Las emociones son parte de cada ser humano. Nos ayudan en cada función vital, nos ayudan a salir de los peligros. Son parte imprescindible de nuestra vida. Sin embargo, tanto en la educación de los niños como en la vida cotidiana, se descuentan como si no existieran, o peor aún, se intentan tapar como si sentir y/o expresarlo fuera indigno o malo.

Como médico, soy consciente desde hace muchísimos años de la tremenda importancia que tienen las emociones en la enfermedad. Aunque ningún profesor, de los muchos que me enseñaron en la facultad o en el hospital, me hablaron siquiera de ellas. No solo eso, algunos se rieron de mí cuando ya por aquel entonces sugería la relación entre enfermedad y emociones.

Como padre no podría dudar siquiera de la tremenda importancia y presencia que tienen las emociones en los niños. Me imagino que la inmensa mayoría de padres y madres tienen muy presente la necesidad de saber manejar bien las emociones con los niños. Sin embargo, nadie nos enseña qué hacer ni cómo manejarlas.

Hace ya más de seis años escribí junto a mi mujer, Macarena Chías, un libro publicado por la Editorial Desclée, titulado EmocionArte con los niños. El otro día buscando un regalo en “La Casa del Libro”, me encantó descubrir que tenían dos ejemplares a la venta tantos años después, eso en el panorama editorial de España es casi increíble. Me siento muy agradecido de que se siga vendiendo tan bien y de que siga estando en las librerías.

En este libro explicamos, de una forma entendible para todo el mundo, nuestro modelo de emociones y las diferentes maneras de manejarlas en los niños, distintas formas de ayudarles a expresarlas de manera adecuada. A veces, con una ayuda oportuna podemos facilitar que nuestro hijo, alumno o paciente, no solo afronte sanamente una emoción determinada, sino que les enseñamos a enfrentarse a las emociones y a manejar herramientas emocionales de forma adecuada.

Si a todos los niños de entre 4 y 12 años se les enseñara a sentir y expresar adecuadamente sus emociones, el mundo cambiaría para mucho mejor.

Hablamos de la rabia, el miedo lógico, la tristeza, el poder, el amor horizontal y la alegría. Ya en un nivel más profundo explicamos el ‘amor parental’ y el ‘miedo existencial’. Si los mayores las entendemos, podremos gestionarlas mejor y ayudaremos a nuestros niños a que sientan y expresen lo que sienten espontáneamente. Para ellos será un cambio definitivo recibir ese apoyo de la figura parental ante una situación de manifiesta índole emocional, en vez del descuento de la emoción que vemos tan a menudo, debido al desconocimiento de cómo actuar ante ellas.

Es tan frecuente ver cómo, ante alguien que está llorando su tristeza, la frase con que el otro le responde es un “no llores…”. Si alguien siente tristeza lo que necesita es el apoyo afectivo del otro, un hombro o unos brazos en los que llorar, a “moco tendido” si es posible.

Con EmocionArte con los niños, pretendemos ayudar a los padres, educadores y terapeutas a acompañar a los niños en su emoción. Hay otra forma de ayudarles desde ellos mismos y es a través de los maravillosos cuentos que publica la Editorial Emonautas, con cuentos como Los tentáculos de Blef -Miedo, El secreto de Blef, Los tentáculos de Blef – Rabia o Si yo tuviera una púa. Cuentos respetuosos que sanan a los niños y a los padres.

Leyendo el cuento el niño aprende a expresar adecuadamente su emoción y además normaliza situaciones que, sin ese apoyo, seguirían siendo algo tabú para algunos niños y muchos padres y educadores. Os animo a leer sobre emociones, a los mayores de una forma y a los niños de otra. Seguro que tras estas prácticas, la relación con los niños cambia y sobre todo, la relación de los niños y mayores con las emociones.

Hace ya muchos años, pensando una acción que cambiaría el mundo, lo que imaginé fue: “Enseñar a manejar las emociones a todos los niños de entre 4 y 12 años, creando así un filtro educativo de una generación”. Ya sé que eso en la práctica es imposible, pero ya os digo que a mi me gusta imaginar, soñar, creer en lo imposible. Si a todos los niños de esa franja de edad se les enseñara a sentir y expresar adecuadamente sus emociones, el mundo cambiaría para mucho mejor. Sería más sano, más justo, más humano. Toda una generación de adultos que han pasado esa experiencia nos gobernaría de otra manera. Seguro que viviríamos mejor. ¿Será posible?

Es un hecho: en la vida, hay veces en que se gana y hay veces en que se pierde. Esto es completamente normal. Sin embargo, sabemos que siempre serán más gratas las emociones que provoca una victoria que los sentimientos que acompañan a la derrota, y justo por eso resulta tan importante aprender a perder.

¿Qué puedes hacer para que tu hijo no se llene de frustración cuando las cosas no resulten como esperaba? Ayúdale a entender que perder no es algo tan malo. Entre otras cosas, cuando perdemos tenemos más oportunidades de aprender que cuando ganamos, ya que los errores nos dejan ver aquello que, después de corregir podría llevarnos a mejorar.

Descarga el libro ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?, una herramienta de gran ayuda en la crianza.

Inculcar esta idea en los niños, y cambiar su percepción respecto a lo que significa competir, evitará que sientan ansiedad y frustración. Toma en cuenta las siguientes estrategias para hacer que tu hijo maneje mejor la derrota:

Déjalo perder
Muchas veces, los padres se dejan ganar por los hijos cuando juegan a cualquier cosa en casa, creyendo que así les están ayudando a fortalecer la autoestima. El inconveniente es que, si dejas a tu hijo ganar siempre no sabrá cómo manejar la situación cuando pierda ni podrá desarrollar tolerancia a la frustración. Perder o no ganar es una parte fundamental en la vida, velo como una oportunidad para explicarle esto a tu hijo.

Enséñale a dar más importancia al proceso que al resultado
Todos buscamos ganar, y eso no está mal, pero ¿no crees que sería mejor si todos le diéramos un mayor valor al hecho de hacer nuestro mayor esfuerzo? Entender que la verdadera competencia es consigo mismo sería un aprendizaje invaluable para tu hijo.

Reconoce su actitud cuando se comporte como un buen perdedor
No solo celebres sus logros en el triunfo, sino cuando demuestre ser un buen perdedor. Es realmente importante reconocer a tu hijo cuando se esfuerza, sobre todo si además maneja bien la pérdida. “Estoy muy orgulloso de ti. Con el esfuerzo que hiciste, no hay duda de que has sabido perder como un campeón”. Palabras como éstas podrán hacer una gran diferencia en tu hijo.

Por último, es muy importante que como papá o mamá, le enseñes a tu hijo con el ejemplo. Cada vez que enfrentes una situación en la que no logres obtener los resultados que esperabas, demuéstrale que sabes aceptar estas circunstancias y que eres capaz de aprovecharlas para seguir aprendiendo.

Fuente: http://www.guiainfantil.com

Con el curso ya empezado, crecen las dudas sobre las reválidas, la última gran medida de la ley educativa en vigor. El Gobierno en funciones aprobó en julio el decreto que las regula pero falta un paso más para el que se necesita una actuación vetada a un Ejecutivo en funciones: nombrar altos cargos. El Consejo Escolar del Estado, el órgano cuyo visto bueno es imprescindible para la aprobación de los exámenes externos de ESO y Bachillerato, se ha quedado descabezado. El gobierno en funciones no tiene autorización para nombrar nuevos cargos, por lo que el Ministerio de Educación no puede, hoy por hoy, terminar de tramitar las reglas de estas evaluaciones. Educación ha encargado un informe a la Abogacía del Estado para buscar soluciones, que estará listo “en los próximos días”, según un portavoz del ministerio.

El proyecto de orden ministerial que regula las características, el diseño y el contenido de estos exámenes finales debe pasar obligatoriamente por el órgano consultivo, cuyos dirigentes se marcharon el curso pasado. El presidente del Consejo, Francisco López Rupérez, y la vicepresidenta, María Dolores Molina de Juan, se han jubilado. El secretario general, José Luis de la Monja, falleció en agosto. Nadie puede convocar al máximo órgano educativo, en el que participan padres, profesores y administración.

El organismo lleva sin reunirse desde mayo, según distintas fuentes consultadas. Y, además de otros asuntos, tiene pendiente el trámite de la orden que regula las reválidas, que el Gobierno se comprometió a aprobar antes del 30 de noviembre.

La mayoría de las comunidades autónomas están en contra de estas pruebas de final de etapa —que examinan a los alumnos de 4º de la ESO (15 años y 16 años) y de 2º de Bachillerato (17 y 18)—. Muchas han anunciado que las recurrirán, igual que el sindicato CC OO. Según una encuesta de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el 80% de los docentes rechazan estas pruebas que solo otros cinco países europeos aplican en la etapa de Educación Secundaria Obligatoria. El propio Ejecutivo del PP negoció dejar sin efecto las reválidas de ESO en el pacto con Ciudadanos que acabó en una investidura fallida.

El ministro busca un pacto educativo un año después

El ministro de Educación en funciones, Íñigo Méndez de Vigo, asumió el cargo en el verano de 2015 prometiendo intentar cerrar un pacto de Estado por la educación. “Me lo piden por la calle”, señalaba en sus primeras entrevistas. Este lunes, más de un año después, inició “una ronda de contactos” para abrir negociaciones. En una nota, el ministerio del PP, que aprobó la reforma educativa en solitario, destaca su intención de que la educación “quede fuera de toda confrontación política”. El ministro tuvo la primera reunión con la CEAPA, la principal confederación de familias de la pública. “Nuestra organización no va a trabajar ni a plantear propuestas sin un Gobierno con plena capacidad de actuación”, señaló José Luis Pazos, presidente de CEAPA. El ministro recibe este martes a la confederación de padres de la concertada, CONCAPA.

La confederación de familias de la escuela pública, CEAPA, anunció ayer que presentará un recurso en la reunión que mantuvo con el ministro de Educación en funciones, Íñigo Méndez de Vigo, tras ser convocados para negociar un pacto educativo nacional.

La CEAPA forma parte del Consejo Escolar del Estado. Su presidente, José Luis Pazos, ha asegurado este lunes que la solución que baraja el ministerio para poder reunir al Consejo “pasa por convocar una mesa con los integrantes de mayor edad o de mayor antigüedad” en el organismo. Para Pazos, esa fórmula puede dejar el Consejo “sin legitimidad, dependiendo de si recae en personas que no consideremos interlocutores, como la patronal de los centros privados o como la federación de municipios y provincias, que supondría poner al frente a otro representante del PP”.

“El ministro sabe la incertidumbre que generan las pruebas”, añade Pazos. “Dice que las aprobaron en verano para cumplir la ley, pero se van a meter en un jardín del que no van a poder salir fácilmente”.

http://politica.elpais.com/politica/2016/09/19/actualidad/1474281939_594714.html?id_externo_rsoc=FB_CM

Se ha comprobado que los niños que practican deporte de manera regular, no solo llegan a tener un mejor rendimiento en la escuela, sino que suelen tener mejores relaciones sociales y llegan a ser más felices. La práctica de algún deporte es muy importante para que fortalezcan su mente, reduciendo riesgos de padecer trastornos como la depresión o ansiedad. Por otro lado, en la práctica deportiva se transmiten valores, se adquieren hábitos saludables y se adquieren buenas costumbres alimentarias.

Es importante que este tipo de actividades no sean impuestas como una obligación, sino que el niño las lleve a cabo por gusto, que le resulten divertidas, y que encuentre en ello un espacio de recreación y socialización. De acuerdo con el doctor Franchek Drobnic, fisiólogo y jefe del departamento de Investigación del Deporte del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, estos son los principales beneficios de hacer deporte:

  1. Se alcanza un mejor rendimiento académico
  2. Existe una menor probabilidad de sufrir depresión
  3. Mejora el estado de ánimo
  4. Favorece la socialización
  5. Transmite valores como la constancia, perseverancia, trabajo en equipo, competitividad y disciplina
  6. Promueve un estado de salud óptimo
  7. Mantiene un peso adecuado
  8. Reduce la probabilidad de sufrir enfermedades como la obesidad
  9. Fortalece el físico

Así que, si tu hijo aún no practica algún deporte de manera regular, ¡¿qué esperas para motivarlo?!

Fuente: www.abc.es

“La marihuana y el tabaco son una ‘pareja de hecho’ tan bien avenida ‘como el pan y la mantequilla'”. Así lo afirman los más de 80 científicos del proyecto EVICT (siglas del programa de trabajo Evidencia Cannabis Tabaco), a quienes preocupa esta unión por el efecto que tiene la mezcla y por la constatación de que durante el último año fueron más los escolares españoles entre 14 y 18 años que se iniciaron en el cannabis que en el tabaco. 146.200 (72.400 hombres y 73.800 mujeres-) empezaron con la marihuana frente a 137.000 (60.500 hombres y 76.500 mujeres, según la encuesta ESTUDES 2014) que lo hicieron con los cigarrillos.

Joseba Zabala, médico de Salud Pública del Ayuntamiento de Vitoria y coordinador del proyecto, impulsado desde el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) y financiado por el Plan Nacional sobre Drogas (PNSD), explica a EL MUNDO que las nuevas generaciones presentan respecto a las anteriores “una falta de conciencia de riesgo que supera incluso a la ya conocida conciencia de inocuidad del cannabis prevalente entre los jóvenes”.

Una de las tendencias de la última década es que la edad de inicio en el tabaco (13,6 años) y en el cannabis (14,9 años) tienden a equipararse cada vez más. “Ahora muchos adolescentes acceden al humo antes a través del porro que a través del tabaco cuando antes no era así”, indica Zabala, que destaca que “hoy día gran parte de los adolescentes españoles consume simultáneamente ambas sustancias y esto genera nuevas tendencias y consecuencias cruzadas que hay que tener en cuenta a la hora de desarrollar políticas de prevención”.

Para este especialista, “el tabaco es el gran desconocido del porro y hay mucho por estudiar de la interacción entre ambos porque un conocimiento en profundidad de este ‘nudo’ neurobioquímico THC-nicotina cuestionaría muchos de los conocimientos, creencias y leyendas urbanas que se atribuyen al cannabis y al porro”.

Según la Encuesta Global de Drogas, a diferencia de los fumadores de cannabis americanos, en Europa el 90% de los usuarios de cannabis lo mezcla con el tabaco en diferentes proporciones y con distintas formas de liado. “El añadir tabaco a la combustión del cannabis recreativo debe ser considerado como un factor de riesgo de primer nivel a considerar en todas las estrategias”. Aunque queda mucho por estudiar, Zabala destaca que “cada vez se sabe más sobre la integración entre la nicotina y los receptores cannabinoides así como el cannabis con los receptores nicotínicos. Se estudia de qué forma el tabaco prolonga y aumenta el efecto del cannabis y el papel que tiene el sistema endocanabinoide en el aumento de la adicción a la nicotina”.

En cuanto a si engancha más una sustancia u otra, el coordinador del proyecto EVICT aclara que “fumar cigarrillos duplica la probabilidad de llegar a consumir cannabis y viceversa. La mayoría de los españoles y europeos que usan cannabis fuman también cigarrillos. La mezcla tabaco cannabis aumenta por 5,1 la probabilidad adictiva del cannabis”.

Dejar una sustancia pero no la otra

Por otra parte, con respecto al abandono del cannabis y tabaco los expertos han observado que en numerosas ocasiones las personas consumidoras de ambas sustancias quieren dejar de fumar una de las dos pero no la otra.

En este sentido, la psicóloga Ana Esteban, miembro del proyecto, afirma que “es recomendable dejar de consumir conjuntamente ambas sustancias, bien de forma simultánea (tabaco y cannabis a la vez) o secuencialmente (primero una sustancia y después la otra), puesto que existe evidencia de que la abstinencia dual (dejar de fumar tabaco y cannabis) predice mejores resultados”.

La doctora Esteban explica asimismo que “estamos ante un reto científico y social que es necesario afrontar, ya que cada día se presentan nuevas evidencias que avalan la existencia de este “nudo” entre el cannabis y el tabaco”.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/08/26/57c07b1122601dc7658b4597.html

“Debemos procurar una revolución en la tecnología que nos dé invenciones y maquinarias que inviertan las tendencias destructivas que ahora nos amenazan a todos”. Así hablaba Ernst Friedrich Schumacher, en contraposición total a lo que le sucede a un menor que está todo el día pegado a las pantallas.

Porque tener en casa un menor tecnoadicto no es algo perjudicial únicamente para el propio niño, sino para toda la familia. Una adicción excesiva, en este caso a la tecnología, es un cisma grave de difícil solución, pero no es una barrera insuperable.

¿Qué es la adicción a la tecnología?

En los últimos 10 años se ha producido un crecimiento tecnológico del que no encontramos precedentes en la historia. La ciencia ha avanzado y avanza a una velocidad cada vez mayor, sin que esto necesariamente sea un síntoma de progreso.

Para muchos personas, especialmente jóvenes y adolescentes, el estar permanentemente conectado y disponer de las últimas tecnologías ya no es una opción, sino algo indispensable. Así al menos se desprende un informe de los expertos psicólogos de ISEP Clinic, el Instituto Superior de Estudios Psicológicos.

Adolescente con un portatil por la noche

Hasta ahora, realmente no hemos visto nada negativo. Sin embargo, cuando un joven es incapaz de prescindir de sus dispositivos tecnológicos, los consultan constantemente hasta el punto de interferir en su propio rendimiento académico y mental. Incluso sufren ataques de furia injustificados si se les priva de sus terminales o de la conexión a internet, podemos estar hablando de un menor tecnoadicto o una adicción a la tecnología.

Ahora bien, ¿podemos ayudar a un menor tecnoadicto? Obviamente sí, sin embargo, una vez el problema se ha ramificado, es cada vez más complejo. La mejor solución es la prevención. No obstante, trataremos de dar algunas claves para ayudar al joven a superar esta grave afección.

Cómo tratar a un menor adicto a la tecnología

Como hemos dicho, ayudar a un chico con adicción a la tecnología no es sencillo. No obstante, hay claves que podemos poner en práctica para que el joven mejore de su afección. Recuerda que tendrás que tener mucha paciencia, empatía y comprensión antes de hacer nada:

  • Además, ante la menor sospecha de que tu hijo pueda ser adicto tecnológico, habla con un psicólogo. Este debe ser siempre el primer paso. Observa al joven, estudia sus costumbres y trata de crear un cuadro exacto para hablar con el especialista, al que deberás acudir sin el niño. El profesional te dará las pautas a seguir según el nivel de gravedad.
  • Si la afección está en pleno desarrollo o crees que el adolescente aún solo presenta este problema en potencia, puedes limitar el uso de internet y datos. No le ofrezcas tarifas planas en el móvil ni conexión constante. Es preferible establecer horarios y limitaciones.
  • También es conveniente que revises las facturas. Usa tarifas que te permitan establecer el nivel de uso de los distintos terminales tecnológicos. Así podrás compartir los datos con el chico, compararlos con una utilización normal y tratar de hacerle entrar en razón.
  • Si tu niño es excesivamente joven, es buena idea retirar los dispositivos progresivamente. Se conocen adicciones tecnológicas de chicos de apenas 8 años. Tenemos que tener claro que la tecnología para ellos no es mala, se convierte en dañina en el momento en el que empieza a haber un abuso de la misma.
  • Finalmente, si tú te pasas todo el día pegado a los dispositivos es normal que el niño asuma este comportamiento como normal y no se pare a pensar de manera crítica en él. Simplemente será más fácil que te imite y más difícil que tú puedas justificar que él no puede utilizar ciertos aparatos con la misma frecuencia que tú.
Mano con un móvil

Datos de interés respecto a la tecnología

Recordemos que la tecnología no es un enemigo. Es bueno que los niños se familiaricen desde bien jóvenes con el uso de ordenadores y smpartphones. No obstante, debe ser mesurado, siempre bajo supervisión y usando mucho la comunicación para que sean conscientes de los riesgos que implican todos esos aparatos que utilizan a menudo.

También es recomendable educar a los niños en el consumo responsable, tanto de tecnología como de cualquier otra cosa. De esta forma entenderá pronto que el ordenador o el móvil no solo son instrumentos de entretenimiento, también de trabajo, estudio o comunicación.

Tampoco es buena idea una prohibición total. Recuerda que el consumo de la fruta prohibida es una tentación enorme a la que los niños no les resulta sencillo abstenerse. Es mejor fomentar el uso racional antes que el corte por lo sano.

Ayudar a un menor tecnoadicto no es fácil, pero tampoco imposible. Debemos tener en cuenta que la tecnología es parte de nuestras vidas y las suyas. Un uso responsable es la única salida saludable y sensata. No olvides que de lo contrario, el aislamiento social, la incapacidad comunicativa y otras afecciones psicológicas más graves pueden hacer acto de presencia, complicando así una posible intervención.

Los mecanismos de defensa son rutinas mentales que empleamos para defendernos de supuestos ataques. Lo cierto es que esta estrategia de protección no siempre es infundada, aunque muchas veces no la elegimos con acierto. Además, este tipo de murallas no funcionan de manera aislada, sino que lo hacen de forma integrada con el resto de mecanismos de nuestra mente.

Freud fue uno de los primeros psicólogos en señalar la existencia de este tipo de defensas dentro del marco psicoanalítico. Su fin último sería conservar nuestra auto-imagen, proteger a nuestra autoestima de emboscadas que muchas veces creamos nosotros mismos en nuestro pensamiento en una especie de juego que es quizá una de las pruebas más evidentes de nuestra incomplacencia, de nuestra falta de estaticidad.

¿Existen los mecanismos de defensa?

Freud afirmaba en el marco de su teoría psicoanalista, continuada por su hija Anna, que los mecanismos de defensa “del yo” están asociados a los impulsos inconscientes. Serían esa reacción que la física postula de manera sencilla: “para cada acción hay una reacción”.

El objetivo de estas rutinas no es más que el de reducir las consecuencias negativas de ciertos eventos, tanto internos como externos. Así, de la misma forma que nuestros músculos se preparan para correr cuando nos sentimos amenazados, también nuestra mente se prepara para defenderse cuando se siente amenazada, cuando percibe que su equilibrio y su lógica es puesta en peligro.

Persona tapándose los ojos

Una persona sana no abusaría de estos mecanismos del mismo modo que una persona sana no suele pasarse corriendo toda la vida. No se trata de que no haya amenazas, sino que las que nos plantea el mundo actual no son leones de la sabana, sino hacer informes, diseñar planes de marketing, formarnos para ser competitivos, etc.

Por lo tanto hay que prestar mucha atención a la manera en que actuamos frente a los estímulos. Por ejemplo, si cada vez que nuestra pareja dice alguna palabra o frase le atacamos, estamos bloqueando la situación e imposibilitando recibir algo positivo. Para defendernos, atacamos y generamos un contexto de lucha que no tiene sentido.

¿Cuáles son los mecanismos de defensa más habituales?

Esas herramientas que empleamos para poder enfrentar la realidad o los hechos traumáticos pueden llegar a ser patológicos y de allí reside la importancia de conocerlos, analizarlos y aceptarlos de manera objetiva. Si bien Freud postuló la existencia de 15 mecanismos de defensa, hay algunos que son más frecuentes que otros. Las 5 más habituales serían:

1. Disociación

La defensa que ofrece la disociación es el distanciamiento con la realidad, en contraste con la pérdida de realidad que se da en la psicosis.

Esta alteración puede ser repentina o gradual, transitoria o crónica. La disociación se genera como un mecanismo defensa del yo ante un suceso que pone en disputa dos ideas o dos entendimientos, el sujeto evita la asociación entre le realidad consciente y el entendimiento del yo dentro del entorno, insensibilizando las emociones o sensaciones.

2. Negación

Puede ser confundido con la disociación. La diferencia reside en que los elementos negativos de una situación son eliminados por completo en la negación y no se reemplazan por otros. Negar la existencia de algo o alguien es un mecanismo de defensa bastante utilizado.

Por ejemplo cuando fallece un ser querido y no se acepta la noticia. La persona se comporta como si el fallecimiento no se hubiera producido, incluyendo a la persona que ya no está en el presente e ignorando a los demás cuando no lo hacen.

Persona sosteniendo un columpio

3. Proyección

La proyección está asociado a una atribución falaz de las virtudes o defectos propios a los demás. Por ejemplo algo que no nos gusta de nosotros lo trasladamos a un compañero de trabajo, a la pareja o a un amigo.

También puede significar proyectar los deseos o expectativas en los otros. Un caso muy común es el de los padres que quieren que sus hijos “cumplan” todos los sueños que ellos cumplir.

4. Represión

Con la represión el individuo rechaza ideas, recuerdos, pensamientos o deseos relacionados a personas o hechos trágicos o traumáticos. Los contenidos que han sido desaprobados quedan fuera de un lugar accesible a nuestra conciencia.

Sin embargo, la bolsa en lo que acumulamos lo reprimido no es infinitamente grande ni lo reprimido es manso o tranquilo, de esta forma tiende a manifestarse aunque sea de una manera difusa y aparentemente poco relacionada con el contenido de lo reprimido.

5. Regresión

Como su nombre lo indica, la regresión quiere decir “regresar” al pasado o a una etapa anterior del desarrollo, es decir, más infantil. Por ejemplo, cuando un niño se encuentra por primera vez con su hermano menor recién nacido puede comenzar a chuparse el dedo, volverse más anárquico en su comportamiento, no hablar claro, etc.

En un joven puede suceder cuando regresa al hogar paterno durante las vacaciones de verano de la universidad. En esas semanas experimenta un “volver”  ser adolescente o niño y no se plantea las situaciones como un adulto.

Como podemos analizar, los mecanismos de defensa nos ayudan en cierta medida a que nuestra vida sea un poco más “armoniosa” y podamos alejar de nuestra mente de todo aquello que nos hace mal.

También pueden considerarse como una manera de escapar de la realidad, de no aceptar lo que nos sucede y de mentirnos a nosotros mismos. ¿En dónde reside la diferencia? En cuánto ahínco se ponemos en mantenernos a resguardo y en qué momento nos damos cuenta de que nos estamos haciendo más daño ocultando, negando o cambiando las situaciones.

Existe una tendencia a infravalorar la escritura manual como una habilidad innecesaria, a pesar de que los especialistas han advertido de que aprender a escribir puede ser la clave para, en fin, aprender a escribir.

Más allá de la conexión emocional que los adultos podamos sentir con la manera en que nosotros aprendimos a hacerlo, hay un volumen cada vez mayor de estudios sobre lo que un cerebro que se está desarrollando con normalidad aprende mientras forma letras en la página, tanto en letra de molde o manuscrita como en cursiva. En un artículo publicado este año en el Journal of Learning Disabilities, los investigadores analizaban la manera en que el lenguaje oral y el escrito se relacionan con la atención y con las denominadas aptitudes de la “función ejecutiva” (como la planificación) en alumnos entre cuarto de primaria y tercero de secundaria con y sin discapacidades de aprendizaje. Virginia Berninger, catedrática de Psicología Educativa de la Universidad de Washington y autora principal del estudio, explica que las pruebas de este y de otros trabajos indican que “la escritura manual –formar letras– hace que la mente intervenga y puede ayudar a los niños a prestar atención al lenguaje escrito”.

El año pasado, en un artículo publicado en el Journal of Early Childhood Literacy, Laura Dinehart, catedrática adjunta de Educación Infantil de la Universidad Internacional de Florida, analizaba varias posibles asociaciones entre la buena caligrafía y los resultados académicos: los niños con buena letra suelen tener mejores notas porque a los profesores les resulta más agradable leer sus trabajos. Los niños con dificultades para escribir pueden encontrarse con que consumen un exceso de atención en producir las letras, en detrimento del contenido.

Los niños con dificultades para escribir pueden encontrarse con que consumen un exceso de atención en producir las letras, en detrimento del contenido

Pero, ¿de verdad podemos estimular el cerebro de los niños ayudándolos a formar letras con la mano? Según Dinehart, en una población de niños con bajos ingresos, aquellos que tenían una buena motricidad fina relacionada con la escritura antes de los cinco años más adelante obtenían mejores resultados en el colegio. La autora pedía más investigación sobre la escritura manuscrita en los años preescolares y sobre las maneras de ayudar a los niños pequeños a desarrollar las capacidades que necesitan para “una tarea compleja” que exige la coordinación de distintos procesos cognitivos, motrices y neuromusculares.

“El mito de que la escritura manual no es más que una aptitud motriz es totalmente erróneo”, afirma Berninger. “En ella utilizamos partes motrices de nuestro cerebro, y también planificación y control motrices, pero hay una región cerebral crucial en la que coinciden la visión y el lenguaje. Es el giro fusiforme. En él, los estímulos visuales se convierten efectivamente en letras y palabras escritas”.

Letras y formas

La investigadora asegura que hay que ver las letras con el “ojo de la mente” para trazarlas en la página. Las imágenes cerebrales muestran que la activación de esta región es diferente en niños con dificultades para escribir a mano.

Los escáneres funcionales de cerebros de adultos han revelado una red cerebral característica que se activa cuando leen y que incluye áreas relacionadas con los procesos motrices. Eso ha hecho pensar a los científicos que el proceso cognitivo de la lectura puede estar conectado con el proceso motor de formación de las letras.

Karin James, catedrática de Ciencias Psicológicas y del Cerebro de la Universidad de Indiana, realizó escáneres cerebrales de niños que aún no sabían escribir en letra de molde. “Sus cerebros no distinguen las letras; reaccionan ante ellas igual que ante un triángulo”, observaba.

Una vez que se enseñaba a los niños a escribir, los patrones de activación cerebral en respuesta a las letras mostraban una actividad mayor de la red de la lectura, incluido el giro fusiforme, junto con el giro frontal inferior y las regiones parietales posteriores del cerebro que los adultos utilizan para procesar el lenguaje escrito, aunque los niños estaban todavía a un nivel muy inicial como escritores.

“Las letras que producen por sí mismos son muy caóticas y variables, y eso es algo verdaderamente bueno dado cómo aprenden los niños”, dice James. “Parece ser una de las grandes ventajas de escribir a mano”.

Los especialistas en escritura manual se han esforzado en responder a la pregunta de si la letra cursiva confiere aptitudes y beneficios especiales más allá de las ventajas que proporciona la letra de molde. Beringer cita un estudio de 2015 que indica que, si se empieza aproximadamente en cuarto de primaria, la capacidad de escribir en cursiva da ventaja a la hora de deletrear y redactar, quizá debido a que los trazos conectados ayudaban a los niños a conectar las letras formando palabras.

En los niños pequeños con un desarrollo normal parece que teclear las letras no genera la misma activación cerebral. Por supuesto, a medida que nos hacemos mayores, la mayoría de nosotros pasamos a escribir a máquina, aunque, igual que muchos de los que enseñan a alumnos universitarios, yo misma me he enfrentado al tema de los ordenadores portátiles en clase más porque me preocupa que la atención de los alumnos se distraiga que por fomentar la escritura manual. No obstante, según los estudios sobre la toma de apuntes, parece que “es menos probable que los estudiantes universitarios que escriben en un teclado recuerden los contenidos y sepan reproducirlos que si escriben a mano”, afirma Dinehart.

Según Berninger, la investigación indica que los niños necesitan una formación introductoria en letra de molde, a continuación dos años de aprendizaje y práctica con la letra cursiva que empezarían en tercero de primaria, y luego algo de atención sistemática a la mecanografía a ciegas.

Es muy probable que utilizar un teclado, y especialmente aprenderse las posiciones de las letras sin mirar las teclas, se beneficie de las fibras que se intercomunican en el cerebro, ya que, a diferencia de lo que ocurre con la escritura manual, los niños utilizan las dos manos para teclear. “Lo que defendemos es que se enseñe a los niños a ser escritores híbridos”, precisa Berninger. “Primero a escribir a mano, por la lectura, ya que la escritura manual facilita un mejor reconocimiento de las letras; luego, la letra cursiva para el deletreo y la redacción; a continuación, empezando en los últimos cursos de primaria, la mecanografía a ciegas”.

Como pediatra, creo que se trata de otro caso en el que deberíamos tener cuidado de que la fascinación del mundo digital no prive de experiencias importantes que pueden tener impactos reales en los cerebros en rápido desarrollo de los niños. Dominar la escritura manual, aunque sea con mala letra, es una manera de hacer tuyo el lenguaje escrito en sentido profundo.

“En conjunto, mi investigación se centra en cómo el aprender e interactuar con el mundo utilizando nuestras manos tiene efectos realmente importantes para nuestra cognición”, concluye James; “en que escribir a mano cambia la función cerebral y puede cambiar el desarrollo del cerebro”.

© New York Times News Service.

Aquí tienes 10 señales que pueden indicar que estás bebiendo demasiado:

1.- Tu consumo de alcohol se considera de riesgo:
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), si bebes más de 28 UBE a la semana si eres hombre ó 17 UBE a la semana si eres mujer, se considera que tu consumo de alcohol es de riesgo (1 UBE equivale a una cerveza, copa de vino, carajillo o chupito – 2 UBE equivale a un whisky o combinado). Del mismo modo, si tomas más de 6 UBE en un solo episodio, también se considera de riesgo.

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2.- Alternas períodos de abstinencia con períodos de una fuerte ingesta de alcohol (superiores a 6 UBE en un mismo día o noche) y este tipo de consumo cada vez es más habitual.
3.- Te das cuenta de que cada vez que sales o realizas algún acto social bebes grandes cantidades de alcohol. O piensas que si no bebe no te lo pasas tan bien, o no te relacionas con los amigo/as, o te cortas y no ligas…
4.- Alguna vez has pensado: “hoy salgo y no bebo” y no lo has podido cumplir. Y esto cada vez te ocurre más.
5.- Bebes alcohol en contextos o situaciones que son incompatibles con la ingesta de alcohol y no lo haces de forma puntual sino que empieza a convertirse en un hábito (sales del trabajo para beber, bebes aunque tengas que conducir después o antes de manipular o usar maquinaria peligrosa, bebes cuando estas al cuidado de menores…).
6.- Tienes consecuencias legales como consecuencia del consumo de alcohol, como pueden ser controles de alcoholemia positivos, multas de tráfico por haber bebido, peleas bajo los efectos del alcohol…
7.- Empiezas a tener consecuencias laborales como absentismo, o llegar tarde al trabajo por estar bajo los efectos de la ingesta de alcohol o por estar de resaca. Baja tu rendimiento laboral o rendir igual te cuesta mucho más esfuerzo, o bien estas deseando que llegue la hora de acabar para ir a tomar algo.
8.- Te das cuenta de que tus relaciones sociales o sentimentales empiezan a verse deterioradas por el consumo de alcohol. Cada vez tienes más discusiones, haces bromas pesadas o que molestan al otro cuando bebes; los demás te dicen que bebes demasiado o que te pasas cuando bebes.
9.- Te das cuenta de que empiezas a dejar de hacer actividades de tiempo libre que antes hacías y ahora no te apetecen, sin razón objetiva: aficiones, deporte, salidas, etc. Dejas de cumplir con responsabilidades personales, familiares, sociales, laborales y académicas, o te cuesta mucho más esfuerzo realizarlas.
10.- Te ves o te dicen que cada vez estas más irritable, más pasota, más encerrado/a en tí mismo/a, más callado/a, te guardas más lo que sientes, te sientes más apático/a, cada vez más triste, más apagado/a, con menos ilusión sin motivo aparente (debes saber que el alcohol, en contra de lo que la mayoría de personas creen, es un depresor del Sistema Nervioso Central y por tanto, aunque aparezca un efecto euforizante los primeros minutos después de beber, poco después llegan efectos depresores….)

Si cumples alguna de estas señales y además superas el límite de ingesta de alcohol diario o semanal que la OMS señala como normalizado, tu consumo de alcohol sí es abusivo.
Los profesionales que trabajamos en el campo de las adicciones aconsejamos pedir ayuda a tu entorno más inmediato y plantearte la posibilidad de solicitar ayuda profesional si no puedes frenar la situación por tí solo/a. En este caso acude al circuito de tratamiento de las adicciones de la Fundación Salud y Comunidad y te ofreceremos la modalidad de tratamiento más adecuada en tu caso.

Un niño no nace para estar quieto, no tocar cosas, ser paciente o entretenerse a sí mismo. Un niño no nace para estar sentado, viendo la televisión o jugando con la tablet. Un niño no quiere estar callado todo el tiempo.

Ellos necesitan moverse, explorar, buscar novedades, crear aventuras y descubrir el mundo que les rodea. Ellos están aprendiendo, son esponjas, jugadores natos, buscadores de tesoros, terremotos en potencia.

Ellos son libres, almas puras que buscan volar, no quedarse a un lado, encadenarse o ponerse los grilletes. No los hagamos esclavos de la vida adulta, de las prisas y de la escasez de imaginación de sus mayores.

No los apresemos en nuestro mundo de desencanto, potenciemos su capacidad de asombro, garanticémosles una vida emocional, social y cognitiva rica en contenidos, en perfumes de flores, en expresión sensorial, en alegrías y conocimiento.

¿Qué pasa en el cerebro de un niño cuando juega?

Los beneficios que tiene el juego para los niños a todos los niveles (fisiológico-emocional, comportamental y cognitivo) no es un misterio. De hecho podemos hablar de múltiples repercusiones interrelacionadas que tiene:

  • Regula su estado de ánimo y su ansiedad.
  • Favorece la atención, el aprendizaje y la memoria.
  • Reduce la tensión neuronal favoreciendo la calma, el bienestar y la felicidad.
  • Magnifica su motivación física, gracias a lo cual los músculos reaccionan impulsándolos a jugar.
  • Todo esto favorece un estado óptimo de imaginación y creatividad, ayudándoles a disfrutar de la fantasía que les rodea.

La sociedad ha ido alimentando la hiperpaternalidad o, lo que es lo mismo, la obsesión de los padres porque sus hijos alcancen unas habilidades específicas que garanticen una buena profesión en el futuro. Se nos olvida, como sociedad y como educadores, que los niños no valen por una nota escolar y que al no cejar en nuestro empeño de priorizar los resultados estamos descuidando las habilidades para la vida.

El valor de nuestros infantes es el de pequeñas personitas que necesitan que los amemos de manera independiente, no se definen por sus logros o por sus fracasos sino por ser ellos mismos, únicos por naturaleza. Como niños no somos responsables de lo que recibimos en la infancia pero, como adultos, somos totalmente responsables de arreglarlo.
Niña saltando

Simplificar la infancia, educar bien

Que cada persona es única es algo que solemos decir con frecuencia pero que realmente tenemos poco interiorizado. Esto se refleja en un hecho simple: establecemos una serie de reglas para educar a todos nuestros niños.

Realmente este es un error muy extendido y que no es para nada congruente con lo que creemos tener claro (que cada persona es única). Por lo tanto no es de extrañar que la confluencia de nuestra creencia y nuestra acción resulte conflictiva en la crianza.

Por otro lado, tal y como afirma Kim Payne, profesor y orientador estadounidense, estamos criando a nuestros niños en el exceso de, concretamente, cuatro pilares:

  • Demasiada información.
  • Demasiadas cosas.
  • Demasiadas opciones.
  • Demasiada velocidad.

Estamos impidiéndoles explorar, reflexionar o liberarse de las tensiones que acompañan a la vida cotidiana. Estamos atiborrándolos de tecnología, de juguetes y de actividades escolares y extraescolares, estamos distorsionando la infancia y, lo que es más grave, estamos impidiéndoles jugar y desarrollarse.

En la actualidad los niños pasan menos tiempo al aire libre que la gente que se encuentra en prisión. ¿Por qué? Porque los mantenemos “entretenidos y ocupados” en otras actividades que creemos más necesarias, intentando que se mantengan impolutos y no se manchen de barro. Esto es intolerable y, ante todo, extremadamente preocupante. Analicemos algunas razones de por qué debemos cambiar esto…

  • El exceso de higiene aumenta la posibilidad de que los niños desarrollen alergias, tal y como demostró un estudio del hospital de Gotemburgo, en Suecia.
  • No permitirles disfrutar al aire libre es una tortura que encarcela su potencial creativo y de desarrollo.
  • Mantenerlos pegados a la pantalla del móvil, de la tablet, del ordenador o de la televisión es altamente perjudicial a nivel fisiológico, emocional, cognitivo y comportamental.
Clase con profesora y niños

Podríamos seguir, pero realmente llegados a este punto creo que la mayor parte de nosotros ha encontrado ya innumerables razones que justifican que estamos destruyendo la magia de la infancia. Como afirma el educador Francesco Tonucci:

“La experiencia de los niños debería ser el alimento de la escuela: su vida, sus sorpresas y sus descubrimientos. Mi maestro siempre nos hacía vaciar los bolsillos en clase, porque estaban llenos de testigos del mundo exterior: bichos, cuerdas, cromos, boliches… Pues hoy deberíamos hacer lo contrario, pedirle a los niños que muestren lo que llevan en los bolsillos. De esta forma la escuela se abriría a la vida, recibiendo a los niños con sus conocimientos y trabajando alrededor de ellos”.

Esta, sin duda, es una manera mucho más sana de trabajar con ellos, de educarles y de garantizar su éxito. Si en algún momento se nos olvida esto debemos mantener muy presente lo siguiente: Si los niños no necesitan meterse urgentemente en la bañera, es que no han jugado lo suficiente. Esta es la premisa fundamental de una buena educación.