No es ningún secreto que vivimos inmersos en una cultura del alcohol. Lo vemos en nuestras fiestas más emblemáticas, en las celebraciones familiares o sociales y en la mayoría de series y películas que encontramos en los suculentos catálogos de Netflix o HBO. El alcohol está por todas partes. Sin olvidarnos, por supuesto, de las vallas publicitarias, de YouTube y de redes sociales como Twitter, Instagram o Facebook. No es de extrañar, por tanto, que si el alcohol forma parte de nuestras vidas, también sea la sustancia psicoactiva más consumida entre los jóvenes españoles con edades comprendidas entre los 14 y los 18 años. Así lo recoge el último informe del Observatorio Español de la Droga y las Toxicomanías (2017), que sitúa la edad media de inicio en su consumo entre los 13 y los 16 años.

Para Xavier Pons, profesor del Departamento de Psicología Social de la Universitat de València, a esta cultura del alcohol y a las costumbres del mundo adulto, que incorpora el alcohol a todas sus actividades sociales, se une un factor más: el de la cultura de la despreocupación. “Nuestra sociedad ha creado una cultura de la banalidad y la despreocupación, que también es argumento para el consumo alcohólico en los jóvenes. La mayoría de niños son educados, cuando son niños, en los valores de la moderación, la prudencia, el autocontrol, el rigor, la responsabilidad… Esos valores deberían desembocar, más adelante, en actitudes y conductas consecuentes, tales como no beber alcohol y no abusar, si sabes (y lo sabes) que es perjudicial. Sin embargo, ese niño va creciendo y haciéndose adolescente en una sociedad que le transmite otro tipo de realidad: si es divertido es bueno. Da igual si es sano, ético, razonable, veraz, prudente, bello, inteligente, o si es todo lo contrario; mientras sea divertido será aceptable. No hay reparo alguno para la diversión en la sociedad de la despreocupación; todo lo que interfiera en la diversión será apartado u olvidado, y todo lo que la facilite será bien recibido”, explica.

Sumemos dos cuestiones más. Por un lado, el deseo de descubrimiento innato de la propia adolescencia, una etapa en la que, según Miguel Fuster, psicólogo clínico, “no se tiene la misma sensación de peligro a la hora de tomar decisiones; lo que lleva a un mayor aprendizaje pero, también, a ser más vulnerables como individuos ante los riesgos por falta de capacidad de evaluación de las consecuencias negativas”.

En el Grupo de Trabajo Alcohol y Alcoholismo de la Sociedad Española de Medicina Interna se hace hincapié en la neurotoxicidad y neuroinflamación que ejerce el alcohol en jóvenes, sobre todo en la modalidad de consumo en “atracones” o binge drinking (“botellón”). Su coordinador, Francisco Javier Laso apunta que cualquier consumo de alcohol es de “riesgo”, y tiene especial impacto en la adolescencia, “ya que han podido observar que implica consecuencias estructurales y funcionales en el sistema nervioso cuya “maduración” se está desarrollando, lo que promueve la aparición precoz de dependencia alcohólica”. Lo sugieren múltiples estudios, uno de los más recientes el publicado por investigadores suecos en enero en la revista Journal of Hepatology, en el que a través de un seguimiento a 40 años de 43.000 varones en Suecia, se asoció el consumo de alcohol en la juventud con un mayor riesgo de hepatopatía grave. Un riesgo que, aunque dependiente de la dosis, se encontraba desde el primer gramo de alcohol.

¿Permitir o prohibir?

Con un panorama tan desolador y complicado, cabe preguntarnos si como familia está en nuestra mano convertirnos en un “factor” de protección y prevención, o si por el contrario podemos acabar añadidos a la lista de factores de riesgo mencionados sin que tengamos conciencia de ello.

Un reciente trabajo publicado en el Journal of Adolescent Health y dirigido por la investigadora Jennifer L. Maggs, Parents Who Allow Early Adolescents to Drink, nos plantea la cuestión de que una actitud más relajada y permisiva con respecto al alcohol, con la creencia de que esto enseñará a nuestros hijos a beber con sensatez, puede ser un factor de riesgo para una iniciación temprana en el consumo de alcohol, incluso de problemas más graves a posteriori. La investigación, además, pone en evidencia que el nivel socioeconómico y cultural de los padres no es un factor protector sino más bien al contrario: un mayor nivel social y económico puede ser un factor de mayor riesgo para el consumo, ya que ese poder económico puede suponer una mayor disponibilidad económica también para los hijos, y con ello el acceso más fácil a esta sustancia.

“La sociedad ha creado una cultura de la banalidad, que también es argumento para el consumo alcohólico en los jóvenes”

Si la permisividad mantenida por los padres incrementa la probabilidad de consumo en los hijos adolescentes, ¿es la prohibición del alcohol la solución? Señala Xavier Pons que niños y adolescentes tienen que aprender a convivir con ciertas restricciones conductuales, “porque se van a encontrar con muchísimas en su vida adulta y tendrán que adaptarse a ello”. Por eso, entiende que las restricciones razonables ayudan a educar la tolerancia a la frustración y la responsabilidad. Y, muchas veces, la salud. Añade el profesor e investigador que, aunque está muy arraigada la idea de que lo prohibido resulta más atractivo “y acaba haciéndose más”, no hay ninguna evidencia de que eso sea así. “Las cosas son mucho más complejas que eso. Por ejemplo, siguiendo esa lógica, podríamos decir “prohibido estudiar” y a todos los chavales les entrarían unas ganas enormes de ponerse a estudiar, pero nada es tan simple. De hecho, lo prohibido suele acabar desapareciendo a largo plazo, siempre que junto con la prohibición haya un control de la conducta que se restringe”, argumenta.

Para Pons, además, lo que convierte al alcohol en algo atractivo no es que los adultos lo prohíban, sino que “los adultos lo consumen” y que los adultos “lo califican de peligroso para los jóvenes”. Por tanto, estamos aportando valor positivo y atractivo al consumo de alcohol sin darnos cuenta. “Para un adolescente abstenerse de hacer algo “peligroso” por el hecho mismo de serlo supondría manifestar indecisión o debilidad, mientras que hacerlo significa ser alguien “enrollado”, valiente, atrevido,… Es eso, más que ser “rebelde”, lo que motiva al adolescente. Realmente, hay poca rebeldía en hacer lo mismo que se ve que hacen los adultos, que son los que han institucionalizado el alcohol y lo comercializan”.

Entonces, ¿cuál es la mejor manera de hablar y actuar con un niño de 15 años sobre el alcohol? ¿Qué herramientas tenemos para hacerles resistentes ante la cultura del alcohol? La respuesta del investigador valenciano es clara: “No pensar que es un niño, porque, aunque para nosotros lo parezca, él o ella no lo va a ver así y no lo va a admitir. A los 15 años es normal creer que uno lo sabe todo de la vida y son sus padres los que no se enteran. Pero, al mismo tiempo, uno es consciente de estar sumido en una vorágine de dudas, que le cuesta mucho admitir, porque esas dudas no son congruentes con la imagen de fortaleza que desea proyectar. Esto no es malo, en el sentido de que se irá ajustando con la edad. Lo que pasa es que esa incertidumbre es terreno abonado para que los que comercializan el alcohol saquen beneficio”.

Para el psicólogo Miguel Fuster la idea de la prohibición como alternativa lleva a un problema igual que el que acarrea la permisividad, y opina que todo va a depender más de qué relación tengan los padres con el uso de sustancias como el alcohol y las drogas. “La mejor manera de hablar y de actuar es que haya una consistencia en mi manera de relacionarme con el alcohol y lo que yo les pido a mis hijos. Si hay una consistencia entre lo que yo digo como padre y lo que yo hago como padre el mensaje calara en mis hijos. Si hay una inconsistencia, mis hijos aprenderán de lo que yo hago y nunca de lo que yo digo. El mensaje verbal pierde toda su fuerza”.

Revisar nuestros hábitos y actitudes

La mayoría de nosotros, además de una baja percepción del riesgo que entraña el consumo de alcohol, no tenemos conciencia de cuándo y cuánto bebemos delante de nuestros hijos. “El 75 % de los individuos que bebe excesivamente cree que toma una cantidad “normal” de alcohol. Aunque frecuentemente en los medios surgen noticias sobre las bondades del consumo de pequeñas cantidades de alcohol, los estudios rigurosos demuestran que no hay ningún efecto saludable, y como indica la OMS: alcohol, cuanto menos mejor”, explica F. Javier Laso. En este sentido, el coordinador considera que si los padres tienen “información incompleta y sesgada”, no es de extrañar que se obvie hablar con los hijos sobre los riesgos del alcohol y que se considere su consumo como algo socialmente “natural”. Y es esa actitud permisiva parental “por ignorancia de riesgos” la que considera un hecho determinante para el consumo de alcohol en los adolescentes.

Preguntémonos honestamente cada uno de nosotros: ¿Qué pasaría si preparo una fiesta con adultos en mi casa en la que NO hubiese alcohol?

Y es que, además, muchos padres beben delante de sus hijos de manera habitual. Quizás los fines de semana, en bares, en el propio hogar. Señala Xavier Pons que hay muchos estudios que comprueban que en familias de padres bebedores habituales (no necesariamente alcohólicos) es más probable encontrar adolescentes bebedores abusivos, que en familias de padres abstemios. “Los hijos adquieren muchas conductas y actitudes por imitación de los padres. También los hábitos saludables/insaludables. Y, efectivamente, tiene más influencia en el hijo lo que ve que hacen sus padres que lo que estos dicen”, cuenta Pons.

Poca utilidad encuentra el psicólogo Miguel Fuster en las campañas centradas en las consecuencias del alcohol si no son acompañadas de coherencia en el uso que hacemos como adultos del alcohol. “Preguntémonos honestamente cada uno de nosotros: ¿Qué pasaría si preparo una fiesta con adultos en mi casa en la que NO hubiese alcohol? ¿Cómo reaccionaríamos todos y cada uno de nosotros? Desde ese planteamiento, ¿qué podemos hacer si asumimos que el alcohol es algo presente en nuestra vida? Seamos coherentes y el mensaje tendrá sentido”, plantea.

Opina Xavier Pons que las campañas de prevención que comenzaron en los primeros años ochenta del siglo XX han servido para crear a lo largo de todo este tiempo una actitud más crítica hacia el alcohol en la sociedad (“Somos más conscientes de sus riesgos que en generaciones anteriores, esa idea ha calado en la sociedad”), pero sabe que una campaña preventiva no va a servir para disminuir drásticamente el consumo juvenil de alcohol. “Conocer los riesgos que supone el abuso de alcohol no disuade a los jóvenes de iniciar y mantener su hábito de consumo; eso está totalmente comprobado por casi 40 años de investigación al respecto. Además, los que publicitan y comercializan el alcohol han sabido conectar con los adolescentes mejor que los que diseñan campañas preventivas”, se lamenta y vuelve a incidir en lo que señalábamos al principio: el consumo de alcohol responde a un modelo cultural arraigado y a un modelo de sociedad determinado por lo que, según concluye Pons, tendríamos que modificar radicalmente los valores culturales imperantes. Y no es nada fácil, no, salvo que empecemos por nuestras propias trincheras familiares.

https://elpais.com/elpais/2018/02/12/mamas_papas/1518421876_113910.html

Cuando mi hijo tenía 5 años, atravesaba una época en que siempre me hacía preguntas: “Mami, ¿por qué las nubes se mueven?” y “¿Por qué a veces llueve y otros días hay mucho sol?” Yo me esforzaba por darle respuestas inmediatamente — y a veces no tan correctamente. Emilio tenía una piel delicada que frecuentemente se irritaba. En una visita a la dermatóloga, ella me recomendó una crema muy eficaz, que le quitó la picazón e irritación. A partir de entonces, esa crema no faltó en casa. Sin embargo, una noche mientras lo ayudaba a prepararse para ir a la cama, con la curiosidad que lo caracteriza, Emilio me preguntó: “Mami, ¿por qué esa crema funciona para quitarme el rojo de la piel y la picazón?” Yo, ya cansada y sin conocer la razón científica detrás de la eficacia de la crema, le respondí: “Ay, no tengo idea! ¡Yo no soy científica ni médico, soy sólo tu mamá!”

Esa respuesta me salió muy natural, pero luego me preocupé de haber decepcionado a mi hijo. Al ver su sonrisa, supe que no lo había defraudado. De hecho, nos empezamos a reír, y desde ese día me sentí con completa libertad de no saberlo todo. Esto ha sido una herramienta poderosa de enseñanza, ¡y se la recomiendo a todos los docentes!

En estos tiempos de cambios exponenciales gracias a la velocidad en la evolución de las tecnologías y la transformación digital, el rol del docente también se está transformando vertiginosamente. Y todos sabemos que los cambios, si bien pueden traer muchos beneficios, pueden ser también – y frecuentemente los son – desestabilizadores para quienes los sufren.

En América Latina y el Caribe, diversos países están introduciendo tecnologías en las aulas, algunos a pequeña escala y otros a nivel nacional. Todos sabemos que los niños y niñas rápidamente se entusiasman y adaptan a estos instrumentos, y que muchas veces a los docentes – quienes no crecieron en la era digital – les toma un poco más de tiempo adaptarse y aprovechar la tecnología para potenciar sus métodos de enseñanza.

Lo maravilloso del mundo en que vivimos es que no necesitamos memorizar sino saber cómo buscar la información que necesitamos; de nada nos vale saber de memoria la geografía mundial, pero sí nos sirve entender la forma en que los seres humanos y sus acciones afectan a nuestro planeta y cómo podemos conservar lo valioso de nuestros países, culturas y ambientes geográficos. Esto cambia la naturaleza de lo que pasa en las aulas, del maestro que enseña al maestro que construye un ambiente de aprendizaje. Porque ya no hace falta que el maestro sea el dueño del conocimiento y lo imparta. El maestro efectivo hoy es aquél que hace buenas preguntas y presenta problemas reales guiando a sus alumnos a que conjuntamente construyan respuestas y soluciones.

Así, nuestros niños y jóvenes aprenderán desde la escuela aquellas habilidades que tanto buscan los empleadores: la creatividad, la colaboración, la curiosidad, y la capacidad analítica para resolver problemas reales.

Además, como descubrí gracias a mi Emilio, es mucho más divertido aprender que enseñar, buscar respuestas que tenerlas todas… Creo firmemente que ese ejercicio constante de la mente, al igual que el ejercicio físico para el cuerpo, es indispensable para mantenernos saludables a lo largo de la vida.

https://elpais.com/elpais/2018/06/19/mamas_papas/1529419099_294211.html?rel=str_articulo#1532334401969

El consumo excesivo de alcohol está en el origen de más de doscientas enfermedades y por primera vez un equipo de investigadores, entre ellos de la Universidad Miguel Hernández de Alicante, ha comprobado que los daños inducidos por ese consumo no se detienen al dejar de beber.

Los investigadores han constatado que se produce una alteración generalizada en la sustancia blanca del cerebro (las “autopistas” que conectan las diferentes partes del cerebro) que afecta sobre todo a las estructuras relacionadas con la comunicación entre los dos hemisferios, a la toma de decisiones y a la memoria.

El estudio, cuyas conclusiones publica hoy la revista “Jama Psychiatry”, lo han llevado a cabo investigadores del Instituto de Neurociencias de Alicante (un centro mixto de la Universidad Miguel Hernández y el CSIC) y el Instituto Central de Salud Mental de la Universidad de Heidelberg (Alemania).

El consumo excesivo de alcohol provoca más de tres millones de muertes cada año en el mundo

Además de estar en el origen de más de doscientas enfermedades, el consumo excesivo de alcohol provoca más de tres millones de muertes cada año en el mundo, por lo que la detección temprana de sus efectos negativos es un objetivo prioritario de los neurocientíficos.

En el estudio han participado 91 pacientes con una edad media de 46 años, hospitalizados en Alemania a causa de un transtorno por consumo de alcohol, y se ha completado con un modelo de ratas que ha demostrado una preferencia natural por el alcohol, ha explicado a Efe la neurocientífica italiana Silvia de Santis, del Instituto de Neurociencias de Alicante.

Silvia de Santis ha precisado que todos los pacientes que han participado voluntariamente en la investigación padecen enfermedades psiquiátricas asociadas al consumo excesivo de alcohol, y ha incidido en que los daños comprobados afectan a la “materia blanca” que conecta las diferentes partes del cerebro.

Los déficits cerebrales permanentes a causa del consumo excesivo de alcohol pueden ocurrir mucho antes de lo que se creía

Los resultados ahora conocidos rebaten la creencia de que las alteraciones en el cerebro comienzan a normalizarse inmediatamente después de dejar el consumo de alcohol, y ponen de relieve además que los déficits cerebrales permanentes a causa del consumo excesivo de alcohol pueden ocurrir mucho antes de lo que se creía.

Los resultados, que se han obtenido mediante resonancia magnética durante las primeras semanas de abstinencia, se han obtenido con garantías de que los pacientes no estaban bebiendo nada de alcohol ya que todos estaban ingresados en un hospital siguiendo un programa de desintoxicación.

El investigador Santiago Canals, que lidera el grupo de Plasticidad de las Redes Neuronales en el Instituto de Neurociencias de Alicante, destacado que aunque la toxicidad del alcohol cesa al dejar de beber, los cambios en el cerebro siguen progresando porque se pone en marcha un proceso inflamatorio que avanza incluso en ausencia de alcohol.

Canals, que ha calificado de “sorprendentes” los resultados, ha destacado que estas evidencias estarían también relacionadas con la facilidad de recaída que se produce cuando los pacientes han dejado de beber, durante el periodo de abstinencia.

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El mejor lector joven del mundo es extremeño y se llama Sergio Sánchez. Así lo ha reconocido el premio el Odilo Young Readers 2019 entregado en el Parlamento Europeo, que ha ensalzado al joven de 11 años del colegio CEIP Rodeo de Jerez de los Caballeros como número 1 del ranking elaborado por el galardón.

El reconocimiento, creado por una compañía española que ofrece su plataforma tecnológica de contenido a clientes en más de 40 países a organismos desde colegios o universidades hasta grandes empresas, “establece el ranking mundial de lectores entre millones de personas que tienen acceso a contenido digital, a través de escuelas y bibliotecas que utilizan servicios de lectura digital”. Para fomentar la lectura, la Comisión Europea les dotó con un millón de euros a través del Fondo Europeo de Inversiones Estratégicas en el plan Juncker.

El reto no era fácil. Para seleccionar al ganador, la empresa española estudia sus capacidades bajo unos criterios muy rigurosos: la cantidad de títulos leídos, la consistencia del hábito de lectura, la diversidad del género lector, la complejidad del contenido leído, la mejora de la comprensión lectora y las habilidades de escritura creativa.

Junto a Sergio podrían haber participado todos los niños de su edad de los 42 países donde trabaja esta plataforma, a la que pueden llegar los más de 100 millones de personas con acceso a contenidos digitales a través de bibliotecas, colegios, empresas y organizaciones.

De entre todos los que finalmente se inscribieron al premio, el joven de 11 años extremeño se alzó vencedor. En entrevistas, Sánchez reconoce que lee “una hora cada noche”. “Antes leía en el móbil de mi padre, pero desde que tengo una tablet, ahora leo en mi tablet”, reconoce.

‘Odilo Young Readers 2019’ llevó a Sergio Sánchez hasta el Parlamento Europeo, donde pudo ofrecer un discurso de agradecimiento.

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Todas las claves para descubrir la adolescencia de tu hijo, y su relación con el entorno, la familia y el mundo de las drogas. Con este Ebook gratuíto, te ofrecemos la posibilidad de informarte sobre esos temas que tanto te preocupan con respecto a tu hijo. Puedes obtenerlo en el siguiente enlace:

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Es ley de vida, todo bebé será un niño primero y un adolescente después. A menudo los padres vivimos deseando que nuestros hijos crezcan para ver si vienen tiempos mejores: cuando son bebés no los disfrutamos porque criarlos es agotador, cuando son niños, porque nos atan, y cuando son adolescentes, creemos que por fin podremos recuperar la ya olvidada libertad de antes de ser papás. A los 12 años ya están en el instituto, y entonces la realidad de la adolescencia nos golpea en toda la cara

Con el primer año de instituto, llega la primera fiesta de Halloween, la primera Nochevieja y las primeras fiestas de verano. Y para los papás es la primera vez que tenemos que tomar la decisión de dejar salir a nuestro hijo o hija hasta tarde, a sabiendas de que van a tener acceso a alcohol. ¿Qué haces si tu hijo te pide salir y volver a casa ya de madrugada o al día siguiente? Difícil decisión, sobre todo cuando sabes que cada año en épocas de fiestas, niños de 12 años beben hasta el coma etílico y algunos por desgracia mueren.

¿De quién es la culpa? ¿Quién ha fracasado aquí? ¿Nos sentimos acaso culpables o fracasados? ¿O lo hemos normalizado hasta el extremo de que ya no nos preocupa? ¿Se puede culpabilizar solo a los padres? No me parece justo que se acuse únicamente a los progenitores. Personalmente creo que una vez más, estamos ante un signo de desprotección social de los más jóvenes. Se les ignora, a nadie les importa.

Lo realmente complicado cuando eres un adolescente y sales con los amigos es no beber, no fumar, no consumir drogas. ¿O es que ya no nos acordamos? No era tan diferente en nuestra época. Está tan aceptado que muchos padres permiten que sus hijos hagan botellón para no excluirlos del grupo de amigos. Y así, se consiente, con el pretexto de “es que los demás lo hacen” y “no lo voy a dejar marginado”. Lo absurdo del botellón, una práctica con varias décadas de existencia, es que el fin único del mismo es beber cuanto más mejor. Muchas veces se hace en el parking de una discoteca o en una plaza, para entrar muy puestos a la fiesta.

No sé cuándo se ha normalizado, cuándo se ha aceptado que no está mal, pero aquí sigue a pesar de las prohibiciones. En Islandia, leí hace poco, han cortado el problema de raíz. Dicen que los jóvenes en Islandia ya no están bebiendo en las calles: están practicando deportes y también en clubs de música o danza. Parece que las extraescolares deportivas han sido la solución, y también la música, el baile y el arte. Todas esas asignaturas desterradas o relegadas a ser “marías”, esas en las que muchos padres deciden educar a sus hijos en su tiempo libre, si los deberes y los exámenes lo permiten. De hecho, uno de los argumentos a favor de las extraescolares más extendido entre los padres es precisamente el de desarrollar en sus hijos aficiones que les mantengan alejados de las drogas durante la adolescencia.

Las borracheras y los comas etílicos de los adolescentes de 12 o 13 años me pillaron de sopetón. Hace menos de una década eran bebés que no dejaban dormir a sus padres, y ahora pasan la noche en la calle. Pero ¿podemos dormir mejor los padres ahora teniendo a nuestros hijos fuera de casa? Quién nos iba a decir que casi echaríamos de menos los cólicos del lactante.

Y no solo toman alcohol. Otro tipo de vicios precoces les enganchan. Muchos niños de los primeros cursos de la ESO, con edades alrededor de los 13 años, consumen tabaco, y otros, bajo una falsa sensación de inocuidad, fuman “vapor”. Fumar un cigarillo electrónico no es como tener un Tamagotchi por mascota, no es un cigarrillo virtual. Si no puedes tener mascota, puedes cuidar del Tamagotchi, vale, pero como el tabaco es malo ¿voy a fumar vapor? ¿Cuándo nos hemos creído los padres que eso es inofensivo?

Pero mucho más impactante para mí ha sido saber que incluso ya fuman marihuana. Me surgen tantas preguntas, alrededor de todo esto: ¿Quién les vende todas estas sustancias a los adolescentes? ¿Cómo se pueden conseguir tan fácilmente siendo menores de edad? La otra es ¿de dónde sacan dinero para comprarlas? Ese gasto no se lo puede uno permitir con la asignación semanal que te dan tus padres. Y la última, ¿no son nuestros adolescentes conscientes de lo peligroso que es para su salud consumir drogas? La respuesta es clara: evidentemente, no lo son.

Me embarga una sensación de fracaso tremenda. No puedo evitar recordar algo que el psicólogo Rafael Guerrero comenta frecuentemente en sus charlas, y que muchos padres olvidamos o desconocemos: la importancia de las relaciones de apego seguro, de cubrir las necesidades emocionales de nuestros hijos, hasta que ese tanque, metáfora que él usa a menudo, de 200 litros de necesidades emocionales esté por encima del 60%. Sin una relación de apego seguro creada y forjada desde la infancia, nuestros hijos cuando lleguen a adolescentes buscarán llenar el vacío emocional con drogas de cualquier tipo. No sé si esta es la receta infalible para evitar todos los riesgos en la adolescencia, pero sí que me parece que puede ser muy importante. Nos hemos perdido su infancia, nos hemos creído que con pasar ratitos de calidad con ellos podríamos educarlos. Mentira. No se educa en media hora, no se educa sin estar en casa, así no se educa a un niño ni se generan vínculos fuertes y duraderos.

Para los seres humanos, como mamíferos que somos, ser padres es algo natural, no necesitamos preparación alguna para serlo, como sí la necesitamos para dedicarnos profesionalmente a cualquier actividad. Pero como miembros de una sociedad, tenemos la responsabilidad de saber educar. ¿Somos los padres conscientes de lo difícil que es educar bien, en todo el amplio espectro de aspectos en los que hay que hacerlo, cuando decidimos tener un hijo? Y sobre todo, ¿somos un modelo para nuestros hijos?

Y sí, como bien dice la campaña del Ministerio de Sanidad, todos pensamos que esto solo les ocurre a los hijos de los demás, que los nuestros no lo hacen. Pero a veces, lo decimos con la boca pequeña porque la duda nos mata.

https://elpais.com/elpais/2017/11/24/mamas_papas/1511519986_880580.html

En el norte de Europa y Luxemburgo los jóvenes se independizan recién cumplidos los 21 años; en España, cuando rondan los 30, con 29,3 años, tres años por encima de la media europea, que está en 26. De 31 países que analiza Eurostat, el país está en el puesto 24, según datos publicados este miércoles. En el segundo trimestre de 2017, solo uno de cada cinco jóvenes españoles (el 19,4% de las personas de 16 a 29 años) estaba emancipado, según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE). El factor económico es una de las claves detrás de este retraso, según los expertos, pero también hay razones culturales que lo explican.

Los hombres tardan un par de años más en salir del hogar familiar en toda Europa. De media, ellos se emancipan a los 27, mientras las mujeres se van a los 25. En España, la cifra sube hasta los 30,3 y los 28,3 años, respectivamente.

La tendencia española a una edad de emancipación tardía va de la mano de otros hitos que marcan el paso a la edad adulta: el momento de vivir en pareja y formar familia también se retrasa en España (el primer hijo nace cuando la madre tiene 30,8 años de media, la segunda edad más alta en la UE), y la tasa de fecundidad (1,34) es la más baja de Europa. El acceso al trabajo es uno de los soportes de la transición de la juventud y la madurez y España es el país europeo, después de Grecia, con mayor desempleo juvenil. En diciembre de 2017 la tasa de paro de los jóvenes de entre 15 y 24 años era del 36,6%, frente al 16% de media de la Unión Europea. Los bajos salarios y la precariedad, con una alta tasa de temporalidad y de contratos a tiempo parcial, tampoco ayudan a abandonar el nido.

Nórdicos frente a mediterráneos

Los jóvenes españoles son de los últimos en independizarse en la UE

Los países donde los jóvenes se emancipan recién entrados en la veintena son Suecia, Dinamarca, Luxemburgo y Finlandia. Los jóvenes de Estonia, Bélgica, Holanda, Alemania, Francia y Reino Unido no han cumplido tampoco los 25 cuando ya se han independizado.

Los que más mayores son cuando se van de casa de sus padres son los no tan jóvenes de Montenegro (32,5 de media, con 34,7 años los hombres y 30,2 las mujeres) y Malta (32,2 de media). Por debajo de España están también Grecia, Italia, Eslovaquia, Macedonia y Croacia.

El informe del observatorio del CJE señala que para comprar una vivienda, los jóvenes deberían emplear el 60,8% de su salario (quienes lo tienen). Si optasen por alquilar, el porcentaje subiría al 85,4%. Como señala el demógrafo y sociólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona, Pau Miret, en España hacen falta políticas públicas de acceso a la vivienda para los jóvenes y más becas para los estudiantes. En los países donde hay una emancipación más temprana “el Estado está ayudando”, subraya el experto. Independizarse requiere dinero y, como dice Miret, “no tiene sentido que en el alquiler y los suministros se vaya el 80% de lo que estás ganando”.

El contexto no propicia que los jóvenes se vayan de casa. La crisis económica supuso un mazazo en las expectativas de independencia de la juventud, pero como explica Almudena Moreno, socióloga de la Universidad de Valladolid, “no supuso una revolución en los patrones”. Que los españoles se independicen casi una década más tarde que los nórdicos “es un clásico”, señala Moreno. El sociólogo de la UNED Miguel Requena apuntaba ya en un artículo sobre el tema de 2002 que la edad de emancipación no había parado de crecer desde 1988 hasta 2001, cuando pasó de 28 a 30 para los jóvenes y de 26 a 28,6 para las jóvenes.

“Hay un condicionante económico, claro, pero también influyen valores culturales y religiosos que imprimen un determinado concepto de familia”, analiza Moreno. “Se valora la forma de asegurar el futuro de los hijos ante posibles riesgos y tanto a los hijos como a los padres les resulta cómodo; es un patrón común en el sur de Europa”, explica la autora del estudio La transición de los jóvenes a la vida adulta y del Informe de la juventud de España 2012. Las familias de clase media se han podido permitir mantener a sus hijos hasta edades avanzadas, salvo con la crisis, cuando se disparó la emigración de los jóvenes.

“Es una estrategia deliberada, se podrían ir [de casa] y vivir una situación mucho más precaria y difícil”, señala Moreno. Desde su punto de vista, esperar unos años, con un salario y una vivienda asegurada, es la respuesta del sur a la pregunta de “¿qué vale más, la independencia o estar cómodo?”. Aunque insiste en que no se puede generalizar ni estereotipar y que las circunstancias son muy diferentes para un joven que trabaja en una fábrica a los 18 que para un universitario, sí subraya como un factor las expectativas de los jóvenes: “Si deciden quedarse [en la casa familiar] es una decisión propia, son responsables”.

Pau Miret apunta además a que en España “la concepción de emancipación está ligada al inicio de la formación de una familia”. Moreno coincide y señala también la variable religiosa: “No es que la Iglesia tenga una implicación directa -muchos jóvenes no son creyentes-, pero está implícito en la transmisión cultural inconsciente de valores católicos”.

https://politica.elpais.com/politica/2018/05/15/actualidad/1526370603_271733.html

A los 26 años, el matemático Lucas Gortázar (Bilbao, 1986) se incorporó a la plantilla del Banco Mundial, en Washington, para investigar sobre la financiación y evaluación de los diferentes sistemas educativos. Venía de estudiar un máster en la prestigiosa escuela financiera del Banco de España. Con 30, regresó a España y desde entonces se ha involucrado en diferentes proyectos para modernizar la educación del país. Cree que lejos del debate político sobre la religión en el aula, la prioridad debe ser adelgazar los programas académicos o regular la figura de los directores de centro para que asuman más responsabilidades.

En 2017, participó en la subcomisión por el pacto educativo en el Congreso de los Diputados para ofrecer soluciones técnicas y ahora está impulsando una red de expertos (REDE) para elaborar propuestas “consensuadas” y elevarlas a los gobernantes. Religiosos y ateos, defensores y detractores de la concertada, un total de 10 colectivos educativos se han sumado al proyecto, que cuenta con el respaldo de la Fundación Cotec y el Proyecto Atlántida -una organización creada en los noventa que promueve la innovación educativa-.

Pregunta. En los últimos años hay menos diversidad social en la escuela en lo que respecta al nivel socioeconómico. ¿Dónde está la raíz?

Respuesta. En 2015, España salía en las posiciones más bajas en inclusión social de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Eso quiere decir que la composición social en los centros está más fragmentada por el origen socioeconómico. La probabilidad de que te encuentres con alguien de tu misma condición social en el colegio es mayor que en otros países. Las escuelas no reflejan la diversidad social de la población.

P. ¿Sucede especialmente en la pública?

R. Una de las hipótesis es el papel que juega la enseñanza concertada en esa segregación social. Estos colegios siguen sin ser del todo un servicio público por las cuotas que pagan los padres, las trampas en los sistemas de acceso o los baremos, aunque no todos quieren hacer negocio. El pago al centro de los polémicos 100 euros al mes, es un problema que revela la falta de equidad del sistema. La primera consecuencia es que imposibilita la movilidad social: tu compañero no te hace aspirar a más porque es igual que tú. Las metas de unos se contagian a otros, el esfuerzo, o la aspiración de llegar a etapas educativas posobligatorias. Si no vives en un entorno donde existen esas expectativas, la escuela no te va a llevar a un sitio mejor, sino al que digan tus padres.

No hay consenso sobre cuál es el papel de la concertada y qué límites se le deben poner

P. ¿Qué solución hay desde el punto de vista técnico?

R. La segregación se da en las ciudades grandes como consecuencia del fenómeno urbanístico. Eso no es culpa del consejero de Educación ni del ministro, sino de políticas públicas de vivienda o de prestaciones sociales. Hay otro problema grave: la falta de consenso sobre cuál es el papel de la concertada y los límites que se le deben poner. Por ejemplo, para acceder a un colegio las familias suman puntos según los requisitos que cumplen. Los centros no pueden otorgar arbitrariamente ni uno solo de esos puntos, como está ocurriendo, porque eso rompe la igualdad de oportunidades. Y el anteproyecto de reforma de la Lomce (actual ley educativa aprobada por el PP en 2013) que ha presentado el Gobierno no regula ese extremo. Hay que resolver el problema de financiación de la concertada [subvencionada con fondos del Estado], destinar más dinero para que sea un servicio público. Mi estimación es una inyección 2.000 millones de euros.

P. Usted también ha tratado en sus estudios la alta tasa de repetidores en España. ¿Cuál es la solución?

R. El 30% de los alumnos repiten durante la ESO, un porcentaje muy superior al del resto de Europa (11%) y de la OCDE (11%). La repetición no mejora el rendimiento del alumno, solo pierde un año y aumenta su probabilidad de abandonar. Además, estamos gastando un año más de escolarización, unos 6.000 euros, en una medida que genera problemas. España es campeona del mundo en inequidad en cuanto a repetición: los estudiantes que viven ligeramente por debajo del umbral de la pobreza, tienen una probabilidad de más de un 50% de repetir que los más aventajados. La repetición está en la mentalidad de los centros educativos, sobre todo en secundaria. Si no, ¿cómo se explica que la tasa de repetición en primaria sea del 3% y en secundaria del 10%? ¿Los niños se vuelven menos listos de un año para otro?

Las familias tienen la visión de que repetir es bueno: no te has esforzado, te lo mereces

P. ¿El problema es de los profesores?

R. Hay un número importante de docentes que deciden de antemano que un 70% de los estudiantes aprobará y un 30%, no. Es un fenómeno cultural, creen que suspender mucho les da prestigio. Las familias tienen la visión de que repetir es bueno: no te has esforzado, te lo mereces.

P. En una de sus investigaciones salió que la Lomce ha incrementado la tasa de suspensos en primaria.

R. Ha subido de un 2% a un 3%. La Lomce estableció que se pudiera repetir en cada curso, antes era cada dos años, por ciclo. Si le das la opción al profesorado de hacer repetir al alumnado, la va a utilizar. Según diferentes investigaciones, los estudiantes no repiten porque no entiendan los contenidos, sino por problemas de comportamiento. El que llega tarde y tiene ausencias es el que acaba repitiendo.

P. ¿Cómo habría que modificar el programa académico?

R. España tiene un currículum demasiado extenso, muchas horas de todo que resultan agotadoras tanto para alumnos como para profesores. Hay que trabajar lo importante: la comprensión lectora y el razonamiento matemático. Hay un exceso de regulación, mucha burocracia, y hay asuntos relevantes que no se están tratando. Podríamos aspirar a lo que ha hecho Portugal en los últimos diez años: un cambio en la gestión de los centros que da mayor responsabilidad a la figura del director. En la reforma que ha presentado el Ministerio, se regula el proceso para la elección de los directores, pero esa parte no es tan importante como las funciones que se les atribuyen. Tenemos que reforzar la carrera profesional docente, profesionalizarla. Ahora cualquiera puede ser director y nadie quiere serlo.

https://elpais.com/sociedad/2018/11/22/actualidad/1542889223_705354.html?id_externo_rsoc=FB_CM&fbclid=IwAR2-WNn3e7iiAxEN5wrZQHLZXVKonyO_9qaexLUxzetVxmIKZhOcFVB2Viw

 

La Comunidad de Madrid ha aprobado este martes tres asignaturas nuevas destinadas a “fomentar la convivencia, el respeto y la tolerancia” y para promover la creatividad y el emprendimiento entre los alumnos de Primaria de la región, y que serán incluidas en el currículo a partir del curso 2019-2020.

Las nuevas asignaturas son Convivencia; Convivencia, respeto y tolerancia; y Creatividad y emprendimiento. Según el Gobierno regional, “podrán ser impartidas por los centros públicos, concertados y privados que así lo decidan, dentro de su autonomía”, y siempre y cuando respeten el horario mínimo de sus asignaturas troncales.

Dado que en una de estas asignaturas se trabaja “el respeto a las víctimas del terrorismo”, el vicepresidente y portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Pedro Rollán, ha respondido en la rueda de prensa posterior al consejo de Gobierno, a una pregunta acerca del rechazo hace una década por gobiernos del PP a implantar la asignatura Educación para la Ciudadanía, aprobada por el Gobierno del PSOE.

Según Rollán, el “malestar” del PP con esa asignatura tenía que ver con que “lo que pretendía principalmente, que era un adoctrinamiento” o la defensa de “un principio único”, mientras que las aprobadas ahora, ha dicho, son “de absoluto sentido común, con unos contenidos fundamentales que emanan de la Constitución española”.

Con respecto a la parte de las víctimas del terrorismo, ha dicho Rollán, se trata de “asuntos troncales que hoy no puede permitirse que formen parte del pasado, sino del presente y tienen que ser conocidos en el futuro”, puesto que -ha añadido- hay niños de entre doce y quince años de edad que “prácticamente no conocen lo que fue la historia de la relación entre España y la banda terrorista ETA”.

“Eso hay que ponerlo encima de la mesa por dignidad, reconocimiento y respeto a todos aquellos a quienes les arrebataron su vida”, ha dicho Pedro Rollán.

La materia de Convivencia será impartida en los cursos, primero, segundo y tercero; la de Convivencia, respeto y tolerancia en los cursos cuarto, quinto y sexto, y la asignatura de Creatividad y Emprendimiento se dirigirá a alumnos de quinto y sexto “para mejorar su capacidad de iniciativa y el trabajo en equipo”, según el decreto que ha aprobado este martes el Consejo de Gobierno.

Estas materias se unen a la de Tecnología y recursos digitales para la mejora de aprendizaje que ya se ofertaba como área de libre configuración en Primaria.

En los casos de las asignaturas de Convivencia y la de Convivencia, respeto y tolerancia, en ambos casos los contenidos se distribuirán en siete bloques: Valores, Inteligencia emocional y Habilidades sociales, Convivencia, Derechos humanos fundamentales, Comunicación, Respeto y tolerancia en el juego, y Violencia y acoso escolar.

En los contenidos se trabajará para que los alumnos conozcan los principales valores humanos, se les ayudará a comprender las emociones, empatizar y ser asertivos, y se les enseñará a convivir con los demás en una sociedad regida por el respeto y la paz, explica la Comunidad de Madrid en una nota.

Además, los alumnos tendrán que estudiar la regulación de los derechos humanos, comprender la importancia de saber comunicarse en la vida social y aprender a identificar y distinguir el acoso escolar de otras situaciones que puedan presentarse en su entorno.

También se trabaja el respeto a las víctimas del terrorismo y se apuesta por los valores del deporte, fomentando el juego limpio y respeto en los actos deportivos.

La asignatura opcional de Creatividad y Emprendimiento estará dividida en tres apartados: Competencia emprendedora y espíritu creativo, Cualidades y valores del emprendimiento y Plan de emprendimiento.

https://elpais.com/ccaa/2019/02/20/madrid/1550660905_114778.html?id_externo_rsoc=FB_CM&fbclid=IwAR1oHJ4sSG3zuArZ2WgO6iYQM3M6ki3i_-oQgQECJy7CwgmvIo9RAC8mbR0

No tuve la suerte de poder crecer con un ordenador. Cuando era niña, jamás hubiese podido imaginar ni la mitad de cosas asombrosas que los ordenadores o los teléfonos inteligentes llegarían a hacer hoy en día, por no hablar del hecho de que estuvieran al alcance de casi todo el mundo, pudiendo llegar a tener incluso más de uno

Hoy no nos sorprende el hecho de que los niños crezcan teniendo la tecnología a su alcance. Algo que puede tener un uso muy positivo: Internet es un espacio creativo donde los jóvenes pueden tener voz, desarrollar su imaginación y también buscar apoyo y asesoramiento cuando sea necesario. Sin embargo, todos tenemos la responsabilidad de garantizar que Internet y la tecnología, en general, puedan usarse de manera segura. Como proveedor de tecnología, la responsabilidad de Google es garantizar la seguridad y funcionalidades para reportar un mal uso en nuestros productos, así como educar a las personas sobre cómo hacer un uso más seguro de la Red.

Parte del trabajo que hacemos es ayudar a los padres a sentirse seguros y con confianza de cara a enfrentar cualquier conversación sobre seguridad online con sus hijos. Al igual que me sucede a mí, la mayoría de los progenitores no han crecido rodeados de altavoces inteligentes, asistentes virtuales y ordenadores que caben en un bolsillo, así que en este sentido, sus hijos están a años luz de ellos en capacidad para entender el funcionamiento de estas herramientas digitales.

Sin embargo, los padres siempre van a saber mejor que nadie cómo enfocar conversaciones especialmente complicadas y qué es lo más apropiado para sus hijos, por lo que queremos ayudarles a hacerlo también en el ámbito online. Por ejemplo, a través de Family link pueden, de manera sencilla, crear ese ecosistema de uso y consumo digital saludable y conocer de qué manera sus hijos navegan en el entorno de Internet.PUBLICIDAD

Creemos que la tecnología e Internet van a estar cada vez más presentes en nuestras vidas, por lo que es responsabilidad de los agentes tecnológicos, donde se encuentra Google, proporcionar las mejores herramientas a padres, profesores y niños para que comprendan cómo utilizan Internet y para que las familias estén seguras en la Red.

Aquí van algunos consejos para que los padres puedan enseñar a sus hijos a tomar las mejores decisiones y mantenerlos más seguros en Internet:

1. Inculca buenos hábitos en el uso de contraseñas

Muéstrales cómo convertir una frase memorable en una contraseña que sea segura. Utiliza al menos ocho caracteres que alternen el uso de mayúsculas y minúsculas e intenta que algunos de ellos sean símbolos y números. Ayúdales a comprender qué es lo que hace que una contraseña sea débil, como utilizar tu propia dirección, fechas de cumpleaños, 123456 o “contraseña”, todas ellas muy fáciles de adivinar. Enséñales que es preciso pensárselo dos veces antes de introducir su contraseña en cualquier lugar y que deben comprobar que se trata de una app o sitio web seguro. Además, puedes animarles a tener distintas contraseñas para sitios o apps diferentes. Pueden tener una contraseña principal a la que añadir algunas letras dependiendo de la aplicación.

2. Crea normas en la familia sobre lo que se puede compartir

Establece unas reglas claras en la familia sobre lo que no se puede compartir online, como fotos o información privada. Podéis practicar y haceros algunas fotos juntos y comentar cómo compartirlas de manera responsable. Por ejemplo, invita a tus hijos a pensar antes de compartir cualquier fotografía, no solo las suyas, sino también aquellas en las que aparecen otras personas. Recuérdales que deben pedir permiso si no están seguros. Háblales sobre los inconvenientes de compartir demasiado y ayúdales a comprender los efectos a largo plazo de publicar información en la Red. Se trata de una práctica que deberías aplicar tú mismo, pensando detenidamente qué información sobre tus hijos compartes online y lo que pensarán de ello cuando sean adultos.

3. Fomenta el diálogo sobre el acoso online

Habla sobre el ciberacoso y sobre casos en que algunas personas han empleado plataformas online para dañar intencionadamente a otras personas. Planea de antemano a quién deben acudir tus hijos si presencian o experimentan estas situaciones. Pregúntales si ellos o sus amigos han pasado por una experiencia similar. Algunas de las preguntas que les puedes plantear son: ¿qué ocurrió exactamente? ¿cómo te sentiste? ¿pensaste que podías pararlo si se lo contabas a alguien? Debes dejar claro lo que esperas de ellos en la Red. Un buen punto de partida es enseñarles a tratar a los demás tal y como quieres que te traten a ti, y mostrarles que solo deben decir online aquello que también dirían frente a frente.

4. Ser respetuoso, con uno mismo y con los demás

Todos necesitamos que nos recuerden que detrás de cada nombre de usuario y de cada foto de perfil hay una persona real, con sentimientos reales que debe ser tratada como tal. Una buena norma a aplicar en la vida digital es “tratar a los demás como te gustaría que te tratasen a ti”. Los niños también pueden dar un buen ejemplo en la Red, convirtiéndose en una influencia positiva para sus amigos, sin fomentar malos comportamientos ni responder o dar “me gusta” a comentarios o posts potencialmente dañinos.

5. En caso de duda, dialoga

Cuando tus hijos se encuentren con un tema sensible, deben poder sentirse cómodos para hablarlo con un adulto de confianza. En este sentido, es fundamental que exista siempre una vía de diálogo abierta en casa. Es importante que sepan a quién pueden dirigirse si se encuentran en Internet con algo que pueda hacerles sentir incómodos, es decir, una persona de confianza que les ayude a procesar esa información.