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La adaptación a la rutina tras las vacaciones puede ocasionar determinadas alteraciones emocionales y físicas conocidas como el llamado “síndrome de depresión postvacacional”. Este es un trastorno que no solo sufren los adultos, sino que también afecta a los niños que deben recuperar su ritmo habitual en cuanto a horarios, alimentación y actividades en muy poco tiempo y con la dificultad añadida de que, en el caso de los niños, es más complejo identificar el trastorno. Según Marta Campo, jefa del servicio de Psicología del Hospital Sanitas La Zarzuela, ?en realidad no existe una patología de depresiónpostvacacional como tal tipificada en los manuales de clasificación internacionales, pero al regresar del periodo vacacional pueden aparecer reacciones que responden a una dificultad por parte de la persona a retomar su vida diaria?.

Los síntomas de este síndrome de depresión postvacacional en niños pueden incluir insomnio, llanto o somatizaciones digestivas como vómitos o diarreas. Estos síntomas responden a un rechazo al colegio, cuyas causas podrían existir antes de las vacaciones. Los expertos recomiendan a los padres ayudar a identificar los aspectos positivos que tiene el final de las vacaciones, lo que facilitará que el niño se adapte a la nueva etapa sin problemas. Ver a los compañeros de clase, recuperar sus juguetes o dormir de nuevo en su habitación de casa son alguno de estos puntos positivos que los padres pueden utilizar para que los niños tengan ilusión por recuperar su rutina diaria.

http://www.muyinteresante.es/salud/preguntas-respuestas/ilos-escolares-sufren-sindrome-post-vacacional

 Es un momento de pánico. Estás discutiendo con tu hijo sobre alguno de los temas clásicos por los que todo adolescente y sus padres han peleado a lo largo de la historia desde que se inventó el lenguaje. Es posible que estés cansado, un día largo que te pilla con las defensas bajas. Y de repente sucede. Sin pensarlo, casi como un reflejo, salen de tu boca esas palabras que tantas veces escuchaste a tus padres y que, tantas veces también, te juraste no pronunciar nunca si alguna vez tenías tu propia familia. Pero ahí están y es posible que si haces un poco de memoria seas capaz de recordar lo que sentías al oírlas en tu más tierna adolescencia -aunque ahora siendo tú el padre lo de la ternura en la adolescencia te parece una broma-, pero no has podido evitar soltarlas. Y lo peor no es que te hayas convertido en tus padres: lo peor es que la mayoría de esas frases no aportan nada bueno.

Para esta ardua tarea hemos preguntado a tres expertos: Eva Bach, pedagoga, maestra y escritora de varios libros sobre adolescentes; Sonia Cervantes, psicóloga, escritora y terapeuta de programas como Hermano mayor, y Carlos Pajuelo, psicólogo, profesor en la facultad de Educación de la universidad de Extremadura y autor del blog Escuela de padres.

“Una frase como ‘me has decepcionado’ no debería decirse jamás. Le transmitimos que hay un punto de inflexión en el que el joven siente que no sabe si podrá volver a estar a la altura”

Antes de nada nos ofrecen consejos previos. “Con los hijos hay que pelearse, no queda otra”, asegura Pajuelo, que aconseja no olvidar que “los adolescentes son personas que están en formación” y esa educación depende de los padres. Por ello, “el adulto siempre es el que debe mantener la calma”, recalca Cervantes, Así que es mejor esperar un poco antes de enfrentarnos a lo que puede ser un problema. “Es importante que no queramos arreglar las cosas cuando el conflicto está candente”, puntualiza Bach. Y si todo falla, casi siempre hay solución. “A veces en las equivocaciones de los padres encontramos una oportunidad para enseñar”, señala Pajuelo.

Hemos seleccionado, con la ayuda de los especialistas, 15 frases que no se deberían decir…

“Me has decepcionado”

Es una de las frases más duras que pueden escucharse; a veces puede asomar a la punta de la lengua de los padres, pero es ahí donde se debe quedar porque, además, normalmente, no es cierta. Lo explica la psicóloga y escritora Sonia Cervantes: “Esto no debería decirse jamás. Le transmitimos que hay un punto de inflexión en el que el joven siente que no sabe si podrá volver a estar a la altura, y puede ser aún peor”. O sea, el adolescente puede pensar: “Si ya le he decepcionado, de perdidos al río”.

“Te lo dije”

Es posible que sea una de las frases más odiosas que todos hemos escuchado y la gran mayoría de las veces la oímos en nuestra adolescencia aunque lo cierto es que no sirve para absolutamente nada, a juzgar por lo que opinan los adolescentes. “Esta frase es una falta de confianza hacia el adolescente, le estás diciendo que creías que no era capaz”, señala Sonia Cervantes.“Hay que advertir antes. Después lo que habría que hacer es hincapié en el aprendizaje, que el adolescente aprenda del error”, remata Eva Bach.

“Ya lo entenderás cuando seas mayor”

La realidad de esta frase es que los padres no tienen una bola de cristal, así que no pueden saber que sus hijos entenderán en un futuro lo que les dicen ahora. “Es importante que lo que les decimos sea razonable y razonado”, asegura Bach. Y esta argumentación no es ni una cosa ni la otra, y en el fondo lo sabemos.

“Deberías aprender de…”

Si a ningún adulto le gusta que le comparen, y más en esos términos, con otra persona ¿por qué le iba a resultar agradable escucharlo a un adolescente? “Sólo comparamos una parte, la que nos interesa, del comportamiento de otra persona. Hay que demostrarles que tenemos confianza en que sabrán organizar su vida y educarles para ello”, argumenta Carlos Pajuelo.

“No es para tanto”

Quizás en esta frase hay un trasfondo positivo: intentar que nuestro hijo descubra que el que le haya dejado esa novia con la que lleva tres semanas en realidad no es el fin de su vida sentimental. Sin embargo, es una frase que hay que evitar porque puede ningunear los sentimientos del crío. “Para ellos son problemas importantes y serios y a veces es necesario estar mal. Tienen que aprender que hay veces que hay problemas, que no pasa nada por estar tristes ya que es parte de la vida. Y, además, deben aprender a superar los reveses”, afirma Pajuelo. La frase “no es para tanto” también tiene otra vertiente negativa, que señala Cervantes: “No fomenta la comunicación porque la próxima vez que le pase algo no te lo contará porque pensará que para qué”.

“No deberías fumar, beber, o cualquier otra cosa que nosotros sí hacemos”

“Los hijos aprenden con lo que los padres hacen, aprenden de su comportamiento”, asegura Pajuelo. Así que decirles que no deben hacerlo porque sí o utilizando la ya denostada frase “ya lo entenderás cuando seas mayor” no es demasiado útil. ¿La mejor opción? “Hablar. Hay que darles información y no perder los papeles”, sentencia.

“No me gusta ese chico/chica/amigo/amiga para ti”

Si nos retrotraemos a nuestra época de adolescente, recordaremos que oír esa frase de boca de nuestros padres era un aliciente inmediato para querer estar mucho más con esas personas. “Es mejor preguntar qué es lo que encuentra en estos amigos que le hace sentir bien, qué es lo que ellos le aportan. Ahí es donde nos puede dar pistas y podemos encontrar otras maneras de satisfacer esa necesidad”, indica Bach, que además hace de abogado del diablo y asegura: “Nos preguntamos pocas veces si nuestros propios hijos son una buena compañía”.

“Te daba un bofetón…”

Es cierto que, afortunadamente, cada vez es menos habitual encontrar a padres que recurren a la violencia, pero aún existen los que no la usan pero la mentan. “Se transmite que con agresividad y violencia las cosas se arreglan. Si te pegan, el que fracasa es el que da la torta no el que la recibe”, explica Cervantes. Por no hablar de que el aprendizaje en este tipo de situaciones es nulo. “Solo aprende a evitar la agresión de la forma que sea”, explica el especialista.

“Yo a tu edad…”

Tú a su edad pagabas con pesetas, jugabas en la calle hasta la noche casi sin vigilancia y viajabas en un coche sin cinturón de seguridad. “No se pueden comparar los tiempos: antes las cosas no eran mejores, eran diferentes. Nuestra sociedad actual ha generado otra forma de comportamiento”, argumenta Pajuelo. Sin olvidar que “los padres tenemos recuerdos selectivos”. Porque desde luego a ningún padre se le ocurriría ahora meter a sus hijos en un coche sin cinturón porque era lo que se hacía cuando él tenía su edad.

“Eres un maleducado”

Esto, si lo pensamos bien, es tirar piedras contra nuestro propio tejado. “No hay que olvidar que los educamos nosotros. Con esta frase no solo atacamos su autoestima, sino que además nos estamos descalificando a nosotros mismos”, apunta Bach. “Es un etiquetaje que debería corregirse con un ‘has actuado de forma incorrecta”, puntualiza Cervantes.

“Eres un inútil”

Al igual que con la frase anterior, esta no tiene nada de positivo: estamos etiquetando y además lo hacemos con una persona que está en plena formación, como si lo que hay ya fuera definitivo. En general cualquier frase negativa que contenga un “eres un…” es una mala idea. “Hay que centrarse en la conducta no en el individuo”, explica Cervantes.

“Ahí tienes la puerta, pero si sales no vuelvas a entrar”

“Esto es muy típico de padres flamencos que, por cierto, suelen tener hijos igual de flamencos que aceptan el envite y se van de casa”, reflexiona Pajuelo. “Cuando los hijos están descontrolados necesitan padres controlados”, añade. Y ese tipo de amenazas, son la antítesis a estar controlado.

“Como sigas así vas a ser un desgraciado”

“Esa frase solo asusta al que la dice”, asegura Pajuelo. Y volvemos a la premisa anterior: los adolescentes necesitan padres controlados, no que les suelten amenazas vanas y sin sentido. “Después de discutir con un adolescente, él normalmente dormirá sus ocho horas mínimo y sin embargo sus padres estarán desvelados”, observa. Así que cuanto más se conserve la calma, mejor.

“Me sacas de quicio”

Aquí culpabilizamos al adolescente de una reacción nuestra. “Los culpables somos nosotros. No nos sacan de quicio ellos, sino la situación y no sabemos cómo llevarla de una mejor manera”, sentencia Bach. Lo mejor es esperar un poco, calmarnos todos, y hablar cuando sea posible hacerlo de una forma productiva.

“Contigo no hay manera”

Estamos dando por perdida a una persona a la que, seguramente, le queden más de 50 años de vida. Entonces esta frase es, cuanto menos, un poco tajante. “Lo mejor es decir que tiene que haber una manera, lo que pasa es que hay que seguir buscándola. Así responsabilizamos al adolescente para que nos ayude a buscarla”, aconseja Bach.

Ya están en boca de todos los anuncios navideños, y es que queda poco para estas fechas tan especiales. Se han comenzado a llenar las calles de luces y nuestra televisión de campañas publicitarias que aprovechan a tocarnos el corazón mientras nos venden sus productos.

Los anuncios de marcas como Freixenet, El Almendro, Coca-Cola o los últimos años de Campofrío, terminan siendo comentados por todos debido a su originalidad. El año pasado, el anuncio de La Lotería prescindió de su particular “calvo” y tuvo un aluvión de críticas. Este año, mucho más emotivo, se ha ganado el corazón de muchos espectadores. Os lo mostramos a continuación, con otros anuncios que también nos emocionaron en su momento.

Muñecas Famosa 1970

Airtel 1999

Freixenet 2008

Iberia 2009

El Almendro 2010

Coca-Cola 2011

Campofrío 2012

Campofrío 2012

Vodafone 2012

Es importante hacer un autoanálisis y balance de lo que hizo durante el año que termina. Después hay que analizar si desea continuar con su vida habitual o se hacen necesarios algunos cambios.

‘Para este año prometo ser mejor estudiante y tener mejores notas’, ‘Voy a ser más atenta con mis padres’, ‘Iniciaré mis estudios universitarios’, ‘No dejaré para después mis labores’.
Estos pueden ser algunos de los propósitos que desea trazarse para el próximo año, sin embargo, varios se quedan en eso, propósitos.
Para elaborar su lista de intenciones y aspiraciones para el nuevo año, es importante que haga un autoanálisis y balance de lo que hizo durante este año. Enfoque sus prioridades, lo que desea y si estos propósitos le van a permitir mejorar en su vida personal y en su futuro profesional.
Analice entre los objetivos que se trazó durante este año que está por finalizar, cuáles cumplió, cuáles quedaron pendientes y cuáles nuevos puede incluir.
Sin importar qué tipo de proyectos desee lograr para este año, recuerde que todo lo conseguirá si se esfuerza, es perseverante y confía en usted mismo.

Preguntas y respuestas

Juan Gabriel Sánchez
Sicólogo especializado en Juventud.
¿Cómo elaborar la lista de propósitos para el nuevo año?
Los jóvenes difícilmente hacen planes a largo plazo. Cuando hay fallas es necesario proponerse cómo van a mejorar esas fallas. Pero ellos no hacen plantes concretos, formales y deberían hacerlo. Pero ese pensamiento inmediatista se da especialmente por la cultura en que vivimos. Nuestra cultura es de vivir el momento y gastar el día, no les enseñamos a los muchachos a planear.
¿Cuál es el mejor momento para realizar esa lista de propósitos?
Durante las vacaciones los jóvenes sacan tiempo para organizar su cuarto, en ese momento también se debe organizar su nuevo año, mirar los pendientes del año que va a terminar, qué planes a futuro hay, lo qué quiere para ese año y qué tiene que hacer para lograrlo.
¿Se debe programar un plan o dejar que surjan las cosas espontáneamente?
La idea es programar, tener un plan, una organización y más para un joven. Sin embargo se debe dejar un espacio para cosas inesperadas, no todo puede estar programado, hay también que organizar y reacomodar las cosas.

LA VOZ DEL EXPERTO

Gilberto Niño
Sicólogo
“Efectivamente hay que elaborar un plan. Este debe estar enmarcado en tres tipos de objetivos: el primero es lo que se cumplirá a corto plazo. El segundo a mediano plazo, que son los que generan más expectativa; y los de largo plazo, son las metas a cumplir en un tiempo más prolongado”, explicó el especialista.
Asimismo enfatizó que los propósitos deben ser ideales relacionados con su vida personal, ya que le permitirán crecer cada día; familiar, porque dentro del hogar siempre se presentarán dificultades y su participación para mejorar les hará sentirse útiles, y profesional, que es donde buscan qué quieren para su vida, identificar lo que les genere pasión y gusto, esto los hará profesionales exitosos.
“Cuando los jóvenes elaboren su plan de objetivos, deben estar orientados por un adultos, que los sensibilice, que tracen sus metas de corazón”, afirmó Niño.
Y advirtió que aunque muchas personas aprovechan está época para plantear sus propósitos, el momento indicado es “desde el instante que cuando se quiera cumplir lo que se proyecta”.
“Esta temporada es la adecuada por la fecha, ya que comienza un nuevo año donde pensamos que tenemos 365 días para cumplir lo que queremos, pero si esta fecha ha pasado aún está a tiempo, los planes parten desde el momento que se quiera cumplir, desde el corazón”, concluyó Niño.

Se debe planear y organizar
Comienza el 2015 y desde ya está pensando que tiene 365 días para llevar a cabo sus proyectos. Seguramente este año se está repitiendo ¡Este año si lograré lo que me propongo! No obstante, muchos jóvenes, según el sicólogo Juan Gabriel Sánchez, no planean su futuro y viven de lo que les suceda cada día.
Va a comenzar el año y es necesario reflexionar acerca de lo que espera para estos 365 días, este nuevo ciclo.
“Los jóvenes no hacen plantes concretos, formales, pero deben hacerlo. En nuestra cultura tenemos un pensamiento inmediatista, vivir lo que ocurre cada día”, puntualizó Sánchez.

“Los jóvenes difícilmente hacen planes a largo plazo, ellos son inmediatistas, viven el aquí y el ahora, pero no qué va a pasar mañana”,
Juan Gabriel Sánchez, Sicólogo especializado en Juventud

Seis Modos de Comenzar el Año nuevo por Chris Elliott (6 Ways to Start the New Year Doing Instead of Dreaming)
Es la época del año donde las personas tratan de desarrollar sus propósitos para el nuevo año.  De acuerdo con Chris Elliott, autor de “6 Ways to Start the New Year Doing Instead of Dreaming”,  se debe elaborar una estrategia que permita reforzar las intenciones, para ello es necesario:
– Mentalizarse para el cambio. No importa cuál sea el propósito. Tiene que estar muy convencido de ¿Por qué va a hacerlo? y ¿Para qué? Reflexione sobre el asunto y madure la idea de tal forma que no le quede la menor duda de lo que quiere hacer y de las ventajas que acarreará el cambio.
– Aprenda todo lo que pueda acerca del propósito. Esto sirve para cualquier propósito que no se haya planteado antes. Infórmese todo lo que pueda sobre cómo va a ser el camino y sobre el trabajo que le va a suponer, sin dejar a un lado las dificultades que previsiblemente encontrará.
– Elimine actividades que no sirven. En muchas situaciones, el nuevo propósito va a ser incompatible con sus costumbres actuales. En lugar de eliminar esas costumbres drásticamente, empieza a recortarles tiempo.
– Trace metas realistas. Adáptelo a su personalidad y a las circunstancias en las que se desenvuelva. Esto viene a significar que concrete el propósito en objetivos graduales válidos exclusivamente para usted.
-Busque apoyo. Sería genial que encontrara a alguien que se haya propuesto lo mismo que usted y que comparta la motivación por lograrlo. Aunque, si no es el caso, al menos busque alguna persona con la que pueda charlar sobre el proceso; alguien que lo entienda y se alegre con su cambio.
– Empiece ahora mismo. Aprender, planificar y buscar apoyos (si los hay) durante la marcha será más difícil que si comienza un poco antes a preparar el cambio.

http://www.vanguardia.com/vida-y-estilo/jovenes/137141-ano-nuevo-propositos-nuevos

¿Nos estamos pasando con los regalos? ¿Somos capaces de controlar lo que les damos a nuestros pequeños en estas fiestas? A veces consentimos mucho. Muchas regalamos de mas. Y hacemos que nuestro hijo padezca el síndrome del niño hiperregalado. El pequeño que lo padece “es aquel que sufre ante la avalancha de obsequios y regalos en un mismo día”, explica por correo electrónico la doctora Marisa Navarro, terapeuta y autora de los libros La medicina emocional y El efecto tarta. “Hay tantos focos en los que poner la atención que el niño es incapaz de concentrarse en ninguno. Esto provoca que se disperse y llegue incluso a perder la ilusión. Es por ello que al contrario de lo que se pretende, llegue a frustrarle y así se vuelva apático, se enfade y empiecen las quejas, con el típico “esto no es lo que quería” y otras cosas peores, que tan mal sientan a los padres”, añade.

¿Cuándo se padece este síndrome?

Cumpleaños, días de Navidad y Reyes, son los más propicios para que los niños lo sufran, ya que además de los regalos de los padres, están los de familiares y amigos. En algunos casos, especialmente en los niños que pasan menos tiempo con sus padres, este síndrome puede ser algo habitual, cuando se intenta suplir la falta de atención con regalos, y también cuando se les quiere premiar constantemente y, para ello, se recurre una y otra vez a objetos materiales. “En estas situaciones, el estado de estos niños es peor, pues están ya tan acostumbrados a los regalos materiales, que les llegan en tantas ocasiones y muchas veces sin un motivo concreto, que no son capaces de conectar con la emotividad propia de los días de Reyes o Navidad, e incluso están tan desconcentrados, que no saben ni lo que quieren, ni que pedir”, incide la experta.

¿Los padres somos responsables? “Exactamente, tenemos mucha responsabilidad en esto, pues pensamos que llenar el árbol de regalos y que ellos vean gran cantidad de paquetes cuando se despiertan, es la mejor manera de demostrarles nuestro amor”, explica la doctora. Según la experta, esto es la consecuencia del sentimiento de culpa que tenemos los padres por no tener el suficiente tiempo para estar con ellos, y pensar que no les prestamos la atención que requieren, por lo que les compramos más, incluso, de lo que ellos piden. “Por otro lado, están los padres, que quieren constantemente demostrar, ya sea ante otros padres o familia, lo pendientes que están de sus hijos, o lo mucho que les quieren y. para ello, les llenan de obsequios. O los padres separados, que entran en competencia por a ver quién regala más y en consecuencia quiere más al niño”, argumenta. Pero si nos damos cuenta, el día de Navidad o Reyes no suele ser un día en el que los niños se frustren y se enfaden, por no haber recibido todo lo que han pedido, “sino que simplemente abren lo que tienen y comienzan a disfrutar con ello”, continúa.

Consecuencias del síndrome del niño hiperregalado

Las consecuencias de hiperregalar a los niños son muy perjudiciales, ya que se les transmiten unos valores muy negativos, como dar poco o ningún valor a las cosas, o pensar que todo es fácil de conseguir, y que no necesitan esforzarse para obtener lo que desean. “De esta manera, estos niños se vuelven enormemente cómodos y, en consecuencia, tenemos pequeños frustrados y con falta de imaginación e ilusión por las cosas, o consumistas, caprichosos e indecisos, y que solo dan importancia a lo material”, sugiere la doctora Navarro. “Además, les enseñamos a crearse necesidades que en realidad no tienen. Estas características les acompañarán cuando sean adultos, y se reflejarán en todas las facetas de su vida”, incide.

¿Pautas a seguir?

Lo ideal es recibir como máximo cuatro o cinco regalos, siempre que sea posible.

  • Lo ideal es recibir como máximo cuatro o cinco regalos, siempre que sea posible. Estos deberían consistir en: un libro, siempre; algo útil como un nuevo estuche de pinturas para la escuela; algo necesario como unos nuevos zapatos o algo de ropa y, por supuesto, algún juguete que desee, del que habéis estado hablando al escribir la carta.
  • Si es posible una buena idea es recibir algo para otros niños, ya sea para algún familiar o para algún niño que pueda necesitarlo. Esta es una buena oportunidad para educarles en valores como saber compartir, o la amistad, la solidaridad, la bondad, generosidad, gratitud, empatía y muchas otras capacidades tan positivas, que les acompañarán en su vida adulta.

Consejos prácticos

  1. El mejor consejo es dedicar un rato a escribir la carta a los Reyes para conocer que es lo que más desean y qué les hace ilusión, pero más importante todavía, aprovecharla para estar tiempo con tus hijos, conocerles un poco mejor, cuidar el vínculo de amor que os une y educarles en aspectos tan importantes como la moderación, la solidaridad, la toma de decisiones, o el establecimiento de prioridades.
  2. Enseñarles a razonar, comentarles de antemano que en estas fechas los Reyes o Papá Noel, tienen que atender las peticiones de muchos niños, y es posible que no puedan traer todo lo que desearían.
  3. Háblarles de lo afortunados que son por recibir regalos, pero sobre todo por tener personas que les quieren y les cuidan a su alrededor.
  4. Y si la avalancha de juguetes por parte de familiares y amigos es enorme y no se puede evitar, también puede ir dosificándose la entrega en varios días, para que puedan centrar su atención y disfrutar más de los regalos. Aunque lo mejor, es ponerse de acuerdo con estos para que esta situación no se produzca.

Apague la tele. Controle la carta a los Reyes. Comience con una lista de deseos desde septiembre. Todos estos son trucos que puedes aplicar con tu hijo para que se aleje del consumismo. Y no solo en Navidad, también el resto del año. “La función del niño es pedir. Entra en un supermercado, ve un catálogo de juguetes, ve los anuncios de la televisión y lo quiere todo”, explica por teléfono Inma Marín, asesora pedagógica, experta en juego y educación y miembro del Comité de Expertos de Imaginarium. “En Navidad, los niños se ven más sometidos al consumismo porque todos los juguetes y regalos llegan de una sola vez. Y los fabricantes lo saben y saturan y saturan”, añade la experta. “Si fuéramos capaces de dividir este cúmulo de regalos durante todo el año, sería mucho más fácil lidiar con el consumismo”, reitera. Y dejar de relacionar la cantidad de regalos con la felicidad.

El 24,03 % de los padres españoles considera que la principal causa de la felicidad de sus hijos durante la Navidad son los juguetes que van a recibir durante estas fechas, tal y como desprende el II Estudio sobre Felicidad e Infancia elaborado por Imaginarium. Esta elección es la segunda causa señalada como origen de la felicidad de los niños durante las fechas navideñas, por delante de otras opciones como hacer planes en familia o el hecho de tener vacaciones en esta época del año.

La carta a los Reyes Magos

“Lo mejor para controlar el consumismo en Navidad es con la Carta a los Reyes Magos. Me explico, con unos pequeños trucos se puede conseguir mucho. Por ejemplo, como decirle al niño que él hace una lista, pero luego sus majestades deciden; o que tienen que demostrar lo buenos que son para que los reyes les conozcan y decidan, pueden ser estrategias que pueden ayudar a los padres a controlar lo que sus hijos piden”, incide Marín.

 

Cómo ayudar a tus hijos a escribir la carta a los Reyes sin caer en el consumismo

Listas interminables. Con tachones por todos lados. Que acaban, que no acaban. Sin control. “En mi caso, con mis hijos lo que hago es comenzar a escribir la carta en septiembre, cada vez que se acuerdan de algo lo apuntan, lo que soluciona mucho y que vayan controlando, ellos y nosotros, lo que quieren”, argumenta. “Con los niños más mayores, que ya saben la verdad, es fácil lidiar porque se les puede explicar la situación familiar o con el presupuesto que contamos”, continúa. “Pero con los más pequeños, con ellos hay que mantener la ilusión, mantener lo bonito de la Navidad, por lo que humanizar a los Reyes, hacerles ver que les cuesta un esfuerzo traer los regalos y que sean conscientes es una buena técnica de control”. “Con ellos, convertir el hecho de escribir la carta en un juego divertido y familiar es el objetivo”, concluye la experta. Por ello la Navidad es el momento idóneo para dedicar tiempo al juego real y para jugar bien. El mejor regalo y remedio contra el consumismo son los padres, ya que disponen de tiempo de calidad para jugar juntos

Seis claves para transmitir a los niños ilusión por los regalos y fomentar en ellos un consumo consciente:

  1. Menos edad, menos juguetes. Cuanto más pequeño es un niño, menos juguetes de golpe puede digerir, así que lo idóneo es regalar pocos y repartidos en varias casas. “Por ello, en la primera etapa es mejor recurrir a pocos juguetes, pero que fomenten sus primeras habilidades motrices y sensitivas”, explica Marín.
  2. Comprarlo por y con amor. Esto implica que el regalo se haga pensando en el niño o la niña que va a jugar con ese juguete, teniendo en cuenta su edad, sus gustos y aficiones, aquello con lo que disfruta, lejos del estrés publicitario.
  3. Juguetes que fomenten la creatividad y los sentimientos. La principal función de un juguete es estimular las ganas de jugar, es decir, de imaginar, crear, descubrir, soñar…
  4. Juguetes que favorezcan el movimiento en casa y al aire libre. Ya sea detrás de una pelota, encima de un triciclo o una bicicleta, o siguiendo el ritmo que nos propone un instrumento musical. Nuestros niños necesitan moverse, “¿y qué mejor manera de hacerlo que jugando con un balón de fútbol inteligente que cuenta los toques?”, añade Marín.
  5. Regalar juguetes que fomenten las relaciones sociales. “Si bien a los niños les gusta jugar con los adultos, también necesitan y desean jugar con otros niños con los que aprenderán a interrelacionarse y harán de su universo lúdico un espacio más amplio”, explica la experta.
  6. Y siempre hay que regalar con sentido común. “Y uno de los pasos, es conseguir una carta a los Reyes Magos con sentido común”, termina Marín.

https://elpais.com/elpais/2017/12/15/mamas_papas/1513334059_903087.html

Los expertos animan a padres, instituciones educativas y Administración a practicar las 5C: complementariedad, comunicación, coordinación, confianza y compromiso.

Cada vez más, los departamentos de recursos humanos (RRHH) buscan candidatos que sean capaces de trabajar al mismo ritmo y compartir los mismos intereses que el resto de las empresas. Unos factores que, según las propias compañías, favorecen la productividad. Para ello, una de las cualidades que buscan en los futuros candidatos es que sepan trabajar en equipo; es decir, que cooperen para lograr un fin común. Porque, la cohesión de un equipo de trabajo se expresa a través del compañerismo y del sentido de pertenencia al grupo que manifiestan sus componentes. Cuanta más cohesión exista, mejor trabajarán sus miembros y más productivos serán los resultados de sus acciones.

Por ello, cada vez más expertos animan a padres y madres, instituciones educativas y Administración a que fomenten en sus hijos la destreza del “trabajo en equipo” a partir de la incorporación del esquema de las 5C: complementariedad, comunicación, coordinación, confianza y compromiso.

María Victoria Sánchez, sénior director Page Personnel, manifiesta que, “desde hace algún tiempo, poseer la cualidad de trabajar en equipo es un requisito casi indispensable para cualquier puesto de trabajo. Los expertos en RRHH buscamos esta cualidad en los perfiles de los candidatos porque está demostrado que al trabajar en equipo se ponen más capacidades, inteligencias, ideas y destrezas al servicio de una tarea común, de tal forma que por el hecho de compartir esa actividad los resultados se consiguen de manera sólida y rápida”.

Actualmente, vivimos en una cultura en la que, cada vez más, se tiende hacia la colaboración. Según abundantes estudios, trabajando en equipo se complementan los talentos individuales; aumenta la motivación personal; las personas que trabajan apoyándose en un mismo proyecto aumentan notablemente la productividad; y el aprendizaje que se obtiene cuando se trabaja en equipo, es mayor. En este sentido, Sánchez señala que “cada vez se trabaja más en las aulas según este enfoque. El concepto “equipo” debería, por lo tanto, trabajarse desde que somos pequeños. En el ámbito educativo, estableciendo objetivos para toda una clase o mediante la incorporación de trabajos en grupo. Y también en la familia, por ejemplo a la hora de repartir las tareas del hogar con el objetivo de conseguir un resultado común en menos tiempo y con menor esfuerzo”.

Respecto a la importancia de la labor en los colegios, Dominique Cerri, directora general de InfoJobs, afirma que “es fundamental que desde las aulas se lleven a cabo dinámicas en las que se fomente el respeto a la hora de hablar y de escuchar las opiniones de los demás. También es muy valioso potenciar la escucha proactiva para que los niños y jóvenes se acostumbren a aportar sobre lo dicho en vez de lanzar críticas. Si adquieren estas habilidades cuando son pequeños, les acompañarán a lo largo de toda su vida”.

Sin embargo, familias y colegios tienen actualmente un enorme aliado en la práctica de deportes colectivos, como fútbol, baloncesto, jóquey o rugby, para el aprendizaje del “trabajo en equipo” por parte de niños y jóvenes. En este ámbito, Andrés Parada, preparador físico de FS Valdepeñas de 2ª División y director de la publicación deportiva Futsal360, señala que “desde un punto de vista meramente teórico, el deporte de equipo se caracteriza fundamentalmente por la cooperación, la oposición, la presencia de dos o más jugadores, la interrelación de los mismos, el dominio del espacio o contexto, y el móvil u objeto”. Según Parada, “todos estos aspectos, que el niño trabaja casi de manera inconsciente, podríamos considerarlos como los medios que utilizamos a través del juego para desarrollar una serie de valores o cualidades. Todos ellos se los irá encontrando poco a poco en su camino, tanto en la vida como en cualquier ámbito profesional que pueda desarrollar: “si viajas solo caminarás rápido, si viajas acompañado caminarás lejos”, “nadie puede silbar solo una sinfonía, es necesaria una orquesta” (cooperación), “un caballo nunca corre tan deprisa como cuando tiene otros caballos que alcanzar y adelantar” (oposición), “ningún jugador es tan bueno como todos juntos” (la interrelación de los jugadores), y mucho más ejemplos en los que no sabemos si hablamos de deporte, del ámbito profesional, o de la vida, porque en cierto modo, es lo mismo”.

Javier Martínez, profesor de Educación Física para Secundaria en el Colegio Los Nogales y profesor asociado del departamento de Ciencias de la Educación en la Universidad de Alcalá de Madrid, añade que, “aunque el deporte es un medio excelente para adquirir aprendizajes aplicables a otros ámbitos y a la vida cotidiana, por sí mismo no es educativo. Hay que saber emplearlo para lograr todos los posibles beneficios que conlleva su práctica. Por tanto, los chavales que aprenden a gestionarse bien dentro de un deporte de equipo son los que muestran una diferencia respecto al resto. De hecho, estos alumnos saben expresarse y escuchar de forma más adecuada e incluso se motivan más trabajando con compañeros”. Martínez añade que “las personas que hayan asimilado bien los aspectos mencionados, podrán integrarse de forma adecuada e incluso ventajosa en el mundo laboral. Destrezas con las que, además, desarrollarán actitudes de liderazgo y capacidad de competición interna, cualidades muy valoradas en la mayoría de profesionales”.

https://elpais.com/elpais/2017/01/30/mamas_papas/1485768165_491520.html?id_externo_rsoc=TW_CC

Hay jóvenes en España entre 16 y 19 años que saben responder con una precisión asombrosa a la pregunta “¿a qué personaje público te gustaría parecerte de mayor?”. Uno dice: “Quiero ser embajador en Londres”. Y otros dos: “Cualquier policía nacional que cumpla con lo ordenado” o “A algún arqueólogo”. No todos ven las cosas tan claras más allá de sus padres: “Al 16 de marzo del 2017… [día de la encuesta] no tengo referentes válidos. Si acaso el aguante y el cariño de mis aitas”. Otros siguen creyendo que la tele es un buen destino y quieren ser como “ese colectivo de personas y programas en los cuales por contar la vida de los demás y no hacer nada cobran unos muy buenos sueldos”.

Los jóvenes tienes aspiraciones quizás parecidas a las de otras generaciones: éxito, fama y dinero, pero también dudas, vocación y desapego. El final de la adolescencia es una etapa difícil en todas las épocas. Una encuesta da Educa 20.20 y Fundación Axa, realizada por Gad3, permite bucear en las inquietudes de futuro de más de 12.000 jóvenes españoles. De todos esos, 5.800 respondieron a la pregunta a quién querían parecerse de mayores. La respuesta era abierta: podían escribir lo que quisieran.

El personaje que más coincidencias suscitó fue Amancio Ortega. La pregunta se respondía tras una encuesta sobre el futuro profesional y 236 jóvenes coincidieron en escoger al propietario de Inditex.

“Yo de mayor quiero parecerme a Amancio Ortega”

Llama sobre todo la atención el éxito de Ortega entre las chicas: es el personaje al que querrían parecerse que más repiten. Las siguientes aspiraciones femeninas son “mi madre”, Emma Watson y Steve Jobs. Los chicos colocaron a Bill Gates y Steve Jobs por delante de Ortega.

Estas primeras elecciones ya muestran algo más sustancial que el personaje elegido: las chicas eligen a hombres como referentes, pero los chicos no escogen a mujeres. Esto explica la enorme disparidad de género: entre los 100 referentes más repetidos hay el triple de hombres que mujeres. La investigadora de la Universidad Carlos III Silvia Claveria no está sorprendida: “Hay una escasez de referentes mujeres en las que puedas reflejarte y por eso es tan importante que haya presencia de mujeres en política, que los premios sean paritarios”, dice. El sesgo se repite cuando los jóvenes miran a sus padres. Muchos chicos (2,3%) y muchas chicas (2,2%) querrían parecerse a su padre. Pero los chicos apenas mencionan a sus madres: hay ocho chicas que tienen a su madre de ejemplo (2,4%) por cada chico (0,3%). La preferencia por la madre es, según los datos, el doble en los colegios concertados o privados que en los públicos.

También hay diferencias de género en la profesión de los referentes. Muchas chicas señalan a empresarios (8%), pero no tantas como chicos (15%). El segundo grupo más popular entre las chicas son los personajes del mundo del espectáculo (7%) —como cantantes y actrices— y luego sus familias (6%). Los chicos prefieren figuras del deporte (5,9%) después de los empresarios. También se fijan mucho más en personajes del mundo de la tecnología y creadores de videojuegos. Las chicas en cambio miran más al ámbito de la cultura, la moda, la arquitectura y la ciencia. Citan más profesiones, quieren ser “abogado de éxito”, investigadoras, médicos y profesoras.

“Yo de mayor quiero parecerme a Amancio Ortega”

El dominio del mundo de la empresa puede deberse a que la pregunta estaba al final de un cuestionario sobre el futuro educativo y laboral de los jóvenes: “Si las preguntas te han hecho pensar en el dinero, la comodidad, la incertidumbre, es más fácil que te venga imágenes de personajes con un éxito indiscutible que con un perfil aventurero o arriesgado”, dice Alberto Penadés, profesor de la Universidad de Salamanca. La formulación de la pregunta quizá hace que no piensen en referentes jóvenes, según Penadés: “El “de mayor” es impreciso. Debe lograrse que todos piensen en lo mismo, no unos en cuando tengan 30 años y otros, 50”, dice.

Algunas respuestas parecen provocaciones adolescentes: hay menciones a Franco, Hitler o Stalin. El actor porno Nacho Vidal o el jugador de póker Dan Bilzerian también son opciones escogidas. Hay comentarios jocosos: “Trump (me gusta su pelazo)”. Este tipo de bromitas casi siempre las hacen chicos. Hay jóvenes que se imaginan un futuro entre dúos tremendos: “Elon Musk o Antonio Gramsci”, “Enrique Jardiel Poncela y/o Juan Carlos Monedero”. Hay pocos políticos y los tres primeros son norteamericanos: Barack Obama, Donald Trump, Michelle Obama. El primer español es Mariano Rajoy, justo por encima de Mandela. Hay más chicas que quieren ser Mandela y los Obama -tanto ella como él-, mientras que el dominio para Trump y Rajoy es claramente masculino. También aparece remotamente la alta cultura: el pintor Gustav Klimt, el músico Gustavo Dudamel o el cineasta Andrei Tarkovski.

Quizá por la percepción de la edad, hay pocos referentes propios de la era de internet: el hacker Chema Alonso, el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, o la instagramer Dulceida, que está poco por encima de Coco Chanel. Los jóvenes ya postmillennials tienen incluso algún referente muy querido por los veteranos de la generación X: aspiro a parecerme a “anibal smith me encanta que los planes salgan bien”, dice uno, en referencia al jefe del televisivo Equipo A.

Es ley de vida, todo bebé será un niño primero y un adolescente después. A menudo los padres vivimos deseando que nuestros hijos crezcan para ver si vienen tiempos mejores: cuando son bebés no los disfrutamos porque criarlos es agotador, cuando son niños, porque nos atan, y cuando son adolescentes, creemos que por fin podremos recuperar la ya olvidada libertad de antes de ser papás. A los 12 años ya están en el instituto, y entonces la realidad de la adolescencia nos golpea en toda la cara

Con el primer año de instituto, llega la primera fiesta de Halloween, la primera Nochevieja y las primeras fiestas de verano. Y para los papás es la primera vez que tenemos que tomar la decisión de dejar salir a nuestro hijo o hija hasta tarde, a sabiendas de que van a tener acceso a alcohol. ¿Qué haces si tu hijo te pide salir y volver a casa ya de madrugada o al día siguiente? Difícil decisión, sobre todo cuando sabes que cada año en épocas de fiestas, niños de 12 años beben hasta el coma etílico y algunos por desgracia mueren.

¿De quién es la culpa? ¿Quién ha fracasado aquí? ¿Nos sentimos acaso culpables o fracasados? ¿O lo hemos normalizado hasta el extremo de que ya no nos preocupa? ¿Se puede culpabilizar solo a los padres? No me parece justo que se acuse únicamente a los progenitores. Personalmente creo que una vez más, estamos ante un signo de desprotección social de los más jóvenes. Se les ignora, a nadie les importa.

Lo realmente complicado cuando eres un adolescente y sales con los amigos es no beber, no fumar, no consumir drogas. ¿O es que ya no nos acordamos? No era tan diferente en nuestra época. Está tan aceptado que muchos padres permiten que sus hijos hagan botellón para no excluirlos del grupo de amigos. Y así, se consiente, con el pretexto de “es que los demás lo hacen” y “no lo voy a dejar marginado”. Lo absurdo del botellón, una práctica con varias décadas de existencia, es que el fin único del mismo es beber cuanto más mejor. Muchas veces se hace en el parking de una discoteca o en una plaza, para entrar muy puestos a la fiesta.

No sé cuándo se ha normalizado, cuándo se ha aceptado que no está mal, pero aquí sigue a pesar de las prohibiciones. En Islandia, leí hace poco, han cortado el problema de raíz. Dicen que los jóvenes en Islandia ya no están bebiendo en las calles: están practicando deportes y también en clubs de música o danza. Parece que las extraescolares deportivas han sido la solución, y también la música, el baile y el arte. Todas esas asignaturas desterradas o relegadas a ser “marías”, esas en las que muchos padres deciden educar a sus hijos en su tiempo libre, si los deberes y los exámenes lo permiten. De hecho, uno de los argumentos a favor de las extraescolares más extendido entre los padres es precisamente el de desarrollar en sus hijos aficiones que les mantengan alejados de las drogas durante la adolescencia.

Las borracheras y los comas etílicos de los adolescentes de 12 o 13 años me pillaron de sopetón. Hace menos de una década eran bebés que no dejaban dormir a sus padres, y ahora pasan la noche en la calle. Pero ¿podemos dormir mejor los padres ahora teniendo a nuestros hijos fuera de casa? Quién nos iba a decir que casi echaríamos de menos los cólicos del lactante.

Y no solo toman alcohol. Otro tipo de vicios precoces les enganchan. Muchos niños de los primeros cursos de la ESO, con edades alrededor de los 13 años, consumen tabaco, y otros, bajo una falsa sensación de inocuidad, fuman “vapor”. Fumar un cigarillo electrónico no es como tener un Tamagotchi por mascota, no es un cigarrillo virtual. Si no puedes tener mascota, puedes cuidar del Tamagotchi, vale, pero como el tabaco es malo ¿voy a fumar vapor? ¿Cuándo nos hemos creído los padres que eso es inofensivo?

Pero mucho más impactante para mí ha sido saber que incluso ya fuman marihuana. Me surgen tantas preguntas, alrededor de todo esto: ¿Quién les vende todas estas sustancias a los adolescentes? ¿Cómo se pueden conseguir tan fácilmente siendo menores de edad? La otra es ¿de dónde sacan dinero para comprarlas? Ese gasto no se lo puede uno permitir con la asignación semanal que te dan tus padres. Y la última, ¿no son nuestros adolescentes conscientes de lo peligroso que es para su salud consumir drogas? La respuesta es clara: evidentemente, no lo son.

Me embarga una sensación de fracaso tremenda. No puedo evitar recordar algo que el psicólogo Rafael Guerrero comenta frecuentemente en sus charlas, y que muchos padres olvidamos o desconocemos: la importancia de las relaciones de apego seguro, de cubrir las necesidades emocionales de nuestros hijos, hasta que ese tanque, metáfora que él usa a menudo, de 200 litros de necesidades emocionales esté por encima del 60%. Sin una relación de apego seguro creada y forjada desde la infancia, nuestros hijos cuando lleguen a adolescentes buscarán llenar el vacío emocional con drogas de cualquier tipo. No sé si esta es la receta infalible para evitar todos los riesgos en la adolescencia, pero sí que me parece que puede ser muy importante. Nos hemos perdido su infancia, nos hemos creído que con pasar ratitos de calidad con ellos podríamos educarlos. Mentira. No se educa en media hora, no se educa sin estar en casa, así no se educa a un niño ni se generan vínculos fuertes y duraderos.

Para los seres humanos, como mamíferos que somos, ser padres es algo natural, no necesitamos preparación alguna para serlo, como sí la necesitamos para dedicarnos profesionalmente a cualquier actividad. Pero como miembros de una sociedad, tenemos la responsabilidad de saber educar. ¿Somos los padres conscientes de lo difícil que es educar bien, en todo el amplio espectro de aspectos en los que hay que hacerlo, cuando decidimos tener un hijo? Y sobre todo, ¿somos un modelo para nuestros hijos?

Y sí, como bien dice la campaña del Ministerio de Sanidad, todos pensamos que esto solo les ocurre a los hijos de los demás, que los nuestros no lo hacen. Pero a veces, lo decimos con la boca pequeña porque la duda nos mata.

https://elpais.com/elpais/2017/11/24/mamas_papas/1511519986_880580.html

Durante décadas, fue una verdad asumida por todos: el ser humano nace con un número finito de neuronas que se van degradando y jamás son sustituidas. Fin. La vida regalaba a cada uno un paquete cerrado de estas células, que debían ser cuidadas con responsabilidad.

Pero ninguna verdad es absoluta: la ciencia se ha ocupado de probar que la generación de neuronas es también una realidad en otras edades y momentos del ciclo vital, no solo durante la etapa embrionaria. Es el proceso conocido como neurogénesis adulta; el cerebro fabrica nuevas neuronas que completan a las que cada uno ha desarrollado por la fusión del espermatozoide y el óvulo de los padres. Y las pone a funcionar.

Pero el cambio de paradigma no se circunscribe al hecho de que esta nueva verdad esté ya probada. Algunos estudios apuntan a que estos procesos de neurogénesis adulta se pueden propiciar, que se pueden precipitar y reforzar, asumiendo una serie de prácticas relacionadas con los hábitos y las rutinas.

Si bien existen opiniones encontradas sobre cuándo, por qué y con qué intensidad se desatan estos procesos de producción, docenas de investigaciones han comprobado que mediante la dieta, el ejercicio e, incluso, la práctica del sexo, es posible fomentar la neurogénesis y echar una mano al sacrificado cerebro. Siempre hacendoso. Siempre en marcha. Y crucial para vivir más y mejor.

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Así cuantifica la producción un equipo de expertos en el Instituto Médico Karonlinska, en Suecia, tras analizar la concentración de carbono 14 en el ADN de las neuronas presentes en el hipocampo de personas fallecidas. Con su estudio, publicado por la revista Cell, constataron que “las neuronas se generan también durante la edad adulta y que puede contribuir al buen funcionamiento del cerebro”.

Pero van más allá. Los autores avanzan que estas nuevas neuronas pueden tener un valor fundamental para futuras investigaciones relacionadas con el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas.

“Conocer esta realidad genera una expectativa. Se abre la puerta a desarrollar diferentes tratamientos que promuevan esta generación”, afirma Pablo Irimia, neurólogo de la Clínica Universidad de Navarra y vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN), que añade: “Ahondando en estas investigaciones se podría, de algún modo, ofrecer expectativas en algunas enfermedades”.

Afirma asimismo que estos procesos de neurogénesis adulta tienen un papel limitado, incapaz de corregir lesiones cerebrales serias, y que van mermando su efecto con la edad, pero que “nos dan pistas de que existe la posibilidad de inducir la aparición de neuronas a través de fármacos y tratamientos concretos”.

El catedrático de Biología Celular de la Universidad de Valencia José Manuel García Verdugo, no obstante, circunscribe estos puntos intensos de neurogénesis adulta a los primeros años de vida: “Posiblemente, estos procesos se den únicamente hasta los 7 años, siendo especialmente activos en el primer año de vida”.

Durante esa primera etapa, al patrón genético heredado de los padres se le suman otras neuronas que establecen nuevas redes y circuitos sinápticos, responsables de la asunción de nuevas habilidades. Por eso, García Verdugo habla más de trabajar por la plasticidad sináptica, “por fortalecer la capacidad exclusiva de las neuronas para cambiar y conectar distintos sentidos mediante el aprendizaje”, explica.

Al final, se trata de cuidarlas. El alcohol y las drogas matan a las neuronas y varían la plasticidad sináptica. También el tabaco, la contaminación o cualquier elemento que afecte negativamente al sistema nervioso. Y la falta de ejercicio mental o la soledad. “Las neuronas no mueren por exceso de actividad, sino por justamente lo contrario, por inactividad”, confirma el experto García Verdugo.

Pero numerosos estudios se han ocupado de establecer pautas y mecanismos para promover la neurogénesis adulta. Muchos investigadores han tratado de determinar cuáles son los procesos para alentar la creación de nuevas neuronas. Y los han transformado en consejos, en buenas prácticas para ayudar al cerebro en su silenciosa tarea. ¿Cómo? Aparentemente, es más sencillo de lo que cabía esperar.

5 hábitos que promueven la creación de neuronas

Sandrine Thuret, neurocientífica del King’s College de Londres, es una de las principales investigadoras de la neurogénesis del mundo. Ella sostiene con contundencia que el hipocampo continúa generando neuronas fundamentales para los procesos de aprendizaje y memoria durante toda la vida.

Thuret apunta además, con sus estudios, a que estos procesos pueden reforzarse adoptando unos hábitos de vida saludables. Y sus conclusiones se cruzan con las de otros muchos análisis que profundizan en estas pautas:

1. Ejercicio aeróbico. Científicos de la Universidad de Jyväskylä, en Finlandia, descubrieron que es una de las técnicas más adecuadas para aumentar la neurogénesis. La carrera o los ejercicios de resistencia se revelan como una práctica adecuada, aunque basta con “caminar a buen ritmo durante 30 minutos, cinco días a la semana”, como punto de partida, según el vocal de la SEN Pablo Irimia.

2. Alimentación. Apostar por la dieta mediterránea y por planes hipocalóricos parece ser, de nuevo, una decisión más que acertada. Aunque otros estudios dan un paso más, hablando de los flavonoides como alimentos que propician la neurogénesis adulta. Té verde, uvas rojas y, en definitiva, los alimentos ricos en antioxidantes, deben ser incluidos en la dieta habitual “por sus efectos positivos para evitar la degeneración celular”, apunta Irimia.

3. Sexo. El estudio publicado por la Us National Library of Medicine comprobó que el hipocampo produce neuronas nuevas cuando el cuerpo queda expuesto a la práctica del sexo de forma continuada, mejorando así la función cognitiva. Pero avisan: “La experiencia sexual repetida puede estimular la neurogénesis adulta siempre que esta persista en el tiempo”. Le toca a cada uno fijar el calendario.

4. Estrés y ansiedad bajo control. Es, también, factor determinante para el correcto funcionamiento del cerebro, para el mantenimiento de la plasticidad neuronal y para el fomento de procesos de neurogénesis más relevantes. Así, científicos de la Universidad de Oregon apuntan a que la meditación, entendida como un ejercicio que controla y elimina la tensión, es una práctica desencadenante de la generación de nuevas neuronas en la edad adulta. En conclusión: unos minutos al día para dejar la mente en blanco ayudarán al cerebro tanto en el corto como en el medio y largo plazo.

5. Mente siempre activa. Se trata, quizá, del consejo más relevante: “El aprendizaje genera conexiones entre las diferentes zonas del cerebro, y por eso es clave para que este se pueda anteponer a su deterioro”, explica el neurólogo Irimia, que añade: “No se trata únicamente de leer mucho, sino también de mantener una interacción social habitual y estimular al cerebro constantemente”.

El cerebro es cada día un poco menos insondable. De ello se ocupan los cientos de científicos que se afanan por desentrañar sus secretos y por intentar entenderlo para cuidarlo mejor. ¿El siguiente misterio por desvelar, el siguiente mito por derribar? Quién sabe. Pero lo que es seguro es que todavía queda mucho por conocer. Y que nuestros cerebros deberán estar listos para comprender todo aquello que todavía hoy ellos mismos esconden.

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