El pasado 29 marzo, a la vuelta de las vacaciones de Semana Santa, los niños de 6ºA que cursan educación Primaria en el colegio San Gabriel de Alcalá de Henares se encontraron en el buzón una carta a su nombre. Se la había escrito su profesor, Iván de la Cruz García, y decía esto:

Querido alumno,

Espero que hayas disfrutado de estas vacaciones. ¡Te lo has ganado! Ha sido un trimestre duro.

Quizás te sorprenda que te escriba una carta, pero… ¡me apetecía!

Con estas líneas quiero darte la bienvenida al tercer y último trimestre de tu etapa en Primaria. Te animo a que des todo de ti; demuéstrate que puedes hacerlo mucho mejor, supérate a ti mismo. No te conformes con… ¡al menos he aprobado!

Este viaje está llegando a su fin pero todavía nos quedan muchas aventuras por vivir juntos. Tan solo son tres meses y después podrás recoger los frutos de tu trabajo. No deje que la pereza sea más fuerte que tú.

En esto no estás solo; cuentas con tus compañeros de clase y conmigo, ¡claro! Todos juntos formamos un buen equipo.

Te espero el miércoles. Trae la mochila cargada de ganas e ilusión por aprender y convivir.

Un abrazo de tu profe que te aprecia mucho.

P.D. Cuando te sientas sin ganas, lee de nuevo esta carta. ¡Seguro que te ayuda a seguir con fuerza!

«Sé por experiencia que el tercer y último trimestre es el más complicado para los chicos porque están cansados», explica de la Cruz a Verne por teléfono, «así que durante las vacaciones, que tienes tiempo para pensar, se me ocurrió escribir algo para motivarlos».

12920415_1007031982706707_8188763260040073109_nEl formato elegido para ello, una carta que llegase por correo postal, no fue casual. Como recuerda este joven madrileño de 36 años, formaba parte del plan: «Quería utilizar un medio con el que no estuviesen familiarizados – como pasa por ejemplo, con el WhatsApp. Cuando era niño a mí me hacía mucha ilusión descubrir que me habían enviado una carta, que alguien se había acordado de mí», cuenta el profesor, » y ese efecto es el que buscaba en ellos, que se sintiesen especiales».

De la Cruz redactó un texto común para todos «pero luego iba añadiendo algunos pequeños guiños a quienes consideraba que lo necesitaban. Solo traté de ponerme en su lugar y escribir algo que les fuese cercano». Una de los conceptos que quiso remarcar fue el del trabajo en equipo: «A estas edades  – 12, 13 años – comienzan a dividirse en distintos grupos de amigos, así que quería hacerles ver que cuando vamos todos juntos en la misma dirección, se consiguen mejores resultados».

El mensaje no solo caló en los niños, sino también en los padres. Uno de ellos, Ignacio del Estal Sánchez, sacó una foto y la compartió en LinkedIn agradecido por el gesto y por la mejora que había observado en su hijo durante el curso: «Posiblemente Iván, el profesor, no ha recibido 20 cursos de liderazgo y motivación», escribía, «pero demuestra que no hay grandes secretos para ello y que lo importante es querer».

A los pocos días las palabras de este padre y la captura de la carta llegaron a otros blogs y redes sociales. Un ejemplo es esta página de Facebook dedicada a la educación, donde ha recibido – desde el pasado 31 de marzo – más de 9.000 Me gusta y se ha compartido 8.000 veces.

«Tengo un contacto muy fluido con los padres», explica de la Cruz, » y desde un primer momento me escribieron para darme las gracias por la carta». Los chicos, a los que lleva dando clase dos años, «han sido un poco más tímidos, pero también se han acercado en el patio para decirme que tratarán de esforzarse más y dar lo mejor de sí». Y lo más importante, la carta ha surtido efecto: «Los compañeros que coinciden con ellos en otras asignaturas me han comentado que estas dos últimas semanas están trabajando muy bien y que participan más».

De la Cruz – que estudió Magisterio Musical y después la especialidad de Lengua Inglesa –  dice que la reacción de niños y adultos ante la carta le ha sorprendido mucho, pero cree que la clave puede estar en que es un mensaje global: «todos necesitamos que nos animen y que nos digan lo que hacemos bien porque ya hay mucha gente a nuestro alrededor que se encarga de subrayar solo lo negativo».

El profesor lleva nueve años trabajando en este centro de Alcalá de Henares y asegura que en este tiempo ha descubierto en la enseñanza «el trabajo de mi vida». Este curso será el último que pase con este grupo de 29 niños, pero gracias a la carta se ha sentido muy reconfortado: «La gente cree que nuestra labor es muy sencilla, que siempre estamos de vacaciones, pero no es así cuando ejerces la profesión desde una vocación profunda», señala de la Cruz, «Tú vas sembrado y sabes que algún día, en algún momento, saldrá algo bueno».

http://verne.elpais.com/verne/2016/04/10/articulo/1460309842_029370.html

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