano. La matemática es manipulativa; está viva y hay que tocarla, moverla y vivirla. La repetición de tablas, sumas, restas, multiplicaciones o fracciones sin sentido frenan el aprendizaje y alejan del conocimiento debido a la facilidad de cometer errores. Hay que partir desde donde está el alumno para llevarle al aprendizaje que debe hacer y enseñarle la magia de los números”, explica la profesora anónima de primaria.

Quien suspende matemáticas ¿es mal estudiante?

El dicho popular El que vale, vale y el que no para letras, además de denostar el conocimiento que no es matemático, que enriquece la cultura humana de manera determinante, resulta un reflejo del planteamiento social rígido y educativo sobre el conocimiento intelectual. “La música, las artes, la educación física o la filosofía son disciplinas muy necesarias e importantes. Las matemáticas y la lengua necesitan de ellas para ser aprendidas. De hecho, el minimizar su relevancia y potenciar las matemáticas y la lengua de forma aislada ha sido una de las causas principales de este panorama actual de bajos resultados del alumnado en ambas materias ”, comenta María José Lladó Sánchez, psicopedagoga del centro ACIMUT y orientadora psicopedagógica de la editorial Kolima.

Encontrar el potencial y talento de cada niño es fundamental para orientarle de manera adecuada ante su futura actividad profesional. Todos no somos buenos en matemáticas, pero “seguro que lo eres en otras asignaturas. Cada alumno tiene unos dones y habilidades. Descubrirlos y desarrollarlos es parte de la tarea educativa, que es integradora. Ya hemos visto el coste de aislar las matemáticas de las demás disciplinas. Cambiar y visibilizar la importancia de todas las habilidades en las materias educativas e interrelacionarlas es fundamental”, añade la psicopedagoga.

Ayudar a los niños en casa con las matemáticas

Cuando los niños no están llamados por el camino de las matemáticas y se les hace cuesta arriba aprobarlas se les puede echar una mano desde casa con propuestas como las que indica Nuria Ballesteros González, profesora del Instituto Joaquín Turina de Madrid y licenciada en Matemáticas:

  1. Un cuaderno bien organizado con lo que el profesor explica en clase resulta muy útil para no perderse en un mar de números.
  2. Escribir el desarrollo que el profesor hace de los ejercicios en clase.
  3. Adquirir la costumbre de hacer los ejercicios que se mandan para repasar en casa. No importa que salgan mal. La cuestión es trabajar el hábito de pensar de forma matemática y hacer el esfuerzo. Lo incorrecto, se corrige en clase.
  4. A la hora de preparar exámenes, ayuda tener un esquema sobre los contenidos o el tipo de ejercicios que tienen que hay que saber.
  5. La concentración es fundamental para que las cuentas salgan. Las matemáticas requieren comprender bien los razonamientos y para conseguirlo se requiere la atención que permita el desarrollo del pensamiento abstracto. No obstante, cada niño desarrolla estas capacidades a una edad diferente.
  6. El apoyo y el ánimo sin presión cuando el niño suspende las matemáticas es básico para evitar estrés y que los números no se conviertan en un trauma para el resto de su vida.
https://elpais.com/elpais/2019/01/14/mamas_papas/1547455263_850560.html

El pasado 11 de enero la policía de Layton, una ciudad de Utah (EE UU), informó en su cuenta de Twitter de un accidente. Una joven de 17 años había estrellado su coche contra otro automóvil mientras conducía con los ojos vendados y se grababa para publicarlo en la red. Realizaba el Bird Box Challenge, un reto que se ha hecho viral en las últimas semanas a raíz de la última película de Sandra Bullock. El desafío consiste en llevar a cabo tareas cotidianas como subir escaleras, cruzar una calle o cocinar con los ojos vendados. Este y otros desafíos peligrosos han llevado a YouTube a endurecer sus políticas de control de contenido. La plataforma borrará los vídeos de bromas o retos que pongan en peligro la salud física o psicológica del usuario, según ha explicado la compañía en el apartado de preguntas frecuentes de su web.

En los últimos años, se han hecho virales numerosos vídeos de desafíos en YouTube. Algunos consisten en introducir la punta de un anticonceptivo por la nariz para luego sacarlo por la boca, untarse con alcohol el pecho y prenderse fuego para luego apagarlo con agua o acercarse sigilosamente a un peatón para golpearlo hasta dejarle inconsciente. “YouTube es el hogar de muchos retos y bromas virales, pero debemos asegurarnos de que lo divertido no cruce la línea para que también sea dañino o peligroso”, aseguran sus propietarios en la nueva política de control de contenido.

YouTube eliminará estas publicaciones de la plataforma y castigará a sus autores con una restricción de 90 días en algunas de las funciones de la plataforma como la retransmisión en vivo

La compañía ha incluido en la misma un epígrafe específico para los retos y las bromas peligrosas: “Hemos actualizado las pautas externas para dejar claro que prohibimos los desafíos que presenten un riesgo de peligro grave o muerte, y las bromas que hacen que las víctimas crean que están en grave peligro físico o que los niños experimenten una angustia emocional grave”. Los menores en ocasiones también son afectados por las bromas que se suben a YouTube. Por ejemplo, la de hacer creer a un niño que sus padres han muerto.

YouTube eliminará estas publicaciones de la plataforma y castigará a sus autores con una restricción de 90 días en algunas de las funciones de la plataforma como la retransmisión en vivo. Si se incumplen las políticas en tres ocasiones en ese plazo, se eliminará la cuenta del usuario que haya subido el vídeo. La compañía ha dado a los creadores dos meses para borrar este tipo de contenido de sus canales. Pero después, se eliminará cualquier vídeo que viole estas pautas.

Estas nuevas directrices no solo hacen referencia a los vídeos, sino que afectan a todo el contenido. Es decir, a los comentarios, miniaturas, enlaces o chat en vivo. Por ejemplo, si la imagen en miniatura muestra pornografía o violencia gráfica o los enlaces externos llevan a contenido que pueda incitar a la violencia o al odio, el vídeo también será retirado.Un informe de Buzzfeed publicado este martes denuncia que las imágenes que plasman bestialidad o hacen alusión a ella todavía aparecen en la plataforma pese a que YouTube se comprometió a eliminar ese material en abril del año pasado.

Efectos traumáticos y mortales

Este tipo de vídeos, además de efectos traumáticos en la víctima, pueden tener consecuencias perjudiciales para la salud. Ante el aluvión de personas que han hecho el Bird Box Challenge y han acabado golpeándose o sufriendo pequeños accidentes por ir con los ojos tapados, Netflix ha lanzado un comunicado en Twitter. La compañía ha pedido a los fans de la película que abandonen el reto: “No nos podemos creer que tengamos que decir esto, pero por favor no os hagáis daño con el reto de Bird Box. No sabemos cómo empezó, agradecemos el cariño, pero Boy y Girl [en alusión a los personajes de la cinta] solo tienen un deseo en el 2019 y es que no terminéis en el hospital por culpa de los memes”.

Otro de los retos por el que algunos usuarios han tenido que acudir al hospital es el Tide Pod Challenge. Consiste en tomar cápsulas de detergente para la ropa y compartirlo en Youtube. La Asociación Estadounidense de Centros de Control de Envenenamientos alertó en enero de 2018 de un aumento de intoxicaciones por la ingestión de este producto. El fabricante del mismo, Procter and Gamble, solicitó la ayuda de la estrella de fútbol americano Rob Gronkowski para liderar una campaña de sensibilización pública en las redes sociales .

Hay vídeos que incluso tienen consecuencias mortales. En 2017, Monalisa Pérez, una mujer de 19 años, mató a su novio al dispararle en el pecho para subir un vídeo a Youtube. Ambos intentaban hacer un truco. Una enciclopedia debía parar la bala. Pero su estrategia salió mal. En sus vídeos anteriores, ella le gastaba bromas inofensivas como poner polvos de talco en un donut en vez de azúcar glaseado, rociar cera caliente de una vela encendida sobre su cuerpo o colocar pimienta picante en su bocadillo. Pero esa última vez, se les fue de las manos. La joven era consciente del riesgo que sus acciones conllevaban e instantes antes de disparar a su pareja, lo contaba en Twitter: “Pedro y yo probablemente vamos a grabar uno de los vídeos más peligrosos jamás vistos. Ha sido idea suya, no mía”.

https://elpais.com/tecnologia/2019/01/17/actualidad/1547718558_819241.html?fbclid=IwAR0cDf892qUzAdmPMsQbxf57nvPwf-2o9gQcQWW2kmvs6CEgKQw7aX_iY6k

2019 ha comenzado tal cual terminó 2018: con el mundo recuperando el aliento tras un ciberataque. Si Alemania sufrió a principios de este mes el mayor hackeo de su historia, que dejó al descubierto datos de centenares de políticos, a finales de noviembre fue la gran cadena hotelera Marriott quien reveló un ataque similar, que podría haber afectado a 500 millones de clientes. Pero antes de eso las víctimas habían sido Singapur, Facebook, el sistema bancario de México… no hay blanco a salvo de los piratas informáticos. La amenaza crece al tiempo que empresas e instituciones de todo el mundo hacen frente a otro peligro, igual de acuciante, que es el de la escasez de profesionales expertos en ciberseguridad. Un campo en el que tradicionalmente ha predominado lo autodidacta, pero que comienza a abrirse paso en la formación oficial de universidades y otros centros educativos. Tres opciones para formarse en ‘big data’ (aunque no sepas matemáticas)

‘Blockchain’, la solución para acabar con los títulos universitarios falsos

Se prevé que nueve de cada diez empresas sufrirán un ataque informático en 2019. Y los costes se cifran en 11.500 millones de dólares este año. Los datos resultan abrumadores. Para lo malo, pero también para lo bueno. Y es que el nicho laboral se hace cada vez más grande. De aquí a 2022 las ofertas de trabajo en ciberseguridad se triplicarán, de acuerdo con los cálculos de la publicación especializada Cybersecurity Ventures. Las previsiones apuntan que para entonces habrá 1,8 millones de empleos sin cubrir en todo el mundo, 350.000 de ellos en Europa, según una encuesta del Centro para la Ciberseguridad y Educación (ISC)².

“No es una burbuja, es el nuevo paradigma. Los países ricos ya no van a producir bienes de consumo, sino que generarán riqueza a través de la información. Cualquier empresa tiene que gestionar sus datos, almacenarlos y sobre todo protegerlos”, explica Julien Mur, senior manager del departamento de Information Technology and Life Sciences en la consultora de recursos humanos Hays. El experto señala la causa de ese desfase entre oferta y demanda: “La transformación de la economía se ha producido de forma muy rápida. En una década no se forma una generación de profesionales de la ciberseguridad”.

La velocidad de los cambios se une a la escasez de vocaciones científicas y tecnológicas entre los jóvenes, especialmente en el caso de las estudiantes. “Hace falta promover las titulaciones STEM [las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés], los chicos las ven como difíciles”, explica Maite Villalba, investigadora y directora del máster en Seguridad de Tecnologías de la Información y Comunicaciones de la Universidad Europea. “El inconveniente de la escasez de profesionales en este campo no es igual que en otros sectores. Implica problemas para las empresas, pero también para los ciudadanos y para los Gobiernos. Además, se produce un retroceso en el desarrollo de tecnologías emergentes porque las empresas y los ciudadanos no se van a atrever a utilizarlas”.

La necesidad de profesionales y el crecimiento de los ciberataques conviven con otra contradicción. Y es que aunque Internet está plagado de información y recursos para adentrarse en el terreno de la ciberseguridad, las tareas que realizan estos expertos y lo que hay que saber (y estudiar) para convertirse en uno de ellos siguen siendo una incógnita para muchos estudiantes. A continuación, una guía para disipar las principales dudas sobre cómo formarse para ser un experto en ciberseguridad.

¿Qué hace un profesional de la ciberseguridad?

“Decir que trabajas en ciberseguridad es como decir que trabajas en tecnología. Dentro de eso hay muchísimos perfiles distintos y no todos son tecnológicos”, asegura Marta Beltrán, coordinadora del grado en Ingeniería de la Ciberseguridad de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Lejos de ese estereotipo del hacker que se mueve entre las sombras y la ilegalidad, el campo de la ciberseguridad es mucho más amplio (y en absoluto oscuro): auditores, desarrolladores, analistas, forenses… y sí, también hackers, aunque muy diferentes al tópico que se suele tener en mente.

“Los diferentes perfiles de expertos en ciberseguridad se pueden definir en función de si actúan para evitar los ataques o para dar respuesta cuando se producen”, explica Eduardo Arriols, profesor del grado en Ingeniería del Software en el Centro Universitario U-Tad. El primer grupo, el de los profesionales que se dedican a prevenir los incidentes de seguridad, se divide a su vez en expertos defensivos, que se especializan en asegurar los sistemas, y equipos ofensivos, es decir, auditores que buscan vulnerabilidades, por ejemplo en una web o en una aplicación, para determinar si son seguras o no (lo que se denomina el hacking ético).

Dentro de ese esquema básico caben, por ejemplo, desarrolladores de software seguro; arquitectos, analistas y consultores, que se encargan de definir las necesidades (y soluciones) de seguridad de un proyecto tecnológico; expertos en protección de redes; especialistas en malware, para desarrollar herramientas que los detecten y los eliminen; peritos y analistas forenses, encargados de investigar los ciberataques; criptógrafos y criptoanalistas, que trabajan en el cifrado de la información; directores de seguridad de una empresa —CISO o CSO, según la función que desempeñen—…

El punto en común de todos ellos es que se dedican a resolver problemas. La creatividad y la innovación son dos elementos clave en su caja de herramientas, pues les permiten ir un paso por delante de los atacantes. También es importante la diversidad. “Se necesitan personas de alta cualificación, pero también equipos diversos”, explica Maite Villalba, de la Universidad Europea. “Trabajar en equipo es fundamental y cuando juntas diferentes profesiones y áreas salen ideas que de otra manera no surgirían. Por eso están apareciendo otros perfiles de la rama de ciencias sociales, como los analistas en ciberinteligencia o los juristas expertos en ciberseguridad”.

¿Qué debe saber un experto en ciberseguridad?

A Pablo Ruiz Encinas, que está en su cuarto y último curso del grado de U-Tad, la ciberseguridad siempre le había llamado la atención, pero lo veía casi como una especie de magia incomprensible e inaccesible. “No hay un libro que te puedas leer y decir que ya lo sabes todo. Es todo muy difuso y está desperdigado”, explica. “Hay muchísima información, pero no está concentrada en un punto y cuando quieres empezar hay mucha gente que se abruma porque no sabe por dónde hacerlo”.

Más alumnas en las aulas

El déficit generalizado de vocaciones STEM es un problema que se agrava en el caso de las alumnas, más reticentes a cursar estas carreras, lo que a su vez redunda en la falta de profesionales de la ciberseguridad. “En este campo, solo el 11% de la fuerza laboral mundial son mujeres. En Europa no llegamos al 7%”, asegura Maite Villalba, directora del máster en ciberseguridad de la Universidad Europea.

La experta coordina además un nuevo proyecto de investigación europeo, Be@Cyberpro, que pretende despertar la curiosidad de las alumnas por desarrollar su carrera en el ámbito de la ciberseguridad. “Faltan roles femeninos”, señala Villalba. “Queremos eliminar estereotipos y mostrar mujeres que están trabajando en ciberseguridad, demostrar que hay diversidad y que es una carrera en la que todos podemos entrar y aportar”.

Aunque ese problema se pueda extender a tantas otras profesiones, en la ciberseguridad es especialmente complejo por ser un área de conocimiento de gran carga técnica que, hasta hace poco, no se enseñaba de forma oficial. La incorporación de la ciberseguridad como materia de formación a la oferta de estudios de universidades, escuelas de negocios y otros centros educativos ha obligado a definir qué debe saber un experto en este campo.

La base tecnológica es fundamental, pues para evitar o responder ante un ciberataque es necesario entender cómo se producen. “Se necesita, por un lado, un conocimiento general sobre redes y programación; y por otro, un conocimiento específico en ciberseguridad que abarca la seguridad informática, la legislación, el análisis forense, saber cómo securizar un sistema informático (y no solo analizarlo)…” enumera Paco Marzal, coordinador del grado de U-Tad, en el que los alumnos pueden cursar una especialización en ciberseguridad a partir del tercer curso. “El perfil del estudiante suelen ser personas muy motivadas porque es una carrera muy exigente”.

¿Qué puedo estudiar para trabajar en este campo?

En España hay ya 81 centros que ofrecen formación específica en ciberseguridad, según la guía elaborada por el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe): programas de máster, cursos de especialización, ciclos de FP, grados en ciberseguridad… Entre tanta oferta, ¿qué programa elegir? El itinerario típico es el que apuesta por estudiar en primer lugar una carrera que aporte la base técnica —lo habitual es una ingeniería informática o de telecomunicaciones, aunque también hay expertos que provienen de la rama de las matemáticas o la física—, para después cursar un máster de especialización en ciberseguridad.

La guía del Incibe contabiliza 47 programas de posgrado, con diferentes apellidos según el campo de especialización: informática forense, hacking ético, dirección de seguridad, lucha contra el cibercrimen… El propio instituto colabora con la Universidad de León, ciudad en la que tiene su sede, en su máster en Investigación en Ciberseguridad, que ya va por su undécima edición. El centro acaba de estrenar este curso otros dos másteres en ciberseguridad, uno en el área de Derecho y otro para especializarse en big data en entornos seguros. El foco de su programa estrella es, sin embargo, la investigación. “Para avanzar es necesario conocer todo aquello que está ocurriendo, pero también analizar las nuevas técnicas de los atacantes”, señala Adriana Suárez, coordinadora del máster.

Frente a esta opción, la alternativa de cursar un grado específico en ciberseguridad se va abriendo paso, aunque tímidamente. La Universidad Rey Juan Carlos ha abierto este curso su grado en Ingeniería de la Ciberseguridad, el primero que imparte en España una universidad pública. De este modo pretenden atajar lo que ellos consideran un problema: que la ciberseguridad se aborde como un añadido, y no como una pieza central, en la universidad. “Miramos a nuestro alrededor y vimos que en la mayor parte de los países desarrollados donde la tecnología funciona llevan años impartiendo grados de ciberseguridad. Nuestra apuesta fue crear una ingeniería, muy similar a la informática, en la que se estudiara tecnología segura desde un principio”, explica su responsable, Marta Beltrán.

La primera promoción estudia en sus aulas mientras fuera, las opciones se multiplican. Los ciclos de FP son otra puerta de entrada al mundo de la ciberseguridad. Y los cursos de especialización sirven para profesionales con conocimientos avanzados que quieran profundizar en un área concreta. Sin olvidar la parte autodidacta, fundamental para estar al día en un sector en el que ir por delante de los hackers es una obligación. Internet alberga una gran comunidad de expertos e interesados en la ciberseguridad que comparten conocimientos y recursos: desde grupos en Telegram a webs en las que se proponen retos (como Hack The Box) e incluso competiciones para ponerse a prueba.

Pero aunque el panorama es prometedor —en opciones y oportunidades—, hay quien lo analiza con mirada crítica. “Hasta un punto esa necesidad de profesionales es cierta porque es un campo en el que no ha habido formación específica hasta hace poco. Pero también es verdad que cuando las empresas y la administración hablan de déficit es porque ofrecen puestos muy precarios”, advierte Beltrán. “En muchas ocasiones, la partida para ciberseguridad no es tan alta como debería ser: primero nos preocupamos porque las cosas funcionen bien y luego, si eso, porque funcionen seguras”.

https://elpais.com/economia/2019/01/14/actualidad/1547486152_048652.html

Contenidos educativos: ¿papel o Internet?

Especial contenidos educativosPrimero fue en el sector de la música (del vinilo al CD, al MP3…) y en el cine (de las cintas VHS a los DVD…), y desde hace unos años también ha llegado al sector editorial, de forma que el libro de texto en papel convive obligatoriamente con sus ‘homólogos’ digitales y… con el abundante material disponible en la Red. Pero antes de profundizar en los cambios que se están produciendo y los que llegarán, hay que ver primero cuál es la situación actual de los manuales en papel versus los digitales.

El crecimiento de estos últimos ha sido exponencial en poco tiempo y su evolución sigue rápida: a finales de febrero de 2014 ya se contaban 4.700 registros digitales frente a unos 32.000 en papel, según los datos de Anele, Asociación Nacional de Editores de Libros y material de Enseñanza, que agrupa a 33 editoriales que representan cerca del 90% del total de la facturación del sector.

Este desarrollo no sólo es en cantidad, sino también en calidad: de los primeros manuales digitales —en un archivo en formato PDF o similar que tan sólo dejaba pasar las páginas— a los actuales se ha dado un salto. Ahora algunos ya se crean teniendo en cuenta las posibilidades digitales: con enlaces y elementos multimedia.  Para Javier Celaya, socio-fundador de Dosdoce.com, un observatorio que analiza las nuevas tecnologías en el sector cultural, es evidente que en general han mejorado, “pero lo importante no es tanto la calidad, al fin y al cabo también habría que revisar la de los productos analógicos en cuestiones como diseño, maquetación, producción o tipo de papel utilizado, sino los contenidos. Y en el soporte digital, como en el analógico, hay cosas excelentes y también irrelevantes”.

NUEVOS ‘ACTORES’ Y MÁS MATERIAL

Uno de los principales cambios que se ha producido es que las editoriales y sus libros de texto comparten ahora escenario con otros ‘actores’ que se apoyan en el uso de las TIC para crear contenidos digitales. Era algo esperado como ya advertía un informe realizado en 2008 por la Unidad de Psicología del Consumidor y Usuario de la Universidad de Santiago de Compostela: “[En la actualidad] se echan en falta contenidos especialmente adaptados al contexto escolar. Y la demanda es palpable como lo demuestra el hecho de que, ante la pasividad de la propia industria editorial, sean varios los agentes que se han lanzado en los últimos años a crear materiales educativos digitales”.

Este informe, ‘El libro de texto ante la incorporación de las TIC a la Enseñanza’, identificaba hace ya seis años a los nuevos agentes que entrarían en el mercado, como profesores, bien de manera individual o agrupada; empresas de software genérico y de hardware, como PDIs, tabletas; organismos públicos… Asimismo advertía del ‘riesgo’ de que los fabricantes de dispositivos (sobre todo, de pizarras digitales y de tablets) “crearan sus propios departamentos de generación de software educativo adaptado a sus equipos”.

CUESTIONES MÁS ‘PRÁCTICAS’

Especial contenidos educativos2Y aunque el tiempo, los usuarios (docentes, estudiantes, familias…), las empresas implicadas (editoriales, fabricantes…), las administraciones… irán estableciendo el nuevo marco de sus relaciones, quedan todavía una serie de cuestiones de carácter práctico que deben resolverse y que se resumían en el Congreso Nacional de Contenidos Educativos Digitales celebrado en Mérida en octubre. En la única edición que se ha celebrado de este encuentro hasta la fecha se insistía en la importancia de garantizar el acceso a Internet y de que los docentes contasen con dispositivos digitales. De igual modo es fundamental que el profesorado sepa cómo utilizar los contenidos educativos en el aula y los padres, en casa. Y entre los aspectos que deben mejorarse, están los problemas de conectividad, la pluralidad de los recursos y la baja calidad de algunos de ellos.

Via: http://www.educaciontrespuntocero.com

    • 1“¡Recoge tu cuarto!”. “¡Esto no es un hotel al que venir solo a comer y dormir!”. “Pero, ¿por qué te acuestas tan tarde si mañana madrugas?”. “¡Pero, hijo/a, levántate ya que llegas tarde a clase!”. Si usted tiene un hijo adolescente, seguro que se ha sorprendido más de una vez diciendo estas frases, y otras más o menos similares. Algunas de ellas, incluso, se las oyó a sus padres cuando usted pasaba por esa tormentosa etapa de la vida. El tono depende de la cantidad de veces que las haya tenido que pronunciar inmediatamente antes.

      Sí, la adolescencia —definida por la OMS como el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y los 19 años— es una época dura para los que la pasan, pero también para los padres, que a menudo sienten cómo la paciencia se escapa entre los dedos, dando paso a la desesperación… Pues bien, ha de saber que muchos de esos comportamientos que tanto le cuesta soportar de su hijo, tienen una explicación neurológica, psicológica o fisiológica. Quizá la ciencia le ayude a llevarlo mejor.

    • desorden
      2El desorden (imposible) de la habitación El chiste lo dice todo: “Entrar en la habitación de mi hijo es como ir a Ikea. Voy a echar un vistazo y salgo con seis vasos, dos platos y cuatro toallas”. Vamos, que el caso de su hijo no es único. Ni especialmente grave. Mercedes Bermejo, especializada en psicodiagnóstico y psicóloga Infanto- Juvenil y de Familia en Psicólogos Pozuelo, lo explica así: “La adolescencia es una etapa evolutiva en muchos casos de sensación de caos. Por lo que el umbral de tolerancia del desorden o suciedad es más alto que en etapas de vida más avanzadas”.

      No se preocupe, es muy posible que se pase con la edad. Aunque José Antonio Marina, filósofo, escritor, pedagogo y presidente de la Fundación Educativa Universidad de Padres aclara: “En los programas de la Universidad de Padres nos interesamos mucho por los niños desorganizados, que muchas veces tienen problemas espaciales o temporales. Durante la adolescencia, el problema del desorden aumenta, pero no surge de nuevo. Se hace más patente porque los adolescentes obedecen menos, se mueven más, tienen más cosas a su disposición, y tienen muchos intereses ‘urgentes’. Hay que recordar que lo que hace difícil ordenar es que, para hacerlo, hay que cesar en una actividad más entretenida”.
      Consejo: “El orden es un hábito”, recuerda Marina, “y por eso debe fomentarse desde la infancia, como el lavarse los dientes o lavarse las manos antes de comer. Los comportamientos automáticos resultan fáciles, porque no hay que estar tomando decisiones continuamente”

  •  En efecto, al empezar la ESO o poco antes, por arte de magia, empiezan a retrasar la hora de meterse en la cama. Y por las mañanas, no hay quien les levante… Un estudio de 2013 cuenta la razón: " Los ciclos de sueño-vigilia de la infancia cambian debido a los estímulos fisiológicos de la pubertad . En los adolescentes se produce un retraso de aproximadamente dos horas en el inicio del sueño nocturno y la hora del despertar".   Además, lo explica Juan Carlos Portilla, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN): "Se debe a que  la fabricación de melatonina (hormona relacionada con el ritmo del sueño) se produce más tarde por la noche que en niños y adultos , por lo que resulta más difícil conciliar el sueño. Esta condición neurobiológica asociada a otros factores culturales y ambientales ayudan a entender estas características conductuales con respecto al sueño en esta etapa de la vida".   Consejo:  Así que asegúrese de haberle inculcado hábitos saludables como la lectura, le vendrán bien para esas horas de vigilia. Pero antes, Bermejo aconseja fomentar desde la infancia la adquisición de una higiene del sueño adecuada. Pueden ayudarle: poner un temporizador en la televisión para que se apague a la hora de ir a la cama, establecer un horario a partir del cual se apague el móvil y dejar un tiempo de descanso sin deberes antes de ir a la cama.
    3Que retrasen la hora de acostarse… y la de levantarse En efecto, al empezar la ESO o poco antes, por arte de magia, empiezan a retrasar la hora de meterse en la cama. Y por las mañanas, no hay quien les levante… Un estudio de 2013 cuenta la razón: “Los ciclos de sueño-vigilia de la infancia cambian debido a los estímulos fisiológicos de la pubertad. En los adolescentes se produce un retraso de aproximadamente dos horas en el inicio del sueño nocturno y la hora del despertar”.

    Además, lo explica Juan Carlos Portilla, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN): “Se debe a que la fabricación de melatonina (hormona relacionada con el ritmo del sueño) se produce más tarde por la noche que en niños y adultos, por lo que resulta más difícil conciliar el sueño. Esta condición neurobiológica asociada a otros factores culturales y ambientales ayudan a entender estas características conductuales con respecto al sueño en esta etapa de la vida”.
    Consejo: Así que asegúrese de haberle inculcado hábitos saludables como la lectura, le vendrán bien para esas horas de vigilia. Pero antes, Bermejo aconseja fomentar desde la infancia la adquisición de una higiene del sueño adecuada. Pueden ayudarle: poner un temporizador en la televisión para que se apague a la hora de ir a la cama, establecer un horario a partir del cual se apague el móvil y dejar un tiempo de descanso sin deberes antes de ir a la cama.

    •  "Los adolescentes  experimentan muchos cambios fisiológicos, psicológicos y sociales ", comenta Marina. "Se les amontonan sus tareas evolutivas. No solo tienen alteraciones de humor endógenas, sino también las producidas por sus relaciones sociales. Son muy vulnerables a las opiniones de los demás, están intentando encontrar su identidad, con frecuencia no se comprenden, se dan cuenta de que cambian mucho dependiendo de con quién se relacionan. Y para los padres estos cambios suelen ser conflictivos".   Portilla da una explicación neurológica: " La falta de maduración de la corteza prefrontal  (necesaria en la capacidad para controlar los impulsos) y la falta de sueño habitual en la adolescencia" son también culpables de estos cambios en su humor.    Consejo:  Los padres, según Marina, deben tratar de "comprender los sentimientos de sus hijos y demostrarles que los entienden; pero, eso sí, ayudarles a distinguir que una cosa son los sentimientos y otra el comportamiento, y que los primeros muchas veces no podemos controlarlos, pero los actos sí".
      4Los cambios de humor “Los adolescentes experimentan muchos cambios fisiológicos, psicológicos y sociales“, comenta Marina. “Se les amontonan sus tareas evolutivas. No solo tienen alteraciones de humor endógenas, sino también las producidas por sus relaciones sociales. Son muy vulnerables a las opiniones de los demás, están intentando encontrar su identidad, con frecuencia no se comprenden, se dan cuenta de que cambian mucho dependiendo de con quién se relacionan. Y para los padres estos cambios suelen ser conflictivos”.

      Portilla da una explicación neurológica: “La falta de maduración de la corteza prefrontal (necesaria en la capacidad para controlar los impulsos) y la falta de sueño habitual en la adolescencia” son también culpables de estos cambios en su humor.

      Consejo: Los padres, según Marina, deben tratar de “comprender los sentimientos de sus hijos y demostrarles que los entienden; pero, eso sí, ayudarles a distinguir que una cosa son los sentimientos y otra el comportamiento, y que los primeros muchas veces no podemos controlarlos, pero los actos sí”.

    • hijo desobedece
      5La rebeldía contra los padres Bermejo apunta a que “tras haber tenido una mayor dependencia del adulto durante la infancia, los adolescentes pasan a una mayor independencia, pero siguen requiriendo del adulto. De hecho, cuanto más es así, mayor necesidad tiene de conflictuar con él. Es la fórmula para poder adquirir la seguridad e identidad que necesita, a través del adulto, de quien ha de poder separarse progresivamente”.

      Consejo: Ármese de paciencia y piense que es parte de su trabajo como padre y educador: “Una de las metas de la educación es, precisamente, que alcancen la independencia, sin desvincularse de la familia”. Palabras de José Antonio Marina.

      Un estudio de la Universidad de Málaga añade que los padres que expresan afecto —se comunican con sus hijos, no los critican o no los rechazan por un comportamiento— y son inductivos (solo en el caso de las madres) tienen menos conflictos con sus hijos durante la adolescencia”.

  • amigos
    6La influencia (casi exclusiva) de sus amigos Sí, lo que dice el último amigo de turno va a ser tenido mucho más en cuenta que lo que pueda decir usted, que le ha criado… Pero es que, como dice Marina, “el centro de su vida ha basculado: ya no es la familia, es el grupo, los amigos”. Parte de la culpa, de nuevo, la tiene la química del cerebro: “La oxitocina, un transmisor neuronal al que es muy sensible el cerebro adolescente, parece ser responsable de la gratificación que obtienen de las relaciones sociales. Los amigos de la misma edad no solo comparten intereses comunes: les llenan de nuevas sensaciones”, asegura el neurólogo de la SEN. En este artículo publicado en el blog Escuelaconcerebro, el astrofísico Jesús C. Guillén se refiere al “cerebro social”: “Engloba regiones cerebrales que intervienen en lo afectivo y cognitivo en relación a los demás y sigue desarrollándose durante la adolescencia”.
    Consejo. Para Marina, “lo importante es que caigan en un buen grupo. Por eso es por lo único por lo que deben preocuparse los padres y tratar de influir, desde que son pequeños”.
  • adolescentes locos
    8Ese gusto por el riesgo (y la impulsividad) De nuevo el menor desarrollo de la corteza prefrontal es el culpable de que les mole correr riesgos y ser impulsivos. Lo dice este estudio de la Universidad de Sevilla. Portilla lo explica así: “Las características neurobiológicas del cerebro adolescente permiten reconocer los riesgos en determinadas situaciones, sin embargo, valoran mucho más el beneficio obtenido a pesar del riesgo asumido. Esta característica conductual parece que está influenciada por la máxima sensibilidad a la dopamina que tiene el cerebro en esta etapa; esta hormona es un neurotransmisor que interviene en la toma de decisiones para alcanzar fenómenos de recompensa”.
    En ese sentido, Marina incide en la importancia de enseñar a los adolescentes a tomar buenas decisiones: “En los programas de la Universidad de Padres tenemos claro que es una de las funciones primordiales de la educación. Y por eso, la educación de la responsabilidad es fundamental a todas las edades”.

    Consejo. Según José Antonio Marina, “la impulsividad puede ser tan solo un modo de hacer visibles sus enfados; pero también puede deberse a que aún no ha aprendido a controlar su propio cerebro. Si este comportamiento es fruto de falta de control de los enfados, hay que volver a lo que comentamos con la rebeldía: tal vez el enfado no se pueda controlar, pero sí la manifestación del este. Forma parte de los límites que hay que poner para hacer la convivencia posible”.

    Y añade: “Otra cosa es que el adolescente, que ha aprendido durante su infancia a conducir su cerebro infantil —un ciclomotor—, se encuentra ahora al volante de un Ferrari —su cerebro adolescente que ahora sabemos que se rediseña muy profundamente—, y tener la potencia de un Ferrari es estupendo, pero si no aprendes a conducirlo chocarás en cuanto arranques. La educación de la inteligencia ejecutiva, que es central en nuestros programas, es fundamental en esta edad”.

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