¿Qué nos hace realmente felices en la vida?

Durante 76 años una investigación de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) ha buscado la respuesta.

El Estudio sobre Desarrollo Adulto* comenzó en 1938 con 700 hombres jóvenes, algunos de la prestigiosa universidad, otros de barrios pobres de Boston.

Y acompañó a lo largo de su vida a esos individuos, monitoreando su estado mental, físico y emocional. La investigación continúa ahora con más de mil hombres y mujeres, hijos de los participantes originales.

El actual director del estudio, el cuarto desde su inicio, es el psiquiatra estadounidense Robert Waldinger, quien también es maestro zen.

Lo importante para mantenernos felices y saludables a lo largo de la vida es la calidad de nuestras relaciones

Robert Waldinger

La charla TED que Waldinger dio sobre el proyecto, “Qué es una buena vida: lecciones del estudio más prolongado sobre la felicidad”, se volvió sensación en internet y ya fue descargada más de 11 millones de veces.

“Hay muchas conclusiones de este estudio”, dijo Waldinger a BBC Mundo. “Pero la fundamental, que vemos una y otra vez, es que lo importante para mantenernos felices y saludables a lo largo de la vida, es la calidad de nuestras relaciones“.

Conectados

“Lo que encontramos es que en el caso de las personas más satisfechas en sus relaciones, más conectadas a otros, su cuerpo y su cerebro se mantienen saludables por más tiempo“, señaló el académico estadounidense.

Dos mujeres jóvenes abrazadas

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Image caption “Una relación de buena calidad significa una relación en la que te sientes seguro, en la que puedes ser tú mismo”.

“Una relación de buena calidad significa una relación en la que te sientes seguro, en la que puedes ser tú mismo. Claro que ninguna relación es ideal, pero esas son cualidades que hacen que la gente florezca”.

En el otro extremo, está la experiencia de soledad, un sentimiento subjetivo de estar menos conectados de lo que nos gustaría.

“¿Estoy haciendo cosas que tienen un significado para mí? ¿Estoy haciendo cosas que me hacen sentir que importo en el mundo? Éstas son las preguntas que nos planteamos cuando hablamos de felicidad”, señaló Waldinger.

“No hablamos de estar contentos en cada momento, porque eso es imposible y todos tenemos días, semanas o años difíciles”.

En cuanto a la fama o el dinero, “no es que sean malos, hay gente famosa feliz y gente famosa infeliz”.

Lo mismo con el dinero. Pero el estudio muestra de acuerdo al académico que más allá de un nivel en que nuestras necesidades están cubiertas, un aumento en el ingreso no necesariamente nos hará felices.

“No estamos diciendo que no puedas proponerte ganar más dinero o estar orgulloso de tu trabajo y que otros lo noten. Pero es importante no esperar que tu felicidad dependa de esas cosas”.

Registros médicos

Los participantes del estudio respondieron a lo largo de décadas cuestionarios sobre su familia, su trabajo, su vida en la comunidad.

Dos amigas sonriendo

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Image caption “En el caso de las personas más satisfechas en sus relaciones, más conectadas a otros, su cuerpo y su cerebro se mantienen saludables por más tiempo”, señaló Waldinger.

También tuvimos acceso a sus registros médicos, por lo que evaluamos su salud no sólo según lo que ellos decían sino lo que sus doctores e historial medico decían”, explicó.

“Cuando comencé a trabajar en el estudio en 2003 grabamos videos de los participantes hablando con sus esposas sobre sus preocupaciones más profundas. Y enviamos preguntas a los hijos sobre la relación con sus padres”.

Los participantes también se realizaron exámenes de sangre para determinar múltiples indicadores de salud, e incluso análisis de ADN.

“Algunos nos permitieron escanear su cerebro, y en algunos casos donaron su cerebro para que pudiéramos estudiarlo en conexión con todos los otros datos que ya teníamos sobre su vida”.

“En mi propia vida”

Cuando la charla de Waldinger se volvió viral, el académico optó por un retiro en silencio durante tres semanas.

“La tradición Zen sostiene que la contemplación nos ayuda a mantenernos con los pies en la tierra y centrados en lo que es más importante en la vida”, escribió en ese entonces.

Dos personas de manos dadas

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Image caption “La tendencia social es aislarnos, quedarnos en casa para la television, o estar en redes sociales, pero en mi propia vida me he dado cuenta que cuando estoy más feliz es cuando no estoy haciendo eso”.

Para dar respuesta al enorme interés del público, el académico creó un blog en internet sobre el estudio, robertwaldinger.com

La investigación ha tenido un impacto profundo en la vida de Waldinger.

“Me ha hecho poner más atención en mis propias relaciones, no sólo en casa sino en el trabajo y en la comunidad”, señaló a BBC Mundo.

“Me di cuenta que mis relaciones me dan energía cuando invierto en ellas, cuando les dedico tiempo. Se vuelven más vivas y no agotadoras”, agregó.

“La tendencia social es aislarnos, quedarnos en casa para la televisión o estar en redes sociales, pero en mi propia vida me he dado cuenta que cuando estoy más feliz es cuando no estoy haciendo eso”.

Ofrecer nuestra presencia

Invertir en una relación para Waldinger significa estar presente.

Dos amigos tomando un café

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Image caption “Les diría a los lectores que traten de ver si pueden tender un lazo hacia otras personas, especialmente a aquellas con quienes tienen algún conflicto”.

“Esto está en mi vida como practicante Zen. Lo que noto es que cuando ofrecemos nuestra atención indivisa y completa nos sentimos más conectados unos a otros, y esto también sucede en el trabajo”, agregó.

“No se trata de pasar más tiempo en el trabajo, sino de poner más atención en el otro, de conectar más con los otros, en lugar de dar por descontado que el otro siempre está allí“.

Conflictos

Waldinger reconoce que puede ser difícil no perder de vista lo que realmente importa.

En parte esto se debe a que recibimos mensajes de nuestra cultura todo el tiempo, con anuncios de publicidad que nos dicen cada día que si compramos algo seremos más felices o nos amarán más.

“Y en los últimos 30 o 40 años se ha glorificado la riqueza, hay billonarios que son héroes sólo porque son billonarios. Esta medida parece más fácil, porque las relaciones son difíciles, cambian, son complicadas“.

Los conflictos realmente minan nuestra energía. Y quiebran nuestra salud

Robert Waldinger

¿Cuál es el mensaje final de Waldinger a los lectores de BBC Mundo?

“Les diría que traten de ver si pueden tender un lazo hacia otras personas. Y es particularmente importante hacerlo hacia aquellas con quienes tienen algún conflicto“.

El estudio ha dejado en claro algo que vale la pena recordar, según el psiquiatra estadounidense.

Los conflictos realmente minan nuestra energía. Y quiebran nuestra salud“.


*La BBC no se hace responsable del contenido de las páginas externas.

Si te falta tiempo para la lectura o te cuesta comprender lo que lees, estos tres secretos pueden ser la solución. Para leer y aprender más en menos tiempo, con mejor comprensión y memoria.

La velocidad promedio de lectura varía, pero un lector lento tarda, normalmente, un minuto para leer una máxima de 100 palabras.

Ese tipo de lector nunca conseguirá leer completamente la Biblia o “El Quijote”. E incluso con libros mucho más cortos caería en el aburrimiento mucho antes de meterse en la historia.

La velocidad promedio de un adulto en Europa y América es alrededor de 200 palabras y alguien que se considera un buen lector, generalmente descubre que lee alrededor de solamente 400 palabras por minuto.

Aunque es cuatro veces más rápido que el lector lento, todavía hay mucho margen de mejora.

¿Cuál es tu nivel de lectura?

¿Eres un lector lento, promedio o rápido? Haz ahora nuestro test de lectura y comprensión para saberlo.

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Casi todos tenemos el potencial para leer 1.000 palabras por minuto con muy buena comprensión y el récord mundial alcanza las 4.700 palabras por minuto.

Si te dedicas a una profesión en la que necesitas absorber grandes cantidades de información de forma rápida (libros, informes, artículos, blogs, emails, …) o si eres un estudiante que se prepara para los exámenes, lo que necesitas saber son algunos métodos de lectura y comprensión ágil.

Incluso si estás leyendo para aprender algún tema en general, tú seguramente desearás conseguirlo tan rápido como sea posible para poder seguir adelante con el siguiente tema.

La vida es demasiado corta como para desperdiciar el tiempo y hay mucho que aprender.

Los 3 secretos que te mostraré a continuación deberían ayudarte con esto.

¿Qué es lectura ágil?

Es mucho más que leer rápidamente.

Aunque suena contradictorio, la lectura lenta no ayuda a la comprensión ni a la concentración.

El cerebro funciona mejor cuando se le permite trabajar con rapidez.

Con el entrenamiento adecuado, tus ojos son capaces de escanear una página rápidamente, mientras el cerebro va tomando grupos de palabras y es capaz de hacer frente a su significado.

En otras palabras, el cerebro comprende conceptos e imágenes en lugar de palabras individuales.

Así que, no es necesario que fijes la vista palabra por palabra porque el ser humano puede leer agrupando palabras y a medida que va avanzando hasta renglones enteros con una sola fijación.

Como ejemplo práctico del uso de la lectura ágil, están esos exámenes de opción múltiple que se deben presentar para ingresar a algunas universidades en ciertos países. Como por ejemplo la Selectividad en España, las pruebas ICFES en Colombia o el PSU en Chile.

Puedes encontrarte, por mencionar un ejemplo, con un examen de 200 preguntas para responder en dos períodos de tres horas.

El patrón hecho para cada pregunta toma generalmente cerca de una hoja de papel A4.

Así que los hechos deben ser absorbidos, las áreas identificadas y las respuestas seleccionadas en aproximadamente 90 segundos.

No hay otra opción. Con el fin de pasar el examen, los candidatos tienen que leer y comprender rápido.

Los secretos que te enseñaré a continuación son parte de las técnicas de lectura ágil.

El arte de la lectura ágil es algo que se puede dominar con un poco de aplicación y práctica (es más fácil de lo que podrías pensar).

De verdad que te puede sorprender.

¿Cometes estos errores al leer?

Descarga nuestra guía gratuita que te ayudará a descubrir y solucionar tus errores de lectura. Podrás leer y comprender más rápido para ser más productivo, aprender más y tener más tiempo libre.

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Secreto nº 1: Investiga el autor

Leer es entrar en comunicación con los grandes pensadores de todos los tiempos.

Leer es, entre otras cosas, establecer un diálogo con el autor, comprender sus pensamientos, descubrir sus propósitos, hacerle preguntas y tratar de hallar las respuestas en el texto.

Si no sabes nada del autor o autora del libro que estás a punto de leer, recomiendo que busques información sobre él o ella en Internet. Investiga a qué se dedica, cuál es su intención con el texto, sobre qué quiere convencer y las posiciones que defiende.

De esta manera conseguirás la sensación de que el autor te está hablando directamente. La comprensión a la que llegas durante la lectura se deriva de tus experiencias acumuladas, experiencias que entran en juego a medida que decodificas las palabras, frases, párrafos e ideas del autor.

Leer supone reconocer que el texto es un instrumento cultural, con valores y situado en una época histórica. Es decir, que su autor no es una persona neutra, sino que tiene unos conocimientos, una cultura y unas intenciones que se plasman en el texto y que el lector debe llegar a interpretar.

Secreto nº 2: Skimming y Scanning

Skim es la acción de leer por encima, tratando de buscar una impresión general del texto.

Scanning es la acción de analizar un texto rápidamente sin leerlo por completo, para sacar información valiosa.

Se trata de irnos familiarizando con el texto. Es una herramienta que nos sirve para ir entrando en materia y calentar nuestros ojos y nuestro cerebro.

De este modo establecemos una idea general de lo que nos están hablando. Podemos y debemos detenernos en aquello que nos llame la atención. Las ideas que nos gustan y nos atraen del documento. Las imágenes que ilustran el libro. Los cuadros y gráficos, etc.

Supongamos que deseas leer un libro que acabas de adquirir.

En primer lugar, mira la portada y contraportada del mismo. Después la introducción, la tabla de contenido y define cuáles son los capítulos importantes.

A menudo, hay un resumen al final de cada capítulo. Léelo.

Lee los primeros y los últimos párrafos de cada capítulo.

Ahora examina todo el texto a vuelo de pájaro, picoteando la información. La habilidad para que de este picoteo derive la obtención de la visión de conjunto se obtiene mediante la experiencia y la práctica.

En esta etapa es posible que hayas ganado todo lo que querías saber de este libro en particular.

De lo contrario, tu cerebro tendrá una idea general del libro (un patrón), y la comprensión de la lectura será mucho más fácil porque el cerebro puede relacionar la información leída con este patrón.

Podemos realizar una voraz lectura del texto, sacando el máximo partido de un cerebro al cual hemos facilitado la absorción de información y la concentración y que ya sabe lo que le espera.

Existen personas que con esta técnica son capaces de obtener velocidades de lectura superiores a las 1.000 p/m con una capacidad de comprensión que nos sorprendería.

Secreto nº 3: Haz mejores preguntas

Para la comprensión de la lectura, el cerebro busca patrones. Intenta relacionar los conceptos que leemos con información familiar. Esto es porqué el secreto nº 2 funciona tan bien.

Pero algo todavía más poderoso son las preguntas. Si, al leer, tenemos una pregunta en mente, el cerebro busca la respuesta.

Antes de leer un libro con el fin de aprender algo, pregúntate qué quieres aprender. ¿Qué preguntas quieres que te conteste este libro?

Yo suelo apuntar estas preguntas en las páginas blancas que suele haber en el interior de la portada de un libro.

Aparte de preguntas específicas, todos tenemos preguntas inconscientes que nos hacemos todo el tiempo. Hay personas que siempre se preguntan “¿Por qué soy un perdedor?” y en cambio otras suelen preguntar “¿Cómo puedo tener más éxito?”.

El cerebro busca respuestas y siempre las encuentra. Todos tenemos una pregunta primordial que nos hacemos inconscientemente todo el tiempo. Esta pregunta es uno de los principales factores que determina nuestra calidad de vida.

Aplicamos este concepto a la lectura. Al leer o estudiar un texto difícil o aburrido algunos se preguntan “¿Por qué es esto tan aburrido?”. Otros se preguntan “¿Cómo puedo aprender esto más rápido y mejor?”

Estas preguntas hacen TODA LA DIFERENCIA.

¡No pierdas tu tiempo y energía trabajando duro programándote a la vez para fracasar!

Estos tres secretos son algunas de las herramientas de lectura ágil que te permitirán leer más libros, artículos, informes…. terminar antes con tu correo electrónico y ganar tiempo libre leyendo más rápido y reteniendo más de lo leído.

Vivimos en la era de la información y hoy en día la habilidad de aprender información rápidamente es lo que decide entre el éxito y el fracaso.

Ahora puedes hacer nuestro test de lectura ágil para determinar tu actual velocidad de lectura y comprensión. Después de hacer el test puedes ver un vídeo gratuito que te explica en más detalle qué son las técnicas de lectura ágil y cómo funcionan.

Fuente:

¿Cuál es la clave para que nuestros hijos esquiven las grandes dificultades de la vida y se conviertan en adultos satisfechos?

Convertirse en padre o madre pulveriza las prioridades anteriores. Incluso los que menos participan en su educación sacrificarían todo tipo de cosas por ver a sus hijos satisfechos, respetados y con buenos trabajos. En cuanto a la felicidad… parece tan complicada que a veces no nos atrevemos a esperarla para ellos. Al hilo de las declaraciones de Julie Lythcott-Haims, jefa en funciones de los alumnos de primer curso de la Universidad de Stanford, probablemente nos equivocamos.

La Universidad de Stanford es el sueño dorado de educadores y alumnos de todo el mundo. Solo los más escogidos pueden estudiar allí Humanidades, Ingeniería, Empresariales, Derecho, Medicina, Ciencias de la Tierra o Educación. En esta institución privada han enseñado 27 premios Nobel y sin salir de su perímetro podemos visitar un acelerador de partículas, un parque empresarial y un centro médico. Directamente relacionadas con ella han surgido empresas como Hewlett-Packard, Cisco Systems, Yahoo! o Google.

Sentimos que un chico no puede triunfar a menos que tenga un padre protegiéndolo y previniéndolo a cada momento, gestionando cada detalle.

En la charla TED que impartió el año pasado, reseñada recientemente por ‘Independent‘, Lythcott-Haims se centró en el estilo actual de la mayoría de los padres que tienen la suerte de criar en los países ricos. Según esta educadora, la moda predominante es intervenir demasiado en su vida y obsesionarse por los parámetros tradicionales de éxito, problemas que están empezando a arruinar la siguiente generación.

“Pasamos mucho tiempo muy preocupados por los padres que no se implican lo suficiente en las vidas de sus hijos, en su educación y crianza, y hacemos bien”, dice Lythcott-Haims. “Pero, desde el otro extremo, también estamos haciendo mucho daño. Sentimos que un chico no puede triunfar a menos que tenga un padre o madre protegiéndolo y previniéndolo a cada momento, haciendo sombra sobre todo lo que le pasa, gestionando cada detalle y dirigiéndolo a un pequeño conjunto de universidades y carreras. Cuando criamos a los chicos así… y digo ‘criamos’ porque Dios sabe que yo también he caído en esta tendencia con mis dos hijos adolescentes, acaban teniendo una infancia que es como una lista de tareas“.

“Les damos comida, bebida, seguridad… y nos hacemos cargo de que estén en el mejor colegio. Y no solo el mejor colegio, la mejor promoción. Y no solo la mejor promoción, sino la mejor clase de la mejor promoción del mejor colegio”.

Y no es solo allí. En España la situación ha cambiado mucho en las últimas décadas. Esos pequeños que pasaban tiempo en casa, o en la calle, disfrutando a su manera, que cambiaban solos los canales de la televisión y pasaban horas sin hablar con un adulto, ahora parecerían abandonados a su suerte. Algunos incluso llamarían a esos ratos  ‘perder el tiempo’, como si no fuera una ventaja vivir el tiempo así, como algo que no se puede ganar ni perder, como algo más que una lista de tareas.

Los pequeños de hoy desde los cuatro o cinco años tienen actividades extraescolares, se los estimula para que aprendan durante todo el día —jugar y entretenerse no se considera educativo en sí mismo— y sus padres se reúnen con los profesores constantemente para decidir lo que se está haciendo mal y decidir nuevas normas y rutinas “para hacerlos más independientes”. Algo así como si los metiéramos en una cárcel para hacerlos más libres. Cada libro que leen y cada juego al que acceden está filtrado y monitorizado, y se mira con dureza a todo el que quita importancia al juego o prefiere quedarse en un discreto segundo plano.

Lo que tienen en común todos los padres que dan una buena educación a sus hijos (enlace a vídeo)

En palabras de la jefa de alumnos, “esperamos que nuestros chicos cumplan con un nivel de perfección que nunca nos hemos impuesto a nosotros mismos”. Somos, dice, sus managers, sus secretarios, sus consejeros… Todo ese trabajo, exclama, “¡para que no la caguen, para que no se cierren puertas, para que no arruinen su futuro!”. Es fácil ponernos en el lugar de ellos cuando, además, concluye sin aliento, hacemos todo esto para que entren en universidades en las que no admiten prácticamente a nadie. Y tiene razón. De hecho, muchos querríamos que nuestros hijos estudiaran en Stanford.

“Todo tiene que ser enriquecedor, se acabó el jugar por las tardes”, explica. “Decimos que lo más importante es que sean felices, pero en cuanto llegan a casa lo primero que les preguntamos es si tienen deberes, y qué tal las notas“. Los niños sienten que el amor y la aprobación vienen de las puntuaciones que obtienen en el colegio. Se sienten, dice, como perros en una competición, tratando de correr más rápido, de saltar más alto cada día. ¿De verdad vale la pena? Se pregunta, y confiesa que los padres esperan poder fardar de los buenos colegios de sus hijos gracias a las pegatinas para el coche.

El éxito profesional en la vida viene de haber hecho tareas rutinarias de pequeños (la compra, ordenar la habitación…) y mejor cuanto antes empiecen

Lo que en el fondo les estamos diciendo es: “chaval, no creo que puedas conseguir todo esto sin mi ayuda“. Ese es el mensaje de toda esa protección y todo ese trabajo, y es más importante que la famosa autoestima que tanto buscamos para ellos. Les quitamos el ensayo-error, los sueños propios, las posibilidades de vivir su propia experiencia.

Otra afirmación que resultará revolucionaria para algunos: “El más amplio y transversal estudio que se ha hecho sobre seres humanos es el ‘Harvard Grant’. Concluyó que el éxito profesional en la vida, que es lo que queremos para nuestros hijos, resulta de haber hecho tareas rutinarias de pequeños (la compra, ordenar la habitación, poner la lavadora…) y mejor cuanto antes empiecen. El enfoque mental es: ‘hay un trabajo desagradable pendiente y alguien tiene que hacerlo: yo puedo. Voy a contribuir con mi esfuerzo al avance de todos’, y eso es lo que te hace prosperar en el trabajo”.

Y para ella, el mismo estudio tiene otro hallazgo aún más importante: “La felicidad en la vida viene del amor. No del amor por el trabajo, del amor por las personas: el cónyuge, los compañeros, los amigos, la familia… Lo que la infancia necesita es que enseñemos a nuestros niños a amar”.

Si has cometido la locura de ser padre, la próxima vez que alguien te diga que está siguiendo un nuevo método para que sus hijos (y no los tuyos) tengan éxito, y que la clave está en tal o cual materia o en tal o cual colegio exclusivo, ya sabes: puedes decirle que en Stanford lo tienen claro: lo básico es que pongan la mesa, que bajen a por el pan y que jueguen a su bola por pura diversión. Lo de toda la vida, vamos. Y si saca malas notas, quizá necesita un extra de amor.

Aprendemos en función de cómo percibimos la realidad y cómo la procesamos

Hay personas que se leen hasta la letra pequeña de los manuales mientras que otros se lanzan a pulsar todos los mandos para ver qué ocurre. No es ni bueno ni malo. Simplemente, nos da pistas de nuestra manera de aprender. Veamos los cuatro tipos de aprendizaje que existen para identificar cuál es el tuyo.

Quieres hacer un viaje con tu pareja y uno de vosotros necesita leer hasta el mínimo detalle sobre el sitio a donde vais, mientras que el otro se pone de los nervios porque preferiría lanzarse a la aventura. O en una reunión de trabajo un compañero no para de dar ideas sin concretar nada, mientras que a otro le agobia no trabajar en una sola. ¿Has vivido algo de esto? Si es así, bienvenido a los diferentes modos de aprender y a sus dificultades (y oportunidades).

En 1984 un profesor universitario, David Kolb, descubrió que los adultos tenemos distintas maneras de aprender que dependen de cómo percibamos la realidad y de cómo la procesemos. Hay personas que captan la realidad fundamentalmente a través de la experiencia y otros, creando teorías. Los primeros son más empáticos y tienden a hacer varias tareas al mismo tiempo (multiplicidad). Es más, si no lo hacen se pueden aburrir soberanamente. Los segundos prefieren centrarse en una sola tarea, se manejan muy bien en la teoría y se perderían con varias cosas al mismo tiempo (unicidad).

No todos captamos la información igual: algunos la procesarán si se ponen manos a la obra (acción) y otros si reflexionan sobre lo que observan (pensamiento).

Con respecto a la manera de captar la información, algunos la procesarán si se ponen manos a la obra (acción) y otros si reflexionan sobre lo que observan (pensamiento). Pues bien, las anteriores características definen los ejes de las maneras de aprender y de los cuatro estilos. Veámoslos con algo más de detalle:

Adaptadores o los “hacedores”

Difícilmente leerán un manual. Son el resultado de la multiplicidad y la acción. Prefieren trabajar rodeados de personas y se buscan la vida para conseguir recursos y alcanzar resultados. Les gusta asumir riesgos y saben adaptarse a las circunstancias. En una empresa abundan en los departamentos de ventas. Y la pregunta clave que necesitan contestar es ¿cuándo?

Asimiladores o expertos en la conceptualización

Su estilo es opuesto a los adaptadores. Son extraordinarios creando modelos teóricos y definiendo claramente los problemas. Les interesan más las ideas abstractas que las personas, por lo que no es de extrañar que destaquen en el campo de las matemáticas o de las ciencias. En una empresa pueden estar en posiciones de investigación o de planificación estratégica. Y la pregunta clave que necesitan contestar es ¿por qué?

Divergentes o los reyes de las mil y una ideas creativas

Todos tenemos un estilo de aprendizaje definido pero para desarrollarnos mejor personal y profesionalmente conviene estar con personas que nos complementen y cuyo estilo esté en el extremo del nuestro.

Disfrutan analizando los problemas en su conjunto y trabajando con personas. Son empáticos, emocionales y ocurrentes. No es de extrañar que lancen un sinfín de propuestas diferentes en una reunión. En este estilo se encuentran artistas, músicos y todos los creativos en el mundo de la empresa. Y la pregunta clave que necesitan contestar es ¿y si…? o ¿por qué no?

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Convergentes o el poder de la aplicación en una sola cosa

Son los opuestos a los divergentes. Necesitan la aplicación práctica a las ideas para testar teorías o resolver problemas. Se pierden con muchas alternativas. Sin embargo, son excepcionales en situaciones donde haya un único camino para ser resueltas. Muchos ingenieros se enmarcan en este estilo de aprendizaje. Y la pregunta clave que necesitan contestar es ¿para qué?

Como es de imaginar hay personas cuyo estilo de aprendizaje está más marcado que otros como, por ejemplo, Sheldon Lee Cooper, protagonista de la serie The Big Bang Theory, quien es un asimilador total. Lo normal es que no sea así y que todos tengamos un poco de los cuatro aunque nos solamos sentir más cómodos con uno.

En definitiva, todos tenemos un estilo de aprendizaje que nos define más que otros y para desarrollarnos mejor en lo personal y profesional sería recomendable estar con personas que nos complementaran y cuyo estilo estuviera en el extremo del nuestro. Por ello, si eres de los que no lees los manuales, estáte cerca de quienes disfrutan haciéndolo (o viceversa). Porque más allá de este hábito, existe una manera interna distinta de percibir y de procesar la realidad que te puede ayudar a mejorar y a superarte a ti mismo en muchos otros ámbitos de la vida.

http://elpais.com/elpais/2016/10/10/laboratorio_de_felicidad/1476119828_530014.html?id_externo_rsoc=FB_CM

El Martes 13 es un día de mala suerte. Hasta existe una palabra que designa una fobia a este día: trezidavomartiofobia o triscaidecafobia.

Aunque muchos desafían la superstición y deciden “casarse y embarcarse”, muchos más son los que no lo hacen por miedo a que ocurra algo, tanto en España, como Grecia y Latinoamérica

Según publicó este diario años atrás, el martes o el viernes no son días elegidos al azar.

Marte, según la mitología griega, es el Dios de la guerra, por lo cual el día martes está regido por el planeta rojo, el de la destrucción, la sangre y la violencia. Además, la leyenda dice que un día martes 13 se produjo la confusión de lenguas en la Torre de Babel.

Por qué el 13

Por su lado, el número 13 desde la antigüedad fue considerado como de mal augurio ya que en la Última Cena de Jesucristo, 13 fueron los comensales; la Cábala enumera a 13 espíritus malignos, al igual que las leyendas nórdicas; en el Apocalipsis, su capítulo 13 corresponde al anticristo y a la bestia. En el Tarot, este número hace referencia a la muerte.

Tal es el miedo que en algunas personas provoca el 13, que muchos aeropuertos y hoteles evitan numerar pisos, elevadores y puertas de abordaje con ese número.

Eso sí, las connotaciones negativas que se le dan al martes 13 no tienen fundamentos científicos, por lo cual se debe tener muy claro que sólo se trata de un mito.

Incluso hay mucha gente que lo ha tomado al revés, por lo cual dentro de sus creencias, lo consideran como un día de buena suerte. Tanto así, que durante ese día muchos apuestan por ese número en los juegos de azar.

 

El lenguaje enriquecido y preciso es una capacidad única del ser humano. Hablar hace posible que podamos comunicarnos y expresar con todo lujo de detalles aquello que sentimos y deseamos, siendo las palabras el mayor vehículo social con el que contamos.

Pero, aunque nos parezca algo simple porque aprendemos a hablar con una gran rapidez cuando somos unos bebés, encierra una gran complejidad. Nuestro cerebro, con su gran capacidad plástica, ha sufrido una trasformación enorme para que un acto complejo como el habla se convierta en una habilidad fácil de dominar.

Además, el cerebro de un bebé es tremendamente receptivo ante cualquier estímulo, sobre todo a la voz de su madre. El tono de voz materno y el lenguaje adaptado a la comunicación con nuestros bebés, conocido como “maternés“, ayuda al desarrollo del lenguaje de una manera efectiva.

Por otro lado, tenemos que reseñar hay ocasiones en las que la adquisición del habla se complica y surgen dificultades asociadas al mal funcionamiento de las áreas cerebrales implicadas en este proceso. En este caso hablamos de las afasias, que se producen como consecuencia de lesiones cerebrales en tres áreas principales asociadas al lenguaje: área de Broca, área de Wernicke y el Fascículo Arqueado.

El lenguaje y el cerebro

Al contrario de lo que se cree, las áreas encargadas del lenguaje no son iguales en todos y cada uno de nosotros. La principal distinción tiene que ver con si somos zurdos o diestros. Para ese 97% de la población que es diestra, las áreas del lenguaje se encuentran mayoritariamente distribuidas en el hemisferio izquierdo, al contrario que para las personas zurdas.

Además, nuestro cerebro está hiperespecializado y con el lenguaje no sucede una excepción. Las áreas más próximas a la parte posterior u occipital del cráneo, es decir, el área de Wernicke, recogen la información procedente de nuestros sentidos para su comprensión. En cambio, la parte más frontal se encarga del control ejecutivo, en este caso, el área de Broca controla la producción del lenguaje.

Pero no solo consiste en la especialización del cerebro, sino en cómo esas áreas se comunican entre sí. En el caso del lenguaje esta función la cumple el Fascículo Arqueado que conduce la información entre las áreas de Broca y de Wernicke. Por ello, en la Afasia de Broca se encuentra dañada la producción del lenguaje, en la Afasia de Wernicke la comprensión y en la Afasia de Conducción el Fascículo Arqueado.

lenguaje

Aun así, el mundo de las afasias no es tan sencillo porque las lesiones cerebrales no tienen por qué afectar solo a una única parte de las encargadas del lenguaje. Por ello existen la Afasia Transcortical Motora, la Afasia Transcortical Sensorial, la Afasia Anómica y la Afasia Global.

El habla no solo depende del cerebro

Pero no solo es necesario el buen funcionamiento cerebral para una producción adecuada del lenguaje, también se necesita que otras estructuras del Sistema Nervioso Central funcionen correctamente. Si no es así, nos podemos encontrar con los siguientes problemas:

  • Disartria: la disartria es un término que se da a la incorrecta articulación de los fonemas y que tiene un origen neurológico por una lesión en las zonas del sistema nervioso central.
  • Disglosia: se denomina disglosia a la incorrecta articulación de los fonemas causada por una malformación de las estructuras orofaciales (dientes, labios, nariz, mandibula, lengua y paladar). También recibe el nombre de “dislalia orgánica”.
  • Dislalia: se trata de una incapacidad para pronunciar correctamente ciertos fonemas o grupos de fonemas. Puede ser evolutiva o funcional.

Así que como puedes ver, el lenguaje es una habilidad muy complicada pero que al emplearla cada día la vemos muy sencilla. Esto sucede con la mayor parte de las conductas humanas, porque el ser humano es esencialmente complicado y sobre todo el ser humano es maravilloso.

¿Qué quieres ser cuando seas mayor? Bueno, si no estás seguro de que solo deseas hacer una sola cosa el resto de tu vida, entonces no estás solo. En esta charla iluminadora, la escritora y artista Emilie Wapnick describe el tipo de personas que ella llama “multipotenciales”, que tienen una gama de intereses y puestos de trabajo en una sola vida. ¿Es usted uno?Pues no dejes de ver este vídeo de Emilie Wapnick .

https://youtu.be/Y_CIwlTKalY

Independientemente de nuestro idioma, algo que todas las personas compartimos es este fenómeno llamado risa. Y se podría decir que, en general, todas las risas suenan parecidas. Sin embargo, es curioso ver como la expresión de esa alegría en las redes sociales cambia dependiendo del idioma y la cultura.

Se ha hecho una recopilación de las risas online  usadas por la gente en distintas partes del mundo. Por ejemplo, en Japón “warau” o “warai” significan sonrisa o risa, y por ello usan “wwww” para reírse. En EEUU se usa el famoso “hahaha”, muy similar a la versión española “jajaja”. Curiosamente, en Tailandia se pasa a usar números, ya que el número 5 se lee como “ha” en tailandés. De este modo la gente usa “5555” para reírse en las redes sociales.

Al final, no importa el lugar desde el que escribas, o el modo en el que expreses tu risa, siempre que esta se contagie a los demás.

Dejaron de temer al cambio y de creer que los alumnos no serían capaces. Hicieron a un lado las falsas excusas, que terminan aburriendo a los niños sin lograr aprendizajes. Una red de colegios en España se atrevió a eliminar asignaturas, exámenes, horarios y tareas de su sistema. Hoy, a un año de su implementación, están boquiabiertos con los primeros resultados visibles.

Los niños que se hacían los enfermos para faltar a clases, ahora quieren ir con fiebre e incluso los sábados. No tienen tareas, pero llegan a su casa tan motivados, que siguen trabajando. Los que tenían problemas de aprendizaje ahora son los líderes. Los profesores confiesan haber redescubierto su vocación.

Xavier Aragay y María Jonquera Arnó, dos líderes de este proyecto, estuvieron en Chile para contarnos su experiencia y hablamos con ellos para conocer más detalles de un método que ha impactado de tal forma en la comunidad escolar, que ya nadie quiere volver atrás, porque cuando se implementan estas medidas, uno se da cuenta que el sistema antiguo es absurdo.

Esta es la nueva educación, la que todos los colegios debiesen tener y que países como Finlandia están implementando.

¿Qué hicieron y por qué?

Como les contamos en este artículo anterior, esta red de colegios jesuitas de Cataluña (FJE) eliminó por completo la educación tradicional con su proyecto Horitzó 2020 y ahora lo que pasa en las salas de clases es otra historia.

Los alumnos trabajan realizando diferentes proyectos que integran distintos contenidos, mientras tres profesores los asisten todo el día (uno de lenguaje, otro de ciencias matemáticas y uno de ciencias sociales). El grupo total es de 60 niños dentro de una sala mucho más grande, con mesones con ruedas y espacios abiertos.

“Ellos no van a ver qué les echan, van a trabajar. Ya saben, hay una programación, hitos y retos que han de cumplir. Discuten, buscan, estructuran, presentan, dibujan, usan los celulares, los computadores y tablets”, señala Xavier Aragay, director general de FJE de Cataluña.

¿Qué ha pasado con esto? Los niños están motivados, hiperventilados, no paran de trabajar porque se entretienen, llegan a su casa a investigar, cuentan los padres. Están empoderados, se sienten protagonistas, aprenden haciendo y criticando.

Los alumnos de 3 años, por ejemplo, han triplicado el uso de palabras respecto al sistema tradicional, simplemente porque interactúan entre ellos en lugar de estar atentos a lo que la profesora dice.

El piloto se está probando actualmente en algunos colegios de la red, en niveles de 3 a 5 años y de 10 a 14 años, sumando a más de 1.700 alumnos a esta nueva iniciativa que cumple un año y medio desde su lanzamiento. Su efectividad se ha hecho evidente, derribando los mitos que mantienen la inercia en la educación.

Mito 1: Habrá problemas de disciplina

“¿Por qué hay problemas de disciplina en la escuela tradicional? Porque han de estar callados y quietos. Imposible. Aquí ni han de estar callados ni han de estar quietos, primero porque están trabajando en grupos resolviendo los proyectos y segundo, porque pueden moverse por donde quieren. Entonces los problemas de disciplina desaparecen”, explica Xavier.

La falta de disciplina está vinculada al método que se utiliza para el aprendizaje: un profesor que habla, por lo tanto los otros han de estar en silencio, sin moverse, por ende, aburridos.

Con Horitzó 2020 no ha hecho falta “echar” a los niños de la sala por mala conducta. Además, como en cada grupo hay 3 educadores a cargo, en cualquier momento pueden intervenir mejor.

“Un aula de ese tipo se asemeja más a una oficina en la que hay 30 o 40 personas trabajando, entonces ¿hay silencio? No, se está trabajando. No debe haberlo”, afirma Aragay.

Mito 2: Los profesores no quieren cambiar

Los docentes que entraron en el nuevo sistema ya no tienen vuelta atrás. Al principio exigió más trabajo, como todo comienzo en una planificación, pero luego todo se fue dando, fluyendo, hasta el punto de que trabajan incluso mucho más de los que se les exige.

“Los profesores que han implementado el cambio les hemos hecho un programa de formación, seguimiento y acompañamiento para incorporarse a la experiencia. Ya no quieren cambiar, profesores que llevaban 25 años con el método tradicional dicen yo ya no cambio (al sistema antiguo), ésta es mi vocación. Ellos están convencidos, no volverían atrás”, cuenta Xavier.

Ya no dictan clases, ahora trabajan en equipo y son coach de sus alumnos, les dan las instrucciones, los asisten, acompañan, observan y replantean.

El gran protagonista de la educación es el alumno que tenemos y en él tenemos que poner la mirada, en el alumno que, en el fondo, es el ciudadano que queremos conseguir para el siglo XXI. Ese es el protagonista, ahí tenemos que mirar”, añade María Jonquera Arnó, directora de la oficina técnica de educación jesuita.

Mito 3: Es caro de implementar

“Una de las condiciones que pusimos en las experiencias piloto, es que costara lo mismo que el sistema tradicional. Es que si no, no podría ser, porque luego no podríamos generalizarla, no sería sostenible”, aclara el director.

Insiste que poco valen las experiencias que inyectan demasiados recursos, porque no pueden hacerse masivas. Horiztó 2020 cuesta lo mismo en horas de profesores, medios, etc., pero lo que sí se ha hecho es invertir en la capacitación de profesores y rediseño de las salas de clase.

Los colegios de esta red ignaciana son particulares subvencionados (“concertados” los llaman), pero estos métodos también se están probando en escuelas públicas, en otros lugares de España.

“El problema económico no es real, es una gran excusa. El principal problema está la mente, en no querer soñar, no querer hacerse preguntas. ¿Y si los alumnos cuanto más habla el profesor menos aprenden? (…) Hay que hacerse preguntas muy duras que si no nos las hacemos, no estaremos dispuestos a cambiar”, sostiene Aragay.

Esperen, ¿pero cómo se evalúa a los alumnos?

Los alumnos son evaluados sin exámenes. A diferencia del método tradicional, un profesor no tiene varios cursos, sumando más de 150 alumnos a su cargo, sino que dedica todo su tiempo y año a este grupo de 60 niños, en trabajo conjunto con otros dos profesores. Esto permite que los conozcan mejor a cada uno y que puedan realizar observaciones más detalladas de contenidos, habilidades, competencias y valores.

“Hay una plantilla que dice cómo se va a observar, cómo se va a evaluar, hay pequeñas rutinas que han de hacer, exposiciones, observaciones, hay que buscar informaciones, subirla a un portafolio, etc.”, indica Aragay.

Hay autoevaluación, coevaluación y evaluación de los profesores que se traducen en notas. Al alumno se le da feedback constante y los niños conocen los objetivos de cada semana y las actividades para alcanzarlos, algo que evalúan cada viernes para ver si fue efectivo.

¡No hay excusa que valga!

El modelo implica un cambio drástico, riesgos y nuevos esfuerzos, pero los primeros resultados han sido tan positivos y la satisfacción de la comunidad escolar tal, que no hay por donde perderse.

“Lo más difícil fue soñarlo. Esto es lo más difícil siempre. Soñar el cambio. En educación no nos permitimos los sueños nunca, pasa en todo el mundo. Hay un mito histórico que dice que hay que tocar con los pies en el suelo y esto es un desastre”, comenta Xavier.

Insiste que no se trata de pensar en el cómo, sino primero en el qué. Luego de eso, de permitirse soñar el cambio, de provocarlo y hacerlo participativo, todo ha salido mucho más fácil.

“La educación mira demasiado a corto plazo, la pregunta que debe hacerse, y que se está haciendo Educación 2020 es, ¿dónde debe de estar la educación de Chile dentro de 10 años? Esa pregunta hay que hacérsela ahora, porque o sino, dentro de 10 años no vamos a estar en ninguna parte”, advierte Aragay.

El proyecto Horitzó comenzó el 2010 y va hacia el 2020. Se tomaron cuatro años para planificar la idea, luego hacer un diagnóstico de problemas, lanzar el proyecto participativo con más de 13 mil personas, diseñar el método y finalmente implementar el piloto en 2014.

“Una idea, que es muy importante: la educación se puede transformar. Es complejo, requiere tiempo, requiere planificación, requiere mucho sueño y mucha convicción y liderazgo, pero es posible. (…) La invitación es a salir de la zona de confort y atreverse a hacer un proceso serio, planificado, participativo, que sueñe”, sostiene Xavier.

El director catalán nos cuenta una conversación que tuvo con unos niños, al final de un día de clases con la nueva metodología:

-Estamos cansados – dijeron.
– ¿Por qué?
– Porque nos hacen pensar.
– ¿Cómo? ¿Y antes no los hacíamos pensar?
– No, antes nos hacían repetir.

“Los niños son mucho más conscientes de lo que creemos”, afirma Aragay.

http://www.eldefinido.cl/actualidad/lideres/6211/Estos-colegios-eliminaron-asignaturas-examenes-tareas-Mira-lo-que-paso/

El miedo, la rabia, la alegría y la tristeza son las emociones básicas del ser humano. Todos las sentimos en cualquier época, edad y cultura. Pero, ¿sabes cómo dominarlas?, ¿eres consciente de ellas?

Estas emociones no están en nuestro día a día por una cuestión arbitraria o caprichosa, sino que desempeñan un rol principal en nuestro desarrollo psicológico. Esto significa, que las emociones básicas sirven para avisarnos y guiarnos en la conservación del organismo y en la socialización con los demás.

Las emociones básicas nos informan

Quizás sea un poco difícil de comprender esto que parece tan técnico o sacado de una enciclopedia. Pero lo que es importante recordar es que todos tenemos miedo, sentimos rabia, nos alegramos y nos entristecemos, porque de esta manera la mente y el cuerpo se desarrollan y nosotros podemos trascender como seres humanos y socializarnos.

Hemos aprendido (y lo seguiremos haciendo) de nuestras emociones. Por lo tanto, si has tenido un episodio bonito donde todo era felicidad, es probable que eso haya formado tu carácter, al igual que si has sufrido un acontecimiento que te entristeció o algo que te ha dado mucha rabia o temor.

Perfil de cabeza de mujer con pelo de colores

No importa la edad que tengamos, donde vivamos o de qué trabajemos. Sin excepción, sentiremos a las emociones básicas en más de una ocasión. Esto se debe a que las emociones son informaciones muy útiles, nos permiten saber cómo estamos aquí y ahora, siendo una guía de aprendizaje para nuestra vida, para comprendernos y para saber cómo continuar, si les prestamos atención.

No existen emociones buenas o malas, como solemos creer o categorizar lo que sentimos. Lo que sí hay, son emociones que nos pueden ser más o menos agradables. Cada una de ellas tiene una función específica y todas son necesarias.

Las emociones básicas o primarias del ser humano, son una cualidad energética, ya que nos permiten actuar de forma expansiva con los demás (la rabia y la alegría) o con nosotros mismos (la tristeza y el miedo). Analicemos, pues, las cuatro emociones básicas por separado, para así poder conocer su función específica en nuestra vida:

Miedo

Es una emoción conocida por los expertos como “de repliegue”, se encuentra incluida en el grupo de las reflexivas y su función es advertirnos sobre la inminente presencia de un peligro, ya sea de recibirlo o de causar nosotros algún daño.

El miedo es una de las emociones básicas que nos permite a su vez, evaluar cuál es la capacidad que poseemos para afrontar las situaciones que percibimos como amenazas. Si aprendemos a conocer primero y a gestionar el miedo después, experimentamos la prudencia y nos alejaremos del pánico, la fobia o de la temeridad.

Alegría

También conocida como “la emoción de apertura”. Cumple la función de ayudarnos a crear vínculos hacia los demás, por ello se encuentra entre las emociones básicas expansivas (junto a la ira).

Puede manifestarse de diversas maneras, siendo las más frecuentes la ternura, la sensualidad y el erotismo. Si gestionamos bien la alegría, podremos alcanzar la serenidad y la plenitud. Si no la sabemos manejar bien, nos conducirá hacia la tristeza, la euforia o la frustración.

Tristeza

Se encuentra dentro del grupo de las de repliegue y es conocida como la más reflexiva de todas. Evoca siempre algo que ha ocurrido en el pasado y su función es ayudarnos a estar conscientes de una cosa, situación o persona que hemos perdido o añoramos.

La tristeza también nos sirve para soltar y dejar ir lo que no nos pertenece o nos hace mal. Por último, otra de las funciones de la tristeza es la de permitir a los demás que nos acompañen, evitando volvernos demasiado vulnerables o dependientes.

Niña llorando

Rabia

Es la segunda emoción expansiva. Se trata de un impulso, una manera de quitarnos algo o alguien de encima, sacar afuera lo que nos molesta, lo que creemos injusto o lo que nos está haciendo daño.

La rabia implica una sobrecarga de energía, que en ocasiones, nos ayuda a cumplir la realización de lo que queremos o nos asegura la necesidad de amenaza. Por ello, no debe ser considerada siempre como “negativa”. Lo que ocurre es que a veces, en vez de ayudarnos a resolver lo que sucede, la rabia es una de las emociones básicas que se convierte en un problema más, si llevamos su expresión al extremo.

La rabia sería una especie de limpiador efectivo para todo lo que nos pesa. Pero atención, que para ello debemos reconocerla, aceptarla y gestionarla correctamente, sino ocurrirá todo lo contrario.

Una vez que seamos conscientes de la presencia de las emociones básicas en nuestra vida y aprendamos a vivir con ellas, será más simple darnos cuenta de que son todas positivas. Pues cada una de ellas responde a una necesidad y cumple una función en nuestra existencia. La cuestión es comenzar a darse cuenta…

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