El lenguaje emocional es una forma de expresar sentimientos y emociones,a la misma vez que es un canal de conexión con la otra persona.

En muchas ocasiones, para entendernos en la relaciones interpersonales es suficiente con una expresión afectiva, emocional, con sentimiento, o dicho de otra forma, mostrarnos desde dentro.

El mundo de los afectos

Los afectos son sentimientos expresados con palabras y también de forma no verbal. Mediante palabras y gestos, los afectos van siempre acompañados de emoción, la emoción que permite darle validez a las palabras afectivas.

Podemos definir “afecto”, como toda aquella expresión que muestra a la otra persona cómo nos sentimos con ella, hacia ella, o cuando estamos cerca o lejos de ella; o bien los deseos que tenemos hacia ella.

Y es precisamente la expresión afectiva lo que marcará el carácter de la relación, la profundidad de la misma y la importancia de ésta para ambas personas.

El mundo afectivo de las personas

Las relaciones afectivas

Sin duda, no nos han enseñado a comunicarnos de ésta forma, y en muchas ocasiones, no hacemos uso de ésta comunicación afectiva, porque no consideramos que sea importante, sin embargo, es esencial para las relaciones humanas.

Utilizar palabras afectivas en las relaciones, dotará a las mismas de sentimiento, de alma, de deseos, de contenido y sentido; ya que cualquier otra comunicación, aunque puede resultar interesante, no nos marcará emocionalmente.

La dificultad de expresar afectos

Cuando sentimos algo hacia otra persona, y se lo expresamos, hacemos que larelación sea diferente y especial.

Sin embargo, nos resulta difícil, extraño, ridículo e incluso inusual hacerlo, ya que, con mucha frecuencia, nos han enseñado a no mostrarnos “por dentro” y a ocultar nuestros sentimientos; Nos han contado que es síntoma de debilidad y sufrimiento.

Se trata entonces, de una dificultad basada en una idea errónea de “dureza emocional” y también a la falta de “educación emocional”, a través de la cual nos hubiesen enseñado a expresar afectos y a gestionar nuestras emociones.

El dolor de no expresarnos

Debido a que no nos han enseñado y a las creencias erróneas, solemos mostrarnos fuertes, insensibles e ignorando nuestros sentimientos, porque creemos que nos expone menos al dolor y al sufrimiento de que nos hagan daño.

Sin embargo, la realidad humana es otra,  ya que el dolor, es precisamente lo que sentiremos cuando no expresamos lo que sentimos o cuando no nos lo expresan.

El poder de las palabras afectivas

Si nos enseñasen a utilizar las palabras afectivas, desde la infanciadescubriríamos su fuerza, tanto por escucharlas, como por expresarlas. Tienen el poder de mostrar nuestro interior y conectar con el interior de la otra persona.

Si cerramos los ojos, y escuchamos un:

  • “Te quiero”
  • “Te amo”
  • “Me siento especial contigo”
  • “Me siento feliz a tu lado”
  • “Eres la persona más especial que conozco”
  • “Me siento bien cuando me escuchas”
  • “Me siento importante al escucharte”
  • “Me alegro de haberte conocido”
  • “Me siento en paz a tu lado”
  • ”Quiero seguir a tu lado”
  • “Deseo seguir contando contigo”
  • “Deseo lo mejor para ti”
  • “Quiero abrazarte”
  • “Me apetece conocerte más”
  • “Me siento amado por ti”
  • “Me siento cuidado”….
El dolor de no expresarnos

Nos sentiremos mucho mejor…

Quizás algunas palabras afectivas te resuenen más que otras, aunque es seguro que te han hecho sentirte diferente hacia esa persona que te lo expresaba o hacia quien se lo expresabas.

El poder curativo

El poder de las palabras afectivas reside en su alto contenido emocional, que se transmite y emociona a quien lo recibe, a la misma vez, que la persona que lo emite, siente la emoción de lo que está expresando. Y de ahí, procede el poder curativo.

Al expresar afectos, liberamos emociones que en ocasiones, por no ser expresadas oprimían o bloqueaban a quien las guardaba.

Tras la escucha o expresión de afectos sentiremos el alivio y la liberación del dolor o del sufrimiento que encerraban las emociones relacionadas.

Las palabras afectivas curan y unen a las personas que las utilizan,liberando  aquellas emociones y sentimientos dolorosos, que causaban sufrimiento silencioso.

http://lamenteesmaravillosa.com/poder-curativo-las-palabras-afectivas/

A veces nos parece tener un sexto sentido a la hora de, por ejemplo, ver qué personas pueden hacernos daño. Solemos desestimar esta información intuitiva por no basarse en parámetros racionales, ya que eso condiciona la probabilidad de que nos equivoquemos.

Sin embargo, nuestra voz intuitiva es muy útil e importante a la hora de manejarnos por el mundo. De hecho, nuestro cerebro trabaja con gran cantidad de información de la que nosotros no somos conscientes.

Es decir, que cuando tenemos pálpitos, es por algo. Nuestra mente trabaja sin declararnos lo que hace, hablándonos pero sin darnos explicaciones. La realidad es que el mundo no está estructurado para guiarse por intuiciones, pero a veces no nos vendría mal darle un poco de valor.

El silencio compartido sabe mejor

La intuición es la lucidez que el corazón conoce y la mente ignora

Dicen que nuestra inteligencia siempre tiene razón, pero que nuestra intuición nunca se equivoca. Si bien esto no es del todo verdad, digamos que sí que lo es que la consciencia sobrevalora su capacidad de control.

Como comentábamos al principio, puede que a veces algo no nos guste y no sepamos a qué se debe. Entonces, casi de manera automática, desestimamos la información que nuestro sexto sentido nos da y no nos paramos a analizarlo.

De hecho, podemos formarnos la imagen de una persona en unos instantes, en concreto basta con solo 6 segundos. Esto es bastante adaptativo, pues discriminar con rapidez quién puede resultar conflictivo o tóxico es muy importante para proteger nuestra integridad.

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La intuición emocional: la empatía

demás, en términos emocionales la intuición tiene mucho peso. Aquí es donde entra en juego la empatía, la cual no deja de ser una especie de intuición. O sea, ¿qué certeza tenemos de que las emociones que estamos percibiendo sean reales?

Con el tiempo, manejar estos indicios se convierte en una acción automática que nos ayudará a desarrollar nuestra destreza intuitiva. En el amor, por ejemplo, esto cobra especial relevancia. Aunque no sepamos exactamente qué es lo que nos lleva a pensar en que alguien nos quiere, no nos solemos equivocar.

Otra cosa es que nos permitamos hacerle caso a nuestro sexto sentido o no, pero se podría decir que el corazón sí que tiene razones para guiarse la intuición. De hecho, gracias a ella se puede proteger de múltiples daños.

De hecho, la intuición se convierte en el reconocimiento de las situaciones, de las personas y de las consecuencias de lo que ocurre a nuestro alrededor. No obstante, hacer caso a nuestro sexto sentido ciegamente también puede pasarnos factura, por lo que hay que tener cuidado.

En relación a esto, parece que existe fundamento para afirmar que, en la actualidad, las mujeres tienen una mayor capacidad para discriminar y leer rápidamente las emociones ajenas, saber si se está fingiendo, mintiendo o si una pareja se quiere de verdad.

El significado de la nostalgia

Los peligros de la intuición

Poder realizar juicios de manera rápida y sin apenas esfuerzo puede llevarnos a equívocos y, por lo tanto, a perdernos gran parte de la belleza de la vida y de las personas con las que nos topamos.

Por esta razón, debemos contenernos e intentar elaborar mentalmente situaciones hipotéticas en las que nuestros prejuicios puedan actuar equivocadamente. Es decir que cuando nos damos cuenta de que estamos actuando por suposiciones o sentimientos reflejos y sin un gran fundamento, también debemos pararnos a pensar.

No hay misterios, lo importante es cómo actuamos cuando nos percatamos de esto, pues es importante que los sentimientos no nos dominen, que los vigilemos y que los compensemos a la hora de actuar.

Es indispensable darle a nuestra intuición el lugar que le corresponde. Debemos tenerla en cuenta en la misma medida en la que debemos confrontarla con la realidad, obteniendo un equilibrio que nos permita avanzar en todos los órdenes de la vida.

La empatía es una cualidad que poseen las personas que son capaces de ponerse en el lugar del otro, compartiendo su dolor o su alegría, sus preocupaciones o sus esperanzas.

Esta habilidad social tan valorada -aunque no tan extendida como nos gustaría- pone a estas personas en una situación especial que los diferencia de aquellas que carecen de empatía. Por eso hay situaciones que solo la gente empática es capaz de comprender.

¿Quieres conocerlas? Algunas de ellas son las siguientes:

1 – Es posible tener buenas intenciones incluso en los peores momentos

Las personas empáticas tienen tendencia a ser indulgentes respecto a los defectos y debilidades de las personas. Por eso, una persona empática es capaz de entender que incluso en las peores circunstancias, una persona es capaz de tener buenas intenciones, de pedir perdón o de apreciar cualquier gesto bueno en su beneficio.

2 – La primera impresión no es la que cuenta

Rara vez podemos ofrecer lo mejor de nosotros mismos en el primer contacto. Puede que ni siquiera podamos hacer en el segundo ni el tercero.

Las personas empáticas comprenden que la primera impresión no es tan importante como la pintan, y que es posible superarse a medida que la confianza crece. Las personas empáticas saben que conocer a una persona lleva toda una vida.

3 – Escuchar es el mejor don que puede tener un amigo

A todos nos gusta que nos escuchen y que nos dejen hablar sin sentirnos juzgados. Las personas empáticas saben que escuchar es una gran virtud y que, cuando alguien necesita hablar, su silencio es un regalo, incluso aunque el otro tarde en arrancarse a desnudar su corazón.

9 cosas que solo la gente empática comprende

4 – Cuando hay que estar, se está

Las personas empáticas sufren el dolor y la alegría de las personas que quieren, y saben cuándo deben estar. Pero también saben cuándo sobran y tienen que marcharse.

5 – Es difícil cortar los lazos tóxicos

El problema que tienen las personas empáticas es que les cuesta cortar los lazos con las personas que resultan tóxicas en su vida porque emocionalmente están conectados.

Para otros es fácil desprenderse de aquellos que les hacen sufrir, pero para una persona empática es un duro trabajo de desvinculación emocional que nunca se rompe por completo.

6 – Los demás no siempre están a la altura de las expectativas

Las personas empáticas saben lo que necesitan los demás y cuándo dárselo a la gente. Sin embargo, cuando ellos son los que necesitan de otros o esperan algo de ellos no suelen recibirlo. Esto provoca en las personas empáticas una sensación de vacío y frustración.

Aun así, no son capaces de devolver la misma moneda, y siguen haciendo lo que tienen que hacer cuando sienten que deben hacerlo.

7 – Cuidar las palabras antes de hablar es una premisa inviolable

Las personas empáticas cuidan sus palabras antes de hablar, especialmente cuando la felicidad o el ánimo de la otra persona está en juego. Las personas empáticas buscan las palabras que el otro necesita oir y las dicen con delicadeza, buscando la manera de no hacer daño.

Cuidar las palabras

8 – Hacer de abogado del diablo es una de sus especialidades

Las personas empáticas se encuentran a menudo en situaciones complicadas en las que ejercen de abogado del diablo con el fin de ayudar al otro a aclarar sus pensamientos.

Las personas empáticas no se conforman con decir lo que el otro quiere oir, sino que le demuestran la realidad con eficacia e inteligencia.

9 – La vida nunca es en blanco y negro, sino en varios tonos de gris

Las personas empáticas no viven la vida en los extremos, sino que disfrutan los matices. Cuando alguien se pone en uno de los extremos, las personas empáticas son capaces de mostrarle que no todo es blanco o negro, mostrándole todas las posibilidades que hay por el camino.

Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.

Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.
Golpeó, golpeó y golpeó hasta que con-siguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.

A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos.

Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.
-Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo? -comentaban entre ellos.

Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.
-Yo sí sé cómo lo hizo -dijo.
-¿Cómo? -respondieron sorprendidos.
-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

Eloy Moreno. Adaptación de un cuento popular.
Incluído en “Cuentos para entender el mundo”
Puedes conseguirlo firmado y dedicado aquí:
Ver libro
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http://www.blog.eloymoreno.com/el-nino-que-pudo-hacerlo/

Tres son los grandes problemas del hombre: la naturaleza de complicar todo innecesariamente, creando nuevos problemas, el absurdo afán de asumir problemas ajenos, y la estupidez de evitar los problemas reales”

Rafael Hernampérez

Como nos dice Hernampérez nos complicamos la vida innecesariamente.

¿Por qué buscamos problemas donde realmente no los hay? ¿por qué además cargamos muchas veces con los problemas de los demás? y encima, ¿por qué cuando realmente aparece un problema nos asustamos e intentamos evitarlo?.

Las personas somos complicadas, y unas más que otras.

Dentro de cada uno de nosotros llevamos una mochila en la que pesan los recuerdos, las experiencias, la educación que hemos recibido… y muchas veces a la larga, nos perjudican y nos crean prejuicios y problemas, donde realmente no los hay.

mochila de problemas

Pero además, lo más curioso de todo es que cuando llega un problema de verdad, tendemos a evitarlo, huimos de él, sentimos miedo.

“No hago más que darle vueltas a lo mismo…”, “¿Qué pensarán los demás cuando vean que no he querido…?”, “Me siento solo, me siento tan solo y no hago más que pensar esto una y otra vez”, “Tengo que mantener la línea, ¡no me voy a comer este trozo de pastel de chocolate!”.

¿No te sientes identificado con algunas de estas frases? Pues estas y otras muchas inundan  nuestra cabeza sin darnos cuenta.

Poco a poco los pensamientos no nos dejan vivir, están dando vueltas y más vueltas en nuestra cabeza, martilleando… Empezamos a entrar en una espiral en la que vivimos más para nuestra mente, que para nuestra vida real.

Pero todo puede cambiar si queremos… Pues podemos entrenar poco a poco nuestra mente, igual que entrenamos nuestros músculos.

¡Ya es hora de dejar de complicarnos la vida por tonterias!

¿Quieres dejar de complicarte la vida? Pues si te lo propones, poco a poco puedes cambiar. Eso sí, todo requiere un esfuerzo.

Aquí te dejamos unos consejos para ello:

1. Dale la importancia justa a las cosas

Preocúpate cuando realmente sea necesario.

Deja de darle importancia a cosas que realmente no la tienen como ¡ya he perdido el autobús!, y la frase que siempre añadimos detrás ¡Qué mala suerte tengo!

No te preocupes más de lo necesario; más que nada porque los problemas y las dificultades no suelen solucionarse porque pensemos más en ellos…

2. Perdónate y perdona a los demás

Muchas veces nos sentimos culpables de alguna cosa que hemos podido hacer mal con alguien y no dejamos de fustigarnos por ello o por el contrario, no perdonamos el fallo que han podido cometer los demás.

No perdonar nos estanca y no nos permite avanzar, pero perdonar nos libera.

Perdona, perdónate y pasa página.

3. Desconecta de las preocupaciones

Empieza ya a aprender que cuando acaba el trabajo, acaba.

Si vuelves de un hospital de visitar a un familiar querido, si un amigo te ha estado contando un problema etc. cuando vuelvas a casa no sigas “rumiando” en lo mismo.

Necesitas relajar tu mente y liberarla del estrés y las preocupaciones diarias.

Deja de preocuparte

4. Aclara tus diferencias con los demás

Si tienes problemas con alguien, si has tenido un malentendido y no dejas de darle vueltas a la cabeza, lo mejor es que hables con esa persona.

Aclara tus diferencias, te habrás quitado un peso de encima. También es importante que aceptes a los demás tal y como son y que elijas como amigos las personas que te hacen sentir bien.

Recuerda que no somos nadie para imponer nuestra visión a los demás y mucho menos para exigirles que sean de una determinada manera.

5. Adopta frases de cabecera

Empieza a pensar frases del tipo “la caridad bien entendida empieza por uno mismo”, “no puedo estar siempre preocupado por cosas que no merecen la pena”, “la vida son dos días y yo los paso pensando, no puedo seguir así”.

Busca las que más se encuentren en sintonía contigo y repítelas en tu interior con frecuencia.

6. Reconoce tus errores sin martirizarte y ríete de ti mismo

Todos nos equivocamos, ¡no pasa nada!, tú también. Aprende de tus errores y continúa el camino.

Cada fallo puede ser un aprendizaje

y cada crisis una oportunidad

Recuerda que la vida es un juego y así hay que tomarla. Unas veces se gana y otras se pierde. Pero tan divertido es ganar como muchas otras veces perder… a veces incluso, apendremos y nos fortalecemos más.

http://lamenteesmaravillosa.com/6-consejos-para-dejar-de-complicarse-la-vida/

dead-poetsA nadie se le escapa que un profesor preparado y motivado que imparta clase en un aula con un grupo reducido de alumnos hará previsiblemente mejor su trabajo que uno que no tenga todo lo anterior. Pero, ¿cuánto influye cada una de esas cuestiones en el aprendizaje de los chicos? ¿Qué es lo más importante de para que al alumno le vaya mejor?

Su nivel de formación, que sus alumnos puedan trabajar en grupos reducidos en los que no haya sitio para la lección magistral –el viejo modelo de clase en la que se explica sin más la lección en alto y que los chicos deben memorizar después-, que haya estudiado la materia que imparte (algo que no siempre ocurre y que se ha agudizado más con los recortes) y su capacidad para las “habilidades no cognitivas”, es decir, que sepan motivar hasta a sus alumnos más rezagados.

Las distintas actuaciones y habilidades de los profesores en el aula tienen un peso específico respecto al resto en el estudio Prácticas docentes y rendimiento estudiantil. Se trata de un trabajo que relaciona por primera vez los resultados de dos informes internacionales de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Por un lado el informe PISA 2012, sobre rendimiento de estudiantes de 15 años. Por el otro, TALIS 2013, que ofrece información de la enseñanza a través de encuestas a los profesore

El cruce de ambos sirve al autor para establecer una clasificación del peso de los distintos aspectos de los docentes en el aula. Así, por ejemplo, que el profesor tenga el título de doctor es 5,5 veces más importante que el hecho que esté formado en destrezas transversales (las que se desarrollan de forma paralela a nuestros estudios y están relacionadas con la inteligencia emocional). Que sus alumnos puedan trabajar en grupos reducidos es 3,5 veces más significativo que la formación en nuevas tecnologías (ver gráfico).

El trabajo, del profesor de Economía de la Universidad de Murcia Ildefonso Méndez, correlaciona ambos informes en ocho de los 65 países que hacen PISA y TALIS, entre ellos España, porque no todos eligieron la opción internacional que permite incluir a profesores y alumnos de un mismo centro en ambas evaluaciones.Junto a España, participan Australia, Finlandia, Letonia, México, Rumanía, Portugal y Singapur. El informe del profesor Méndez analiza variables de todos los países pero se centra en España.

La importancia de la motivación

“Tradicionalmente los docentes se han dedicado a la lección magistral, a la resolución de problemas que permiten una respuesta rápida, pero esas prácticas tradicionales no funcionan en mercados de trabajo desarrollados como España, sirve en los países en los que el nivel educativo es más bajo y faltan conocimientos primordiales”, explica el autor. “Frente a esto, el estudio destaca el peso de lo que llamamos habilidades no cognitivas, el valor de la motivación que muchos docentes aplican de forma instintiva”, añade, y que estimulan la concentración, la perseverancia de los estudiantes o su atención.

No toda la formación vale

La formación del docente es muy importante, según el resultado del informe, pero no toda pesa igual. La más significativa es “la tutorización de profesores con menos experiencia por parte de otros compañeros con mayor antigüedad y la evaluación de la actividad del profesorado”, que conozcan estrategias individualizadas para cada alumno o de orientación laboral. “Es interesante ver como no todos inciden igual en el rendimiento. Eso nos empuja a ser selectivos”, propone Ismael Sanz, director del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), dependiente del Ministerio de Educación. El INEE es uno de los organismos que ha colaborado en este informe, junto con el Gobierno de La Rioja y la Fundación Santillana.

Lo que se ha llevado la crisis

El informe destaca la importancia de cuestiones mermadas por la crisis. Organizar las clases en grupos pequeños es difícil cuando se han reducido el número de profesores —la enseñanza pública no universitaria ha perdido 24.248 docentes entre 2012 y 2014, según datos del Ministerio de Hacienda—, o que los docentes se vayan reciclando tras los repetidos recortes en los presupuestos para su formación continua, entre otras partidas (el gasto educativo ha caído en más de 7.700 millones entre 2010 y 2013, último año analizado por el Ministerio de Educación).“No sé cómo afectan globalmente las reformas de las Administraciones en las cuestiones que analiza este estudio, pero está claro que temas como el aumento de las ratios [el número de alumnos por cada profesor]no va en beneficio de lo que marca el trabajo”, considera el autor.

http://politica.elpais.com/politica/2015/06/24/actualidad/1435176619_952979.html

Hace varios meses que han terminado las penúltimas pruebas de la historia de la Selectividad en España. En 2017 desaparecerán. No habrá más. En su lugar se pondrá un examen tipo test que tendrá como máximo 350 preguntas. Sin embargo, la eterna pregunta cargada de dudas y estrés, y acompañada de los numerosos consejos de los más allegados, seguirá ahí: ¿Y ahora qué carrera estudio? La respuesta, salvo para los más vocacionales, seguirá retumbando gobierne quien gobierne y haya pruebas de acceso o no. E incluso, para algunos, la duda seguirá existiendo hasta que hayan terminado el grado y ya posean, por fin, el preciado título.

Los datos revelan que hay alumnos que sí lo tienen muy claro. El curso pasado las carreras más demandas en nuestro país fueron Medicina, Veterinaria y Enfermería, las mismas que, salvo alguna variación, han copado el podio los últimos años. Generalmente los grados de Ciencias de la Salud son los que más solicitudes tienen y, por lo tanto, requieren de una nota de expediente y Selectividad mucho más alta.

“En nuestro caso, casi siempre Medicina está entre las más demandadas”, subraya Gaspar Roselló, vicerrector de Planificación y Evaluación Institucional de la Universidad de Barcelona (UB). “Personalmente creo que los grados relacionados con la salud siempre se colocarán ahí porque la Universidad de Barcelona está situada entre las mejores de España y eso influye en la demanda”. El septiembre pasado la UB ofertó 259 plazas para los estudiantes de Medicina y hubo una demanda de más de 1.500 plazas. En segundo lugar, con 959 peticiones para 480 plazas, está Psicología y el tercer puesto de esta universidad fue para Derecho, con 600 solicitudes para 430 pupitres. “La moda no influye mucho. Aunque sí es cierto que en los últimos años hemos notado un incremento notable en el grado de Criminología y en la doble titulación de Farmacia y Nutrición”, apunta Roselló.

Las burbujas de la educación

El boom de las carreras de Arquitectura y Medicina sigue imparable. En España hay 49 centros públicos universitarios y 19 ofrecen el grado de Arquitectura (39%), frente a 14 de los 20 privados (70%). Hace 45 años solo se ofrecía en seis en total. La burbuja de la construcción, que empezó en 2000, hizo que se multiplicara la demanda y que todas las facultades quisieran impartir estos estudios en sus aulas. Pero la crisis estalló en 2007. Y ahora, en Madrid por ejemplo, Arquitectura se imparte en nueve escuelas, mientras que en Chicago, con casi el doble de población, solo en dos.

El Sindicato de Arquitectos de España calcula que con el pinchazo del ladrillo, el 71% de los licenciados está en paro, subempleado o trabaja de forma precaria. Sin embargo, se gradúan 2.000 al año y hay 60.000 colegiados.

La situación de la Medicina es prácticamente igual. Hace nueve años había 28 facultades, ahora 41. En España hay más escuelas por millón de habitantes que en Reino Unido, Francia e Italia. El presidente de la Organización Médica Colegial, Juan José Rodríguez Sendín, dijo en 2014 que hay 3.000 médicos en paro y “por si fuera poco” se han ido otros 3.000 al extranjero.

El problema para estos últimos es que un graduado en Medicina no puede trabajar en España, ni en Europa. Necesita una especialización y, por tanto, una plaza como médico interno residente (MIR). “Hay que aprovechar los recursos económicos al máximo y este país no se puede permitir perder a profesionales que ha costado formar entre 200.000 y 250.000 euros”, subrayaba Francisco Miralles, de la confederación del sindicato médico el año pasado.

En España hay 1,78 universidades por cada millón de habitantes. O lo que es lo mismo, el Sistema Universitario Español (SUE) lo han conformado, en el curso 2014-2015, un total de 83 universidades, de las que 50 son de titularidad pública y 33 privada. Estas últimas, según el Ministerio de Educación, están proliferando, con casi una nueva cada año.

Pues bien, a una de cada tres universidades se accede con una nota de admisión de 5 puntos y prácticamente al 60% de ellas con menos de un 6,5, según recoge el último informe Datos y cifras del sistema universitario español. Curso 2014-2015, de Educación. Por ramas, a una de cada dos titulaciones de Artes y Humanidades se entra con un cinco, y en el 80,3% de ellas, con menos de un 6,5. En las relacionadas con Ciencias de la Salud ocurre lo contrario. Con un cinco solo se accede al 7,8% de las titulaciones y, con menos de un 6,5, al 15,3%, según el informe. Debe advertirse que la nota de corte es la nota mínima con la que un estudiante puede acceder a un grado y la nota de admisión es la nota con la entra cada alumno.

El caso de la Complutense de Madrid, la universidad presencial con más alumnos de España, es similar al de Barcelona. El pasado año la carrera que más demanda tuvo fue Medicina, seguida de Veterinaria, Psicología y Periodismo. Además, ha obtenido por segundo año consecutivo el grado con la nota de corte más alta de los campos públicos, con un 13,325 sobre 14, en la doble titulación de Matemáticas y Física. Y en otro de los grandes centros de la Comunidad de Madrid, la Universidad Autónoma (UAM), el grado con más solicitudes también ha sido Medicina, seguido por Ingeniería Aeroespacial, Psicología y Enfermería. “Los últimos años son bastante parejos y personalmente creo que la moda no influye mucho”, apunta Julio Contreras, el nuevo vicerrector de Estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). “Este año sale por primera vez un grado de desarrollo de videojuegos en la Universidad de Alcalá que igual es la sorpresa y tiene mucha demanda”.

En el análisis por ramas del Ministerio de Educación se observa un descenso de los estudiantes de Ingeniería y Arquitectura del 6% respecto al curso anterior, lo que supone en términos acumulados un 24,6% menos en los últimos diez años. Es decir, han perdido uno de cada cuatro estudiantes. También bajan, aunque en menor medida, los matriculados en el resto de titulaciones, con excepción de las relacionadas con las Ciencias de la Salud, que se han duplicado en la última década. En Artes y Humanidades, la tasa de variación anual es del -2,5%. En Ciencias Sociales y Jurídicas, del -2,1% y en Ciencias, del -2,2%. Esta reducción, según Educación, es “especialmente significativa” porque, al igual que en los estudios de Ingeniería, significa una pérdida de alumnos del 25% desde 2005. En 2013-2014 se matricularon en España 1.412.673 estudiantes de primer año, lo que supone un 1,5% menos que en el curso anterior.

Por otro lado, las carreras que menos acogida tienen siguen siendo aquellas que pertenecen a la rama de la Filología. La hebrea, la románica, la eslava y la portuguesa son las de menor aceptación. El argumento que dan los expertos también se repite: son carreras vocacionales. “Las titulaciones relacionadas con las Humanidades casi siempre están entre las menos demandadas. Los únicos estudios que se mantienen estables y están relacionados con la Filología son los Estudios Literarios, los ingleses y la Lengua y Literatura moderna”, apunta el profesor Roselló, de la Universidad de Barcelona. “En nuestro caso, la menor demanda, y con un descenso muy pronunciado en los últimos años, es para Geografía”.

 El debate

Ante esta realidad los centros públicos reciben un debate que siempre surge por estas fechas: ¿Hay que estudiar carreras en función de la demanda laboral? El exministro de Educación, José Ignacio Wert, ya lo dijo en 2013: “Se debería inculcar a los alumnos universitarios que no piensen solo en estudiar lo que les apetece o en seguir las tradiciones familiares, sino que piensen en términos de necesidades y de su posible empleabilidad”. Yendo un paso más allá, el profesor Carlos Arroyo, y autor de varios libros de autoayuda al estudiante, explicaba en un blog de este periódico que el mundo profesional de ahora tiende al historial académico de los aspirantes pero, simultáneamente, tiene en cuenta cada vez más el perfil personal, el estilo y las competencias de cada uno. “Para un banco quizá sea más interesante un ingeniero con tres idiomas que un licenciado en económicas con un nivel medio de inglés”, afirma.

¿Qué dicen los datos? Las titulaciones que cuentan con más salidas profesionales actualmente son Administración y Dirección de Empresas (ADE), Ingeniería Industrial, Informática y las de la rama de la Sanidad. Al otro lado de la balanza se sitúan los ingenieros navales, los arquitectos, los químicos, los filólogos y los ingenieros electromecánicos, según un informe de la firma de recursos humanos Adecco. “Un consejo que damos siempre y que, además, piden nuestros clientes es que para salir al mercado laboral es indispensable dominar inglés o francés”, subraya Rubén Fernández, manager de Spring Professional de Adecco.

Si ya se dispone del conocimiento del idioma, por comunidades autónomas, Madrid es la que más oferta de empleo dirige a los recién titulados, con el 31,24% del total, seguida a gran distancia por Cataluña (13,61%), País Vasco (11,26%) y Andalucía (10,42%), según Adecco. En el otro extremo estarían La Rioja, Cantabria y Navarra. “Si volviera a estudiar ahora, recomendaría que se echara un ojo hacia dónde se está dirigiendo el mercado laboral”, dice Fernández.

Por carreras, la diplomatura en Turismo y la Ingeniería Técnica Forestal son las que menos opciones laborales presentan, según los datos oficiales. En ambas uno de cada dos titulados ha acabado empleado en algo para lo que no necesitaban ningún tipo de cualificación ni una formación superior al graduado escolar.

El problema de orientar los estudios hacia el mercado laboral es que existe una correlación con la tasa de abandono, según apunta Julio Contreras, vicerrector de estudiantes de la Universidad la Complutense. “Hoy se están demandando unos empleos que dentro de unos años igual han cambiado”, subraya. De hecho, en los años 2000 la carrera de Arquitectura tenía una demanda laboral muy alta, auspiciada por el boom inmobiliario y ahora, sin embargo, este colectivo es el cuarto con mayor tasa de desempleo, según el Sindicato de Arquitectos. “En la Universidad valoramos la sociedad del conocimiento. Los años de estudio no solo sirven para prepararse para la vida laboral, sino para formar ciudadanos con madurez”, concluye Contreras.

http://economia.elpais.com/economia/2015/07/24/actualidad/1437754257_299962.html