Hoyes es un día especial donde los haya. Un día para hacer sentir a nuestros papás como los mejores del mundo porque ellos son quienes han dado todo, todo y todo por nosotros!

Ellos nos cambiaron nuestros primeros pañales y nos dieron el biberón con tanto miedo como si de muñecos de porcelana nos tratásemos, jeje. Nos llevaban y recogían de casa de nuestros amigos cuando sólo éramos unos críos cual chófer a tu entera disposición. Expulsaban a los monstruos de nuestro armario cada noche, porque estamos hablando de los mayores super-héroes del mundo!! Que no se nos olvide!!

Siempre han estado ahí, a nuestro lado: esté nevando o haga sol, aunque hayamos sido un poco rebeldes, sea día o noche, en los buenos pero también en los malos momentos y aunque estén cayendo chuzos de punta enormes! Y eso no se paga con nada!

Hoy propongo hacer de cada momento con él un “ratito especial”, que pueda recordar mañana cuando vuelva a trabajar o dentro de 5 años! Que nuestra cena no sea una más, sino hacerle cualquier sorpresa de esas que tanto sabes que le gustarán. Sentarnos todos juntos al sofá y ver un montón de fotos que nos sacarán (seguro, seguro) sonrisas.

Nuestros regalos ya deberían estar más que preparados, pero siempre hay algún despistadillo de última hora al que le falta algún detalle por terminar.  Nada de entregarlo de cualquier manera! Que el envoltorio es muy importante, es lo primero que verá y sólo con él ya podemos alegrar el día a alguien.

Por eso os traigo dos nuevos imprimibles que servirán para que tus regalos sean lo mejor de lo mejor. Envuelve tus regalos con ellos y quedarás genial.

Feliz día a todos los Padres!

 

18 Imprimibles gratis para el Día del padre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1. Un kit precioso con cajita, tarjetones para pegar fotos, tarjeta de felicitación y etiqueta / 2. Tarjeta imprimible y con espacio para colorear los peques / 3. Papel de regalo ilustrado / 4. Etiquetas personalizables / 5. Papel de regalo (en inglés) / 6. Un topper genial

18 Imprimibles gratis para el Día del padre

 

7. Papel de regalo de dos diseños diferentes: Feliz día papá y Papá hoy te lo mereces todo, todo y todo / 8. Imprimible + DIY para hacer un Rasca y Gana para papá 9. Lámina Diario de papá para dibujar / 10. Imprimible para hacer un acordeón con una historia para papá  11. Láminas imprimibles  / 12. EtiquetasMola mazo que seas un padrazo 

18 Imprimibles gratis para el Día del padre

13. Papel de regalo para imprimir / 14. Imprimible tarjeta Un poco de magia / 15.Imprimible + DIY para hacer una medalla / 16. Lámina imprimible, también en rojo y azul / 17. Tarjeta para imprimir y rellenar por los peques / 18. Guirnalda imprimible

 

 

Fuente:  http://www.thegreatmoustache.com/imprimibles-para-que-nuestros-papas-sonrian/ y http://blog.cosasmolonas.com/18-imprimibles-gratis-para-el-dia-del-padre/

Es ya sabido por todos los que se interesan por la educación que la pedagogía tradicional, la que recibimos en la escuela los que ahora somos padres y profesionales, es un modelo caduco. Procede y obedece a una sociedad que se forjó con la revolución industrial y no ha sido esencialmente revisada. Paradójicamente, si hay algo que debe ser permanentemente cuestionado es cómo educamos en casa y en las escuelas.

Hace poco, el Foro Económico Mundial y otras organizaciones similares, anunciaron cuáles iban a ser las competencias o habilidades imprescindibles para las profesiones del futuro, muchas de las cuales ni siquiera existen en el presente. Es decir, la mayoría de nuestros hijos están recibiendo una educación pensada para convertirles en el tipo de profesional (y de persona) que se demandaba hace un par de siglos.

La era digital nos arrolla con otro reloj y la sociedad va detrás trastabillando y sin aliento, tratando de acompasarse a la velocidad de vértigo que las nuevas tecnologías imponen, para bien y para mal. De forma tal que aquellos que son capaces de mirar hacia el futuro, saben que lo que nuestros niños van a necesitar son determinadas habilidades y competencias, por encima de los conocimientos formales y estructurados, es decir, los puramente académicos.

Hay un consenso en definirlas y, aunque no es difícil intuirlas porque efectivamente se van convirtiendo en una demanda social y profesional clarísima, la mayoría de los centros educativos siguen instalados en el “así se ha hecho siempre”, cómodamente recostados en la rutina de “lo conocido” en su zona de confort.

Las competencias que va a demandar el mundo profesional y personal a los que hoy son nuestros hijos son:

1. Inteligencia EmocionalEste concepto tan de moda desde que el psicólogo Daniel Goleman lo redefinió y difundió, si bien, en la mayoría de los colegios que dicen trabajarlo, se queda más en un postureo teórico que en una parte esencial del currículum cotidiano.

Sin embargo, no es que sea importante, es que va a determinar en gran medida, el éxito o el fracaso en la vida. Hoy, gracias a la neuropsicología, sabemos que las emociones desempeñan un papel determinante en la vida de las personas, que dirigen nuestras decisiones, que condicionan nuestras motivaciones y que siempre son el poderoso motor que guía e impulsa a la razón. La inteligencia emocional no es otra cosa que la efectiva gestión de las emociones, propias y ajenas. No es el positivismo infantil del “todo va a ir bien”, no es el “si quieres, puedes”, no es ninguno de esos conceptos planos, simplistas y cuasi mágicos que los gurús de moda nos quieren imponer para hacernos creer que gestionar la vida es simple.

Es autoconocimiento, es realismo práctico, es superar las frustraciones sin quedarnos atrapados en el fracaso, es regular nuestros estados de ánimo, es empatizar con nosotros mismos y con los demás. Parece obvio pensar que en una sociedad incierta, cuyos registros aún no podemos definir ni conocer, esta resulte ser una competencia imprescindible, en tanto sirve de base para la mejor adaptación a la circunstancia más compleja. Nos empeñamos en enseñar a nuestros hijos los ríos y afluentes de España, pero no sabemos distinguir la ira de la tristeza, o la rabia de la frustración. Si no enseñamos a nombrar las emociones y se quedan en un confuso y angustioso bucle, no es posible habilitar las herramientas para poder gestionarlas. Analfabetos emocionales dando tumbos por la vida sin tener ni la más remota idea de qué me llevó a tal o cual decisión, o peor aún, creyéndome mi propio cuento racional. Cuando un niño es educado emocionalmente, le estamos dando el timón para dirigir su propia vida.

2. Trabajo en Equipo. El ser humano es gregario por naturaleza. Gracias al trabajo cooperativo ha sobrevivido como especie y también gracias a ello, ha aumentado nuestro cociente intelectual. El modelo de sociedad individualista, donde nadie necesite de nadie, enferma a las personas y atenta contra nuestra verdadera esencia. Un recién nacido que no es tocado por otro ser humano puede morir, aunque sea alimentado.

Los precursores del aprendizaje colaborativo, los hermanos David y Roger Johnson, demostraron que la idea de que solo los más aptos sobreviven era falsa y que en cambio el aprendizaje cooperativo era clave para convertirse en un ser social altamente efectivo. A partir de sus exitosos resultados, el modelo se difundió a miles de escuelas por todo el mundo. Saber trabajar en equipo no es juntar niños y pedirles que hagan determinada cosa; para crear las condiciones de cohesión y colaboración necesarias deben interiorizar que para que el proyecto tenga éxito, necesita de todos, es decir, el éxito individual pasa por el éxito del equipo al igual que el fracaso. Este paradigma no es incompatible con ser competitivo, es una forma diferente y psicológicamente más alineada con la condición humana de serlo.

3. Gestión de Personas. Las organizaciones más punteras saben que su principal activo son las personas. Las habilidades relacionadas con la comunicación efectiva, la capacidad para motivar, para influir, para empatizar, son el engranaje que hace que un sistema funcione, ya sea empresarial o familiar. Hablamos de inteligencia interpersonal siguiendo el esquema de Howard Gardner. Si la comunidad se va volviendo cada vez más compleja, se impone dirigir el foco hacia la forma de vincularse de quienes la integran.

4. Pensamiento crítico. Competencia imprescindible para preservar un mínimo de libertad personal en una sociedad donde, tanto la manipulación ideológica con fines económicos entre otros, como la ingente cantidad de información que recibimos por segundo, puede colapsar nuestro propio criterio. Se vuelve entonces un ejercicio esencial aprender a ser capaces de analizar y evaluar, de cuestionar, aquello que se nos sirve en la bandeja del pensamiento manufacturado desde el cómodo sofá de nuestra hipotecada casa. Enseñar en la escuela a ser críticos es enseñar a ser libres, es facilitar las herramientas para que nuestros hijos sean un poco más dueños de su propio futuro, minimizando la capacidad de la maquinaria económica y social para convertirnos en marionetas sin criterio ni libertad de elección. Es una apuesta tan arriesgada como imprescindible.

Nunca cambió nada que no se cuestionara antes, cualquier progreso de la humanidad ha pasado previamente por un cuestionamiento de lo que parecía una verdad absoluta. Sin individuos críticos, cuestionadores, pensantes, no hay evolución.

5. Resolución de problemas complejos. No sabemos cómo será la sociedad en la que nuestros hijos tendrán que desenvolverse, pero lo que sí podemos asegurar es que la velocidad a la que se producen los cambios es de vértigo. Surgen constantemente nuevos interrogantes con un grado cada vez mayor de complejidad. Potenciar la capacidad de resolver problemas complejos es una competencia que va a liderar un mundo donde se valorará más resolver un problema que saberse las respuestas de los que ya pasaron. Igual que las otras, se trata de una competencia que hace al individuo más adaptativo a la sociedad que le toque vivir.

6. Creatividad. Es la madre de la capacidad de adaptación al medio. Y la buena noticia es que puede potenciarse, en la escuela y en casa, pues no se trata de un rasgo genético que se tiene o no, sino que la conforman una serie de características tales como la curiosidad, la asunción de riesgos, el gusto por la dificultad, la imaginación, la independencia del juicio externo, la flexibilidad, el cuestionamiento de la norma y de la autoridad, la tolerancia a la frustración y a la ambigüedad, el entusiasmo, la intuición, la iniciativa, la sensibilidad y la apertura a la novedad.

Volviendo al principio, se impone revisar el modelo educativo desde la base, porque han cambiado y cambiarán aún más no sólo las reglas del juego, sino el juego mismo

7. Velocidad para aprender. Dice José Antonio Marina que Learnability es la palabra del futuro. “Los jóvenes que terminan este año sus estudios tendrán que reciclarse entre 10 y 14 veces en su vida laboral, lo cual exige una capacidad de aprendizaje muy amplia”…Tener el conocimiento será menos valorado que tener la capacidad para aprender rápidamente. Los llamados “nómadas del conocimiento” (knowmad), se caracterizan por ser innovadores, creativos, capaces de trabajar en colaboración con casi cualquier persona, en cualquier lugar y en cualquier momento. Se trata de que las escuelas y las familias enfaticen más el “aprender a aprender” que “lo que se aprende”. En palabras de J.A. Marina: “La sociedad del conocimiento se rige por una ley que no podemos olvidar: “Una persona, una organización, una empresa o una sociedad entera necesitan para sobrevivir aprender al menos a la misma velocidad con que cambia el entorno. Y para progresar, necesitan hacerlo a más velocidad”.

8. Capacidad de Negociación. Somos una generación educada en el concepto “ganar-perder”, es decir, si yo no gano, gana el otro, de forma que atrapados en esa dicotomía mi mejor opción es salir airoso. La sociedad ya no camina en esa dirección, sino en fórmulas de negociación que nunca antes como ahora, implican el concepto “ganar-ganar” como fórmula efectiva y saludable de éxito. Y como todas las otras competencias descritas hay que aprenderlas y entrenarlas para que formen partes de las habilidades y herramientas del adulto que será. Saber negociar es la forma más eficaz de llegar a una meta respetando y cuidando la autoestima y la dignidad de los otros. Es enseñar a nuestros hijos una mirada que contempla el mundo y sus necesidades desde un lugar más amable.

9. Orientación de Servicio. Hay una satisfacción netamente humana en ayudar a otros, un impulso cooperativo que habita en cada niño y que debe ser protegido y estimulado. Ningún profesional será lo suficientemente bueno si no tiene como fin último de su trabajo una misión de servicio que aporte sentido a lo que hace. Es fácil distinguir un profesor con vocación de servicio de otro que no la tiene, aunque tengan la misma formación: cambia radicalmente el resultado. Enseñar a nuestros hijos que la felicidad es diferente del placer hedonista y que en esencia tiene que ver con lo que sean capaces de ofrecer y aportar a los otros, es apoyarles a construir lo que dará sentido a sus vidas. Inculcar en casa y en la escuela el porqué se deben hacer las cosas, alejándonos de la obligatoriedad punitiva y acercándoles en cambio a la satisfacción del apoyo al otro, es el primer paso.

10. Juicio y Toma de decisiones. Para desarrollar la capacidad de juicio y de toma de decisiones es necesario entrenarla desde la cuna. Sin opciones no se produce elección y por tanto, tampoco decisión. El criterio no se desarrolla por ósmosis, necesita entrenamiento de menor a mayor, de acuerdo con cada etapa de la vida. Y necesita libertad para poder elegir y experimentar las consecuencias de cada elección, incluida la renuncia que lleva implícita. Desde muy temprana edad, los niños y niñas muestran capacidad de elección, desde qué zapatos prefieren ponerse a cómo celebrar su cumpleaños. Hay cientos de decisiones cotidianas que es necesario que tomen ellos, porque es la base que trabaja la formación del criterio personal, competencia necesaria en la adolescencia y esencial en la etapa adulta.

Volviendo al principio, se impone revisar el modelo educativo desde la base, porque han cambiado y cambiarán aún más no solo las reglas del juego, sino el juego mismo.

*Olga Carmona es psicóloga.

https://elpais.com/elpais/2018/03/15/mamas_papas/1521112132_001676.html?id_externo_rsoc=FB_CM

La base de la autoestima está en la confianza. Lo primero que tenemos que saber es que la confianza es una característica innata y universal, una fuerza interior que asiste en mayor o menor medida a todos los niños desde su nacimiento y les posibilita que puedan afrontar cualquier tipo de aprendizaje. El objetivo de los padres debe ser mantener y avivar esa confianza, ese fuego sagrado, como si fueran nuevos y benefactores Prometeos, atizar la llama cada vez que sea necesario, en el momento de iniciar nuevos aprendizajes: desde atarse los cordones, hablar una lengua extranjera o encestar una pelota en una canasta.

Cuando más necesitan los pequeños de padres, entrenadores y maestros es precisamente cuando las cosas no les salen bien, momento en el que deben afianzar su confianza. Y esto se consigue a través de la palabra, que puede constituirse en el gran instrumento de aliento y reafirmación o, utilizada torpemente, también podría representar justo lo contrario. Lo que va a determinar el éxito en la vida de estos niños es justamente la imagen que tienen de sí mismos y, para captar dicha imagen, ellos se contemplan en tres fundamentales espejos: los padres, los maestros y sus iguales.

Algunas herramientas para afianzar la confianza

  • Son muchas las herramientas que podemos utilizar para afianzar esta confianza, pero si tenemos que elegir una estrategia infalible esta sería la de poner todo nuestro énfasis en sus aciertos, minimizando los errores.
  • Debemos partir del axioma de que si un niño es más consciente de las cosas que no le salen bien que de aquellas en las que destaca, nunca desarrollará una autoestima saludable o su máximo potencial creativo, por eso hay que priorizar la atención a sus destrezas naturales sobre el tratamiento de sus dificultades y carencias.
  • Un ejemplo que a menudo planteamos en las sesiones de coaching es el siguiente: supongan que su hijo viene a casa con las siguientes notas al final de un cuatrimestre: Literatura 10, Ciencias Sociales 9, Biología 7 y Matemáticas 3, ¿cuál de todas estas notas atrae más su atención? La mayoría de los padres responde lo mismo: ¡Matemáticas¡. Es evidente que el suspenso está en esta asignatura y se requiere una solución de choque para mejorar la calificación. Pero ¿debe ser la que más atención requiera, la que se convierta en el centro de nuestras preocupaciones? Si esto sucediera, ¿cuánto tiempo dedicaríamos a conversar con nuestro hijo acerca de su talento natural para las ciencias sociales y la literatura? Realmente, muy poco, con lo que magnificaríamos y haríamos crecer la preocupación, eclipsando los logros.

Acompañarlos a superar los desafíos de la vida

Lo mejor que podemos hacer desde la más tierna infancia de nuestros hijos es crear espacios y canales de comunicación, de manera que puedan hablar distendidamente de las cosas que les preocupan, de los obstáculos que deben superar o de los desafíos que tienen ante sí.

Para que los niños se animen a ser sinceros y expresivos y que no se limiten a responder con monosílabos –sí y no– a nuestras preguntas deben percibir que estas no son cerradas y que no tienen una finalidad de vigilancia o control. Como por ejemplo: ¿Qué tal te fue en la escuela? ¿terminaste ya la tarea?

Si, por el contrario, formulamos cuestiones abiertas que den lugar al diálogo y a unas respuestas amplias en las que se puedan explayar acerca de los problemas que están enfrentando, la cosa cambia radicalmente: ¿Cuáles fueron tus mejores resultados esta semana? ¿qué te pareció lo más complicado de lo que estudiaste? ¿qué desafíos o pruebas tienes por delante los próximos días, te infunden temor o estás confiado?

Si sabemos que han vivido algún hecho particular y queremos que hablen sobre ello podemos preguntar: ¿cómo viviste esa experiencia? De esa manera, ellos también se animarán a hablar de los obstáculos que estén enfrentando. Y una buena práctica es que luego todos sugieran posibles soluciones o acciones para salir adelante. Así les enseñaremos dos actitudes clave: que es primordial expresar lo que uno piensa y siente frente a las dificultades de la vida y que es muy importante poner el foco en pensar en posibles soluciones.

Ayudarles a fomentar su autoestima

Un componente muy importante de la autoestima es el sentido de la identidad. ¿Saben cuál es uno de los pilares que definen la identidad de un niño? El valor del atractivo físico. En una encuesta con una muestra muy grande se le hizo la siguiente pregunta a miles de chicos: Cuando piensas acerca de ti mismo, ¿qué viene a tu mente? Casi todos los niños encuestados respondieron sobre atributos o defectos físicos. Las heridas a la imagen que un pequeño tiene de sí mismo pueden empezar desde muy temprano. A veces los padres, de manera involuntaria, son los primeros en producirlas. ¿Cómo? A través de comentarios sarcásticos, irónicos, comparativos. Cualquier apodo que los padres pongamos: gorda, enano, vago, puede generar un impacto negativo en los pequeños El uso del sarcasmo y la ironía también es corrosivo para el sentido de identidad de un niño.

¿Cómo puedes saber si tu hijo tiene su autoestima dañada?

Hay ciertos indicios que pueden dar cuenta de un auto-concepto lastimado. Algunos de ellos son:

  • Con frecuencia usa frases negativas para referirse a sí mismo o a los demás.
  • Es hipersensible a la crítica y se avergüenza con facilidad.
  • Le falta confianza en su apariencia o destreza física.
  • Busca complacer a los adultos y suele depender de ellos.
  • Se pone incómodo frente a los elogios: los desestima, niega o se ruboriza con ellos.
  • Le da miedo mostrarse diferente de los demás.
  • A veces usa la ropa de manera exagerada: o se tapa de pies a cabeza o busca llamar mucho la atención con su forma de vestirse.

Algunas técnicas que recomendamos son:

1. Hablar mucho de sus fortalezas. Nunca demos por sentado sus talentos naturales, sus buenos gestos y actitudes y, fundamentalmente, no hagamos de sus debilidades el centro de nuestra atención. Su identidad se fortalece cuando conocen bien sus áreas más favorables.

2. Crear un espacio llamado tu tiempo: puede ser tan breve como cinco minutos. Es el momento donde nuestros hijos pueden contarnos de manera privada y sin ninguna interrupción cualquier desafío, obstáculo o preocupación que tengan. Si no los hay, tu tiempo puede ser usado para hablar de logros. Hace falta decir que en tu tiempo los teléfonos móviles no están invitados a participar.

3. Hablar de ellos de forma positiva delante de los demás. Muchos padres hacen comentarios negativos o irónicos acerca de sus hijos delante de otros. A veces, con la intención de ser graciosos frente a amigos, pueden decir cosas como: “si vieras el desorden que tiene este niño en su habitación Es un desastre”. Cada vez que hacemos un comentario así frente a otros, el niño se siente expuesto y ridiculizado.

4. Animarlos a expresar sus sentimientos: permitirles llorar, enojarse, estar tristes. Preguntar para comprender, no para intentar solucionar de inmediato. Con niños chiquitos, que aún no saben poner nombre a lo que sienten, es muy útil usar cuentos. Si se siente inadecuado en un grupo nuevo de amigos podríamos leerle El patito feo y, al terminar, invitarlo a hacer una reflexión: ¿te sientes como el patito feo alguna vez?

5. Evitar, como si fuera veneno, el uso del sarcasmo, la ironía y el uso de etiquetas.

https://elpais.com/elpais/2018/03/01/mamas_papas/1519915008_182492.html?id_externo_rsoc=FB_CM

Habrá a quien le parezca un exceso folclórico, pero sus padres no pudieron elegir mejor nombre para ella, aunque solo sea por la razón shakespeariana de que “todo viajero curioso guarda a Granada en su corazón, aun sin haberla visitado”. Sí, ella se llama Alhambra. “Tengo un nombre raro y me dedico a un deporte raro, no es extraño que haya llamado la atención. Cuando hice el curso para árbitro, mis compañeros ya me llamaban La Mediática porque de algún modo preveían que me iba a convertir en una imagen del rugby”, resume la exjugadora y árbitro nacida en Granada en 1983.

Tuvieron ojo, sí, pero el camino hasta ser elegida, hace un año, Mejor Árbitro del Mundo por World Rugby, no puede ventilarse en cuatro líneas ni explicarse solo desde la peculiaridad. Como tantos otros en España, ella descubrió ensayos y melés en la universidad (en este caso, la de Málaga), donde estudiaba Ingeniería de Telecomunicaciones y “fue un auténtico flechazo”.

No le dieron miedo los placajes, tampoco la etiqueta de “marimacho” –ya había practicado kárate, tras probar con fútbol, tenis, baloncesto y voleibol–. A partir de ahí, ascensos a División de Honor, brazaletes de capitana, ligas, copas e incluso la selección española, con la que debutó en un partido del Torneo VI Naciones femenino ante Inglaterra, en 2006.

Tan enganchada estaba que esa misma temporada empezó a arbitrar. “Pero durante los primeros años mi prioridad era jugar y arbitraba muy poco”, recuerda. “El salto lo di cuando dejé de jugar, en septiembre de 2012. Ese diciembre ya fui como asistente a las series mundiales de rugby 7”.

Desde entonces su progresión ha sido imparable: debutó en el XV en el mismísimo Eden Park de Auckland pitando a las All Blacks en 2013; al año siguiente se convirtió en la tercera mujer en dirigir una final de la Copa del Rey masculina y entró en el Mundial femenino por la baja de una compañera. Luego, debut en el Seis Naciones femenino y final en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y, de nuevo rompiendo el techo de cristal, hace unas pocas semanas, fue la primera árbitro en dirimir un encuentro oficial entre combinados nacionales masculinos (Finlandia y Noruega).

“Me dicen que tengo más mérito por ser mujer, y me molesta. No me están tratando como a una igual”

“Todo árbitro quiere ir creciendo, y cuando ya has llegado al tope en la competición femenina, ya has pitado hasta un Mundial, no hay más retos… Entonces piensas en arbitrar partidos masculinos, y en llegar también a la Copa del Mundo. Esa es, de momento, mi meta”, señala.

Una meta que ha recibido enorme atención mediática, incluso en España, donde las mujeres apenas protagonizan un 5 % de las noticias deportivas. ¿Cómo lo lleva? “Preferiría que fuese solo por mis méritos, la verdad, pero siempre que mejore las cosas, para el rugby y para mí, estupendo. A veces me dicen que tengo más mérito por ser mujer, y me molesta, porque no es así. No lo tengo, y si me lo dan, entonces no me están tratando como a una igual”, dice, justo antes de declararse feminista sin ambages. “Tenemos que conseguir las mismas oportunidades para todos, y para ello es necesario generar las coyunturas que aseguren que las mujeres podamos alcanzar iguales objetivos que los hombres. Oportunidades reales para lograr la igualdad”, señala. Utiliza el plural, pero de ningún modo escurre el bulto; un principio básico del rugby es que, por muy fuerte que uno sea, la verdadera fortaleza está en el equipo.

“Sé que, en mi posición, tengo una gran responsabilidad, porque soy un referente. Muchas chicas al verme piensan que su sueño raro ya no lo es tanto, y que por qué no va a poder cumplirse. Que se puede ser feliz haciendo cosas diferentes, rompiendo moldes. En este sentido, ser un modelo es algo que me ilusiona y me llena de satisfacción. Pero no es algo que yo haya buscado, simplemente me ha pasado. La sociedad es la que busca crear esos modelos para visibilizar determinadas cosas”, reflexiona. Y Alhambra nunca se ha escondido. Ni sobre la hierba ni delante de un café. Sus padres no se equivocaron: una cosa es hacer historia y otra, escribirla.

https://elpais.com/elpais/2018/02/16/icon/1518790548_279222.html?id_externo_rsoc=FB_CM

La integración a través de la lectura. La comprensión y disfrute leyendo de todos los niños. Aquellos con necesidades especiales y aquellos que no conviven con ellas. Este es el objetivo de la editorial SM que ha lanzado esta semana a través de su sello Barco de Vapor, colección que ha acompañado a varias generaciones en nuestro país, una propuesta de libros de Lectura Fácil, para que todos y cada uno de los alumnos del aula puedan disfrutar de cuatro de sus títulos más populares: Pirata Plin y Pirata Plan, La lista de cumpleaños, El club de los raros y Siete reporteros y un periódico. Los cuatro están especialmente dirigidos a los pequeños de entre seis y 10 años. Un proyecto muy bonito y útil que sale a luz a cuatro días de que se celebre el Día Internacional de la Discapacidad este 3 de diciembre.

La lectura fácil son libros que siguen las directrices Internacionales de la IFLA (International Federation of Library Associations and Institutions) y de Inclusion Europe en cuanto al lenguaje, el contenido y la forma. Y se dirige a todas las personas, en especial a aquellas que tienen dificultades lectoras transitorias (inmigración, incorporación tardía a la lectura, escolarización deficiente…) o permanentes (trastornos del aprendizaje, diversidad funcional, senilidad…).

Según los creadores, la colección cuenta este sello de Inclusion Europe (Asociación Europea de Personas con Discapacidad Intelectual y sus Familias) “que garantiza que han sido adaptados de acuerdo con las pautas europeas y validados por potenciales lectores. El próximo año la colección se engrosará con cuatro libros más, dos adaptados y dos inéditos”, se explica en un comunicado. “Un texto adaptado es la frontera entre poder disfrutar de la lectura o no para un conjunto de personas que ronda un tercio de la población”, afirma en el texto Óscar García Muñoz, coordinador de programas y adaptador de textos a lectura fácil de Plena Inclusión Madrid que define la lectura fácil como “una herramienta de inclusión en el aula y en la sociedad”.

La historia y la diversión se mantienen

El proyecto comenzó como una combinación entre una necesidad personal y un proyecto educativo de SM, pero con un objetivo común: “Qué todo niño, a pesar de sus circunstancias, tuviera un libro en la mano”, nos explica por teléfono Paloma Jover, responsable de Lectura Fácil en SM. “El compromiso con el fomento de la lectura y con una educación de calidad para todos es una parte fundamental de la misión cultural y educativa de SM”, reitera. En la colección se han implicado autores e ilustradores (Anna Manso, Jordi Sierra i Fabra, Paloma Sánchez y Pilar Lozano).

“En estos ejemplares, la historia, el contenido y los valores de los libros permanecen; lo que cambia es la manera que se presenta el texto: con letra más grande, interlineado más separado, frases sintácticamente más sencillas, normas que facilitan la lectura”, prosigue. “Y las ilustraciones también se han renovado, con colores sólidos para resaltar las figuras sobre el fondo y el texto se ha adaptado para que sea más accesible, con un lenguaje más directo y sencillo para evitar ambigüedades. Fuera, subordinadas”, añade Jover.

De momento, es la única oferta de este tipo que existe en el mercado español y permite que todos los alumnos puedan leer el mismo libro en el aula (en sus dos versiones: usual y adaptada). “La colección está pensada para la clase —han validado su efectividad en diversos colegios— y para casa también, para todo niño que quiera leer. En clase, por ejemplo, es fundamental contar con estos libros porque somos de la creencia de que leer es un acto que se puede compartir y de lo que se puede conversar y facilitar esta tarea es genial”, explica la experta.

“Hay que saber que la lectura es mucho más que descifrar las letras de una historia; es poder comprenderla en el sentido más profundo de la palabra. Es un placer que participa en la construcción del lector y es imprescindible que esté al alcance de todos los niños desde sus primeros contactos con la palabra escrita”, destaca.

Los libros de Lectura Fácil de Barco de vapor, a pesar de que son un poco más grandes que los normales, cuestan lo mismo. Para la colección naranja, 8,50 euros y para la azul, 8,20.

María José Sanz, editora de la colección, explicaba este martes en rueda de prensa que muchas veces la forma en que se escribe excluye a determinadas personas. “Uno de los momentos más apasionantes ha sido descubrir que los niños entendían lo que leían, que les gustaba”, recordaba emocionada.

https://elpais.com/elpais/2017/11/29/mamas_papas/1511964685_030028.html

Probablemente te has dado cuenta de que muchos niños hablan solos mientras están jugando. A veces incluso decimos que están hablando con su amigo invisible, pues parece que mantengan una conversación muy interesante con alguien que sólo ellos pueden ver.

Esto es algo muy beneficioso para su desarrollo intelectual, ya que en esta situación de juego estará practicando maneras de comunicarse de forma efectiva con los demás.

¿Quieres saber cuáles son los beneficios de que los niños hablen solos mientras juegan?

10 beneficios de que los niños hablen solos mientras juegan

No te preocupes si tu hijo habla solo mientras juega, ya que esto puede tener muchas ventajas para su maduración en el futuro.

1- Practica diferentes maneras de comunicarse. Especialmente cuando utiliza diferentes personajes que interactúan entre ellos.

2- Empatiza con estos diferentes personajes y se pone en otros puntos de vista para entender mejor cómo la misma situación afecta de diferentes maneras.

3- Usa diferentes roles, entendiendo que tendrá que actuar con más o menos firmeza si representa, por ejemplo, ser un profesor o ser un alumno.

4- Se autocorrige, ya que no hay nadie que le diga si lo dice bien o mal. Además necesita hacerse entender para que los demás personajes con los que interacciona puedan participar también (de no ser así, no tendría ningún sentido continuar hablando en voz alta).

5- Organiza y estructura mejor las frases, ya que no hay prisa en dar una respuesta y se concede el tiempo que necesita para elaborar el discurso.

6- Utiliza el turno de palabra. La imposibilidad de que los personajes se interrumpan mientras hablan crea la necesidad de que el niño establezca unos tiempos marcados para que cada uno de los hablantes pueda expresarse y ser escuchado.  

7- Es más flexible y encuentra fácilmente soluciones para que sus personajes favoritos se pongan de acuerdo.

8- Estimula su creatividad a través de la invención de diversos conflictos y soluciones, necesarios para que el juego tenga sentido y se alargue tanto como desee.

9- Se escucha a sí mismo, siendo más consciente de lo que está diciendo. Este punto es básico para comprendernos y deberíamos hacerlo todos, niños y adultos, así que cuanto más practique, más facilidades tendrá para defender sus ideas en un futuro.

10- Aprende más vocabulario, ya que cuando prueba nuevas fórmulas de comunicación surgen maneras distintas de decir lo mismo pero desde diferentes perspectivas. Y en el momento en que no sepa cómo explicar algo, le aparecerá una duda que deberá resolver, con lo que estará muy atento, después del juego, a lo que se diga a su alrededor para encontrar la solución, memorizando más fácilmente las palabras nuevas que utilizará otro día cuando se encuentre jugando nuevamente con sus personajes favoritos.

Como ves, hay muchos beneficios en que los niños hablen en voz alta mientras juegan. Por eso, si le encuentras hablando a solas te recomiendo que evites interrumpirle en la medida de lo posible y que respetes su espacio para que se pueda expresar libremente.

https://www.guiainfantil.com/articulos/educacion/aprendizaje/los-beneficios-de-que-los-ninos-hablen-solos-mientras-juegan/

Lady Gaga, Mark Zuckerberg y Sergey Brin (cofundador de Google) tienen una cosa en común: los tres pasaron por el Centro de Juventud con Talento (CTY) de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore (EE UU), abierto a adolescentes que sacan notas excepcionalmente altas. El CTY es solo un complemento de un proyecto todavía más ambicioso: el Estudio de la Juventud Matemáticamente Precoz (SMPY), creado en 1971, al mismo tiempo que una escuela para superdotados (integrada en la Universidad Vanderbilt, en Nashville) y un estudio longitudinal de 50 años que aún está en marcha.

“Durante 45 años, el SMPY ha hecho un seguimiento de las carreras y los logros de unos 5.000 individuos —recoge un reciente artículo de la revista Nature—, muchos de los cuales se han convertido en científicos de primer nivel. Los datos del estudio, en constante crecimiento, han generado más de 400 ensayos y varios libros, y proveen de claves para detectar y desarrollar el talento en ciencias, tecnología, ingenierías, matemáticas y otros campos”.

Que el SMPY sea una factoría de cerebritos da que pensar: ¿entonces, lo determinante para triunfar en el ámbito profesional es el talento y no el esfuerzo y la experiencia, como nos habían dicho hasta ahora? “Ambas cosas van de la mano”, explica la psicóloga Alicia Banderas, autora del libro Niños sobreestimulados (Cúpula, 2017). “El talento no se desarrolla si no hay esfuerzo y constancia para brillar”.

Camilla Belbow es codirectora del SMPY, y en el citado artículo de Nature da ocho pautas para que los padres expriman al máximo el potencial de sus hijos:

Si se le da bien escribir, no lo apunte a piano

Lo primero es darse cuenta de que su hijo tiene intereses o talentos fuertes. “Si lo observamos, veremos que esa actividad la hace casi sin esfuerzo, su habilidad es reconocida por los demás, continuada en el tiempo y siente placer al realizarla”, describe Banderas. A partir de ahí, refuerce las que están en consonancia con su talento. “Si se le da bien escribir, no le apunte a piano”, añade.

Anímele a que duerma en casa de amigos

Por muy buen estudiante que sea, convertirlo en un ratón de biblioteca no le hará ningún favor. “Debemos permitir a los niños que exploren”, dice Alicia Banderas. “Así reconocerá qué le gusta y se le da bien”. Las experiencias idóneas varían en función de la edad. “En la etapa infantil, cuando aprendemos por los sentidos, recomendaría paseos por la naturaleza, jugar con diferentes texturas (arena, plastilina…). En primaria, es importante el desarrollo psicomotriz, que hagan mucho ejercicio. Otra experiencia muy buena es que duerman en casa de amigos: les sorprenderá ver que desayunan otra cosa, que tienen otros valores familiares… Y ya en la adolescencia, viajar les abrirá la mente”.

Deje que se ponga triste cuando toque

No descuidar el plano sentimental es para Antonio Labanda, psicólogo educativo y director técnico del Instituto de Orientación Psicológica EOS, uno de los retos de la educación. “Eso se traduce en tener un mayor conocimiento de las emociones, el trabajo de la empatía, la autoestima, o las conductas prosociales [comportamientos positivos para socializar y comunicarse]”, enumera. Para Banderas, cuando los niños con altas capacidades se enfadan, tienden a utilizar la ira: “Hay que enseñarles a sacar la tristeza que ha desencadenado esa ira. Deben aprender a reconocer sus emociones y las de los demás”.

No lo etiquete jamás

Un 67% de los niños superdotados ha sufrido algún grado de acoso escolar, según un estudio de 2006. Muchos de ellos esconden su talento o inteligencia para pasar desapercibidos, y eso no es una solución, como tampoco lo es el extremo opuesto: que sus padres o profesores les cuelguen el sambenito de empollones. “En los colegios, hemos visto cómo los niños identifican incluso ciertos estereotipos de imagen con víctimas potenciales de burlas e insultos. Igual que restregarle a un estudiante que tiene dificultad en la comprensión no ayuda mucho, tampoco es recomendable señalarlo como el listo de la clase”, aclara Labanda.

Si pierde un partido de fútbol, réstele importancia

Al alabar el ahínco y no la habilidad, su hijo aprenderá que esforzarse está bien, y eso le ayudará a cosechar mayores éxitos, aseguran los psicólogos. “Al niño hay que marcarle objetivos realistas, que puedan superarse a base de esfuerzo”, sostiene el psicólogo educativo. “Todo lo que se haga con tesón, supone que ese aprendizaje se va a consolidar más”.

Anímelo a asumir riesgos intelectuales

Según los expertos, fracasar ayuda a aprender. “Esa recomendación es muy correcta”, subraya Labanda. “Los niños tienen que ser felices. Y eso se consigue a base de equivocarse y generar resiliencia; es decir, capacidad, ante una situación más o menos dolorosa o frustrante, de seguir hacia delante y no abandonar”.

Trabaje con los maestros

La profesora Belbow afirma que, a menudo, “los estudiantes inteligentes necesitan material más avanzado, apoyo adicional o la libertad de aprender a su propio ritmo”. El psicólogo lo suscribe: “La relación familia-escuela debe ser primordial. Cada uno tiene su papel, pero ir en paralelo, consensuando metas, límites y normas, creo que es correcto y ayuda mucho a la estabilidad escolar y emocional”.

Haga que sus habilidades sean probadas

“Hay niños con depresión, irascibilidad, y emociones desbordadas, y eso puede deberse a que se sienten frustrados porque su capacidad no se ha destapado”, explica Banderas. ¿A qué evaluaciones debe someterse? “En España se realizan pruebas de capacidades cognitivas en las que aparece un cociente intelectual; también de creatividad y personalidad. Con eso se hace un diagnóstico, y se sugieren medidas que pueden ir de la conveniencia de pasar de curso a la ampliación en alguna materia”, concluye Labanda.

http://elpais.com/elpais/2017/05/08/buenavida/1494234106_945446.html?id_externo_rsoc=FB_CM

El sistema educativo en general, y el español en particular, no se adecua al modelo de sociedad en la que vivimos. Una conclusión que se extrae del análisis realizado por profesores, neuropsicólogos, especialistas en neurociencia, estudiantes, pedagogos o políticos y que recoge el investigador estadounidense Jürgen Klaric en el documental “Un crimen llamado educación”. Se trata de un estudio realizado en más de catorce países en el que muestra la realidad del sistema educativo ante un modelo que no logra cubrir las necesidades de esta época. Un hecho, la falta de sintonía entre los modelos educativos actuales y las sociedades en las que se aplican, del que se hace eco en un momento de la película Pepe Múgica, expresidente de Uruguay, quien afirma que “la educación en el mundo está en crisis. No encaja demasiado, al parecer, con las exigencias del mundo contemporáneo”.

El modelo educativo en nuestro país está desarrollado en la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa o LOMCE, que gira alrededor de la evaluación y que no tiene en cuenta tanto el proceso como los resultados. Un programa que, según los expertos consultados, se basa en que todos aprendan lo mismo, al mismo tiempo, y en el mismo lugar, no dando opción a que un niño vaya madurando y avanzando en su aprendizaje de forma distinta. Todos tienen que ser iguales: no se entiende que algunos aprendan de otra manera o más despacio. Una estandarización de la educación a la que algunas voces definen ya como bullying institucional.

Según Álvaro Bilbao, neuropsicólogo y Doctor en Psicología de la Salud, “el sistema educativo tiene muchos problemas y el más grave de todos ellos es el bullying institucional. No hay más que ir a una consulta de psicología infantil en cualquier lugar de España y escucharemos casos de niños a los que la escuela invitó a cambiarse de colegio porque no encajaban o no daban el nivel”. Asimismo, Bilbao manifiesta que, “en ocasiones, la escuela está más interesada en conseguir resultados que en educar” y señala que “es un grave error que el centro educativo no se esfuerce más en integrar a los niños a los que les cuesta más o para que los que van mejor ayuden a los que van peor, porque de esta manera se pierde una oportunidad muy valiosa de enseñar a los niños a construir una sociedad mejor”.

Un modelo educativo “antinatural”

Montse Hidalgo, directora de la Universidad de la Felicidad, speaker motivacional y experta en Neurociencia e Inteligencia Emocional, coincide en que el actual sistema educativo obliga a que todos aprendan lo mismo, al mismo tiempo, y de la misma forma. Una propuesta que, según Hidalgo, es “antinatural, porque si observamos cómo aprendemos, vemos que no todos aprendemos a andar al mismo tiempo, ni a hablar a la misma edad. El sistema en lugar de enseñarnos a pensar lo que hace es llenarnos de conocimientos. No desarrollan en los jóvenes la capacidad de pensar por sí mismos”.

Pero, pese a las importantes contradicciones en las que incurre nuestro actual modelo educativo, Bilbao no es partidario de desechar todo lo antiguo frente a un modelo íntegramente nuevo. En este sentido, el autor del libro “El cerebro del niño explicado a los padres” (Plataforma Editorial) señala que “sabemos que algunas de las habilidades más importantes para el cerebro son la creatividad y la curiosidad que van en sintonía con las nuevas corrientes de educación. Sin embargo, también sabemos que la persistencia y el autocontrol (presentes en los modelos educativos anteriores) son igual de importantes”. Por ello, en palabras de Bilbao, “no se trata de elegir sino de integrar. Los cerebros más inteligentes son aquellos capaces de integrar información aparentemente contradictoria. Si queremos un buen modelo educativo, debemos tomar ejemplo del cerebro e integrar distintos conocimientos”.

Una transformación del actual modelo implantado en los colegios que pasa porque todos los agentes implicados en el desarrollo del programa educativo se pregunten: ¿Para qué se estudia? Administración, empresas, centros educativos y universitarios, expertos en las distintas áreas vinculadas con la educación y, también, las familias.

Nora Rodríguez, creadora del programa Educar para la Felicidad Responsable y fundadora y directora de Happy Schools Institute, señala que “en un mundo global, dominado por la técnica y la economía, es necesario que niños y adolescente se pregunten, indaguen y creen su propio aprendizaje, pero también que aprendan que necesitan tener conexiones sociales positivas porque eso es lo que les va a permitir desarrollarse y sacar lo mejor de sí”. En este sentido, es necesario según Rodríguez, que los colegios “pongan el acento en habilidades evolutivas como el altruismo, la empatía o la compasión. Educar en sintonía con el cerebro”. Para lograrlo, es fundamental que los niños y adolescentes se pregunten para qué estudian, porque según Nora Rodríguez, “no se trata de que repitan lo mismo que dicen sus padres. Es necesario que encuentren sus propias respuestas, porque ahí está la verdadera motivación”. Una motivación que pasa por el placer de estudiar, percibir el placer de aplicar lo que aprenden, que en opinión de Rodríguez, “es lo que se ha perdido”.

¿Para qué educamos?

Y la forma de educar en sintonía con el cerebro, según la Fundadora de Happy Schools Institute, consiste en ser conscientes de que primero está el ser, después el saber y finalmente el tener. Pero, ¿cómo incorporar este pensamiento a nuestro actual sistema educativo? Según Nora Rodríguez, “primero hay que ver despertar el cerebro social, educar para la paz, y a partir de ahí, hay que poner el acento en los conocimientos, para poder después experimentar con las habilidades, los talentos o los conocimientos adquiridos, y compartirlos con los demás, construyendo ideas y proyectos con los que transformar la sociedad”.

Una transformación de la sociedad que pasa obligatoriamente por un cambio en la educación que reciben las nuevas generaciones, más acorde con su realidad. Hoy, además de las habilidades y capacidades que tenga una persona para realizar un determinado tipo de tarea o actividad, son necesarias una serie de competencias conductuales: autonomía, autoliderazgo, coherencia, integridad, capacidad de atención y de escucha, autorregulación, interés, curiosidad, autenticidad, responsabilidad personal y social, capacidad de reflexión, proactividad, pasión, motivación intrínseca, lógica divergente, humildad, aprendizaje continuo, empatía, capacidad de síntesis y de argumentación, gestión del tiempo o confianza. Es decir, las conocidas como “habilidades blandas”.

Montse Hidalgo cree imprescindible que nos preguntemos para qué educamos. “¿Educamos para generar personas que sean creativas, resolutivas, que posean habilidades sociales, que puedan emprender, etc.? Porque si lo que pretendemos es que las personas tengan empatía, habilidades sociales, resiliencia, sepan gestionar la incertidumbre, el cambio continuo o motivar a los equipos, entonces, el actual sistema educativo no es válido”, afirma Hidalgo.

Por ello, una sociedad tan compleja, cambiante y volátil como la actual tiene, en opinión de Álvaro Bilbao, su cara y su cruz: “La cara es que la mortandad infantil casi ha desaparecido y tenemos unas cotas de seguridad ciudadana y bienestar sin precedentes. La cruz es que una sociedad cada vez más compleja requiere de más conocimientos y habilidades para sobrevivir”.

https://elpais.com/elpais/2018/01/09/mamas_papas/1515498503_813605.html?id_externo_rsoc=FB_CM

Bárbara Serrano es la fundadora de la editorial independiente La Casita Roja. Después de trabajar durante más de quince años en el sector editorial. Le encanta su oficio y sobre todo editar libros para el público infantil y juvenil. Por eso decidió emprender su propia editorial en 2016. Para ella es toda una aventura buscar y editar libros que conecten con los niños. Su mayor objetivo es poder fomentar la lectura entre los más pequeños y sobre todo que se diviertan y se rían leyendo. Libros mayoritariamente de cómic cuidados hasta el último detalle e impresos en nuestro país.

PREGUNTA. ¿Por qué lanzaste una editorial especializada en libros visuales y de cómic?

RESPUESTA. Después de quince intensos años en el sector editorial, sentí la necesidad de iniciar un proyecto que me permitiera aunar dos aspiraciones: por un lado, dedicarme a este oficio, que me apasiona, al ritmo y del modo que creo que requiere cada aspecto del proceso de edición; por otro lado, dar salida a mis inquietudes sociales. Así, decidí invertir mi experiencia en crear una editorial de narrativa infantil con el objetivo último de contribuir, aun a pequeña escala, a fomentar la lectura. Siempre me ha fascinado este género y trabajar libros en color, y además tengo la suerte de conectar con el humor y la lógica de los más pequeños. A fin de atraer a los niños, dado que su cultura es esencialmente visual y muchos se abruman si ven mucho texto, decidí que todos los libros, incluso los dirigidos a primeros lectores (que a menudo son a una tinta o con un número limitado de ilustraciones), fueran completamente ilustrados en color, y apostar con fuerza por el cómic, un género a reivindicar. La oferta de cómic infantil es todavía bastante reducida en nuestro país (aunque hay editoriales y publicaciones fantásticas que lo trabajan con mimo) y, sobre todo, tiene aún una presencia demasiado limitada en el punto de venta y en las escuelas, cuando sin embargo constituye una gran puerta de entrada hacia la lectura y sabemos que a la inmensa mayoría de los niños les gustan. Por eso le consagramos una de nuestras tres colecciones: La casita n.º 9, porque se lo considera el noveno arte.

P. ¿Cuáles son tus referentes del cómic? ¿Qué te gusta leer en formato cómic?

R. En mi caso, mis referentes son el cómic europeo: de pequeña devoraba los volúmenes de Tintín y Astérix, con los que sigo disfrutando, y me encantaban el TBO, Ibáñez, Jan y Escobar. Como adulta, digamos que voy picoteando: hace muchos años que tengo menos tiempo del que querría para leer por placer, y dado que mis intereses son muy diversos, abordo el cómic de forma algo caótica, digamos que voy picoteando: he leído los clásicos Maus y Persépolis, y hay novelas gráficas que me han impactado y no me canso de releer, como Aquí, de Richard McGuire. Pero sé que tengo mucho que descubrir.

“El humor en el cómic es el gancho ideal para aficionar a los niños a la lectura”

Bárbara Serrano es la fundadora de la editorial independiente La Casita Roja

P. ¿Cómo das con nuevos títulos?

R. Para lanzar la editorial contratamos varios títulos de la prestigiosa colección norteamericana Toon Books, creada en 2008 Françoise Mouly (fundadora de la revista Raw, entre otras cosas), quien, también consciente del poder del género para iniciar a los más pequeños en la lectura, decidió encargar a grandes nombres de la novela gráfica adulta libros concebidos específicamente para niños, de modo que tienen una calidad incontestable. Después, selecciono títulos que contengan todos los elementos comunes en los libros de nuestro catálogo: humor (para que los niños disfruten leyendo y, con suerte, adquieran este hábito tan esencial para nuestro desarrollo), una estructura narrativa clásica (planteamiento, nudo y desenlace) y un mensaje o aprendizaje, aunque sea sutil. Y que no contengan elementos sexistas ni violentos. Como soy medio alemana, sigo de cerca el mercado germánico y puedo valorar yo misma los libros; y así he tenido la suerte de poder editar varias joyitas, como Caja, Las aventuras de Lester y Bob y El buhito Bu. Por ahora solo traemos títulos del extranjero, pero en un futuro me encantaría publicar proyectos con autores locales.

P. ¿Qué elementos se tienen que dar para encontrarse delante de un buen cómic? ¿Y que este tenga nuevos volúmenes y llegue a ser una serie-colección?

R. Un buen cómic es para mí aquel el que tiene un buen guion, una historia que incita a pasar página y cuyo final no defrauda; el que mantiene el equilibrio perfecto entre ilustraciones y textos, hace un buen uso del espacio y carece de elementos que entorpezcan la lectura; el que sabe sacar todo el jugo a los numerosos recursos del género pero sin abusar de ninguno; el que permite varios niveles de lectura y es rico en detalles sutiles, el que tiene un ritmo adecuado… en definitiva, el que te atrae a primera vista y luego te engancha.

Respecto a la serialización, o bien se concibe de entrada un proyecto como tal, o son necesarios unos personajes carismáticos que puedan dar juego en diversos contextos para, si tienen éxito, hacerles vivir nuevas aventuras. En nuestro caso, salvo uno de los títulos (Caja), todos son de hecho novelas gráficas obras cerradas, no concebidas para serializar. (Aunque Caja es una historia autoconclusiva, puede leerse independientemente del hecho de que tenga una continuación).

P. ¿En el mundo del cómic es fácil conseguir el equilibrio entre texto e ilustración?

R. Como ocurre también con el álbum ilustrado, no siempre se logra, puesto que no es fácil. Creo que por eso hay todavía muchos prejuicios respecto al género: a veces pesan demasiado las imágenes y los textos parecen casi prescindibles, cuando deben ir de la mano de la ilustración y aportar contenido. El hecho de que sean breves, evidentemente, no significa que no sean buenos. Pero está extendida la idea de que no tienen el nivel necesario de una lectura de iniciación y formación. Puede ocurrir a la inversa: la historia y los textos son muy intensos o divertidos, pero las imágenes cojean o no son eficaces por sí solas.

P. ¿Qué elementos influyen en el cómic, la tipografía, la imagen, las expresiones de los personajes?

R. La tipografía es siempre esencial (¡en todos los libros, o incluso en un manual de instrucciones!): debe ser perfectamente inteligible (y en ello no influye solo el tamaño), fluir; las expresiones de los personajes refuerzan los mensajes y las ilustraciones contextualizan los textos, de forma que se puede introducir nuevo vocabulario. Pero, además, la fuerza narrativa del cómic reside también en que en él conviven otros lenguajes: los símbolos (notas musicales, la bombilla de cuando tiene una idea o las serpientes y signos mezclados de cuando un personaje suelta juramentos), carteles, señales, signos cinéticos, el uso del color con valor semántico (un color puede marcar, por ejemplo, el tiempo o el espacio de la narración) y por supuesto las onomatopeyas. Todo ello estimula la interpretación de símbolos, el desarrollo del lenguaje visual, la capacidad de abstracción, la asociación de ideas… También las expresiones son importantes, claro: están cargadas de contenido y ayudan a desarrollar la interpretación de los gestos y la empatía.

El cómic es precisamente ideal para aprender a leer: los más pequeños pueden seguir de forma autónoma la historia de principio a fin interpretando solamente las imágenes, y adquieren el hábito de mirar de izquierda a derecha y de arriba abajo, tal como hacemos al leer.

P. ¿Dirías que el cómic vive a caballo de la literatura y el cine?

R. Sin duda. Es un género muy potente y, como el cine, se fundamenta en imágenes en secuencia, los juegos de planos, de puntos de vista, la dosificación del ritmo… Con la literatura comparte el hecho de que el lenguaje constituye sus mimbres, en su versión más sintética, directa y variada, y las infinitas posibilidades de estructurar la narración y de abordar temas.

P. ¿Qué relación hay entre cómic y humor? ¿Siempre van de la mano?

R. No, no siempre. Hay cómics que tratan cuestiones serias, cómics fantásticos, sobre hechos históricos, adaptaciones de novelas… Pero los infantiles sí suelen estar cargados de humor, y también en todos los que publica La casita roja, como decía, está presente, porque creemos en él como gancho para aficionar a los más pequeños a la lectura.

P. ¿Cuál es la mejor edad para empezar con un cómic? ¿Se puede aprender a leer con un cómic?

R. El cómic es precisamente ideal para aprender a leer: los más pequeños pueden seguir de forma autónoma la historia de principio a fin interpretando solamente las imágenes, y adquieren el hábito de mirar de izquierda a derecha y de arriba abajo, tal como hacemos al leer. A partir de allí es fácil que se despierte su curiosidad por saber qué pone dentro de los bocadillos, y el hecho de que sean frases breves o incluso palabras sueltas los animará…

P. ¿El cómic también es la lectura perfecta para a los que no les gusta leer?

R. Sí, por ese componente esencialmente visual, y porque hay cómics de gran calidad con los que los jóvenes lectores pueden fijar un buen lenguaje, no solo visual, y desarrollar las competencias que he comentado antes. Por otro lado, es absurdo considerarlo un género residual y menor: siempre que esté cuidado, es tan digno como cualquier otro.

P. ¿Se puede fomentar el gusto por la lectura a través del cómic?

R. Sí se puede. Sin ir más lejos, la directora de Toon Books, francesa afincada en Nueva York, fue nombrada Caballero de la Orden de las Artes y las Letras por el Ministerio de Cultura francés y también le concedieron la Legión de Honor por su labor de fomento de la lectura. A nosotros nos gustaría que en las aulas y las bibliotecas los cómics fueran un recurso del mismo modo que lo son los álbumes ilustrados y los libros para primeros lectores, y que en el punto de venta se los expusiera junto a estos, y no, como ocurre a menudo, en un rincón al que solo se acercará el que sabe exactamente qué busca. No me cabe duda de que los compradores de álbum ilustrado que no hayan prestado atención a este género se sentirían igualmente atraídos por los cómics infantiles si los encontraran fácilmente en la librería, y comprobarían cómo entusiasman a los más pequeños.

P. ¿Qué tiene el cómic que tanto gusta a los adolescentes?

R. En general, la adolescencia es una etapa que suele estar algo reñida con la lectura, porque es una época complicada, de dispersión, prisas por ser adulto, desconcierto, y en la que resulta difícil concentrarse. El cómic es accesible y puede ser de lectura tan rápida como satisfactoria; si además permite proyectar la propia personalidad en los personajes y sentirse reflejados en ellos, y por tanto acompañado, se conjugan todos los elementos para que les atraiga. Y quizá influya también la rebeldía, el querer llevar la contraria: en nuestro país no es muy común que los padres sean aficionados a este género, es posible que incluso lo desprecien.

P. ¿Hay cultura de cómic en España?

R. En España el género tiene una larguísima tradición de (pensemos en el TBO, nacido en 1917; hasta hace poco, no hablábamos de cómics, sino de tebeos) y grandes autores, y se encuentra en crecimiento: en todas las librerías la novela gráfica cuenta ahora con espacios reservados a las novelas gráficas. Pero, paradójicamente, todavía hay bastantes prejuicios: entiendo que a muchos les cueste entrar en el género y que lo asocien a las ediciones baratas de quiosco o a series muy consolidadas, como Tintín o las de superhéroes, o el manga, y crean que no da más de sí. No obstante, invitaría a padres y profesores a analizar la oferta actual: se sorprenderán y verán que en ocasiones la línea que separa el álbum infantil (tan en auge) del cómic es muy fina, que pueden ser igual de hermosos, y que el cómic incluso supera al primero, pues en este el hilo argumental queda dividido entre texto e ilustración, mientras que en el cómic van completamente de la mano, por lo que, como decía, dan independencia a los más pequeños a la hora de seguir una historia.

P. ¿Para hablar de según qué temas el cómic puede ser una buena opción?

R. Claro. Hoy en día encontramos muchísimos álbumes ilustrados que tratan de temas complejos como los problemas de los refugiados, la enfermedad y la muerte, el control de las emociones… El cómic, con su rico y versátil arsenal de recursos, y por el hecho de que puede resultar más atractivo a los lectores reacios por la presencia reducida de texto, puede abordar cualquier cuestión que queramos hacer llegar a los lectores.

P. ¿La forma de escribir y el lenguaje usados en el cómic (abreviaturas, monosílabos, etc.) hacen daño a la lengua?

R. Lo único que hace daño a la lengua es el descuido, el uso impropio de los términos, y la tendencia a simplificarla (y no pienso solo en la LIJ). Los niños son esponjas que absorben léxico nuevo; la clave está siempre en el registro: todos debemos aprender a discriminarlo, diferenciar el oral del escrito, el informal del formal, el propio de cada género y momento; saber cuándo hay que aplicar una norma gramatical y cuándo es imprescindible ser laxo o incluso introducir algún error. Leyendo cómics se pueden aprender abreviaturas que quizá aparezcan en otra clase de obras: los niños solo deben aprender que en según qué textos no deben emplearlas. Eso sí, nosotros siempre buscamos las onomatopeyas propias del idioma y, aunque sé que no es práctica común en el género, siempre ponemos el signo de apertura de exclamación y de interrogación. Los niños están fijando el idioma y necesitan un criterio unificado.

https://elpais.com/elpais/2018/01/04/mamas_papas/1515056359_739630.html

Hemos pasado cientos de años educándonos, aprendiendo nuevas cosas para lograr una mejor convivencia como humanidad y hacer de la vida algo mucho más cómodo para todos. Sin embargo, hay algo que todavía deja más preguntas que respuestas, nos referimos a las tareas escolares. Ya que hasta este momento sigue sin existir explicación que justifique por qué cuando vamos a la escuela necesitemos hacer tareas. 
Para nuestra buena suerte después de millones de alumnos reprobados por no hacer tareas, la respuesta ya llegó a nosotros y hoy te la vamos a compartir. 
 
Recientemente Harris Cooper, prestigiado profesor de la Universidad de Duke declaró: “No hemos encontrado evidencia de que las tareas ayuden a los niños a ser mejor estudiantes”. 
 
A continuación te dejamos con la explicación. 
Desde 1989 diferentes estudios han revelado que los alumnos comprenden de mejor forma el trabajo que realizan dentro del salón de clases, además, las tareas y trabajos que les piden para hacer en su casa les quitan valioso tiempo para desarrollar otras actividades que son igual de importantes para su crecimiento.
Así mismo, el profesor Etta Kralovec de la Universidad de Arizona concuerda con los resultados de dicha investigación “Las tareas que los profesores a veces dejamos a nuestros alumnos en realidad no representan ningún beneficio para ellos”. 
 
Hasta la fecha se han realizado varios experimentos, por ejemplo, alumnos que dedican 1 hora de su día a hacer tareas en casa son mejores estudiantes que aquellos que suelen dedicar 4 horas. Lo que significa que estos estudiantes prácticamente pierden 3 horas de su tiempo al día, tiempo que pudieron haber aprovechado para realizar otro tipo de actividades.
 
Otros especialistas aseguran que las tareas afectan el carácter de los estudiantes, sobre todo cuando hablamos de niños, ya que el estudiar debe ser considerado como una actividad que se disfrute, nos debe apasionar aprender cosas nuevas. En lugar de eso, las tareas escolares molestan al niño y lo condicionan a no querer ir a la escuela, por eso es que no les gusta aprender. 
 
Desde el Kinder los niños saben que les quedan muchos años como estudiantes, en los cuales tendrán que esforzarse mucho y no les queda de otra más que rechazar el conocimiento. 
 
Otra razón por la que las tareas deben desaparecer inmediatamente de todos los sistemas educativos, es porque contribuyen a que los alumnos se hagan dependientes y flojos. Ya que los padres acostumbran a ayudarles a elaborar sus tareas y la mayoría terminan haciéndoselas. Sin duda los niños requieren de la ayuda de sus padres, pero esta ayuda casi siempre termina generando conflictos. Pues el niño pierde su sentido de responsabilidad y ve la tarea como un castigo por parte de sus padres. 
 
No olvidemos el clásico “Si no haces la tarea no puedes salir a jugar con tus vecinos”. 
 
Entonces, cuando eliminamos las tareas escolares los estudiantes recuperan la motivación por el estudio, la alegría por ir a la escuela y aprender cosas nuevas cada día. 

Afortunadamente la Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de sus representantes en la Organización de las Naciones Unidas, están llevando a cabo las peticiones necesarias para eliminar por completo las tareas escolares de todos los sistemas educativos registrados. 

La investigación demuestra que el estudiante que deja de hacer tarea en su casa recupera su alegría por el estudio y se transforma en una persona feliz.